Papa Francisco: hereje que pone en duda los 10 mandamientos.

Suegro del Papa.- Hay ya hasta quien te llama hereje.

Papa Francisco.- Sí, lo sé que hay gente que no está contenta conmigo.

Suegro del Papa.- ¿Gente? ¡Mucha gente! Hay foros teológicos donde se te critica abiertamente.

Papa Francisco.- En todas las religiones, incluida la nuestra, hay grupos fundamentalistas.

Suegro del Papa.- Y tú para arreglarlo les llamas fundamentalistas.

Papa Francisco.- ¿Y no lo son?

Suegro del Papa.- Tú sabrás, pero aparte de llamarte hereje, progre, peronista, incluso comunista, se ha llegado a decir de ti, literalmente que “Bergoglio incluso pone en duda los 10 mandamientos. No podemos admitirlo porque si la moral tolera excepciones, se derrumba…”. Menos mal que tienes un amigo importante que rema en la dirección contraria.

Papa Francisco.- ¿Quién?

Suegro del Papa.- Un viejito, que también viste de blanco, ciego de un ojo y que apenas puede caminar ya…

Papa Francisco.- ¡Ah! El Papa Ratzinger! Gran persona, gran hombre. ¿Qué ha dicho?

Suegro del Papa.- Que cuando te eligieron, se mosqueó. Que le pareció un poco… inesperado, por decirlo suavemente. Pero que luego, cuando vio cómo hablabas con Dios y con la gente, se sintió feliz. Que eres un hombre de Dios…

Papa Francisco.- ¡Qué más quisiera yo! ¡Lo intento, pero…!

Suegro del Papa.- Hoy me has sorprendido: ¿así que Judas era obispo?

Papa Francisco.- ¿Y no lo era? Tan cerca del Señor y no supo verlo… Tenía un corazón amargado, siempre tenía algo que criticar, y eso le hacía imposible sentir la mano amiga de su amigo sobre su hombro. Todos llevamos algo de esa maligna amargura de Judas. Tenemos que sacarla del corazón para ver la vida como un regalo y una oportunidad continua de amar, por dura que esté siendo para muchos esta vida.

Suegro del Papa.- Los que están inmersos en lo que tú hace ya tiempo que llamas la Tercera Guerra Mundial, no creo que tengan el corazón para muchos amores…

Papa Francisco.- Tienen una durísima experiencia física. Y lo peor de ella no es perder la vida, con lo terrible que eso nos parece y es, sino el corazón carcomido por el odio y la amargura que esa situación les crea cuando no ven ni un rayo de esperanza en el resto de la humanidad. ¿Qué podemos esperar de niños que llevan tres o cuatro años bajo los bombardeos diarios y sin ir a la escuela?

Suegro del Papa.- Efectivamente, muy poco o nada.

Papa Francisco: Méjico lindo, la usura, el jubileo y el Patriarca Kiril

 

Suegro del Papa.- ¿Nos vamos a Méjico?
Papa Francisco.- Pues sí. Con mucha ilusión.
Suegro del Papa.- ¿Con mucha ilusión o con mucha prisa?
Papa Francisco.- ¿Qué quieres decir?
Suegro del Papa.- Que llevas poco tiempo para muchas cosas… Ya lo dijo el obispo de Saltillo.
Papa Francisco.- Buen obispo, Raúl Vera. Y amenazado repetidamente por predicar el evangelio…
Suegro del Papa.- Te van a mirar con lupa, allí, y no sólo los mejicanos. Así que ¿sería bonito si la libertad, la tierra y el dinero volvieran a ser un bien para todos y no solo para algunos como ocurre en la actualidad?
Papa Francisco.- ¿No lo crees tú también? Si no me equivoco, sobre las cifras no estoy seguro, pero más o menos el 80 % de la riqueza de la humanidad está en manos de un 20 % de la gente. ¿Te parece normal?
Suegro del Papa.- Hay tantas cosas que no me parecen normales. Vuestro Jesús montaría hoy buenos escándalos…
Papa Francisco.- Es posible. El primero, a lo mejor, a mí, que no sé si vivo como debería…
Suegro del Papa.- Tampoco te martirices. ¿Así que el jubileo no es jubileo si no llega al bolsillo?
Papa Francisco.- El jubileo se celebraba en Israel cada 50 años como sabes. El objetivo era revertir situaciones injustas cada 50 años, saldar deudas impagables, recomponer los equilibrios sociales… Si no es así hoy, no tiene mucho sentido.
Suegro del Papa.- Eso no les gustará mucho a prestamistas y usureros…
Papa Francisco.- Cierto. La usura es una tragedia míresla como la mires. Hay cantidad de suicidios por su culpa.
Suegro del Papa.- ¿Sí?
Papa Francisco.- Más de los que parece, porque muchos suicidios debidos a la usura se ocultan por vergüenza. Son personas que no logran salir adelante porque no tienen esperanza, no tienen una mano extendida para ayudarles, sólo la mano para cobrarles…
Suegro del Papa.- ¿Qué me dices del patriarca ruso Kiril?
Papa Francisco.- Será emocionante el encuentro entre los dos en Cuba. Si se pudiera decir todo con un abrazo… Sé que él tiene la misma fe y esperanza que yo en las posibilidades de este encuentro para que logremos llegar a ser uno, como quiso el Señor.
Suegro del Papa.- Ya me contarás…

Papa Francisco: Via Crucis y Avarizia. Objetivo: hundir al Papa. Las finanzas vaticanas, un torpedo para hundirlo.

Suegro del Papa.- ¿Estás muy quemado?

Papa Francisco.- ¿Quemado? No. ¿Por qué?

Suegro del Papa.- Porque algunos dicen que ya eres un fracaso…

Papa Francisco.- y tú ¿qué piensas?

Suegro del Papa.- Lo que yo piense es una tontería. Pero la que tú tienes encima es gorda. Mañana salen los dos libros con las filtraciones del cura español y la italiana laica. Son un palo…

Papa Francisco.- O una oportunidad…

Suegro del Papa.- Ya estás tú con tu buenismo… ¿No te parece grave?

Papa Francisco.- Sí, pero no. No es una debacle para la Iglesia. Están emergiendo las negatividades y fragilidades. ¿No formaba eso parte de la apertura, de la cercanía, de la verdad…?

Suegro del Papa.- Sí, pero no así… Yo estoy seguro que esto es un siluro contra la línea de flotación contra el proceso de renovación que quieres llevar adelante. Lo intentaron con el Sínodo y el cura gay y ahora con esto…

Papa Francisco.- Debemos seguir adelante con serenidad y determinación. El punto clave es que ahora somos más creíbles que antes, hoy más que ayer y así sucesivamente, a pesar de la enorme herida y dolor que nos causan estas situaciones.

Suegro del Papa.– Creo que hay quien teme a una Iglesia que empieza a ser inatacable en algunos puntos, que comienza a ser más creíble también a los ojos de los no creyentes y esto está haciendo perder la razón a alguno. Algunos ataques son injustificables y no puedes ser blando.

Papa Francisco.- ¿Blando? No. Cordial, sí. Me hago una reflexión que me preocupa más que las filtraciones: Si no podemos custodiar el dinero, que se ve ¿cómo podremos custodiar el alma de los fieles que no se ve?

Suegro del Papa.- Es que los tienes cerca, y a las pruebas me remito, que lo que menos les preocupa son las almas de los fieles, como tú dices: les preocupa su portfolio, sus privilegios, su status y cargarse a un papa que pretende acabar con eso…

Papa Francisco.- Sí. Pero yo no estoy solo. Y no estoy solo en ningún sentido. Y no cejaré en llevar la barca de Pedro a una Iglesia abierta, transparente y testigo fiel del mensaje de Jesús: el amor a todos los seres humanos y la ayuda a los más desfavorecidos, saltando lo que haga falta por encima de los que visten sedas y pisan alfombras, aunque sea en ropajes de Iglesia o en la Curia Vaticana.

