Papa Francisco en Bolivia, Ecuador y Paraguay. La Pacha Mama y la encíclica “Lodato Si”

Papa Francisco.- ¿Dónde te metes, que apareces tan poco por aquí?
Suegro del Papa.- Ya ves…
Papa Francisco.- No, no veo. Mejor dicho: no te veo nada por Santa Marta.
Suegro del Papa.- Ando hecho un lío. A mí este mundo ya me pilla muy mayor y no lo entiendo.
Papa Francisco.- ¿Qué no entiendes?
Suegro del Papa.- No entiendo qué pasa con mis hermanos musulmanes, no entiendo qué pasa con el Estado Islámico, no entiendo qué pasa con este Occidente que asiste impertérrito a matanzas, asesinatos, pateras, no entiendo qué pasa con Grecia, no entiendo qué pasa con esta curia tuya, cada día más retorcida e hipócrita…
Papa Francisco.- No. Eso no. Cada día más, no, porque entre otras cosas la estoy reduciendo y cada día son menos. Pero además aquí hay gente que está haciendo gran trabajo por el mundo para aliviar las consecuencias colaterales de todo eso que tú no entiendes. Y cada día hay más gente honesta que entiende su trabajo aquí como un servicio.
Suegro del Papa.- Vale, déjalo. Cambiemos de tema. Te vas a América. Tres veces en lo que queda de año y aún no te has asomado por La Costanera…
Papa Francisco.- Sí: Bolivia, Ecuador y Paraguay. Luego en septiembre, Cuba y a finales de ese mes USA.
Suegro del Papa.- Pues van a ser tres palizas. ¿Cómo vas de salud?
Papa Francisco.- Razonablemente mal. Es decir: lo propio de la edad. No: bien. Pero además esos viajes, aunque cansan, son energía pura. Al que vi muy bien es a Benedicto XVI.
Suegro del Papa.- Es verdad. Has estado con él y le has dejado la residencia de Castelgandolfo para su vacaciones.
Papa Francisco.- No: yo no le dejado nada. Primero porque no es mía y segundo porque ese no es el concepto. El pobre hombre, mejor dicho, el buen pobre hombre no da nada de lata y se va allá sin molestar.
Suegro del Papa.- Ya me he leído la encíclica “Lodato Si”
Papa Francisco.- ¿Y?
Suegro del Papa.- No está mal. Pareces de Green Peace. No, sin bromas. Es un tema muy grave. El destrozo de la casa común, como tú le llamas al planeta… Y el malgasto y generación de residuos de alimentos, energías… Ves: otras cosas que puedes añadir a mi lista de cosas que no entiendo y que me deprimen. Ahora vas a tierras cercanas y muy sensibles a la Pacha Mama…
Papa Francisco.- No te deprimas. Tenemos a Dios y Él nos mostrará nuestro lugar en este mundo naciente y cambiante, como instrumentos de su cariño por todos los seres de esta tierra. Nosotros somos tan limitados que reservamos nuestro amor sólo para unos pocos. Y ese en un poco el nudo de la cuestión….

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Papa Francisco, Sri Lanka y Filipinas: budista recalcitrante.

Suegro del Papa.- ¿Cómo va? ¿Bien?
Papa Francisco.- Muy bien. Me gusta estar fuera de palacio, fuera de la Curia.
Suegro del Papa.- Se te nota. Y a ellos que estés fuera.
Papa Francisco.- A qué “ellos”.
Suegro del Papa.-. Lo sabes muy bien. A los que les está pisando el callo de sus derechos adquiridos, de su doble vida, de su rutina de poder establecido…
Papa Francisco.- No son tantos.
Suegro del Papa.- Más de los que parecen y, sobre todo, más de los que deben ser. Son todos esos de la Curia Vaticana y allegados que siguiendo a Messori echan de menos a un Benedicto XVI, Papa al que no respetaron, pero que les daba el clavo ardiendo de la “sólida doctrina”.
Papa Francisco.- Pero ahora estamos aquí, en Sri Lanka y Filipinas.
Suegro del Papa.- Cierto. Pero incluso aquí están con las garras afiladas. Y se permiten criticarte por visitar un templo budista, por lucir la vestidura naranja de los monjes budistas. Hacen correr la voz de que eres un sincretista que no cree en nada y cree en todo.
Papa Francisco.- Creo en Dios Padre. Creo en Jesús, creo en mis antiguos hermanos que impulsados por Ignacio y Javier llevaron la fe hasta las mismas puertas de China. Y nada ni nadie me apartará del amor de Cristo y del de su Iglesia.
Suegro del Papa.- Pues suenan campañas de guerra nuevamente y, si pudieran volverse atrás, bloquearían tu elección como fuera.
Papa Francisco.- Eso es tu visión humana y a ras de tierra de las cosas. No creo que sea así. Y en todo caso, el Señor no tiene en cuenta nuestras ideas y pecados, sino la fe de su Iglesia, que como hemos visto en Sri Lanka y vemos en Filipinas, es inmensa, poderosa y vivificante.

Papa Francisco: el cardenal Blázquez, Arzallus, Michuacán o Madrid. Nos vamos a Filipinas.

Suegro del Papa.- Feliz año, Bergoglio.
Papa Francisco.- Vienes fuerte. ¿Va de apellido? ¿No has tenido buenas fiestas?
Suegro del Papa.- Seguramente mejores que las tuyas.
Papa Francisco.- Las mías han sido sencillas, pero cordiales y alegres. No han sido malas… aunque lleve penas en el alma.
Suegro del Papa.- Ahora te desquitas. Te vas por el mundo. Menudo viajecito a Sri Lanka y Filipinas… Te vas a dar una buena soba.
Papa Francisco.- Voy encantado. Son gente muy afectuosa y merecen todo el apoyo del mundo, con todo lo que les sucede, lo que les castiga la naturaleza… y siguen con esperanza y una sonrisa.
Suegro del Papa.- Pues que vaya bien este primero, porque tienes un año movidito de viajes. ¡Y sigues sin volver a Buenos Aires…!
Papa Francisco.- No me he ido nunca: lo llevo en mi retina, en mi mente y en mi corazón.
Suegro del Papa.- Tonterías. Irías encantado, pero… “va en el sueldo” posponerlo, como diría el castizo. Has sorprendido con la lista de nuevos cardenales, como no podía ser menos.
Papa Francisco.- Pues no la hice para sorprender…
Suegro del Papa.- Ya, pero saltarte a Osorio en España a favor de Blázquez, o al arzobispo de Monterrey en Méjico a favor del de Michuacán… ¿Quieres que siga?
Papa Francisco.- No me he saltado a nadie. Estoy construyendo la Iglesia que tengo que construir y eso supone que cada cual esté en su sitio. Madrid y Monterey tienen dos buenos pastores.
Suegro del Papa.- Pues por ejemplo en España lo politizan: que si Blázquez estaba en el ostracismo con Juan Pablo II y Benedicto XVI, que si Rouco le tenía marginado. Y vas tú y le haces Cardenal, dejando sin capelo cardenalicio a Madrid.
Papa Francisco.- ¡Qué fantasías! Ni Blázquez estaba marginado antes (ha sido dos veces Presidente de la Conferencia episcopal) ni está crecido ahora. Simplemente es el Presidente de los obispos españoles, es un buen pastor en Valladolid y creo que debe tener la máxima responsabilidad eclesial para dirigir a sus hermanos: Cardenal, dispuesto a dar la sangre por Cristo y su Iglesia.
Suegro del Papa.- Pero entenderás que la gente mire las cosas con lupa, sobretodo cara a la profunda renovación de la Curia Romana que quieres hacer en febrero. Al que no le habrá hecho mucha gracia es a tu ex-colega, por jesuita, Xavier Arzallus. El que dijo aquello de “un tal Blázquez” cuando lo nombraron obispo de Bilbao…

Papa Francisco: los perros van al cielo, el Dalai Lama y la Iglesia en China

Suegro del Papa.- Bueno, qué ¿los perros van al cielo o no?
Papa Francisco.- Pregúntale a San Pablo, cuando dice que “la creación entera será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios”. O aquello de “un nuevo cielo y una nueva tierra”.
Suegro del Papa.- Déjate de historias, no me salgas por la tangente.
Papa Francisco.- ¿Por qué estás tan interesado?
Suegro del Papa.- Primero porque se ha armado bastante alboroto y te has metido en el charco de definir o explicarnos qué es el cielo. Es muy fácil eso de que “no es un sitio, sino un estado”. Y segundo: porque sólo los que hemos tenido un perro podemos saber hasta qué punto son personas.
Papa Francisco.- Juan Pablo II ya dijo que también los animales tienen un aliento vital recibido de Dios. Y no sabemos qué sucederá con ese aliento vital. Pero no sería descabellado pensar que Dios no permitirá que desaparezca. ¿Por qué no van a estar nuestros perros en la tierra nueva?
Suegro del Papa.- ¿Lo dices para consolarme?
Papa Francisco.- No. No lo digo: me lo pregunto. ¿Por qué? Hermano perro, que diría San Francisco…
Suegro del Papa.- Cambiando de tercio. ¿Y el Dalai Lama? Te has rajado ante China por no recibirlo.
Papa Francisco.- No es cierto: no he debido recibir – a mi criterio – al Dalai Lama que viene a una reunión de premios Nobel, puesto que a él se le concedió por hacer política en China y contra intereses chinos. Cosa que no critico. Pero yo no puedo apretar más el dogal de los cristianos perseguidos en China por ser fieles a la Sede de Pedro. Y ésa sería una consecuencia inmediata.
Suegro del Papa.- Pues Benedicto XVI lo recibió…
Papa Francisco.- En otro contexto y circunstancia, en 2006. ¿Cómo puede ser que haya una Iglesia en China apoyada por el partido comunista y dirigida por él y otra Iglesia, fiel a San Pedro, viviendo en la clandestinidad? ¿Cómo puede ser que el Vaticano no mantenga relaciones diplomáticas con China? Yo quiero arreglar eso, y, de paso, echar la mano que pueda a la gente que sufra en el Tibet.

