El Papa Francisco está cansado

Papa Francisco.- ¿Dónde has estado? Llevas un mes fuera. Te he echado de menos.
Suegro del Papa.- He ido a Palestina. Tenía ganas de descansar y ¡madre mía! Lo que me he encontrado allí. Mi tierra y la de tu Jesús ya no es mía ni suya.
Papa Francisco.- ¿Estabas cansado?
Suegro del Papa.- Sí. Yo he vivido una renuncia de un Papa y una elección, todo seguido. Tú sólo has vivido una elección, aunque sea la tuya. Y estaba cansado.
Papa Francisco.- Feliz tú. Estabas: yo lo estoy.
Suegro del Papa.- Ya lo veo. He llegado a tiempo para la hora santa de adoración al Santísimo. Y te he visto cansado, serio. Caminando casi dando bandazos en algún momento.
Papa Francisco.- Pues sí. Tengo las rodillas hechas polvo. ¡Qué cáliz es esto! Comprendo a Benedicto XVI y su renuncia. Como te fallen un poco las fuerzas físicas…
Suegro del Papa.- Y de las otras fuerzas ¿cómo vas?
Papa Francisco.- Bien, bien…
Suegro del Papa.- Cualquiera lo diría. Salías de la adoración como si salieras de un funeral y no de una fiesta. ¿Dónde estaba mi Papa Star? Ni saludabas a la gente, ni bendecías…
Papa Francisco.- Aun no me había desprendido del ambiente de gran concentración y recogimiento que hubo durante la adoración del Santísimo.
Suegro del Papa.- Te he seguido de lejos este mes y veo que, al menos, estás en forma mental. Le has zurrado bien zurrado a la mafia, a la guerra, a las nuevas formas de esclavitud… Ahí estás bien. Pero no sé si la gente está esperando algún gesto más notable, antes de que se apague el fuego de esperanza de tu elección.
Papa Francisco.- ¿Cómo qué?
Suegro del Papa.- No sé. Hay quien dice que aun no has metido mano a la Curia, otros que quisieran ver medidas para que tus obispos estuvieran tan cercanos a la gente como pareces estar tú. Por cierto: ¿sabes la que hay montada para conseguir invitaciones a tu misa diaria en Santa Marta?
Papa Francisco.- Y ¿por qué?
Suegro del Papa.- Porque dicen que allí eres un viejo, bonachón y sencillo párroco de pueblo y que la gente te entiende, pero que la Curia no quiere que se televisen esas pequeñas misas no sea que se apague el brillo de oropel de la Santa Sede.
Papa Francisco.- Todo camina, toda va hacia adelante conforme a sus planes. Los de Él, no los de la Curia ni los míos. Él no ama con locura a todos. Y yo estoy aquí para que todos lo sepan y lo comprendan. Que nos creó por amor, no por diversión ni por aburrimiento. Yo sólo soy el viejo timonel que sigue las instrucciones de un sabio capitán. Y siento tras de mí la fuerza de esta su Iglesia, que sufre, que convive con los pobres, los enfermos, los oprimidos, los desheredados. Esa Iglesia del dolor y del martirio que nos pone la cara colorada a los de las moquetas y alfombras. Bienvenido. ¿Cenamos juntos?

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