Papa Francisco a Cuba y Estados Unidos: Trío Matamoros, Virgen de la Caridad del Cobre, Torchia y los transexuales

Suegro del Papa.- ¿Cómo va el verano?
Papa Francisco.- Bien: va. Y ¿tú?
Suegro del Papa.- Yo de vacaciones. Tú no.
Papa Francisco.- Trabajamos un poco menos, pero trabajamos. Andamos, por ejemplo, preparando el viaje de septiembre a América.
Suegro del Papa.- Pero ¿qué preparas? ¡Si lo tienes todo vendido!. Has agotado el papel, como las grandes estrellas. ¡Tendrían que hacer cinco congresos americanos para que te puedan ver todos los políticos y familiares de políticos americanos que quieren verte y han pedido reserva de lugar!
Papa Francisco.- ¿Y no te parece motivo suficiente para preparar a conciencia este viaje a Cuba y Estados Unidos?
Suegro del Papa.- En Cuba vas al Cobre: ¿te sabes la canción del Trío Matamoros?
Papa Francisco.- ¿Cuál?
Suegro del Papa.- Aquella de “Y si vas al Cobre quiero que me traigas una Virgencita de la Caridad”.
Papa Francisco.- Pues te la traeré.
Suegro del Papa.- Es lo que te falta: andar trayendo regalos… A veces te imagino como un niño gastando bromas por el teléfono. Como cuando éramos chicos y marcábamos un número al azar a ver qué pasaba. A todos los que llamas, de entrada les parece una broma…
Papa Francisco.- Es la forma fácil que tengo para hablar con gente y sentir el mundo, sin poner en solfa y molestar a tanta gente por temas de mi seguridad personal.
Suegro del Papa.- Bueno. Eso es bueno que lo cuides, que hay mucho zumbado por ahí.
Papa Francisco.- No hay tantos…
Suegro del Papa.- ¿Cómo que no? Mira el pirado ese del Torchia que dice que has comparado a los transexuales con bombas nucleares. Todo para ganarse un poco de publicidad a tu costa…
Papa Francisco.- Bueno, no tiene mucha importancia. Todo el mundo sabemos quién es quién y allá cada cual con sus objetivos y planes. Hay dos palancas que pueden explicar muchas actitudes de la gente de hoy: falta de afecto y falta de laburo. Y en ambas, tenemos mucha parte de culpa toda la humanidad y especialmente nosotros, los cristianos.
Suegro del Papa.- ¡Me enciende, que lo justifiques todo! En fin: tú mismo…

Papa Francisco: la película de su vida. El aborto y la eutanasia son actos mafiosos.

Suegro del Papa.- Y ahora al cine.
Papa Francisco.- Eso parece
Suegro del Papa..- ¿Cómo que eso parece? No me seas cínico. Sabes bien que en septiembre se estrena tu película “Francisco. El Padre Jorge”.
Papa Francisco.- Mi película no. La de un gallego, con el guión basado en el libro de la periodista argentina Elisabetta Piqué.
Suegro del Papa.- Ya sólo te falta la ópera Francisco Superstar…
Papa Francisco.- ¡No me maltrates! No te creas que estoy feliz con todo esto. Sé que todo vale y ayuda mucho para difundir el mensaje, pero…
Suegro del Papa.- Pero qué…
Papa Francisco.- Pues, ante todo, que alaga mi vanidad. Y quieras que no, la tengo como todo ser humano. Y tengo miedo que eso me haga olvidar que soy un pobre viejo enfermo, que mi fuerza sólo es Dios, padre de todo, que lo trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo afortunadamente. Y luego los problemas que se pueden crear…
Suegro del Papa.- ¿Qué problemas?
Papa Francisco.- Pues que algunos dirán que si la película me hace la pelota, otros que un Papa no debe tener ni contar su historia. Me preocupa cómo tratarán determinadas cosas por miedo a o para buscar taquilla… ¡Qué quieres que te diga! ¡Qué se yo! No me pillas hoy en mi mejor momento. Serán los calores de Roma.
Suegro del Papa.- Y encima no te vas de vacaciones…
Papa Francisco.- Para vacaciones estamos. Hoy por ejemplo es el día de los abuelos: esos cacharros viejos, como yo, que la sociedad arrincona. Una sociedad que presume de progreso y progresía: aborto, eutanasia descarada o escondida… no es progresista pretender resolver los problemas eliminado una vida humana, la que sea. Ésta es la forma de actuar de los mafiosos: ¿hay un problema? ¡eliminémoslo!
Suegro del Papa.- Muy gráfico. Ciao, viejo.

Papa Francisco: El hombre más peligroso del planeta.

Suegro del Papa.- ¿Ya estás recuperado?
Papa Francisco.- Casi. A mi edad cuesta. Ha sido paliza, y además está el jet lag… Pero estoy bien.
Suegro del Papa.- Y contento, por lo que veo.
Papa Francisco.- Muy contento. Todo han sido detalles, amabilidad, fe… Y además tan relativamente cerca de mi Argentina, con mucho argentino…
Suegro del Papa.- Pues yo no estaría tan eufórico. Eres todo un peligro público.
Papa Francisco.- Che, vos ¿qué decís?
Suegro del Papa.- Eres el hombre más peligroso del mundo.
Papa Francisco.- No digas tonteras…
Suegro del Papa.- No las digo yo. Las dice la norteamericana Fox News. Para su comentarista Gred Gutfel eres “el hombre más peligroso del planeta”. Algo habrá, cuando te has tenido que explicar tanto con la prensa en el viaje de regreso.
Papa Francisco.- Lo hago siempre, nada anormal.
Suegro del Papa.- Ya, nada anormal, salvo que te regalen un Cristo en una hoz y un martillo, que te metan en el lío Bolivia Chile por el mar, que les cortes un traje a los conquistadores españoles, que digas que “Ecuador se ha puesto de pié…”.
Papa Francisco.- Pero creo que todo tiene su lógica y que en el contexto en que dije las cosas todo el mundo las puede compartir.
Suegro del Papa.- Pues no, amigo. No todo el mundo las puede compartir. El viaje que le has metido al sistema económico mundial es de difícil comprensión para muchos, si las alternativas son – y permíteme que lo diga como se dice en la calle – los Morales, los Maduros, los Correas. O sea los Tsipras de América, si no algo peor.
Papa Francisco.- ¿Ahora me has salido peleón?
Suegro del Papa.- No: yo te digo lo que piensa mucha gente, esa gente de clase media que no espera nada de unos ni de otros y de la que nunca se ha preocupado la Iglesia. Estuvo bien que en el avión de vuelta, a instancias de un periodista, lo reconocieras y prometieras ocuparte también de esas ovejas.
Papa Francisco.- Es cierto. La Iglesia, como muchas instituciones humanas, es pendular: con los muy ricos o con los muy pobres. Pero chico: yo lo llevo dentro. Me ocuparé también de esas clases medias, pero los pobres son los pobres. Y son el encargo fundamental de la buena nueva.
Suegro del Papa.- No es cierto. Lo que tú llamas buena nueva, o evangelio, es para el hombre, independientemente de lo que lleve en su cartera. La buena nueva le enseñará a cómo gestionar esa cartera aceptando principios como la solidaridad y el bien común.
Papa Francisco.- También es una buena reflexión. Pero no por solidaridad, sino por aquello de “lo que hacéis a uno de estos pequeños, a mí me lo hacéis”, que dijo Él, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed….
Suegro del Papa.- También es verdad.

