Papa Francisco y Lula da Silva. El Vaticano y China comunista. El pedófilo Capella.

Suegro del Papa.- Al final ya no sé si se te ha olvidado que eres el sucesor de Pedro o es que te entusiasma lo de ser Jefe de Estado.
Para Francisco.- ¿Por qué lo dices?
Suegro del Papa.- Porque a veces te veo metido en charcos que tienen nada o muy poco que ver con la Iglesia.
Papa Francisco.- ¿Tienen que ver con los hombres?
Suegro del Papa.- ¡Hombre! ¡Con los hombres sí…!
Papa Francisco.- Entonces tienen que ver con los hijos de Dios, y por tanto tienen que ver con la Iglesia.
Suegro del Papa.- ¿A qué viene enviarle un rosario a Lula de Silva a prisión? Eso es tomar partido.
Papa Francisco.- Eso es una forma de recordarle, a él y a todos los que están presos, que la Virgen se lo puede hacer más llevadero.
Suegro del Papa.- Tonterías. Eso es un apoyo claro y rotundo a ese caballero. ¿A qué viene que tengas cárcel en el Vaticano y juzgues tú, por ejemplo al cura pedófilo Capella? ¿No es más fácil que todo eso lo haga Italia? ¿O incluso haberlo dejado en USA o Canadá, que es donde se pasó de la raya y s engolfó el cura?
Papa Francisco.- Yo esto me lo encontré organizado así y esto no se cambia de la noche a la mañana. Con Italia hay un concordato que hay que cumplir. Por mi cerraría hoy toda la parte civil del Vaticano. Pero si lo hiciera, que no puedo, me despellejaría la otra mitad de la humanidad católica.
Suegro del Papa.- Tienes revolucionados a los obispos: los de Chile; en Suiza, que tienen que buscar fondos privados para pagar tu visita; los católicos chinos cabreados por tus tratos con el régimen comunista; en Rusia, por tu apoyo a los ortodoxos; que si los obispos alemanes son cismáticos con eso de dar la comunión a los protestantes. ¿Sigo?
Papa Francisco.- No hace falta que me des la lista. La conozco y en algunos casos me quita el sueño. En Chile vamos caminando dentro del dolor, en Suiza me parece correcto que no tengan que contribuir aquellos para los que no soy nadie. En China los católicos tienen un gran mérito por su enorme sufrimiento de nuevos mártires: lo que intento es facilitarles un poco la vida y el camino. Los ortodoxos y protestantes son mis hermanos, y eso no me lo puede desmentir ni infovaticana, esa emisora partidista y parcial que usa la fe para sus intereses. El Espíritu sopla dónde y cuando quiere y la revelación continúa en los signos de los tiempos. No se ha cerrado con el Apocalipsis, como no se abrió con el Génesis, sino en el momento en que el hombre comenzó a sentir en su corazón algo parecido a la necesidad de transcender. No tenemos ni idea de cómo Dios hablará a los cerebros humanos superdesarrollados de dentro de 500 años.
Suegro del Papa.- Ya me has soltado un sermón de los de Santa Marta.
Papa Francisco.- No. Te he abierto mi corazón, como pastor de este pequeño rebaño que confía en aquello de no temas pequeño rebaño. Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos.

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Papa Francisco con pobres, marginales y sin techo en el Vaticano

Suegro del Papa.- ¿Te lo han dejado muy sucio?

Papa Francisco.- ¿Quién?

Suegro del Papa.- Los pobres, los sin techo, los que te han venido a ver.

Papa Francisco.- ¡Qué cínico eres! ¿Por qué lo iban a dejar sucio?

Suegro del Papa.- Tienes razón, perdona: ¿cómo te lo iban a dejar sucio si te los han traído lavadísimos? ¿Tú crees que esos son los pobres de la calle?

Papa Francisco.- ¿Porque van limpios no lo son?

Suegro del Papa.- Tienes razón, también lo son. Si no supiera que conoces el tema desde hace ya muchos años y que los has visto bien sucios y destrozados… pero tienes mérito. Los has puesto en el foco de atención.

Papa Francisco.- También ese era un objetivo.

Suegro del Papa.- Eres un genio. Así que son los comunistas los que piensan como vos, no vos como los comunistas…

Papa Francisco.- ¿Y no es verdad? Yo llevo a las espaldas 20 siglos, pensando y predicando lo mismo; ellos apenas siglo y medio.

Suegro del Papa.- Es cierto. Pero tú sabes que han llegado a llamarte comunista…

Papa Francisco.- Afortunadamente, aunque los comunistas piensen como los cristianos, yo no pienso como los comunistas en casi nada. Sólo en que todos somos iguales y las consecuencias de ello. Con la diferencia de que yo pienso que todos somos iguales porque todos somos hijos de Dios, y asumo las consecuencias de ello, cosa en que no coincido con los comunistas.

Suegro del Papa.- Ha venido el padre Ángel, también.

Papa Francisco.- Sí, un buen cura, un buen tipo.

Suegro del Papa.- Va a poner un restaurant. Así ya tienes dos.

Papa Francisco.- ¿Yo?

Suegro del Papa.- Bueno: tú o tus curas. Uno para dar de comer a la gente bien: ha dado de comer a Juan Pablo II, a los Reyes, al Senado español; otro para los sin techo y sin dinero. Uno el cura Lezama y otro el Padre Ángel. Esto se llama cubrir todos los frentes…

Papa Francisco.- Insisto en lo cínico que eres. El cura Lezama, con su dineros, ha solucionado muchos problemas de gente marginal, o eso dicen, y el Padre Ángel  directamente les da de comer y punto. ¿Algo mal en todo ello?