Papa Francisco, cansado: los curas de Granada, la agenda, Turquía y la teología de la liberación

Suegro del Papa.- ¿Cómo estás, cómo te sientes?
Papa Francisco.- Bien, y tú, ¿viejo?
Suegro del Papa.- Bien también. ¿De verdad que no estás cansado?
Papa Francisco.- ¿De qué, por qué?
Suegro del Papa.- Por dentro y por fuera. Por todo. Por la enorme agenda, por lo que va pasando, por lo de Granada, por todo…
Papa Francisco.- Ahora llega el Adviento, que es tiempo de recogimiento y reflexión. Espero poder bajar un poco el diapasón. Lo de Granada es terrible: por el daño hecho al chico o a los chicos y por los daños que causará ahora la información. ¡No sé cómo Dios perdona tanto!
Suegro del Papa.- Lo que cambia contigo es que ahora detienen a los curas pederastas y los juzgan. En España ya empezaron.
Papa Francisco.- Ya se hacía con Benedicto XVI.
Suegro del Papa.- Tiene que sentarte fatal el que estés dando tanta esperanza a tanta gente, que estés creando un clima de optimismo en la Iglesia y hacia la Iglesia y que otros te la estén vaciando, con el esfuerzo que a ti te cuesta.
Papa Francisco.- Es toda la Iglesia la que está en marcha. No sólo yo. Gente que antes ni se hablaba, ahora se abraza y respetan al cura Gustavo y su teología de la liberación. El pueblo de Dios tiene un olfato infalible para distinguir los buenos pastores de los mercenarios.
Suegro del Papa.- Ya: pero a estos curas pederastas cuesta sacarlos de sus madrigueras.
Papa Francisco.- Lo hijos de las tinieblas a veces son más espabilados que los hijos de la luz…
Suegro del Papa.- ¿Te vas a Turquía?
Papa Francisco.- El viernes. Y me abruma el gran dolor que se está viviendo en las fronteras de ese hermoso país. No sólo los cristianos de Siria y del Estado Islámico perseguidos, sino todos los desplazados, huérfanos, viudas… Terrible. Y voy allí casi como un pasmarote, consciente de que casi no puedo hacer nada más que intentar despertar las conciencias y la sensibilidad del mundo libre.

Papa Francisco: la batalla del Sínodo, la guerra de los cardenales y la Curia y el Nobel de la Paz

Suegro del Papa.- Llevas unos días de mucho ajetreo.
Papa Francisco.- No especialmente.
Suegro del Papa.- ¡Cómo que no, si ya sólo el Sínodo de la familia te trae ocupadito..!
Papa Francisco.- Bueno, no más de lo normal. Ya lo dije hoy: metamos a los teólogos a discutir y nosotros caminemos. Ellos que propongan, que es su obligación. La mía, después, es dirigir la Iglesia.
Suegro del Papa.- Pues no les dejes muy sueltos a los que propongan. Ya has visto: hay un libro de cardenales que vuelven a intentar moverte la silla. Me recuerda a Benedicto XVI…
Papa Francisco.- Todo el mundo tiene derecho a expresarse. Luego la responsabilidad es mía… y del Espíritu Santo. El se ocupará.
Suegro del Papa.- Pero por si acaso, ocúpate tu también, que la Curia, en el peor de los sentidos, sigue viva. ¿Te vas a Francia?
Papa Francisco.- Sí, el año próximo.
Suegro del Papa.- Y ¿España? ¿Para cuándo la dejas?
Papa Francisco.- España y otros muchos países, a los que tengo ganas de volver. Por ejemplo a la Argentina… ¿Crees que alguien puede criticar mis prioridades de viajes?
Suegro del Papa.- Es difícil criticarte en algo, si no es a mala leche. ¿Te van a dar el Nobel?
Papa Francisco.- Cualquiera de los misioneros que están por el mundo, muriendo por el ébola o asesinados por ser cristianos, lo merecerían más que yo, así que déjate de tonterías.

Papa Francisco.- Viaje a Caserta, la mafia, avión malasio y Palestina.

Suegro del Papa.- ¿Cómo vas?
Papa Francisco.- ¡Hombre! ¿Tú por aquí? ¿Cómo estás?
Suegro del Papa.- Bien. Ya sabes que yo con el calor marcho bien: soy palestino. ¿Y tú? ¿Tus vacaciones?
Papa Francisco.- ¡Mis vacaciones! Antes tenía la esperanza de jubilarme, porque así me lo había prometido Benedicto XVI. Ahora ni eso. Pero bien, marcho bien.
Suegro del Papa.- ¿De verdad marchas bien?
Papa Francisco.- Pues no. Estoy hecho polvo, por dentro y por fuera. Lo de Palestina me tiene en un sin vivir. Entiendo a los israelíes y su derecho a defenderse. No me olvido de los tres muchachos judíos asesinados que fueron el origen de todo esto. Pero no me quito de la cabeza los cientos, incluso miles, de personas inocentes y buenas del otro lado que se están comiendo este conflicto sin motivos y sin ninguna posibilidad de evitarlo.
Suegro del Papa.- Llevamos decenas de años así, por no hablar de la antigua historia…
Papa Francisco.- ¿Y a quién beneficia? ¿Quién está detrás alimentando el conflicto? ¡No se dan cuenta de que no tiene salida con las bombas…! Terrible.
¿Y el avión de Malasia?
Suegro del Papa.- Increíble e inhumano.
Papa Francisco.- Y la misma pregunta ¿quién fue el loco que dio la orden de derribarlo? ¡Quién empujaba la mano de ese loco miserable e inhumano?
Suegro del Papa.- Es terrible. No es una guerra mundial, pero… ¿O es que ahora las guerras mundiales son así?
Papa Francisco.- Si haces la lista de regiones y países con conflictos bélicos se te apagan las luces y no comprendes nada…
Suegro del Papa.- ¿Te vas a Caserta?
Papa Francisco.- El sábado.
Suegro del Papa.- Vas a tener a la mafia muy atenta…
Papa Francisco.- Me imagino. Otra muestra más de a dónde puede llegar la maldad humana. Pensar en el terrible poder económico que tienen, e incluso político, es para poner los pelos de punta.
Suegro del Papa.- Pues descansa y vete preparado. Y ánimo, hombre, que tu Jefe te echará una mano.
Papa Francisco.- Así lo espero, así lo creo, porque si no….

Papa Francisco, agotado y cansado, con víctimas de abusos sexuales de curas y obispos

Suegro del Papa.- Hoy sí que me has emocionado con las víctimas de los abusos sexuales de tus colegas curas y obispos.
Papa Francisco.- Me costó incluso mirarlos a la cara. ¡Qué daño hemos hecho: algunos por acción y muchos por omisión! ¡Que Dios nos perdone!
Suegro del Papa.- Para ello lo primero es pedir perdón y pedirlo con toda la vergüenza y humildad. Y Benedicto XVI y tú lo habéis hecho. Ahora te queda buscar a esos canallas hasta debajo de las piedras y entregarlos a la justicia.
Papa Francisco.- En ello estamos. Al mirar a los ojos a estas víctimas sientas incluso vergüenza. Las tres horas que pasé charlando en privado con cada uno de los seis que hoy han estado aquí me han dejado más convencido que nunca – si es que no lo estaba ya – para llegar hasta el final. A costa de lo que sea y caiga quien caiga.
Suegro del Papa.- ¿Cómo vas?
Papa Francisco.- Bien…
Suegro del Papa.- ¡Sí! No hay más que verte. Estás agotado. No puedes con el alma, y con esos kilos de más que llevas encima. Necesitarías echar el freno un rato y pasar por talleres. Una revisión te vendría estupendamente. Y unas vacaciones. ¿Las vas a coger?
Papa Francisco.- Difícil. Ya veremos… Un poco cansado sí que estoy. Me iría discretamente a pasear tranquilamente por Buenos Aires, al fresco de este comienzo del invierno austral, pero… ¡Vamos a tomarnos un mate!