Papa Francisco: los perros van al cielo, el Dalai Lama y la Iglesia en China

Suegro del Papa.- Bueno, qué ¿los perros van al cielo o no?
Papa Francisco.- Pregúntale a San Pablo, cuando dice que “la creación entera será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios”. O aquello de “un nuevo cielo y una nueva tierra”.
Suegro del Papa.- Déjate de historias, no me salgas por la tangente.
Papa Francisco.- ¿Por qué estás tan interesado?
Suegro del Papa.- Primero porque se ha armado bastante alboroto y te has metido en el charco de definir o explicarnos qué es el cielo. Es muy fácil eso de que “no es un sitio, sino un estado”. Y segundo: porque sólo los que hemos tenido un perro podemos saber hasta qué punto son personas.
Papa Francisco.- Juan Pablo II ya dijo que también los animales tienen un aliento vital recibido de Dios. Y no sabemos qué sucederá con ese aliento vital. Pero no sería descabellado pensar que Dios no permitirá que desaparezca. ¿Por qué no van a estar nuestros perros en la tierra nueva?
Suegro del Papa.- ¿Lo dices para consolarme?
Papa Francisco.- No. No lo digo: me lo pregunto. ¿Por qué? Hermano perro, que diría San Francisco…
Suegro del Papa.- Cambiando de tercio. ¿Y el Dalai Lama? Te has rajado ante China por no recibirlo.
Papa Francisco.- No es cierto: no he debido recibir – a mi criterio – al Dalai Lama que viene a una reunión de premios Nobel, puesto que a él se le concedió por hacer política en China y contra intereses chinos. Cosa que no critico. Pero yo no puedo apretar más el dogal de los cristianos perseguidos en China por ser fieles a la Sede de Pedro. Y ésa sería una consecuencia inmediata.
Suegro del Papa.- Pues Benedicto XVI lo recibió…
Papa Francisco.- En otro contexto y circunstancia, en 2006. ¿Cómo puede ser que haya una Iglesia en China apoyada por el partido comunista y dirigida por él y otra Iglesia, fiel a San Pedro, viviendo en la clandestinidad? ¿Cómo puede ser que el Vaticano no mantenga relaciones diplomáticas con China? Yo quiero arreglar eso, y, de paso, echar la mano que pueda a la gente que sufra en el Tibet.

Monseñor Parolin, trabajar como una mula y mujeres cardenales

Suegro del Papa.- ¿Mañana despides a Bertone?
Papa Francisco.- Bertone hace tiempo que se despidió él. Pero además la palabra adecuada no es despedir.
Suegro del Papa.- ¿Cuál es?
Papa Francisco.- Sustituir.
Suegro del Papa.- ¿Así de simple? ¡Qué desilusión!
Papa Francisco.- ¿Qué pasa? ¿Tú también buscando titulares? Pues así de simple. Sustituir a un venerable anciano de 79 años, a quien le tocó pelear en momentos históricos muy difíciles. Y que ha podido equivocarse muchas veces, que no tantas, pero de quien nadie cuestiona su honradez. Se va a su casa como vino, después de trabajar como una mula. Que es lo que le va a tocar a Piero, Piero Parolin.
Suegro del Papa.- Bueno, pero ése es joven, igual demasiado joven.
Papa Francisco.- Jesús los escogió jóvenes.
Suegro del Papa.- Ya, pero no tanto y no tenían que andar por esta cueva de arpías que es el Vaticano. Aquí corro peligro hasta yo. Con Parolin ¿estás ya designando a tu sucesor?
Papa Francisco.- Líbreme Dios de pretender forzar al Espíritu Santo.
Suegro del Papa.- Pero no me negarás que es de los tuyos. Entre otras cosas estudió en la Universidad de los Jesuitas…
Papa Francisco.- Vamos a ver. ¡Qué paciencia tuvo que tener contigo San Pedro! He elegido un colaborador con fuerza, ganas, ideas claras e intachable. Y que además no va a tener tanta cuota de poder como tenía el cardenal Bertone, porque, no sé si te has dado cuenta, estamos trabajando y repartiendo el poder colegialmente, sinodalmente, como fue en los primeros tiempos, aunque la responsabilidad final de velar por los hermanos y confirmarlos en la fe sea mía y sólo mía. Y en esa responsabilidad, que no es poder, participará y me ayudará Parolin.
Suegro del Papa.- Y le harás cardenal de inmediato.
Papa Francisco.- Todo en su momento y ya veremos cuál es, si es, el momento.
Suegro del Papa.- Por cierto: ¿vas a hacer Cardenal a alguna mujer o las vas a seguir dejando sólo fregar las iglesias? Yo te puedo hablar de alguna que lo merecería.
Papa Francisco.- Y yo no de alguna: Te podría dar una lista que sería casi interminable.
Suegro del Papa.- Pues ánimo, y que no decaiga. Armarías una gorda.

Papa Francisco: la estás liando parda.

Suegro del Papa.- Así que “los viejos tienen necesidad de cuidados y de compañía; los jóvenes, de trabajo y de esperanzas, pero no tienen ni lo uno ni lo otro y lo malo es que ya no lo buscan. Están aplastados en el presente.” Menuda frase.
Papa Francisco.- ¿Qué pasa? ¿No te parece verdad?
Suegro del Papa.- Sí, sí, por supuesto. Pero hasta el director de La Repubblica te lo ha dicho, que te metes en fregados que no son tuyos. Que eso corresponde a los políticos.
Papa Francisco.- No es verdad. Mientras yo sea Papa, la Iglesia se ocupará no sólo de las almas, sino de los cuerpos, que son el cobijo de la dignidad y grandeza de las almas.
Suegro del Papa.- Me ha gustado eso de que “cada uno tiene su idea del Bien y del Mal y tiene que escoger seguir el bien y combatir el Mal como él los concibe. Bastaría con esto para mejorar el mundo”. No habla así un Papa. La conciencia son los curas…
Papa Francisco.- Ni hablar. La conciencia es autónoma. Cada uno tiene la suya y a ella nos debemos.
Suegro del Papa.- Así que ¿el que manda es narcisista?
Papa Francisco.- No siempre, pero sí en muchos casos. Y es muy fácil serlo. Hay mucho pelota suelto por el mundo, y se concentran, como mosquitos a la luz, alrededor de los que “tenemos” poder.
Suegro del Papa.- Que Él te ayude, tío, porque la estás liando parda.
Papa Francisco.- ¿Tú crees? ¿Te parece que Jesús la lió poco parda? Dos mil años y aun estamos cambiando el mundo con los criterios que Él nos dio. No hemos podido olvidarlo, y puso precio: la vida, si es preciso.
Suegro del Papa.- Ya, pero Él no eres tú. Él era pobre, paleto si me apuras, un currela carpintero, del último lugar del último rincón del mundo. Y tú eres rico, inmensamente rico, tienes un banco que da beneficios, vistes de lujo, no tienes hambre… ¿Y pretendes volverte como Él? Y sobre todo, ¿qué otros lo hagan también? No te van a dejar.
Papa Francisco.- Ya verás cómo hay muchísima gente buena que lo va a intentar.
Papa Francisco.- A ver la que lías el viernes en Asís. Hay mucha expectación.
Suegro del Papa.- Recemos para que Dios me ayude.