Suegro del Papa.- No sé. Pregúntales a esos cuatro cardenales que quieren que les aclares eso de que los divorciados puedan volver a casarse y comulgar. Y no son cualquier cardenal: los alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner; el italiano Carlo Cafarra y el estadounidense Raymond Burke. Se te alborotan… ¡Cuánto debes estar sufriendo!

Papa Francisco.- Va en el cargo. Ya lo hizo antes el Señor.

 

Papa Francisco: los perros van al cielo, el Dalai Lama y la Iglesia en China

Suegro del Papa.- Bueno, qué ¿los perros van al cielo o no?
Papa Francisco.- Pregúntale a San Pablo, cuando dice que “la creación entera será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios”. O aquello de “un nuevo cielo y una nueva tierra”.
Suegro del Papa.- Déjate de historias, no me salgas por la tangente.
Papa Francisco.- ¿Por qué estás tan interesado?
Suegro del Papa.- Primero porque se ha armado bastante alboroto y te has metido en el charco de definir o explicarnos qué es el cielo. Es muy fácil eso de que “no es un sitio, sino un estado”. Y segundo: porque sólo los que hemos tenido un perro podemos saber hasta qué punto son personas.
Papa Francisco.- Juan Pablo II ya dijo que también los animales tienen un aliento vital recibido de Dios. Y no sabemos qué sucederá con ese aliento vital. Pero no sería descabellado pensar que Dios no permitirá que desaparezca. ¿Por qué no van a estar nuestros perros en la tierra nueva?
Suegro del Papa.- ¿Lo dices para consolarme?
Papa Francisco.- No. No lo digo: me lo pregunto. ¿Por qué? Hermano perro, que diría San Francisco…
Suegro del Papa.- Cambiando de tercio. ¿Y el Dalai Lama? Te has rajado ante China por no recibirlo.
Papa Francisco.- No es cierto: no he debido recibir – a mi criterio – al Dalai Lama que viene a una reunión de premios Nobel, puesto que a él se le concedió por hacer política en China y contra intereses chinos. Cosa que no critico. Pero yo no puedo apretar más el dogal de los cristianos perseguidos en China por ser fieles a la Sede de Pedro. Y ésa sería una consecuencia inmediata.
Suegro del Papa.- Pues Benedicto XVI lo recibió…
Papa Francisco.- En otro contexto y circunstancia, en 2006. ¿Cómo puede ser que haya una Iglesia en China apoyada por el partido comunista y dirigida por él y otra Iglesia, fiel a San Pedro, viviendo en la clandestinidad? ¿Cómo puede ser que el Vaticano no mantenga relaciones diplomáticas con China? Yo quiero arreglar eso, y, de paso, echar la mano que pueda a la gente que sufra en el Tibet.

Papa Francisco, ¿comunista y masón?: “me tengo miedo a mí mismo”.

Suegro del Papa.- Es buena la entrevista de la televisión flamenca.
Papa Francisco.- Casi una charla distendida
Suegro del Papa.- ¿Así que sólo tienes miedo de ti mismo?
Papa Francisco.- Más que de mí mismo, de mis errores.
Suegro del Papa.- Y no tienes miedo de los que dicen que eres comunista, que eres masón, que eres una pose…
Papa Francisco.- ¡Se han dicho y se dirán tantas cosas! Y más ahora, que todo el mundo sabe hasta a qué hora y que días me confieso.
Suegro del Papa.- Eso debe ser un poco agobiante.
Papa Francisco.- Y casi te bloquea. A eso sí tengo miedo, a bloquearme. Y por eso he decidido tirar por la calle de en medio.
Suegro del Papa.- ¿Y cuál es la calle de en medio?
Papa Francisco.- Pues decir las cosas como las siento, ser como soy, aunque a veces pueda parecer una pose y rezar, rezar y rezar.
Suegro del Papa.- ¿Y no te da miedo lo que piensen alrededor tuyo, por ejemplo la famosa Curia?
Papa Francisco.- Lo tienen bien claro en la “Evangelii Gaudium”: ahí puse negro sobre blanco lo que pienso y lo que quiero.
Suegro del Papa.- Ya. Y has tenido que hacer una reunión hace unos días con la Curia sobre eso. ¿Fue voluntaria, por tu parte, o fue una exigencia de ellos para ponerte algún freno?
Papa Francisco.- !Siempre estás igual! Piensa que la Curia es tan sutil, que aunque fuera una imposición lo sabrían hacer sin que me enterara. Pero creo que no. Lo importante es que se crean lo que digo y me ayuden en lo que hago: quiero a los pobres, a los marginados, a los oprimidos, a los esclavizados, a todos los que sufren por culpa de los demás seres humanos a mi lado. Y creo que vamos por el buen camino. Y eso no es comunismo. Eso es evangelio en estado puro.
Suegro del Papa.- Si tú lo crees…, pero – si me lo permites – todavía eres una cierta encarnación del maligno para bastantes.
Papa Francisco.- ¡No seas bestia! ¡Qué tonterías dices!
Suegro del Papa.- Bueno, allá tú.
Papa Francisco.- Reza por mí. Y tranquilo: está claro que soy católico, apostólico y romano. No podía ser de otra manera.

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