Obispos y curas pederastas, la ONU y el Papa Francisco

Suegro del Papa.- Has defraudado a mucha gente.
Papa Francisco.- ¿Y eso? ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Porque tu hombre en la ONU no ha sido valiente, y a criterio de muchos ha ido con medias palabras y medias verdades sobre los curas pederastas.
Papa Francisco.- No es así. Las cosas hay que decirlas con prudencia, que mira luego lo que pasa y mira luego lo que dicen. Fíjate en lo que yo digo y cómo lo retuercen luego algunos.
Suegro del Papa.- Todo lo que tú quieras, pero cuando dices y preguntas que si nos avergonzamos sinceramente de esas derrotas – por llamarlo de alguna forma – de obispos y sacerdotes, se te entiende perfectamente. Cuando tú dices que con esos hechos les dais a comer pan envenenado al pueblo de Dios, se te entiende muy clarito.
Papa Francisco.- ¿Y no fue claro el arzobispo Tomasi cuando dijo que para 2012 habíamos documentado 612 casos, 418 de ellos de abusos a menores? ¿Quieres más claridad?
Suegro del Papa.- Sí.
Papa Francisco.- Supongo que como la prensa barata: lo que quieres son nombres, nombres de obispos, de curas. ¿Pero tú crees que eso se puede hacer así, que eso es legal? Y perdona, que me estás sacando de quicio.
Suegro del Papa.- Pues no te salgas del quicio y mira a ver cómo, con tu capacidad para explicar las cosas, lo explicas. Porque esto es un grave problema.
Papa Francisco.- Ya lo sé. Lamentablemente varios de los abusadores son gente con poder en la Iglesia, algunos con mucho poder, con una vida cómoda y que son unos sinvergüenzas. Pues claro que los pondremos a disposición de la justicia, y así se dijo en el comité de la ONU. Pero en la medida de lo posible y cumpliendo las leyes, que nosotros no somos policías. Y hay instrucciones claras y precisas, que además no tenemos que inventarnos, porque ya las había dado el bueno de Benedicto XVI. No toleraré el más mínimo desliz ni duda en este campo. Ya dijo el Señor: “al que escandalice a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran una rueda de molino al cuello y lo tiraran al mar.” Y si tengo que ser yo el que les ate la rueda, pues seré.
Suegro del Papa.- Que así sea. Y ojalá que la gente te crea, porque necesitan creerte. No les falles.

Papa Francisco: Navidad, el Limosnero, fútbol y salir de noche.

Suegro del Papa.- ¿Cómo vas?
El Papa.- Bien. Ando un poco cogido de catarro. No me hago a la idea de una Navidad sin el calor de la Costanera…
Suegro del Papa.- Pues te vienen unas cuantas así, campeón.
El Papa.- ¿Viste mi equipo? Están locos, venirse hasta aquí para traerme la Copa.
Suegro del Papa.- Lo hacen con gusto. Pero además es que eres quien eres y a ellos también les da buena publicidad y buen marketing.
El Papa.- De buena gana me había cogido el avión de regreso con ellos y me había ido quince días a descansar allá, como hacen los Messi y los Neymar y los Falcao, y todos los jugadores ahora en Navidad. Pero…
Suegro del Papa.- Pero tu cruz está aquí, ¿verdad? Sabes bien cuánta gente no podrá no ya descansar, sino ni siquiera cenar ese día.
El Papa.- Ya. ¡Hay que hacer tanto para cambiar ésto! A veces dudo de que sea posible.
Suegro del Papa.- ¡Huy!!Huy! ¿Ya tenemos dudas? ¿Ya no confías en Él?
El Papa.- No, no es eso. Pero hay momentos en que pesa más mi humanidad que su cercanía. Supongo que es normal.
Suegro del Papa.- ¿Vas a salir por la noche con tu Limosnero como dice algún periódico?
El Papa.- Justo para poder salir, tengo que decirte una pequeña mentira: no voy a salir.
Suegro del Papa.- Hay que hacer más que esos 2.000 regalos de recargas de móviles y billetes del metro que has ordenado. Eso es calderilla, casi una ofensa…
El Papa.- Ya lo sé. Pero puede animar a otros. Además no estamos haciendo eso sólo. Lo importante es lo que hacemos y no se sabe y que es mejor que no se sepa.
Suegro del Papa.- ¿Hablaste con Ratzinger?
El Papa.- Sí, y también con Benedicto XVI.
Suegro del Papa.- Pero si son el mismo…
El Papa.- Ya. ¿Y no es mejor llamarle Benedicto XVI que un seco Ratzinger?
Suegro del Papa.- ¿Cómo está?
El Papa.- Muy bien. Me emociona el ejemplo de discreción y humildad que está dando.

Papa Francisco: el mundo es y será una porquería

Suegro del Papa.- !Hola!
Papa Francisco.- ¡Hombre! Gusto en verte. ¡Cuánto tiempo! Con Benedicto XVI estabas más cercano…
Suegro del Papa.- Vengo de verle ahora. Tú es que me tienes desconcertado. Aun no sé por dónde entrarte.
Papa Francisco.- Pues soy más transparente que el cristal. ¿Qué te preocupa?
Suegro del Papa.- Pues supongo que lo mismo que a ti y que a muchísima gente de bien, sean cristianos o no.
Papa Francisco.- Concretando…
Suegro del Papa.- Pues Siria y los niños bombardeados; Filipinas y los niños sin agua y enfermos; Egipto y los coptos asesinados; India y las mujeres violadas; los derechos humanos y el hambre en medio mundo; Europa y los parados; la política y los corruptos… ¿Sigo?
Papa Francisco.- …
Suegro del Papa.- El mundo es y será una porquería. ¿Te suena? Ya lo dijo Discépolo en el tango.
Papa Francisco.- Que tiene una letra como para leerla los domingos en los púlpitos y que la gente medite, en lugar de dar nosotros la brasa que damos con sermones inútiles y pesados.
Suegro del Papa.- Por cierto: ya tienes tu propio tango
Papa Francisco.- Ya, pero volviendo a Discépolo. Estoy de acuerdo en que el mundo es una porquería. Pero no en que lo será. Hay mucha gente trabajando para que no sea así y El no los va a dejar tirados. Yo por mi lado haré todo lo que pueda, con toda esa gente, venga de donde venga y sea quien sea.
Suegro del Papa.- Me ha gustado eso de que “Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción, da de comer a sus hijos pan sucio” Te ha faltado añadir que, además, les está robando el pan a otros. No ha habido quizás tanto carisma como tienes tú desde Juan XXIII. Dios te pedirá cuentas si no lo utilizas duramente justo para cambiar el mundo… y tu Iglesia, que no se te olvide
Papa Francisco.- Lo sé

Canonizar a Papa Francisco y Benedicto XVI

Suegro del Papa.- No ha estado mal el numerito de los dos juntos en los jardines vaticanos. Supongo que os veis alguna vez, pero parecía como si no, como si hiciera meses que no os veíais.
El Papa.- Pues claro que nos hemos visto alguna vez, porque he tenido que hablar cosas serias con él. Pero no tanto como tú puedes creer. Ni ha sido un numerito. Hacía tiempo que sólo hablábamos por teléfono. Eso sí: videoconferencia.
Suegro del Papa.- Qué moderno estás.
El Papa.- Es quizás la única persona del mundo que puede entender realmente mis dudas, mis temores, mis recelos y también mis alegrías y mis satisfacciones, aunque no sean muchas.
Suegro del Papa.- Pero alguna te llevas: por lo menos que te escuche mucha gente con esperanza y más ilusión. Luego ya veremos si te hacen caso.
El Papa.- Cierto, pero también hay que cargar con franciscanos degollados, monseñores encarcelados, unos por cristianos y otros por ladrones, políticos que se dicen católicos y son corruptos… Y todo ello, además de mis miserias, que también las tengo.
Suegro del Papa.- ¿Y crees tú que los que vas a canonizar no tenían miserias también? Tanto Juan XXIII como Juan Pablo II, con ser grandes, eran conscientes de sus limitaciones, sobretodo el primero, y por eso fueron grandes y dejaron huella. ¿Me permites la coña?
El Papa.- Adelante.
Suegro del Papa.- ¿Te imaginas el día en que un sucesor tuyo tome la decisión de canonizaros a tí y a Benedicto XVI? La foto juntos ya la tiene, cosa que no es frecuente…
El Papa.- No se producirá el hecho. Quizás por Benedicto, que probablemente lo merece, pero no por mi, que soy un pobre hombre venido del fin del mundo.
Suegro del Papa.- ¿Os ha quedado bien la encíclica Lumen Fidei escrita casi al alimón?
El Papa.- No sé; tú sabrás, que estás a todas y hablas con la gente.
Suegro del Papa.- Un día te hablaré de ella. Pero tranquilo, que va bien la cosa.Y tómate un buen mate, que se te va a hacer largo y duro el verano tórrido de Roma con su ferragosto aquí en el Vaticano. No te me deshidrates.