Teología de liberación

Suegro del Papa.- Tienes el aprisco muy revuelto.
El Papa Francisco.- ¿Para bien o para mal?
Suegro del Papa.- Depende; si consideras que remover las estructuras y el establishment es bueno, entonces has dado en la diana. Pero si crees que el hecho de que haya cuchilladas y patadas por debajo de la mesa es malo, entonces es muy malo.
Suegro del Papa.- ¿Tan mal está?
El Papa Francisco.- Os están cortando unos trajes a ti, al Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, y al dominico Gustavo Gutiérrez, el de la teología de la liberación…
El Papa Francisco.- El grave error de esa teología fue ponerle apellido, que se lo puso precisamente Gutiérrez.
Suegro del Papa.- ¿Y por qué le has recibido en el Vaticano si es un error?
El Papa Francisco.- No me has entendido. Lo que es un error es el apellido de “liberación”, porque ¿es que puede haber alguna teología que no sea de liberación, que no predique que Él ha venido a redimir a los cautivos?
Suegro del Papa.- Visto así… pero explícaselo al Cardenal del Perú, a los movimientos ultraconservadores, a los que despellejan al arzobispo Muller y su trabajo al frente de la Congregación para la doctrina…
El Papa Francisco.- ¿Qué esperas de una estructura eclesial que cuando murió alguien al que hoy consideramos todos, repito, todos, un santo como fue Juan XXIII, dijo “que Dios le perdone todo el daño que ha hecho a la Iglesia con este Concilio Vaticano II”? Dios es Padre, es muy grande y se manifiesta de mil maneras. Y yo estoy aquí para decirlo a todo el mundo y no para quitar el carnet de hijos a nadie o ponerle límites a su manifestación del tipo que sea.
Suegro del Papa.- ¿Qué tal con el fraile Gutiérrez entonces? ¿Cómo cometiste lo que según algunos fue una terrible imprudencia: recibirlo aquí?
El Papa Francisco.- Es un buen hombre, un venerable anciano de 85 años, que ama a Dios y a los hermanos sinceramente. Lo que tenemos que hacer, con él y con todos, y no sólo católicos, es estar más cerca, vernos más, pensar más juntos, incluso y sobretodo rezar. ¿Que tiene y ha cometido errores? Seguramente. Y yo. ¿Y quién no? Y cambiando de tema ¿Cómo te va la vida?
Suegro del Papa.- Pues preocupado, porque a mí no me tranquiliza nada tu tranquilidad. Empiezas a ser molesto para algunos, que tienen mucho poder y quieren mantenerlo. Y apenas llevas seis meses por estos palacios… Cuídate.

Papa Francisco: se lo cargan

El Papa Francisco.- Hombre, gusto en verte. Cuánto tiempo. ¿De dónde vienes?
Suegro del Papa.- De buscar empleo y compañía.
El Papa Francisco.- No estás tú ya para muchos trotes de compañía…
Suegro del Papa.- No me refiero a esa compañía. Me refiero a alguien que te sustituya, con quien poder charlar a ratos. Por ejemplo comentar lo duro y triste que es estar en una cola de la oficina del paro.
El Papa Francisco.- Y ¿por qué me vas a sustituir? ¿Ya no te valgo?
Suegro del Papa.- No te voy a sustituir yo. Te van a sustituir a la fuerza otros. Incluso, si permites que te lo diga, algunos dicen que te van a apiolar, y que esta vez no fallarán, como fallaron en sus tiempos con Juan Pablo II.
El Papa Francisco.- Pero ¡qué burradas dices! A qué viene eso ahora.
Suegro del Papa.- ¿Que a qué viene? Pues por ejemplo a tu idea de abrir los conventos para los refugiados. ¿Tú sabes el efecto llamada que eso puede significar? ¿Te parece que ya hay pocos refugiados y sin papeles en Italia, España, Grecia…? Y encima les abres un convento de jesuitas, al lado del Gesú, en todo el centro de Roma…
El Papa Francisco.- Y ¿qué es mejor? Eso o convertir los conventos en hoteles y urbanizaciones caras?
Suegro del Papa.- Pues conviértelos en hoteles, véndelos y dales el dinero a los refugiados.
El Papa Francisco.- Es otra solución. Pero cuando se acabe el dinero, cuando se lo coman, se vuelven a quedar sin casa… y además esa de vender es una solución más radical aún.
Suegro del Papa.- Tienes razón. Eso sí que ya no te lo permitirían hacer. Esto otro, cuando palmes o te echen, se vuelven a vaciar y ya está.
El Papa Francisco.- Ni voy a palmar, mientras no quiera el Jefe, ni me van a echar. La Iglesia es mejor y más santa de lo que parece, porque son muchísimas más las personas anónimas buenas, curas, monjas, seglares, frailes, incluso obispos y cardenales, que los que andamos por los palacios pintando la mona y, a veces, hasta viviendo como si no creyéramos. Y la Iglesia hoy es consciente de que en el cuerpo de Cristo hay millones de heridas, que son todos esos que no tienen un mendrugo de pan para hoy ni donde caerse muertos mañana. Estamos aquí por esos y para esos.
Suegro del Papa.- Me alegra oírte; veo que estás en forma. De momento no buscaré trabajo: seguiré de suegro tuyo. Pero no descuides ni un momento la espalda, que hay cada uno por ahí…
El Papa Francisco.- Tranquilo. Hay mucha gente ayudándonos. Hay mucha gente rezando por nosotros. El está con nosotros. Si Él con nosotros ¿qué pueden contra nosotros?
Suegro del Papa.- En todo caso, suerte y ánimo. ¡Ah!: y explícalo todo lo que puedas, incluso en el famoso twitter del Papa.

El Papa Francisco en la playa

Suegro del Papa.- Francisco: Espectacular la jornada de la juventud.
El Papa.- Tú sólo al espectáculo, a lo teatral…
Suegro del Papa.- No. Espectacular lo que estás diciendo, pero sobre todo, cómo lo estás diciendo.
El Papa.- ¿Y?
Suegro del Papa.- Llevan dos mil años contándonos la misma cantilena y llegas tú, y !zas!: parece nueva. !Qué se yo! Será la arena, será la playa, será el mar, pero ayer en Copacabana nos tenías enganchados.
El Papa.- Ellos me tenían enganchado a mí. Mientras haya tantos jóvenes que quieren mejorar el mundo, el mundo mejorará, a pesar de nosotros.
Suegro del Papa.- Tenías una primera y hasta sexta fila con mitra y solideo que !mamma mía! !Anda que no tienen años!
El Papa.- La edad va por dentro, no depende de las arrugas de afuera. Y además: sabes que quiero poner amplificador a la voz de los pobres y a la voz de los ancianos, a los que esta sociedad nuestra quiere colocar en una sala de espera cuya única salida es la llamada del de arriba…
Suegro del Papa.- Vale, de acuerdo, pero hasta visualmente choca lo que dices con lo que se ve.
A muchos de ellos, me refiero a los obispos y curas, ayer les dolían las rodillas: tres horas y cuarto en oración: ni en sus diócesis están tanto tiempo en la iglesia esos cardenales y obispos…
El Papa.- No es cierto. Muchos de ellos, por no decir la mayoría, son hasta santos, si me apuras. Entregados hasta la extenuación al servicio de la sociedad. Incluso más que yo. Bastante más que yo. La Iglesia somos todos: ellos, los buenos y los malos, tú y yo.
Suegro del Papa.- En todo caso, me gustó la vigilia; me gustó ver que la gente rezaba de verdad, que no estaban sólo por el espectáculo, aunque también el espectáculo merecía la pena. Sobre todo la banda sonora. Y por cierto: me gustó mucho eso de que la convivencia entre las religiones es más fácil, más constructiva desde la laicidad del Estado. Va a traer cola la frasecita… Estaba bonita la costanera de Copacabana ayer noche, ¿verdad?
El Papa.- Y fresquita. Gracias a Dios no llovió. Rio de Janeiro es precioso.

