Papa Francisco.- Ejercicios espirituales, peligro en la Curia, Madre Teresa y las mujeres mártires de Yemen

Suegro del Papa.- ¡Qué bestias los de Yemen! ¿No te parece?

Papa Francisco.- Pues sí. Asesinar así, sin más, a ancianos y monjas… ¿Cómo cabe tanta barbarie en un ser humano? Pobres monjitas de la caridad: son nuestras mártires de hoy…

Suegro del Papa.- Son las de la Madre Teresa. La humildad, la cordialidad y la debilidad enfrentadas a la soberbia, la barbarie  y el abuso de la fuerza. Y siempre es lo mismo…

Papa Francisco.- No seas pesimista, no siempre es lo mismo.

Suegro del Papa.- ¿No? ¿Estás ciego? Mira a tu alrededor. ¿Te has ido de ejercicios?

Papa Francisco.- Así es, aquí estamos.

Suegro del Papa.- Pues no te confíes, que los de la Curia tan cerca son peligrosos. ¿Cómo se te ocurre llevarlos contigo?

Papa Francisco.- Pues ya ves… y sigo vivo. ¿O no?

Suegro del Papa.- Y os habéis llevado diez preguntas para meditarlas y contestar. Como si no supierais ya la respuesta. ¿Te las contesto yo?

Papa Francisco.- Vamos, adelante.

Suegro del Papa.- La primera: “¿Qué buscáis?” ¿Tú crees que se parecen en algo los objetivos de los que estáis ahí, que buscáis todos siquiera algo parecido? Si de verdad alguno de ellos te dijera lo que busca…

Papa Francisco.- No sé lo que buscará cada cual, pero sé cuál es la oportunidad y el objetivo: que respondamos como lo hicieron a la pregunta del ángel en el evangelio: “¡A Jesús Nazareno!”. Y el ángel  les dijo: “no está aquí; resucitó”. En el fondo, hasta los más alejados de estos pensamientos, lo están buscando a Él, aunque lo confundan con actitudes principescas, oropeles y vidas regaladas…

Suegro del Papa.- Me irrita mucho ese buenismo tuyo… te paso a la segunda pregunta que me ha dejado pálido “¿Cómo no tenéis fe?”

Papa Francisco.- ¿Algo que comentar?

Suegro del Papa.- ¿Te parece poco drama que en los ejercicios de la Curia haya una pregunta que dice “cómo no tenéis fe”? Es terrible. A ver si tienen lo que hay que tener para contestar con hombría. Pero no: os callaréis, contestaréis “interiormente”. Y no. Decíroslo a la cara cómo es que no tenéis fe y por qué tenéis tanto miedo a deciros la verdad.

Papa Francisco.- Está bien la reflexión, pero no puedes decir que no tenemos fe. Nuestro problema es justamente que tenemos una fe con miedo, que no nos permite jugárnoslo todo sólo a la carta del de Galilea. Casi es una vela a Dios y otra al diablo. Bueno, quizás no tanto. Es una tontería lo que he dicho: es una fe pero que quizás compromete poco.

Suegro del Papa.- Me ha sorprendido una cosa. En cuatro de las diez preguntas figuran mujeres protagonistas de los evangelios. No está mal, casi hay paridad… Tienes, tenéis, un tema pendiente con la mujer en la Iglesia.

Papa Francisco.- Tenemos muchos temas pendientes, pero no tenemos un tema con la mujer. El tema pendiente es ver cómo colaboramos para que la mujer aporte lo mejor de sí misma como tal, como mujer, a los signos de los tiempos y a la Iglesia. Y ahí volvemos a la sangre de nuestras mártires, las monjas del Yemen: un ejemplo y un estímulo para todos los que estamos de ejercicios.

Suegro del Papa.- Y una brutalidad, y una injusticia y una muestra de cuánto tenéis que hacer aún por el mundo, saliendo de vuestras sacristías y vuestros palacios y bajando al fango como la Madre Teresa. Y todo esto ante la casi total indiferencia del mundo entero.

Papa Francisco.- Es cierto: que Dios nos perdone, a unos la acción y a otros la omisión.

Papa Francisco de ejercicios con la Curia Romana: ¿Mexicanización de Argentina o argentinización del Vaticano?