El Papa Francisco está cansado

Papa Francisco.- ¿Dónde has estado? Llevas un mes fuera. Te he echado de menos.
Suegro del Papa.- He ido a Palestina. Tenía ganas de descansar y ¡madre mía! Lo que me he encontrado allí. Mi tierra y la de tu Jesús ya no es mía ni suya.
Papa Francisco.- ¿Estabas cansado?
Suegro del Papa.- Sí. Yo he vivido una renuncia de un Papa y una elección, todo seguido. Tú sólo has vivido una elección, aunque sea la tuya. Y estaba cansado.
Papa Francisco.- Feliz tú. Estabas: yo lo estoy.
Suegro del Papa.- Ya lo veo. He llegado a tiempo para la hora santa de adoración al Santísimo. Y te he visto cansado, serio. Caminando casi dando bandazos en algún momento.
Papa Francisco.- Pues sí. Tengo las rodillas hechas polvo. ¡Qué cáliz es esto! Comprendo a Benedicto XVI y su renuncia. Como te fallen un poco las fuerzas físicas…
Suegro del Papa.- Y de las otras fuerzas ¿cómo vas?
Papa Francisco.- Bien, bien…
Suegro del Papa.- Cualquiera lo diría. Salías de la adoración como si salieras de un funeral y no de una fiesta. ¿Dónde estaba mi Papa Star? Ni saludabas a la gente, ni bendecías…
Papa Francisco.- Aun no me había desprendido del ambiente de gran concentración y recogimiento que hubo durante la adoración del Santísimo.
Suegro del Papa.- Te he seguido de lejos este mes y veo que, al menos, estás en forma mental. Le has zurrado bien zurrado a la mafia, a la guerra, a las nuevas formas de esclavitud… Ahí estás bien. Pero no sé si la gente está esperando algún gesto más notable, antes de que se apague el fuego de esperanza de tu elección.
Papa Francisco.- ¿Cómo qué?
Suegro del Papa.- No sé. Hay quien dice que aun no has metido mano a la Curia, otros que quisieran ver medidas para que tus obispos estuvieran tan cercanos a la gente como pareces estar tú. Por cierto: ¿sabes la que hay montada para conseguir invitaciones a tu misa diaria en Santa Marta?
Papa Francisco.- Y ¿por qué?
Suegro del Papa.- Porque dicen que allí eres un viejo, bonachón y sencillo párroco de pueblo y que la gente te entiende, pero que la Curia no quiere que se televisen esas pequeñas misas no sea que se apague el brillo de oropel de la Santa Sede.
Papa Francisco.- Todo camina, toda va hacia adelante conforme a sus planes. Los de Él, no los de la Curia ni los míos. Él no ama con locura a todos. Y yo estoy aquí para que todos lo sepan y lo comprendan. Que nos creó por amor, no por diversión ni por aburrimiento. Yo sólo soy el viejo timonel que sigue las instrucciones de un sabio capitán. Y siento tras de mí la fuerza de esta su Iglesia, que sufre, que convive con los pobres, los enfermos, los oprimidos, los desheredados. Esa Iglesia del dolor y del martirio que nos pone la cara colorada a los de las moquetas y alfombras. Bienvenido. ¿Cenamos juntos?

Robando a los pobres

Papa Francisco.- ¿De dónde vienes?
Suegro del Papa.- Después de tu twitter de hoy no me atrevo a decírtelo…De comer bien, en un buen restaurant, con buen vino.
Papa Francisco.- ¿Tú solo?
Suegro del Papa.- No. Con uno de tus cardenales, que les gusta comer bien. Cuando leímos tu twitt en el restaurant casi se nos indigesta la comida: “la comida que se tira a la basura es como el alimento que se roba al pobre, al que pasa hambre”.
Papa Francisco.- ¿Y qué, no es verdad?
Suegro del Papa.- Seguramente tienes razón en que el consumismo nos impulsa a desechar. Pero en todos los órdenes de la vida: hasta en la edad. Mira qué panorama les espera a los viejos en esta Europa de la crisis económica y los recortes. Los estamos desechando…
Papa Francisco.- Así es.
Suegro del Papa.- Pero tú no te quejes de eso, que porque un viejito – Benedicto XVI – se desechó, llegaste a Papa.
Papa Francisco.- Yo nunca, nunca jamás, quise ser Papa. Por eso pido que recen por mí para que no me la crea. Recuerdo a mis abuelos y a mis padres guardando el pan que sobraba para hacer sopas, o torrijas, o migas. Y el pan que caía al suelo, para volver a ponerlo en la mesa se besaba. Ahora en lugar de repartirlo, lo tiramos al contenedor de la basura….
Suegro del Papa.- Pues ya te estás poniendo a trabajar, si quieres que el mundo cambie. Necesitarías meterte en política, y eso es complicado…
Papa Francisco.- En política se tienen que meter los cristianos. Ya sé que no es fácil, porque hoy la política, en muchísimos casos, en demasiado sucia. Pero no podemos hacer como Pilatos, lavarnos las manos y dejar que otros solucionen el problema.
Suegro del Papa.- He oído decir que definitivamente has renunciado al apartamento del Papa.
Papa Francisco.- Sí, por razones psiquiátricas.
Suegro del Papa.- ¿Qué?
Papa Francisco.- Que no me gusta estar solo, quiero estar con la gente, para saber cómo huelen, cómo lloran, como sienten, cómo bostezan…
Suegro del Papa.- Pues en Rivadavia vivías sólo en tu apartamentito.
Papa Francisco.- Sí. Pero aquello era mi casa, y yo tenía las llaves y entraba y salía cuando quería. Esta de ahora no es mi casa; no tengo las llaves y alguien decide cuándo entro y cuándo salgo. Si me voy al apartamento y me descuido, un día me puedo dar cuenta de que sólo veo a los mismos, que me adulan y me desconectan de los demás. Y ese día me moriría de vergüenza y de espanto.

El Papa Francisco ¿budista?

Suegro del Papa.- ¿Además de futbolero, del San Lorenzo de Almagro, nos has salido budista?
El Papa Francisco.- ¿Por qué lo dices?
Suegro del Papa.- Por el mensaje que has mandado por la fiesta budista del Vesakh. ¿Cómo puedes decir eso de que no rechazas “nada de lo que de santo y verdadero” hay en el budismo?
El Papa Francisco.- Primero, no lo he dicho yo, sino el Concilio ya el siglo pasado. Y segundo, estoy de acuerdo. ¿O es que Dios, grandioso e inabarcable para el ser humano, está obligado a manifestarse de manera exclusiva y como por un tubo único entre cielo y tierra?
Suegro del Papa.- O sea ¿que el Papa ya no tiene la exclusiva y la infalibilidad?
El Papa Francisco.- Cristo no nos dio la exclusiva. Nos dio su Evangelio y nos mandó difundirlo. Pero no nos mandó excluir a nadie ni dijo que la verdad fuera nuestro patrimonio, sino nuestra obligación. Nuestro patrimonio es la obligación moral de buscarla y difundirla.
Suegro del Papa.- ¿Me estás diciendo que a los budistas no les espera el infierno?
El Papa Francisco.- Pues seguro que no. Dios, en su infinito amor y sabiduría, a ellos se les ha manifestado así y ellos lo encuentran ahí. Nuestro respeto, cariño y consideración, porque son grandes trabajadores por la paz, que es el último don que El nos dio: “mi paz os dejo, mi paz os doy”, ¿recuerdas? No vamos a ponernos ahora a ver dónde ha dejado más paz…
Suegro del Papa.- ¿Crees que le gustará mucho esa teoría al vecino nuevo?
El Papa Francisco.- ¡Qué poco ha entendido el mundo a Benedicto XVI! ¡Qué estereotipos más pobres se han hecho de él! Cada día que pasa, viviendo lo que vivo, lo quiero y lo admiro más. Me gusta que esté tan cerca. Por cierto. No dejes de ir a visitarlo, que al fin y al cabo tú eres también “Suegro Emérito”.
Suegro del Papa.- ¿Y eso?
El Papa Francisco.- ¿No es él el Papa Emérito? Pues eso.

Papa Francisco: creo en Jesús, pero no creo en los curas

Suegro del Papa.- Me ha gustado esto que les has dicho hoy a los nuevos curas de “sed mediadores, no intermediarios”. Si te hicieran caso… La gente se cree capaz y quiere hablar con Dios directamente ¿Sabes que hay mucha gente que se queja de eso, de que queréis acaparar poder y exclusividad y os convertís en intermediarios ante Dios?
Papa Francisco.- Ya: los de cro en Jesús pero no creo en la Iglesia.
Suegro del Papa.- O creo en la Iglesia, pero no creo en los curas, que os tenía que doler casi más. También me ha gustado lo de “sed pastores, no funcionarios”. ¿No te parece un poco hipócrita? Si aquí mismo en la Curia hablan de funcionarios de carrera, por ejemplo los Nuncios o Embajadores tuyos…
Papa Francisco.- Pues también esos tendrán que ser pastores, quieran o no. Y si me permites, yo creo que querrán. Basta conmoverlos un poco, recordarles sus aspiraciones de juventud, por las que se hicieron curas, que no era para ser obispos y hacerles ver un poco más de cerca el rostro de Jesús en los pobres de la tierra…
Suegro del Papa.- Sí, sí. Pues algunos ni aunque les cantes la Guantanamera…
Papa Francisco.- Ya me había advertido Benedicto XVI de lo cínico que eras.
Suegro del Papa.- Eso no es cinismo. Es realismo. Tú no me has visto aún cínico. He ojeado tu libro “El Jesuita Jorge Bergoglio”.
Papa Francisco.- Mi libro, no. El de Sergio Rugín sobre mí.
Suegro del Papa.- Ése. El único que había hasta ahora, parece ser, sobre tu “humilde” persona. Ahora empezarán a ser decenas y pronto cientos, todos “contando lo que nadie ha contado”. Alguno hasta te adjudicará milagros, ya verás…
Papa Francisco.- El de Sergio son unas charlas entre dos amigos: él y yo.
Suegro del Papa.- Hay un trozo muy bueno que tienes que utilizar porque es muy gráfico.
Papa Francisco.- ¿Cuál?
Suegro del Papa.- Cuando dices cómo se le ha dado la vuelta a la imagen del Buen Pastor en la Iglesia. El Buen Pastor del Evangelio tiene 100 ovejas, pierde una, mete las otras 99 en el aprisco y sale a buscar la perdida. El pastor funcionario de hoy, pierde 99 ovejas, tiene una sólo, la mete en el aprisco y se convierte en un peinador de ovejas que se pasa el tiempo haciéndole “rulitos” a la que tiene en lugar de ir a buscar a las otras… ¡Buenísimo! Simplemente genial.
Papa Francisco.- No he venido a Roma para ser genial. He venido para ayudar a que la gente hable con Dios y, entre todos, cambiar el mundo. Y para ello iré a buscarlos donde haga falta, ayudado por millones de curas y monjas desconocidos y que merecen la pena, amigo.