Papa Francisco: eres un bocas

Suegro del Papa.- Eres un poco bocas.
El Papa.- ¿Qué quieres decir?
Suegro del Papa.- Que dices una cosa y haces otra: como todos.
El Papa.- ¿Por qué lo dices?
Suegro del Papa.- ¿No decías que no te tomabas vacaciones, que había mucha faena, que no vendrías a Castel Gandolfo?
El Papa.- Y así es. He venido aquí unos días sólo para tener más tiempo para preparar las jornadas de la juventud.
Suegro del Papa.- ¿Qué pasa que en Roma no se puede? ¿No se quedan muchos romanos?
El Papa.- Seguro que sí, pero esta gente de aquí también han atendido a los Papas, y muy bien, durante muchos años y merecen que no rompamos todo de golpe. No creo que puedas decir que no estoy trabajando y cumpliendo.
Suegro del Papa.- Has tenido una buena semana. Ha estado muy bien eso de bloquear las cuentas del monseñor golfo y lo de actualizar el código penal. Parece que las cosas empiezan a moverse. Aunque, sigues haciendo amigos…
El Papa.- ¿A qué te refieres?
Suegro del Papa.- A que hay algunos muy nerviosos. No les gusta. Ten cuidado.
El Papa.- Como dijo San Pablo precisamente a los romanos, nada nos separará del amor de Cristo y yo añado ni a mí de mis deberes y convencimientos.
Suegro del Papa.- ¿Nervioso por Brasil?
El Papa.- Un poco. No sé muy bien cómo funcionan estas cosas. Lo vi el otro día con los seminaristas, novicios y novicias jóvenes que tuvimos en la audiencia. Tienen una fuerza que parece que te va a sobrepasar. Y allí habrá todo un mar de juventud y una fuerza que Dios pone en nuestras manos para mejorar el mundo. Espero saber hacerlo.
Suegro del Papa.- ¿Vamos a más sitios que Brasil?
El Papa.- Eso no te lo diré, que eres muy dado a cascarlo todo. Y estas cosas hay que manejarlas con mucha prudencia por respeto a los gobiernos, que bastantes problemas tienen ya para que yo les cree más.

Canonizar a Papa Francisco y Benedicto XVI

Suegro del Papa.- No ha estado mal el numerito de los dos juntos en los jardines vaticanos. Supongo que os veis alguna vez, pero parecía como si no, como si hiciera meses que no os veíais.
El Papa.- Pues claro que nos hemos visto alguna vez, porque he tenido que hablar cosas serias con él. Pero no tanto como tú puedes creer. Ni ha sido un numerito. Hacía tiempo que sólo hablábamos por teléfono. Eso sí: videoconferencia.
Suegro del Papa.- Qué moderno estás.
El Papa.- Es quizás la única persona del mundo que puede entender realmente mis dudas, mis temores, mis recelos y también mis alegrías y mis satisfacciones, aunque no sean muchas.
Suegro del Papa.- Pero alguna te llevas: por lo menos que te escuche mucha gente con esperanza y más ilusión. Luego ya veremos si te hacen caso.
El Papa.- Cierto, pero también hay que cargar con franciscanos degollados, monseñores encarcelados, unos por cristianos y otros por ladrones, políticos que se dicen católicos y son corruptos… Y todo ello, además de mis miserias, que también las tengo.
Suegro del Papa.- ¿Y crees tú que los que vas a canonizar no tenían miserias también? Tanto Juan XXIII como Juan Pablo II, con ser grandes, eran conscientes de sus limitaciones, sobretodo el primero, y por eso fueron grandes y dejaron huella. ¿Me permites la coña?
El Papa.- Adelante.
Suegro del Papa.- ¿Te imaginas el día en que un sucesor tuyo tome la decisión de canonizaros a tí y a Benedicto XVI? La foto juntos ya la tiene, cosa que no es frecuente…
El Papa.- No se producirá el hecho. Quizás por Benedicto, que probablemente lo merece, pero no por mi, que soy un pobre hombre venido del fin del mundo.
Suegro del Papa.- ¿Os ha quedado bien la encíclica Lumen Fidei escrita casi al alimón?
El Papa.- No sé; tú sabrás, que estás a todas y hablas con la gente.
Suegro del Papa.- Un día te hablaré de ella. Pero tranquilo, que va bien la cosa.Y tómate un buen mate, que se te va a hacer largo y duro el verano tórrido de Roma con su ferragosto aquí en el Vaticano. No te me deshidrates.

El Papa Francisco está cansado

Papa Francisco.- ¿Dónde has estado? Llevas un mes fuera. Te he echado de menos.
Suegro del Papa.- He ido a Palestina. Tenía ganas de descansar y ¡madre mía! Lo que me he encontrado allí. Mi tierra y la de tu Jesús ya no es mía ni suya.
Papa Francisco.- ¿Estabas cansado?
Suegro del Papa.- Sí. Yo he vivido una renuncia de un Papa y una elección, todo seguido. Tú sólo has vivido una elección, aunque sea la tuya. Y estaba cansado.
Papa Francisco.- Feliz tú. Estabas: yo lo estoy.
Suegro del Papa.- Ya lo veo. He llegado a tiempo para la hora santa de adoración al Santísimo. Y te he visto cansado, serio. Caminando casi dando bandazos en algún momento.
Papa Francisco.- Pues sí. Tengo las rodillas hechas polvo. ¡Qué cáliz es esto! Comprendo a Benedicto XVI y su renuncia. Como te fallen un poco las fuerzas físicas…
Suegro del Papa.- Y de las otras fuerzas ¿cómo vas?
Papa Francisco.- Bien, bien…
Suegro del Papa.- Cualquiera lo diría. Salías de la adoración como si salieras de un funeral y no de una fiesta. ¿Dónde estaba mi Papa Star? Ni saludabas a la gente, ni bendecías…
Papa Francisco.- Aun no me había desprendido del ambiente de gran concentración y recogimiento que hubo durante la adoración del Santísimo.
Suegro del Papa.- Te he seguido de lejos este mes y veo que, al menos, estás en forma mental. Le has zurrado bien zurrado a la mafia, a la guerra, a las nuevas formas de esclavitud… Ahí estás bien. Pero no sé si la gente está esperando algún gesto más notable, antes de que se apague el fuego de esperanza de tu elección.
Papa Francisco.- ¿Cómo qué?
Suegro del Papa.- No sé. Hay quien dice que aun no has metido mano a la Curia, otros que quisieran ver medidas para que tus obispos estuvieran tan cercanos a la gente como pareces estar tú. Por cierto: ¿sabes la que hay montada para conseguir invitaciones a tu misa diaria en Santa Marta?
Papa Francisco.- Y ¿por qué?
Suegro del Papa.- Porque dicen que allí eres un viejo, bonachón y sencillo párroco de pueblo y que la gente te entiende, pero que la Curia no quiere que se televisen esas pequeñas misas no sea que se apague el brillo de oropel de la Santa Sede.
Papa Francisco.- Todo camina, toda va hacia adelante conforme a sus planes. Los de Él, no los de la Curia ni los míos. Él no ama con locura a todos. Y yo estoy aquí para que todos lo sepan y lo comprendan. Que nos creó por amor, no por diversión ni por aburrimiento. Yo sólo soy el viejo timonel que sigue las instrucciones de un sabio capitán. Y siento tras de mí la fuerza de esta su Iglesia, que sufre, que convive con los pobres, los enfermos, los oprimidos, los desheredados. Esa Iglesia del dolor y del martirio que nos pone la cara colorada a los de las moquetas y alfombras. Bienvenido. ¿Cenamos juntos?