Suegro del Papa.- ¿Así que mexicanización de Argentina?
Papa Francisco.- Metí la pata. Pero tú sabes mejor que nadie que no he querido faltar a los mexicanos y que la frase no es totalmente mía, aunque también indebidamente la utilicé yo. Metí la pata y debo disculparme. Tengo que encontrar la forma y la Virgen guadalupana me ayudará.
Suegro del Papa.- Así, si me permites la broma,hemos constatado que el Papa no es infalible como habéis mantenido hasta ahora.
Papa Francisco.- No lleves el agua a tu molino, pero sí, se ve que soy falible.
Suegro del Papa.- Tu hablaste de la mexicanización de Argentina y hay quien habla de la argentinización del Vaticano por estas cosas: por tus meteduras de pata, por tus maneras de hacer las cosas, por tu populismo, que no a todos gustan. Hay quien te compara con el General Perón…
Papa Francisco.- Me han dicho de todo: peronista, populista, tupamaro, montonero, kirchnerista…
Suegro del Papa.- Por cierto. Vaya semanita entre estas unas cosas y otras. Por ejemplo Venezuela, donde ya piden algunos a gritos una intervención tuya ante Maduro. Yo que tú hablaba con “San” Hugo Chavez… Y fíjate los cristianos asirios con el Estado Islámico… ¡Qué tragedia!
Papa Francisco.- Estoy encerrado en la semana de los ejercicios espirituales de la cuaresma. He pensado mucho en todas esas cosas. Parece que me he ido del mundo. Estoy pidiendo a Dios por lo que hago y por lo que no hago por ejemplo por los cristianos perseguidos y por todos los que sufren.
Suegro del Papa.- Me hace gracia eso de ejercicios espirituales con la Curia. ¡Nada menos que con la tan traída y llevada Curia Romana! ¿Crees que les vale para algo? ¿Duermes tranquilo con esa jauría tan cerca? ¿O por eso te llevas también de ejercicios a la Guardia Suiza?
Papa Francisco.- ¿Por qué tenemos la manía de generalizar? ¿Por qué estigmatizar a toda la Curia, donde hay gente magnífica, auténticos hombres de Dios que hacen bien y santamente su trabajo? Cierto que también hay gente poseída por el afán de poder, del lujo, que “se pavonean en las plazas y las sinagogas”, pero son los menos y, también para desenmascararlos, me han elegido mis hermanos cardenales. En ello andamos. Hacer ejercicios espirituales y rezarle a Dios, también debe de ayudar en esta cuestión. Y creo que mucho. ¿o no?
Suegro del Papa.- Si tú lo dices… Pregúntale a San Ignacio de Loyola.

Papa Francisco: cristianos coptos, empresarios de la muerte y mujeres al poder.

Suegro del Papa.- Te veo apagado.
Papa Francisco.- No se me quitan de la cabeza las atrocidades que estamos cometiendo los humanos: lo de los cristianos coptos me tiene destrozado. Pido a Jesús que me ayude porque en momentos así funde todo a negro.
Suegro del Papa.- Ya ha habido otros momentos así y los habrá. Lo has dicho tú mismo: está en el corazón del hombre. Son tan guerras y tan destructivas las grandes guerras como las pequeñas de los parroquianos que van con habladurías sobre sus vecinos al párroco.
Papa Francisco.- Pero eso sólo en cierto sentido. Lo que quiero decir es que todos somos terriblemente capaces de hacer daño.
Suegro del Papa.- Y lo hemos sido y lo seremos. ¿O no es algo parecido lo que pasaba en las Cruzadas con lo que pasó ahora con el Estado Islámico pero al revés?
Papa Francisco.- Lamentablemente sí. ¿Y esto quiere decir que el ser humano no ha avanzado en ocho siglos?
Suegro del Papa.- Depende de cómo lo mires, porque una de las mayores bestialidades ha sido el nazismo, con todo un pueblo, o casi, entregado a la causa y eso ha sido sólo el siglo pasado. Cambiando de tema: te han pedido los cardenales en el consistorio que lleves a las mujeres al poder en la Curia. Pueden tener más sensibilidad para los problemas que los que ahora llevan faldas por esos pasillos solemnes… ¿Lo harás?
Papa Francisco.- Algunas ya hemos incorporado, pero hay que hacerlo mucho más y en puesto más importantes.
Suegro del Papa.- Me ha gustado eso que has dicho de que los mártires cristianos con de todos: luteranos, calvinistas, ortodoxos, anglicanos…
Papa Francisco.- Y así es. Más aún: si me apuras, son patrimonio de la humanidad. Son gente que padece la barbarie hasta la muerte por fidelidad a sus principios, a sus creencias, a su manera de entender y explicar la vida. Son todo lo contrario de esos empresarios inmorales que venden armas a unos y a otros, incluso en el mismo conflicto, con tal de mantener sus fortunas.
Suegro del Papa.- Ya te he oído: “empresarios de la muerte”… Que descanses. Y que tengas paz.

Papa Francisco, Sri Lanka y Filipinas: budista recalcitrante.

Suegro del Papa.- ¿Cómo va? ¿Bien?
Papa Francisco.- Muy bien. Me gusta estar fuera de palacio, fuera de la Curia.
Suegro del Papa.- Se te nota. Y a ellos que estés fuera.
Papa Francisco.- A qué “ellos”.
Suegro del Papa.-. Lo sabes muy bien. A los que les está pisando el callo de sus derechos adquiridos, de su doble vida, de su rutina de poder establecido…
Papa Francisco.- No son tantos.
Suegro del Papa.- Más de los que parecen y, sobre todo, más de los que deben ser. Son todos esos de la Curia Vaticana y allegados que siguiendo a Messori echan de menos a un Benedicto XVI, Papa al que no respetaron, pero que les daba el clavo ardiendo de la “sólida doctrina”.
Papa Francisco.- Pero ahora estamos aquí, en Sri Lanka y Filipinas.
Suegro del Papa.- Cierto. Pero incluso aquí están con las garras afiladas. Y se permiten criticarte por visitar un templo budista, por lucir la vestidura naranja de los monjes budistas. Hacen correr la voz de que eres un sincretista que no cree en nada y cree en todo.
Papa Francisco.- Creo en Dios Padre. Creo en Jesús, creo en mis antiguos hermanos que impulsados por Ignacio y Javier llevaron la fe hasta las mismas puertas de China. Y nada ni nadie me apartará del amor de Cristo y del de su Iglesia.
Suegro del Papa.- Pues suenan campañas de guerra nuevamente y, si pudieran volverse atrás, bloquearían tu elección como fuera.
Papa Francisco.- Eso es tu visión humana y a ras de tierra de las cosas. No creo que sea así. Y en todo caso, el Señor no tiene en cuenta nuestras ideas y pecados, sino la fe de su Iglesia, que como hemos visto en Sri Lanka y vemos en Filipinas, es inmensa, poderosa y vivificante.