Papa Francisco: eres una estrella…

El Papa.- ¿Dónde has estado? Te he echado de menos estos días.
Suegro del Papa.- En Betsaida, en Galilea. Todavía me gusta ir por allí. Y más en Semana Santa. Me he acercado a Jerusalén en ramos. Aproveché que tú ibas a estar muy ocupado. Eres una estrella…
El Papa.- Lo dices con retintín.
Suegro del Papa.- No. Lo digo sinceramente. Creo que vas a dar mucho juego mediático.
El Papa.- ¿Y eso es bueno o es malo?
Suegro del Papa.- Malo no será. Bueno, ya te diré. Hasta tus llamadas de teléfono salen en los papeles.
El Papa.- ¿Lo dices por la del kiosquero argentino de Buenos Aires?
Suegro del Papa.- Pues sí. La verdad: Me gustó. Hasta me emocionó.
El Papa.- Es lo menos que podía hacer. Son buena gente, me han ayudado con su entrega diaria del periódico, con sus conversaciones y su amistad. No quiero costarles dinero por no pagarles y además me apetecía hablar con ellos. Son mi familia, mis amigos, los de todos los días en mi vida de viejo cura Bergoglio de Rivadavia.
Suegro del Papa.- No te expliques, que lo entiendo. Te pareces a mi Pedro, que en el fondo también era un sentimentalón. Me ha gustado eso de que” no ibas a agarrar la batuta, porque eso de ser Papa es un fierro caliente”.
El Papa.- ¿Me creerías que si lo llego a saber, a lo mejor ni vengo de Buenos Aires?
Suegro del Papa.- Pues igual nos habíamos perdido un buen Papa. ¡Y eso que decían que iba a ser uno joven…! Te veo caminar como un poquito cojo.
El Papa.- Vale, estoy viejo. Tienes razón.
Suegro del Papa.- No te lo tomes a mal. ¿Qué tal con Benedicto XVI? A él sí que lo vi viejo. Me parece que ha pegado un bajón importante.
El Papa.- Ha sido emocionante. Cada día le quiero y le admiro más. Ahora me toca a mí remar. Y valgan verdades que lo voy a hacer con toda mi alma. Pero a mi manera. Quiero estar con todos los que me necesiten. Esta semana, a rezar, que es lo que toca. Y en cuanto asumamos la resurrección, y desde que la asumamos, a trabajar por la vida terrena y la eterna de todos y de todas. Que Dios me ayude.
Suegro del Papa.- ¡Cómo no te va a ayudar! Todo el día con el ritornello de acabar siempre con un “recen por mi”. Así que si no te hace caso a ti, se lo hará a los que rezan. Y luego estoy yo: como defraudes, después de la esperanza que estás generando, me vas a oír.

Papa Francisco

Suegro del papa.- Buenos días. Hola, soy tu suegro
El Papa.- Lo sé. Me habló de ti Benedicto XVI. ¿Vienes a quedarte?
Suegro del Papa.- Sí. Este es mi sitio. Dejémoslo claro de entrada: Ya sabes que no me callaré ni ante ti.
El Papa.- También lo sé. Vienes muy tenso, pero creo que nos vamos a llevar bien. Yo tampoco me callaré. ¿Cómo lo dejaste?
Suegro del Papa.- ¿A Benedicto? Bien. Rezando mucho, y bastante pendiente de la tele. Le conmoviste con el Padre Nuestro que rezasteis por él al salir al balcón. ¿Sabes la que se te viene encima?
El Papa.- Creo que sí. Ya he hablado con Ratzinger y ha procurado darme ánimos. Yo creo que me han liado. Te dicen que es el Espíritu Santo, te atontas un poco, dices que sí, empieza toda la parafernalia y te das cuenta, al salir al balcón de la que se te viene encima y cuánta gente está pendiente de ti y de tus decisiones.
Suegro del Papa.- A la mayoría les has caído bien. Has generado mucha esperanza, que hace mucha falta en estos momentos. Pero otros cuantos ya te están zurrando.
El Papa.- Lo sé. Y avisé a los cardenales.
Suegro del Papa.- Y te están zurrando más que nadie allí “en el fin del mundo” como has dicho refiriéndote a tu Argentina. Lo de las dictaduras militares está muy oscuro.
El Papa.- Creo que no tanto. El Nobel Esquivel ya ha aclarado bastante. Pero yo aclararé lo que haga falta en su momento. La gente tiene derecho a saber. Y creo honestamente que hice lo posible para suavizar esa brutalidad y evitar todos los daños posibles. Pero… siempre se puede hacer más, probablemente.
Suegro del Papa.- Me ha gustado que pagues tus cuentas. Y me ha gustado casi todo lo que dicen de ti. Esperemos que no sea todo fruto de la mitificación y del peloteo: que sea verdad.
El Papa.- Soy como soy. Y seguiré siendo como era. Sea Papa o sea el Padre Jorge, que es lo que quiero ser, aunque vaya vestido de blanco.
Suegro del Papa.- Me gusta tu nombre: Francisco. Suena bien Papa Francisco, padre Francisco. Prométeme que algún día saldremos de incógnito por Roma y hablaremos con la gente…
El Papa.- Prometido. Pero la primera salida, ya veremos si de incógnito, es a Castel Gandolfo.

De Cardenal Bergoglio a Papa Francisco I

Suegro del Papa.- Me voy al Vaticano. Ya tengo yerno. Dame un abrazo. Me da pena dejarte aquí en Castel Gandolfo. Pero el cónclave ha concluido.
El Papa Emérito.- Es tu sitio. Te he querido mucho. Te echaré de menos. ¿Vendrás a verme?
Suegro del Papa.- Espero que no sea pronto. En todo caso en dos meses o así te veo allí. Confío en que a Francisco I Dios le dé un pontificado largo o hasta que él,como tú, lo decida.
El Papa Emérito.- Pelota. Eres un pelota.
Suegro del Papa.- Todo lo pelota que quieras. Pero si Bertoglio es un buen Papa, como creo, será, en una enorme parte, por lo que tú has hecho y dicho con tu renuncia. Por cierto: vaya detallazo. ¡Puso a rezar al mundo entero por ti!
El Papa Emérito.- Pero el detalle y el gesto no es eso sólo. Fíjate en el pectoral, el crucifijo, que sacó: lejos del oro. Fíjate en que salió sin la esclavina roja, signo que podía ser percibido como un lujo. Fíjate en cómo pidió que el pueblo le bendijera antes de bendecir él al pueblo: qué gesto, inclinándose ante sus fieles de Roma. Y para qué hablar del nombre: Francisco, la humildad y la naturalidad por antonomasia.
Suegro del Papa.- ¿Estás contento?
El Papa Emérito.- Me he emocionado. Pudo haber sido Papa cuando yo lo fui. El Espíritu Santo es cabezota. Espero no haber sido yo un obstáculo de ocho años para que llegara el Papa que Él quería.
Suegro del Papa.- Puedes estar seguro de que no. Tú has sido el paso necesario para este otro paso. Y él te lo ha agradecido. Ha sido muy elocuente su insistencia en ser obispo de Roma, Roma como Iglesia que preside a todas las demás en la caridad y no como jefa… No sé… Me parece un buen yerno. Ya te contaré. Y déjame que te abrace. Tú has sido un gran Papa. Ahora ayúdale si puedes, pero no le des la lata.
El Papa Emérito.- Francisco I puede estar seguro de que no sólo no le molestaré. Procuraré que no le molesten otros. Que Dios le ayude y todos nosotros también.
Suegro del Papa.- Hasta siempre, Joseph; hasta siempre Benedicto; hasta siempre, Ratzinger.