Robando a los pobres

Papa Francisco.- ¿De dónde vienes?
Suegro del Papa.- Después de tu twitter de hoy no me atrevo a decírtelo…De comer bien, en un buen restaurant, con buen vino.
Papa Francisco.- ¿Tú solo?
Suegro del Papa.- No. Con uno de tus cardenales, que les gusta comer bien. Cuando leímos tu twitt en el restaurant casi se nos indigesta la comida: “la comida que se tira a la basura es como el alimento que se roba al pobre, al que pasa hambre”.
Papa Francisco.- ¿Y qué, no es verdad?
Suegro del Papa.- Seguramente tienes razón en que el consumismo nos impulsa a desechar. Pero en todos los órdenes de la vida: hasta en la edad. Mira qué panorama les espera a los viejos en esta Europa de la crisis económica y los recortes. Los estamos desechando…
Papa Francisco.- Así es.
Suegro del Papa.- Pero tú no te quejes de eso, que porque un viejito – Benedicto XVI – se desechó, llegaste a Papa.
Papa Francisco.- Yo nunca, nunca jamás, quise ser Papa. Por eso pido que recen por mí para que no me la crea. Recuerdo a mis abuelos y a mis padres guardando el pan que sobraba para hacer sopas, o torrijas, o migas. Y el pan que caía al suelo, para volver a ponerlo en la mesa se besaba. Ahora en lugar de repartirlo, lo tiramos al contenedor de la basura….
Suegro del Papa.- Pues ya te estás poniendo a trabajar, si quieres que el mundo cambie. Necesitarías meterte en política, y eso es complicado…
Papa Francisco.- En política se tienen que meter los cristianos. Ya sé que no es fácil, porque hoy la política, en muchísimos casos, en demasiado sucia. Pero no podemos hacer como Pilatos, lavarnos las manos y dejar que otros solucionen el problema.
Suegro del Papa.- He oído decir que definitivamente has renunciado al apartamento del Papa.
Papa Francisco.- Sí, por razones psiquiátricas.
Suegro del Papa.- ¿Qué?
Papa Francisco.- Que no me gusta estar solo, quiero estar con la gente, para saber cómo huelen, cómo lloran, como sienten, cómo bostezan…
Suegro del Papa.- Pues en Rivadavia vivías sólo en tu apartamentito.
Papa Francisco.- Sí. Pero aquello era mi casa, y yo tenía las llaves y entraba y salía cuando quería. Esta de ahora no es mi casa; no tengo las llaves y alguien decide cuándo entro y cuándo salgo. Si me voy al apartamento y me descuido, un día me puedo dar cuenta de que sólo veo a los mismos, que me adulan y me desconectan de los demás. Y ese día me moriría de vergüenza y de espanto.

El Papa Francisco ¿budista?

Suegro del Papa.- ¿Además de futbolero, del San Lorenzo de Almagro, nos has salido budista?
El Papa Francisco.- ¿Por qué lo dices?
Suegro del Papa.- Por el mensaje que has mandado por la fiesta budista del Vesakh. ¿Cómo puedes decir eso de que no rechazas “nada de lo que de santo y verdadero” hay en el budismo?
El Papa Francisco.- Primero, no lo he dicho yo, sino el Concilio ya el siglo pasado. Y segundo, estoy de acuerdo. ¿O es que Dios, grandioso e inabarcable para el ser humano, está obligado a manifestarse de manera exclusiva y como por un tubo único entre cielo y tierra?
Suegro del Papa.- O sea ¿que el Papa ya no tiene la exclusiva y la infalibilidad?
El Papa Francisco.- Cristo no nos dio la exclusiva. Nos dio su Evangelio y nos mandó difundirlo. Pero no nos mandó excluir a nadie ni dijo que la verdad fuera nuestro patrimonio, sino nuestra obligación. Nuestro patrimonio es la obligación moral de buscarla y difundirla.
Suegro del Papa.- ¿Me estás diciendo que a los budistas no les espera el infierno?
El Papa Francisco.- Pues seguro que no. Dios, en su infinito amor y sabiduría, a ellos se les ha manifestado así y ellos lo encuentran ahí. Nuestro respeto, cariño y consideración, porque son grandes trabajadores por la paz, que es el último don que El nos dio: “mi paz os dejo, mi paz os doy”, ¿recuerdas? No vamos a ponernos ahora a ver dónde ha dejado más paz…
Suegro del Papa.- ¿Crees que le gustará mucho esa teoría al vecino nuevo?
El Papa Francisco.- ¡Qué poco ha entendido el mundo a Benedicto XVI! ¡Qué estereotipos más pobres se han hecho de él! Cada día que pasa, viviendo lo que vivo, lo quiero y lo admiro más. Me gusta que esté tan cerca. Por cierto. No dejes de ir a visitarlo, que al fin y al cabo tú eres también “Suegro Emérito”.
Suegro del Papa.- ¿Y eso?
El Papa Francisco.- ¿No es él el Papa Emérito? Pues eso.

Papa Francisco: creo en Jesús, pero no creo en los curas

Suegro del Papa.- Me ha gustado esto que les has dicho hoy a los nuevos curas de “sed mediadores, no intermediarios”. Si te hicieran caso… La gente se cree capaz y quiere hablar con Dios directamente ¿Sabes que hay mucha gente que se queja de eso, de que queréis acaparar poder y exclusividad y os convertís en intermediarios ante Dios?
Papa Francisco.- Ya: los de cro en Jesús pero no creo en la Iglesia.
Suegro del Papa.- O creo en la Iglesia, pero no creo en los curas, que os tenía que doler casi más. También me ha gustado lo de “sed pastores, no funcionarios”. ¿No te parece un poco hipócrita? Si aquí mismo en la Curia hablan de funcionarios de carrera, por ejemplo los Nuncios o Embajadores tuyos…
Papa Francisco.- Pues también esos tendrán que ser pastores, quieran o no. Y si me permites, yo creo que querrán. Basta conmoverlos un poco, recordarles sus aspiraciones de juventud, por las que se hicieron curas, que no era para ser obispos y hacerles ver un poco más de cerca el rostro de Jesús en los pobres de la tierra…
Suegro del Papa.- Sí, sí. Pues algunos ni aunque les cantes la Guantanamera…
Papa Francisco.- Ya me había advertido Benedicto XVI de lo cínico que eras.
Suegro del Papa.- Eso no es cinismo. Es realismo. Tú no me has visto aún cínico. He ojeado tu libro “El Jesuita Jorge Bergoglio”.
Papa Francisco.- Mi libro, no. El de Sergio Rugín sobre mí.
Suegro del Papa.- Ése. El único que había hasta ahora, parece ser, sobre tu “humilde” persona. Ahora empezarán a ser decenas y pronto cientos, todos “contando lo que nadie ha contado”. Alguno hasta te adjudicará milagros, ya verás…
Papa Francisco.- El de Sergio son unas charlas entre dos amigos: él y yo.
Suegro del Papa.- Hay un trozo muy bueno que tienes que utilizar porque es muy gráfico.
Papa Francisco.- ¿Cuál?
Suegro del Papa.- Cuando dices cómo se le ha dado la vuelta a la imagen del Buen Pastor en la Iglesia. El Buen Pastor del Evangelio tiene 100 ovejas, pierde una, mete las otras 99 en el aprisco y sale a buscar la perdida. El pastor funcionario de hoy, pierde 99 ovejas, tiene una sólo, la mete en el aprisco y se convierte en un peinador de ovejas que se pasa el tiempo haciéndole “rulitos” a la que tiene en lugar de ir a buscar a las otras… ¡Buenísimo! Simplemente genial.
Papa Francisco.- No he venido a Roma para ser genial. He venido para ayudar a que la gente hable con Dios y, entre todos, cambiar el mundo. Y para ello iré a buscarlos donde haga falta, ayudado por millones de curas y monjas desconocidos y que merecen la pena, amigo.