Papa Francisco: la batalla del Sínodo, la guerra de los cardenales y la Curia y el Nobel de la Paz

Suegro del Papa.- Llevas unos días de mucho ajetreo.
Papa Francisco.- No especialmente.
Suegro del Papa.- ¡Cómo que no, si ya sólo el Sínodo de la familia te trae ocupadito..!
Papa Francisco.- Bueno, no más de lo normal. Ya lo dije hoy: metamos a los teólogos a discutir y nosotros caminemos. Ellos que propongan, que es su obligación. La mía, después, es dirigir la Iglesia.
Suegro del Papa.- Pues no les dejes muy sueltos a los que propongan. Ya has visto: hay un libro de cardenales que vuelven a intentar moverte la silla. Me recuerda a Benedicto XVI…
Papa Francisco.- Todo el mundo tiene derecho a expresarse. Luego la responsabilidad es mía… y del Espíritu Santo. El se ocupará.
Suegro del Papa.- Pero por si acaso, ocúpate tu también, que la Curia, en el peor de los sentidos, sigue viva. ¿Te vas a Francia?
Papa Francisco.- Sí, el año próximo.
Suegro del Papa.- Y ¿España? ¿Para cuándo la dejas?
Papa Francisco.- España y otros muchos países, a los que tengo ganas de volver. Por ejemplo a la Argentina… ¿Crees que alguien puede criticar mis prioridades de viajes?
Suegro del Papa.- Es difícil criticarte en algo, si no es a mala leche. ¿Te van a dar el Nobel?
Papa Francisco.- Cualquiera de los misioneros que están por el mundo, muriendo por el ébola o asesinados por ser cristianos, lo merecerían más que yo, así que déjate de tonterías.

Papa Francisco, ¿comunista y masón?: “me tengo miedo a mí mismo”.

Suegro del Papa.- Es buena la entrevista de la televisión flamenca.
Papa Francisco.- Casi una charla distendida
Suegro del Papa.- ¿Así que sólo tienes miedo de ti mismo?
Papa Francisco.- Más que de mí mismo, de mis errores.
Suegro del Papa.- Y no tienes miedo de los que dicen que eres comunista, que eres masón, que eres una pose…
Papa Francisco.- ¡Se han dicho y se dirán tantas cosas! Y más ahora, que todo el mundo sabe hasta a qué hora y que días me confieso.
Suegro del Papa.- Eso debe ser un poco agobiante.
Papa Francisco.- Y casi te bloquea. A eso sí tengo miedo, a bloquearme. Y por eso he decidido tirar por la calle de en medio.
Suegro del Papa.- ¿Y cuál es la calle de en medio?
Papa Francisco.- Pues decir las cosas como las siento, ser como soy, aunque a veces pueda parecer una pose y rezar, rezar y rezar.
Suegro del Papa.- ¿Y no te da miedo lo que piensen alrededor tuyo, por ejemplo la famosa Curia?
Papa Francisco.- Lo tienen bien claro en la “Evangelii Gaudium”: ahí puse negro sobre blanco lo que pienso y lo que quiero.
Suegro del Papa.- Ya. Y has tenido que hacer una reunión hace unos días con la Curia sobre eso. ¿Fue voluntaria, por tu parte, o fue una exigencia de ellos para ponerte algún freno?
Papa Francisco.- !Siempre estás igual! Piensa que la Curia es tan sutil, que aunque fuera una imposición lo sabrían hacer sin que me enterara. Pero creo que no. Lo importante es que se crean lo que digo y me ayuden en lo que hago: quiero a los pobres, a los marginados, a los oprimidos, a los esclavizados, a todos los que sufren por culpa de los demás seres humanos a mi lado. Y creo que vamos por el buen camino. Y eso no es comunismo. Eso es evangelio en estado puro.
Suegro del Papa.- Si tú lo crees…, pero – si me lo permites – todavía eres una cierta encarnación del maligno para bastantes.
Papa Francisco.- ¡No seas bestia! ¡Qué tonterías dices!
Suegro del Papa.- Bueno, allá tú.
Papa Francisco.- Reza por mí. Y tranquilo: está claro que soy católico, apostólico y romano. No podía ser de otra manera.

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