Entramos al cónclave: cardenales electores

Suegro del Papa.- ¿Nos vamos a Roma mañana y nos colamos en la Capilla Sixtina?
El Papa emérito.- Yo no.
Suegro del Papa.- ¿No me digas que no te encantaría ver el cónclave, verlos discutir y razonar?
El Papa emérito.- La verdad es que no. Que Dios me perdone, pero es que a alguno a lo mejor lo tenía que poner en su sitio al escucharlo…
Suegro del Papa.- ¿A quién?
El Papa emérito.- Eso queda para mí.
Suegro del Papa.- ¿Te das cuenta de que a lo mejor tienes que convivir con alguno de los que no te gustan?
El Papa emérito.- Estoy seguro de que el próximo Papa será un gran Papa. Primero porque creo en el Espíritu Santo. Después porque aunque uno por uno los cardenales sean lo que son, como todos los colectivos, juntos se transforman en algo serio e importante. Y tercero, si me lo permites, porque para algo valdrá mi renuncia. Mi dimisión les ha metido en la cabeza y en el alma que el tiempo apremia, que los tiempos son difíciles, que llegó la hora del estropajo y la lejía y que hace falta el mejor, que sea impoluto, gran creyente y muy fuerte.
Suegro del Papa.- Qué claro lo tienes. Ahora dame el nombre.
El Papa emérito.- Sabes que no te lo daré. Me ha gustado lo que dijo el cardenal de Nigeria: “Dios ya tiene decidido quién será el nuevo: ahora nos toca a nosotros adivinarlo”. Y El hará su trabajo. Hoy tengo cosas en la cabeza y en el corazón que me martirizan más.
Suegro del Papa.- ¿Como qué?
El Papa emérito.- Pues como los mártires cristianos de Lahore y Karachi de ayer y los cientos, si no miles, de cristianos a los que les han quemado las casas por el simple hecho de ser cristianos. A esa gente, cristianos de base y de verdad hasta las últimas consecuencias, tienen que mirar los señores cardenales.
Suegro del Papa.- Ya. Menuda tragedia… ¿Cómo va el piano? ¿Bién? Yo quizás sí que intente colarme al cónclave. Te doy tres nombres: Ravasi, Bagnasco y Schönborn… Vaya cara de poker que me has puesto… No hay manera de cazarte.

Los cardenales del Vatileaks

Suegro del Papa.- Vaya fotito guapa que te han hecho.
El Papa Emérito.- Parece mentira que aun le siga interesando a alguien un viejo retirado.
Suegro del Papa.- Pero un viejo que no es cualquier viejo. Por cierto: con la gorrilla blanca y el bastón pareces todo un bisabuelo.
El Papa Emérito.- Bisabuelo, ¿por lo de más acabado que un abuelo?
Suegro del Papa.- Daría dinero por verte vestido con la misma gorrilla, unos pantalones, un jersey y un buen tabardo encima. Esa es la Iglesia que querrían muchos católicos, lejos de los lujos que implica el Vaticano, la Santa Sede y todo eso.
El Papa Emérito.- Y son admirables, esos católicos, y yo me siento bien cercano a ellos. El nuevo Papa tendrá que enfrentar ese tema: que las aparentes riquezas de la Iglesia, que no nos pertenecen, que son de toda la humanidad, que están ahí para que nos sirvan de altavoz ante el mundo, no sean un obstáculo para la fe de los pobres y desheredados, que es a quienes nos mandó Cristo predicar la buena noticia del Evangelio.
Suegro del Papa.- ¿Mucho tardan, no, en encerrarse? ¿A qué esperan? Me parece que no te agradecen mucho la decisión de que podían adelantar el cónclave.
El Papa Emérito.- Cuantos más tarden en entrar al cónclave puede ser que la elección sea más corta, porque la lleven preparada. Quizás quieran eso: No dejar muchos días a la iglesia incomunicada con su cabeza visible, que ahora son ellos colegialmente.
Suegro del Papa.- No es eso lo que me decían ayer en una vuelta que me día por Roma.
El Papa Emérito.- ¿Qué te decían? ¿Ya te han dicho quién será Papa?
Suegro del Papa.- Justamente ese es el problema. Que no se ponen de acuerdo. Que están muy divididos. Que incluso hay broncas. Quieren uno que sea impecable, pero no están de acuerdo en qué quiere decir impecable. Traen locos a los cardenales del informe Vatileaks. Me recuerda aquello de Judas en los evangelios cuando Jesús hablaba del que le iba a entregar a los romanos “¿Soy acaso yo, Señor?”, pregunta que aquí cambian por “¿Estoy acaso yo en los papeles del Vatileaks?”, pero que nadie se atreve a formular en público.
El Papa Emérito.- Yo creo que se lo están tomando mucho más en serio de lo que la gente cree y mucho más religiosamente de lo que pretenden algunos hablando de esos conflictos y lucha de cuchillos entre ellos. Creo que mi renuncia puede servir al menos para eso: hacerles ver que ser Papa puede ser humanamente apetecible, pero que es una carga inaguantable, que precisa de fuerza, coraje, entrega absoluta, un pasado irreprochable e impoluto y una enorme fe en Dios. Además de un amor a esta institución pecadora que es la Iglesia. ¿De quién se habla?
Suegro del Papa.- Ayer mucho de Schönborn y Erdö. Y hay gente haciendo campaña por los hispanoamericanos. ¿Paseíto?
El Papa Emérito.- Vamos y rezamos un rosario por todos ellos.

Papa emérito

Suegro del Papa.- Buenos días. ¿Cómo has amanecido?
El Papa emérito.- Muy bien. ¿Y tú?
Suegro del Papa.- Muy bien también. Ya sabes que me gusta este lago de Castel Gandolfo. Me he abrigado y he dado un paseo junto al agua.
El Papa emérito.- Yo tengo un poco de frío: parece mentira lo que abriga la esclavina blanca que me he quitado. Me habituaré, con este jersey debajo.
Suegro del Papa.- Me emocionó ver cómo te besaba la mano tu chófer en el helipuerto. ¿Es cierto o me lo pareció a mí que cuanto más bajos en la escala vaticana más se emocionaban al despedirte?
El Papa emérito.- Ya estás tú con tus suspicacias y tu acidez. A mí me emocionó despedirlos a todos y a Roma desde el aire, mi Roma. ¡Cuántos misterios, grandezas y miserias guarda entre sus piedras y su historia! Estos días tiene la vida y el futuro de la Iglesia entre sus manos.
Suegro del Papa.- ¿Me decía tu secretario que ya hay quien ha pedido audiencia?
El Papa emérito.- Vamos a ver ¿qué quieres? ¿hablar del cónclave?
Suegro del Papa.- Me han dicho que te han visto despedirte muy cariñoso con el cardenal de filipinas, con Tagle.
El Papa emérito.- Porque es un hombre muy cordial. No creo haber dado la menor pista ni la menor sugerencia para la elección. Aunque no lo creas, la mayoría de los cardenales hoy no habrán dormido mucho. Y no por viejos, que también: por una sensación que te hiela la espalda. El miedo a ser elegido, el humano deseo de serlo en alguno de ellos, y la responsabilidad de no equivocarse a sabiendas en todos.
Suegro del Papa.- Dirás lo que quieras, pero todo el mundo cree que esto es una terrible carrera para ocupar el trono más autoritario, servido y poderoso del mundo. Que incluso los que no entran al cónclave por tener más de 80 años confían en tener alguna posibilidad y que los llamen.
El Papa emérito.- ¿Es que no pueden dar a los cardenales ni un mínimo de confianza en que son hombres de fe? Hipótesis: son hombres de fe, creen en lo que hacen y para lo que son llamados. ¿No les aterrará tener que responder ante Dios de esta terrible responsabilidad? Te aseguro que sí, y cuanto más inteligentes, más.
Suegro del Papa.- Tengo una idea. ¿No te apetecería que después de que todo se haya calmado, de que yo tenga nuevo yerno y haya vuelto al Vaticano, que venga un día y nos demos un paseo camuflados entre la gente de Castel Gandolfo y los turistas para oír lo que comentan?
El Papa emérito.- Buena idea. Ese día tendré que vestir de negro y con una boina en la cabeza.