El Papa Francisco, su tango y la milonga: morir de adulación.

Suegro del Papa.- Has tenido una semana cargada…
Papa Francisco.- Pero muy útil, espero…
Suegro del Papa.- ¿Qué tal con Correa?
Papa Francisco.- Muy bien. Es un gran comunicador.
Suegro del Papa.- Lo dices por el idioma o por populista.
Papa Francisco.- Ni por una cosa ni por la otra. Aunque el idioma ayuda mucho.
Suegro del Papa.- Ya veo que las pasas moradas con el inglés…
Papa Francisco.- Incluso con el francés. La falta de uso y la edad te oxidan. Menos mal que nos queda la mirada a los ojos…
Suegro del Papa.- Ya me salió el porteño. Pareces un letrista de tangos…
Papa Francisco.- ¿Y qué es un sermón, más que un tango explicado? ¿Tienes algo contra Gardel, Discepolo o Piazzola?
Suegro del Papa.- No ¡por Dios! Si ya veo que han incluido a Piazzola junto a Beethoven, Brahms y Mendelssohn en los conciertos que se van a dar en los Museos del Vaticano este año… ¡Cómo te hacen la pelota! ¡Qué peligro de adulación corres!
Papa Francisco.- Dios nos libre. Y para eso estás tú ¿no?
Suegro del Papa.- Estáis de moda los jesuitas. Lombardi premio mejor comunicador del año… ¡Qué raro que no se hayan atrevido a dártelo a ti! Menos mal que te quedan las Abuelas de la Plaza de Mayo para bajar a la realidad.
Papa Francisco.- ¿A qué te refieres?
Suegro del Papa.- A que la Bonafini, si la pillas (iba a decir “coges”) cruzada, te puede dar un buen palo.
Papa Francisco.- No te la tomes a chanza a la señora Hebe. Son una representación física del gran dolor de una etapa terrible de mi patria. Sólo las que han pasado por ello pueden comprender lo que ha sido eso. Ni tú ni yo. A mí me recuerdan mucho a María ante la gran injusticia de la cruz… De momento ha sido bien amable con su carta.
Suegro del Papa.- !Con su carta…! Ni ella escribió la que te llegó ni tú escribiste la respuesta.
Papa Francisco.- Hay cosas que sin tu mano, son más tuyas que firmadas.
Suegro del Papa.- Ahora milonguista también… Discúlpame. Quizás tengas razón. ¿Hace un mate y me perdonas?

Rajoy y el Papa: Jesucristo IIº no es argentino.

Suegro del Papa.- Has recibido a España entera hoy.
El Papa Francisco.- ¿Lo dices por el Presidente Rajoy o por la camiseta de la selección?
Suegro del Papa.- Más bien por la camiseta, porque la selección es de las pocas cosas en la que están de acuerdo el mayor número de hispanos.
El Papa Francisco.- Me alegro de haberle recibido. Me decía Rajoy que en España estaban faltos de alegrías y que esta era una. Realmente las están pasando moradas.
Suegro del Papa.- Pero los que han venido a verte no son precisamente esos “santos de todos los días”, esa “clase media de la santidad” de la que hablabas el domingo en San Pablo Extramuros. Estos de hoy son el poder, o el que les deja la Sra. Merkel. No sé si la visita será un buen mensaje para los que están sufriendo en ese país…
El Papa Francisco.- ¿Qué te crees que hemos hecho en esos 20 minutos? ¿Que hemos hablado del Concordato? Hemos hablado de desahucios, paro, Cáritas… ¿O crees que le he felicitado por lo bien que van las cosas?
Suegro del Papa.- Ya me imagino que no. Pero para qué lo recibes.
El Papa Francisco.- Porque él me necesita y así yo puedo aprovechar que también lo necesito.
Suegro del Papa.- ¿Qué tú también necesitas a Rajoy?
El Papa Francisco.- Sí. A él y a todos los que tengan poder. Le he pedido, le he suplicado que tenga presentes la justicia y la solidaridad. Le he pedido lo que quizás no pueden pedirle los pobres de su país. Y así haré con todos los que vayan pasando por aquí. Yo sé que tengo que hacer estas audiencias y estas cosas. Pero me siento como enjaulado…
Suegro del Papa.- A ver si te ayuda el consejo que has nombrado. Han caído bien los cardenales componentes que has designado. También los has ido a buscar a todos los rincones del mundo, como tú. Aunque ayer en una trattoria del Trastevere me han dicho que es mentira, que no eres argentino.
El Papa Francisco.- ¿Y eso? ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Que si realmente fueras argentino te habrías llamado Jesús IIº y no esa poca cosa de Francisco.

El Papa Francisco al fútbol: audiencia general con azulgranas

Suegro del Papa.- ¿Bien la audiencia general?
El Papa.- Sí, ¿por qué?
Suegro del Papa.- No, por nada. Te veo cómodo predicando. Y tengo la sensación de que la gente te escucha.
El Papa.- Dios te oiga. Que no sea todo el folclore de. “!ala, a ver al Papa!
Suegro del Papa.- Hombre. Un poco de folclore hoy había, con tu San Lorenzo del Almagro…
El Papa.- ¿Pasa algo? ¿No me puede gustar el futbol?
Suegro del Papa.- Claro que sí, hombre. No te enfades. Es más: me ha gustado mucho la carta que has enviado ayer al Presidente de tu equipo. No creí que un Papa pudiera mezclar tan bien fútbol y Jesús. Pero claro: eres argentino…
El Papa.- ¿Y?
Suegro del Papa.- Que “tenés” un don especial. En positivo. Por cierto: hay otros azulgranas que ya te han invitado a ver un partido en su estadio.
El Papa.- ¿Ah, sí? Pues otros azulgranas solo pueden ser los de Messi.
Suegro del Papa.- Justamente esos. A lo mejor pensaban que cuando hablabas de azulgranas hablabas de ellos y no de los tuyos.
El Papa.- No. Messi conoce San Lorenzo.
Suegro del Papa.- Pues no les hagas muchas carantoñas, no se te enfaden los blancos o rojiblancos de Madrid… ¿Qué tal con el jefe de los protestantes alemanes?
El Papa.- Muy bien. Quiero devolverle la visita en Alemania. Cuando te encuentras con gente así, te das cuenta de que todos buscamos al mismo Dios.
Suegro del Papa.- ¿Incluso Ban-ki Moon?
El Papa.- ¿Por qué no? Compartimos ambos un objetivo y una responsabilidad: los excluidos, los desheredados, los perseguidos del mundo. Si unimos esfuerzos, seremos más eficaces. Nos seré yo el que divida y pondré todo mi esfuerzo en ello, en unir y rogarlo a los cuatro vientos. Es el único sentido de tener un Estado y estar en la ONU.
Suegro del Papa.- Así visto, hasta parece bien que existe el Vaticano…

Mosqueo: A la cárcel y con moras. A trabajar toca.