Al cónclave: audiencia general

Suegro del Papa.- ¿Tenso?
El Papa.- Cansado. Las emociones me hacen polvo.
Suegro del Papa.- Buena audiencia general. ¡Vaya gentío!
El Papa.- ¡Y qué día de sol luminoso!
Suegro del Papa.- Algún Cardenal lloraba… Eso de que la barca de la iglesia no es tuya, ni de ellos, sino de Cristo, ha sido contundente.
El Papa.- Así lo pienso y así lo he vivido.
Suegro del Papa.- ¿Lo tienes todo preparado?
El Papa.- Tengo ganas de verme ya en Castel Gandolfo. Mejor dicho. Tengo ganas ya de que haya un nuevo Papa. Esto es como si Dios me hubiera permitido vivir mi propia muerte. Dando la vuelta por la plaza en papamóvil pensé que podía estar dándola en un ataúd. El resultado sería el mismo.
Suegro del Papa.- ¡Qué yuyu! No, hombre. Estás vivo. La gente te quiere.
El Papa.- Siendo Papa es muy fácil que te quieran. Lo que no sé es si te entienden y te siguen. Aplauden lo que dices, pero no siempre lo hacen.
Suegro del Papa.- En algunos cardenales habrá un punto de amargura y mala conciencia…
El Papa.- Déjalos. Tienen un peso encima importante. Ahora es el momento, si quieren, de rectificar rumbo. Lo importante es que su conciencia se despierte y quiera Dios que mi renuncia también sirva para ello. Que acierten en la elección.
Suegro del Papa.- ¿Tienes alguna pista?
El Papa.- Sabes que no. Que sea un hombre santo e irreprochable. Sobre todo irreprochable, porque santo lo podemos hacer entre todos.
Suegro del Papa.- ¿Quieres mi opinión?
El Papa.- Estás loquito por dármela y ver mi reacción.
Suegro del Papa.- Te cuento lo que oí ayer en un reservado en el Trastevere. Si es italiano, Filoni, Ravasi o Bagnasco. Si no es italiano y es europeo Schönborn, Erdö o Vingt-Trois. Si no es europeo, Collins, Sarah, Scherer o Tagle.
El Papa.- Eso es lo que oíste. Y tú ¿qué opinas?
Suegro del Papa.- Uno de los tres italianos o Schönborn. ¿No crees?
El Papa.- No comment, al menos hoy…

El Papa se va: esto se acaba

Suegro del Papa.- Esto se acaba.
El Papa.- Ya lo sé. Quedan muy pocos días.
Suegro del Papa.- No, no me refiero a eso. Me refiero a los ejercicios espirituales, que acaban mañana y te han venido de cine para escaquearte.
El Papa. ¿Pero qué dices?
Suegro del Papa.- Lo que oyes. !Anda que no lo sabes! Pues no andan por ahí como lobos algunos a ver si pueden echar una parrafadita contigo y ver por dónde van los tiros.
El Papa.- Saben que no me voy a prestar.
Suegro del Papa.- Ese es el problema. ¿sabes lo que se podría pagar por saber realmente por qué te vas o en quién piensas como sucesor? Y luego toda la porquería que está saliendo: que si el Cardenal tal es esto, que si el otro es lo otro. Que si algunos no deberían participar en el conclave…
El Papa.- Pues ahí tienes una clave principal. La Iglesia está en un momento clave para volver a ser una referencia moral y creíble del mundo. Y hace falta mucha fuerza para el trabajo que hay que hacer. Yo he hecho el trabajo base: he sacado a la luz los problemas, he marcado los caminos para resolverlos y he pedido perdón al mundo entero por las burradas que hemos hecho y hacemos. Ahora hace falta alguien con gran empuje, que me ponga en la picota a mí mismo si hiciera falta.
Suegro del Papa.- Caray !Te han sentado bien los ejercicios!
El Papa.- Sí. Me han dado la certeza de que estamos en el buen camino, que la renuncia ha sido acertada. Y de que Él estará con el nuevo. Y a ti ¿qué tal te han sentado estos días sin verme?
Suegro del Papa.- Pues como todos, haciendo quinielas. Y a mi me va algo en ello.
El Papa.- Ah, ¿sí?
Suegro del Papa.- Pues claro: tú te vas, pero yo seguiré de suegro del Papa. de otro más. Y tengo mis preferencias.
El Papa.- Dime cuáles son.
Suegro del Papa.- Si me prometes decirme sí o no.
El Papa.- Vale.
Suegro del Papa.- No me fío. Tiene truco. No me puedes aceptar el reto así. Me lo voy a pensar. Mañana te digo. ¿Puedo ir contigo a Castel Gandolfo hasta que vuelva con el nuevo al Vaticano?
El Papa.- Por supuesto

Dimisión del Papa: no hay marcha atrás

Suegro del Papa.- Hacía tiempo que no te veía esa carita relajada como hoy en la audiencia general.
El Papa.- ¿No me digas? La verdad es que me he emocionado.
Suegro del Papa.- Sabes que siempre estabas muy tenso, y que tu rostro no es precisamente muy fotogénico y acogedor.
El Papa.- Es el que Dios me ha dado. No nací para el espectáculo y los mass-media.
Suegro del Papa.- Ya, pero hoy tenías esa cara bonachona de abuelo que no has tenido nunca durante estos ocho años. Dabas hasta ternura.
El Papa.- Siento la oración y el cariño de la gente después de anunciar la decisión.
Suegro del Papa.- Chico, casi es para volverse atrás. Tu rostro, más fuerza, te sientes querido…
El Papa.- ¡No, por Dios! Que pase de mí este cáliz.
Suegro del Papa.- Sí, mejor. Porque alguno se mosquearía mucho si volvieras a empezar.
El Papa.- ¿Por qué eres tan ácido?
Suegro del Papa.- Porque lo es la realidad. Tú sabes que algunos ya han empezado a mover – perdóname – el rabo para intrigar y hacer política.
El Papa.- No eres justo. La mayoría son inmensamente respetuosos con su responsabilidad para el futuro. Y para muchos cardenales el tener que elegir Papa ha caído sobre ellos como una pesada losa.
Suegro del Papa.- Pues ya sabes que hay hasta casas de apuestas con el tema, como no podía ser menos. Pasa como en el fútbol ¿cómo no va a haber intereses?
El Papa.- Yo sigo creyendo en el Espíritu, aunque, si me permites la broma, conmigo se haya equivocado. No se va a equivocar dos veces seguidas.
Suegro del Papa.- ¿Cenamos juntos?
El Papa.- No voy a cenar. Sólo voy a tomar leche y un poco de apfelstrudel. Si quieres…
Suegro del Papa.- No. Entonces me iré a cenar por ahí, a ver qué dice la gente de ti.

renuncia: lo dejo.

Suegro del Papa.- ¿Cómo estás?
El Papa.- Bien. Mejor que ayer. Ya te dije que me quitaría un peso de encima.
Suegro del Papa.- Tienes a mucha gente de buena fe hecha polvo. No se lo esperaban y les cuesta digerirlo.
El Papa.- Ya lo imaginábamos.
Suegro del Papa.- Y tienes también a muchos encantados de que te vayas. Como si contigo se acabaran los Papas.
El Papa.- También lo sabíamos. A esos quizás no supe anunciarles un mensaje prometedor y liberador. Para esos, creo que no lo hice bien. Dios me perdone.
Suegro del Papa.- Hicieras lo que hicieras, estarían encantados con amargarte incluso la renuncia. Son los de siempre. Los que tu Maestro llamaba “las puertas del infierno”. Así que no sufras.
El Papa.- Un sufrimiento han sido estos siete años. Nadie tan pequeño como yo puede llevar una carga tan grande sin Su amor y el de la Iglesia. Si hoy yo fuera Cardenal, a la mínima posibilidad de ser Papa estaría temblando.
Suegro del Papa.- Pues también los hay aquí en el Vaticano muy cerca de ti encantados de que te vayas: el escalafón es el escalafón…
El Papa.- No seas cínico.
Suegro del Papa.- No lo soy. Alguno vestido de rojo meterá una botella a enfriar para celebrar que comienza la carrera de su vida y por si dentro de mes y medio tiene algo que celebrar.
El Papa.- Pues será un inconsciente. Que Dios le ayude.
Suegro del Papa.- ¿Podrás descansar?
El Papa.- Espero que sí. Mi vida está entre dos llamadas. La que me trajo al sacerdocio hace muchos años, siendo joven y la que a partir de ahora espero de final de mis días, que probablemente no tardará. Ya no me queda nada en la Tierra. Ansío verle cara a cara. Confío en que esta espera sea tranquila, breve y en paz y comience hoy con un sueño relajado.

Matrimonio gay para el Vaticano

Suegro del Papa.- La que se ha liado con las declaraciones del arzobispo Paglia sobre el matrimonio homosexual.
El Papa.- No sé si son las prisas, la ignorancia, o peor aun, la falta de ética profesional, pero hay mucha manipulación de la información. Y este es un caso evidente.
Suegro del Papa.- Bueno: pero dijo o no dijo sí a las uniones homosexuales…
El Papa.- Las uniones homosexuales son una realidad, por tanto de nada vale que él diga sí o no. A lo que él dice no, como lo dicen millones de personas en oriente y occidente es que la familia básica, avalada civil o religiosamente por la palabra matrimonio, debe ser sólo la de una mujer y un hombre. Y que esa familia hoy ha de ser protegida por las leyes como lugar de respeto, de creación, de protección para los niños y de acompañamiento para enfermos y ancianos. Y con leyes justas, que cada uno decida según su conciencia.
Suegro del Papa.- Pero me parece que tu arzobispo fue un poco más allá y que ahora quiere dar marcha atrás.
El Papa.- No señor: ha ido hasta donde tiene que ir. ¿Cuántos años hace que el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 2358 dice respecto a las personas homosexuales: que «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta»? ¿Lo has visto publicado con todo su valor y su fuerza? Respeto y evitar todo signo de discriminación injusta. Eso es lo que ha recordado el arzobispo.
Suegro del Papa.- Realmente tenéis difícil pasar el mensaje, porque os manipulan. Pasa en todos los órdenes de la vida: sólo interesa lo que sorprende, aunque sea falso.
El Papa.- Tengo por los homosexuales el mismo respeto y me debo a ellos con la misma energía que a los demás hijos de Dios. Y lo que ha recordado Paglia es que hay al menos dos docenas de países en el mundo en los que ser homosexual es un delito y se les puede condenar a muerte. Y nuestra obligación es gritar al mundo que eso además de un error, es una injusticia. Lamentablemente sólo salimos en los papeles si a alguien cercano se le ocurre sumarse de alguna manera a esas barbaridades.
Suegro del Papa.- ¿Estáis como el PP en España? ¿Os falta explicación, didáctica?
El Papa.- Quizás también. Pero lo que falta, sobre todo, es buena voluntad para transmitir lo que predicamos, y no esa furibunda crítica torticera de todo lo que decimos.