Suegro del Papa.- ¿Qué tal lo llevas?
El Papa.- Bien. Estoy un poco cansado.
Suegro del Papa.- Te lo noté el domingo después del sermón. Cuando te sentaste, respirabas con dificultad. Y el viernes en el Coliseo se te veía muy cansado. Me dio mala espina verte todo el tiempo sentado, cuando todo el mundo, incluidos cardenales, estaban de pié. En un momento llegué a pensar que estabas dormido.
El Papa.- No sería la primera vez que me duermo rezando. Ni será la última. Dormirse delante de Dios, casi como un niño pequeño, también es rezar.
Suegro del Papa.- Sí, si tú lo dices. Pero no cuadra con un líder carismático y mediático como quieren verte aparecer. Para abuelito acabado ya teníamos al que papa Emérito.
El Papa.- La verdad que sí. Aún me pregunto por qué no escogieron a uno más joven.
Suegro del Papa.- Tampoco les interesa bloquear el escalafón muchos años…
El Papa.- Oye: eres un poco cara ¿no?
Suegro del Papa.- Francisco: Simplemente realista.
El Papa.- Bueno, dejemos el tema. Pero sí: estoy un poco cansado.
Suegro del Papa.- Pues vete preparándote porque hasta ahora sólo ha sido la parte buena: el éxito, los medias, las primeras páginas, los halagos… Ahora toca arremangarse y empezar a trabajar. Buena prisa te has dado en nombrar sustituto en Buenos Aires. Como si tuvieras miedo a que pusieran uno distinto al que tú querías. Si ahora eres tú el jefe…
El Papa.- Eso lo tenía muy claro. ¿Para qué esperar?
Suegro del Papa.- ¿Qué pasa, que lo otro no lo tienes claro? ¿Un Secretario de Estado, todos los ministerios o dicasterios, como vosotros lo llamáis? Ahí te está esperando la gente. Está muy bien todo lo que has ido diciendo hasta ahora. Le ha gustado mucho a la gente: ahora hay que confirmarlo con los hechos y con gente que te ayude. Tú solo no puedes.
El Papa.- Lo sé y estoy en ello.
Suegro del Papa.- Hay un video tuyo en you tube “video de Jorge antes de ser Francisco ” que como te creas y hagas lo que dices la vas a liar parda. Algunos, incluso cardenales, ya están mosqueados contigo: eso de la misa de Jueves Santo en una cárcel y lavar los pies a dos tías, y encima moras… Yo me miraría el chisme del mate antes de tomar… Consejo de Juan Pablo I….
El Papa.- Por Dios, hombre. Tranquilo. Todo será Inch´Allah.
Suegro del Papa.- Sí, bromea con algunos de estos que visten de rojo y verás. Que tengas buena noche.

Papa Francisco: eres una estrella…

El Papa.- ¿Dónde has estado? Te he echado de menos estos días.
Suegro del Papa.- En Betsaida, en Galilea. Todavía me gusta ir por allí. Y más en Semana Santa. Me he acercado a Jerusalén en ramos. Aproveché que tú ibas a estar muy ocupado. Eres una estrella…
El Papa.- Lo dices con retintín.
Suegro del Papa.- No. Lo digo sinceramente. Creo que vas a dar mucho juego mediático.
El Papa.- ¿Y eso es bueno o es malo?
Suegro del Papa.- Malo no será. Bueno, ya te diré. Hasta tus llamadas de teléfono salen en los papeles.
El Papa.- ¿Lo dices por la del kiosquero argentino de Buenos Aires?
Suegro del Papa.- Pues sí. La verdad: Me gustó. Hasta me emocionó.
El Papa.- Es lo menos que podía hacer. Son buena gente, me han ayudado con su entrega diaria del periódico, con sus conversaciones y su amistad. No quiero costarles dinero por no pagarles y además me apetecía hablar con ellos. Son mi familia, mis amigos, los de todos los días en mi vida de viejo cura Bergoglio de Rivadavia.
Suegro del Papa.- No te expliques, que lo entiendo. Te pareces a mi Pedro, que en el fondo también era un sentimentalón. Me ha gustado eso de que” no ibas a agarrar la batuta, porque eso de ser Papa es un fierro caliente”.
El Papa.- ¿Me creerías que si lo llego a saber, a lo mejor ni vengo de Buenos Aires?
Suegro del Papa.- Pues igual nos habíamos perdido un buen Papa. ¡Y eso que decían que iba a ser uno joven…! Te veo caminar como un poquito cojo.
El Papa.- Vale, estoy viejo. Tienes razón.
Suegro del Papa.- No te lo tomes a mal. ¿Qué tal con Benedicto XVI? A él sí que lo vi viejo. Me parece que ha pegado un bajón importante.
El Papa.- Ha sido emocionante. Cada día le quiero y le admiro más. Ahora me toca a mí remar. Y valgan verdades que lo voy a hacer con toda mi alma. Pero a mi manera. Quiero estar con todos los que me necesiten. Esta semana, a rezar, que es lo que toca. Y en cuanto asumamos la resurrección, y desde que la asumamos, a trabajar por la vida terrena y la eterna de todos y de todas. Que Dios me ayude.
Suegro del Papa.- ¡Cómo no te va a ayudar! Todo el día con el ritornello de acabar siempre con un “recen por mi”. Así que si no te hace caso a ti, se lo hará a los que rezan. Y luego estoy yo: como defraudes, después de la esperanza que estás generando, me vas a oír.

Papa Francisco

Suegro del papa.- Buenos días. Hola, soy tu suegro
El Papa.- Lo sé. Me habló de ti Benedicto XVI. ¿Vienes a quedarte?
Suegro del Papa.- Sí. Este es mi sitio. Dejémoslo claro de entrada: Ya sabes que no me callaré ni ante ti.
El Papa.- También lo sé. Vienes muy tenso, pero creo que nos vamos a llevar bien. Yo tampoco me callaré. ¿Cómo lo dejaste?
Suegro del Papa.- ¿A Benedicto? Bien. Rezando mucho, y bastante pendiente de la tele. Le conmoviste con el Padre Nuestro que rezasteis por él al salir al balcón. ¿Sabes la que se te viene encima?
El Papa.- Creo que sí. Ya he hablado con Ratzinger y ha procurado darme ánimos. Yo creo que me han liado. Te dicen que es el Espíritu Santo, te atontas un poco, dices que sí, empieza toda la parafernalia y te das cuenta, al salir al balcón de la que se te viene encima y cuánta gente está pendiente de ti y de tus decisiones.
Suegro del Papa.- A la mayoría les has caído bien. Has generado mucha esperanza, que hace mucha falta en estos momentos. Pero otros cuantos ya te están zurrando.
El Papa.- Lo sé. Y avisé a los cardenales.
Suegro del Papa.- Y te están zurrando más que nadie allí “en el fin del mundo” como has dicho refiriéndote a tu Argentina. Lo de las dictaduras militares está muy oscuro.
El Papa.- Creo que no tanto. El Nobel Esquivel ya ha aclarado bastante. Pero yo aclararé lo que haga falta en su momento. La gente tiene derecho a saber. Y creo honestamente que hice lo posible para suavizar esa brutalidad y evitar todos los daños posibles. Pero… siempre se puede hacer más, probablemente.
Suegro del Papa.- Me ha gustado que pagues tus cuentas. Y me ha gustado casi todo lo que dicen de ti. Esperemos que no sea todo fruto de la mitificación y del peloteo: que sea verdad.
El Papa.- Soy como soy. Y seguiré siendo como era. Sea Papa o sea el Padre Jorge, que es lo que quiero ser, aunque vaya vestido de blanco.
Suegro del Papa.- Me gusta tu nombre: Francisco. Suena bien Papa Francisco, padre Francisco. Prométeme que algún día saldremos de incógnito por Roma y hablaremos con la gente…
El Papa.- Prometido. Pero la primera salida, ya veremos si de incógnito, es a Castel Gandolfo.

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