Cura pederasta. El cardenal Mahony

Suegro del Papa.- ¡Puf! Te compadezco! ¿Te ha costado mucho decidirte?
El Papa.- ¿El qué?
Suegro del Papa.- La degradación, por decirlo de alguna manera, del cardenal de Los Angeles.
El Papa.- Pues sí. Me ha costado. Mahony es un cardenal. Pero no sólo es de Los Angeles. Para todo el mundo es un cardenal de la Iglesia universal.
Suegro del Papa.- ¿Lo decidiste tú solo?
El Papa.- No, lo hice con su arzobispo. Pero estaba cantado desde que tuve constancia de que había tratado de encubrir a los curas pederastas.
Suegro del Papa.- No te va a creer nadie. Lo has hecho porque no tenías más remedio. Si hubieras podido, lo habrías tapado, como hizo él.
El Papa.- Te juro que nunca. Siendo cardenal ya intenté aclarar todas estas cosas. Y la Iglesia americana fue de las que reaccionó con contundencia. Incluso Mahony. Pero no entiendo, y no se lo perdono, cómo pudo pensar que bastaba con pagar por lo ya conocido y evitar que se supiera más.
Suegro del Papa.- Se asustó: era mucho lo que podía salir.
El Papa.- Tenía que haberse asustado menos para no pasar la vergüenza y, sobretodo, el dolor de ahora. Como dice el arzobispo, lo que había detrás era algo triste y malvado, brutal y doloroso. No te puedes imaginar el sufrimiento que me causa pensar en lo que han tenido que sufrir esos pobres niños y quizás sus familias por culpa de unos ministros del Señor impresentables.
Suegro del Papa.- Tu colega el arzobispo ha dicho que “la lectura de estos archivos es brutal y dolorosa. El comportamiento descrito en ellos es terriblemente triste y diabólico”.
El Papa.- Pues me atrevo a decir que se ha quedado corto. Jesús dijo que quien hiciera sufrir a uno de esos pequeños, más le valía que le ataran una piedra de molino al cuello y lo echaran al mar. Y yo voy a acabar con ello, como sea. Ojalá que la sociedad pueda y quiera hacer lo mismo con los que no son curas.
Suegro del Papa.- ¿Qué te pasa? ¿A qué viene eso?
El Papa.- ¿Qué a qué viene eso? Hay un informe de la ONU que dice que al año hay más de doscientos millones de menores de edad, chicos y chicas, que tienen relaciones sexuales forzosas o sufren otras formas de violencia sexual. Y esos niños me duelen tanto como los abusados por mis curas. La única diferencia es que lo de mis curas es más grave que lo de los otros violadores. !Porque mis curas tenían que estar justo para protegerlos! Que Dios nos perdone.
Suegro del Papa.- Pue sí.
El Papa.- En fin: otra noche sin dormir. Pero como dirías tú, va en el sueldo. ¡Qué cruz! Hay momentos que la muerte se ve como una liberación. Que descanses.

Pagar impuestos

Suegro del Papa.- En España os lo están poniendo difícil.
El Papa.- Sí. Y lo malo es que son tiempos difíciles. Parece que no les llega el dinero para todo lo que tienen que hacer.
Suegro del Papa.- Pues ya sabes lo que dicen: que la Iglesia es inmensamente rica.
El Papa.- Sí señor: somos incalculablemente ricos.
Suegro del Papa.- !Qué dices! te van a colgar. No te había oído eso nunca.
El Papa.- Somos tan incalculablemente ricos como incalculable es el valor de la catedral de Santiago, por ejemplo. ¿A quién se la vendemos? ¿Qué nos harían los fieles si la vendiéramos a una empresa americana para montar un parque temático, aunque fuera religioso? Y no me digas que podemos vender pequeñas joyas, como coronas, cálices o cosas así. Porque aunque seamos sus dueños teóricos, no nos pertenecen. Pertenecen a los fieles y a la historia.
Suegro del Papa.- Pues vete preparándote, porque a Rouco y compañía los van a aburrir, por ejemplo con el IBI.
El Papa.- Ya lo sé. Pero creí que ese tema se había serenado un poco. ¿Hay novedades?
Suegro del Papa.- Pues mira si las hay: Un juez de Orense acaba de obligar al obispado a pagar el IBI de cuatro recintos de la Iglesia. Y lo que no te va a gustar nada es la razón básica que alega…
El Papa.- ¿Cuál? Dímelo, si ya me lo espero todo.
Suegro del Papa.- Falla que tenéis que pagar porque no habéis probado ser una entidad sin ánimo de lucro.
El Papa.- Eso duele. Podrán decir de nosotros muchas cosas, pero catalogarnos como negociantes con ánimo de lucro… Todo es el calumnia, que algo queda y va dejando un poso terrible. Pero en fin. Dios proveerá y la verdad al final se abrirá camino. Hay sacerdotes y monjas en España, y en el mundo, que pasan hambre para que coman otros en estos tiempos.
Suegro del Papa.- Ya, pero eso hoy no luce ni cuenta: lo que luce y cuenta son los palacios episcopales, tus ropas de lujo, la suntuosidad de la Curia…
El Papa.- En nuestro pecado tenemos la penitencia. Siendo la gran mayoría pobres de espíritu y muy solidarios, parecemos ricos avaros. Ayudamos puntualmente y caso por caso a salvar las crisis y sin embargo parece que estamos entra los que las creamos por no pagar impuestos. Qué fácil es juzgar sin capacidad crítica y sin aportar soluciones.
Suegro del Papa.- Pero es lo que tú dices: quizás tenéis lo que os merecéis.
El Papa.- Pues yo te digo que no. la Iglesia no soy yo: son los millones de buena gente que en España y donde sean están echando una mano en estos momentos durísimos. Y esa gente, diga lo que diga un juez o su cochero, no necesitan demostrar que lo hacen sin ningún ánimo de lucro.

Aborto y pederastia

Suegro del Papa.- Buenos días. Te veo tenso. Ayer en las audiencias te vi muy… normalucho, nada brillante.
El Papa.- Ando preocupado.
Suegro del Papa.- Se te nota. Te veo rezar mucho. ¿Qué te pasa?
El Papa.- El lío de mis colegas obispos alemanes.
Suegro del Papa.- ¿Cómo han cesado al criminólogo de la investigación de la pederastia en la Iglesia?
El Papa.- Eso mismo me pregunto yo. Hagan lo que hagan, a ver a quién convencemos ahora de que estamos haciendo este esfuerzo por descubrir a los criminales y ponerlos a disposición de los jueces.
Suegro del Papa.- Pero ¿por qué lo han hecho?
El Papa.- El error quizás fue nombrarlo de entrada, sin haber conocido sus métodos y personalidad. Tenían que haber buscado una persona más eficaz y más ecuánime, que es lo que buscan ahora. El objetivo parece ser que es asegurar la celeridad, la ecuanimidad, la prudencia y la eficacia. Quieren que esto no dure eternamente. Pero ahora será difícil que les crea nadie.
Suegro del Papa.- Y a tí qué más te da. Tú diste instrucciones de adelante caiga quien caiga.
El Papa.- Ya, pero “la mujer del César no sólo tiene que ser casta, sino parecerlo”.
Suegro del Papa.- Te da igual. Está de moda darte palos a tí y a tu Iglesia: eso vende y viste. Así que no sufras.
El Papa.- Hablando de sufrimiento tengo dos cosas que no se me quitan de la cabeza y del corazón en estos días: la situación de la mujer en la India y los abortos en Europa
Suegro del Papa.- Bueno: en la India lo quieren arreglar separando a las mujeres y a los hombres en los medios de transporte.
El Papa.- ¿Y te parece normal en pleno siglo XXI? ¿Sabes lo que eso significa? Pisar sus derechos, peores medios de transporte, seguir manteniendo impunidad para el concepto de que la mujer es violable, !qué se yo!
Suegro del Papa.- Y ¿qué hay de nuevo en los abortos?
El Papa.- Hay estudios que señalan que en los abortos a partir del tercer mes uno de cada seis niños nace vivo y lo dejan morir dcespués, quizás incluso sufriendo. Como esto es delito hasta en los países que permiten el aborto, se está proponiendo una “solución”: inyección de potasio al corazón antes de abortarlos.
Suegro del Papa.- !Qué fuerte!
El Papa.- Sí. Otra solución es la de unos padres que llevan ya dos abortos de este tipo y que dicen que no pasa nada. Que el niño muere muy a gusto y tranquilo en sus brazos, según ellos en unos brazos que lo quieren… !Cómo me recuerda la historia de las burradas de mi país cuando yo era un joven medio inconsciente!
Suegro del Papa.- Venga va, no decaigas !Que Dios te bendiga y te ayude! !Que tengas buen día!

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