Papa Francisco.- Lesbos, Grecia, los migrantes y la demanda de asilo

Suegro del Papa.- ¡Te vas a Lesbos! ¡Buen marketing!

Papa Francisco.- ¿Por qué tienes que ser siempre tan cínico? ¿No puedes pensar en que sea un acto sincero?

Suegro del Papa.- Seguramente sí, por tu parte, pero estoy seguro que alguno está pensando en ocupar contigo primeras páginas para tu Iglesia.

Papa Francisco.- Y aunque así fuera: no haré más que ocupar un espacio que ellos, los migrantes, ocupan a diario sin que se produzca la reacción adecuada.

Suegro del Papa.- Eso es cierto, pero tendrás la misma reacción que cuando dijiste en Lampedusa que la situación de esos seres humanos era una vergüenza…

Papa Francisco.- O sea: según tú nada, o casi…

Suegro del Papa.- Tampoco es eso. Venga va: haces bien en ir, de verdad. Y además va a ser una imagen fuerte verte allí con el Patriarca de Constantinopla y con el arzobispo ortodoxo de Atenas.

Papa Francisco.- La crisis de los migrantes y de los solicitantes de asilo es la fotografía más trágica de la degradación humana en el siglo XXI. Es una foto de odio, fruto de la guerra, de miseria, fruto de la insolidaridad, de miedo, fruto del desconocimiento y la desconfianza.

Suegro del Papa.- ¿A qué miedo te refieres?

Papa Francisco.- Al miedo al otro, pero no por el otro, sino porque me quite lo mío. Esa es la verdad de una crisis sin respuestas serias y sin resolver. Europa tiene miedo al otro, al que viene.

Suegro del Papa.- ¿Y no ha de tenerlo después de Madrid, Londres, París, Zaventen etc.?

Papa Francisco.- Sí, ha de tenerlo y es legítimo, pero no usarlo como disculpa. No podemos poner barreras para que no nos entren terroristas condenando por ello a miles de personas que no lo son; a miles de personas que sólo vienen huyendo de la guerra, del hambre, de la persecución. En definitiva: de la muerte.

Suegro del Papa.- Pero eso tiene también otras soluciones, no sólo el comérnoslos a todos aquí.

Papa Francisco.- Ya tu misma manera de hablar te delata: ¡Comérnoslos…! En fin. Sí que hay otras soluciones, entre otras parar las guerras. Cada vez que occidente mete mano en cercano o medio oriente, crea un conflicto. ¿No estaremos haciendo algo mal?

Suegro del Papa.- Seguro. Te deseo el mayor de los éxitos. Sobretodo también por un país que, además de todos sus problemas que son muchos, se ha encontrado con esta losa encima para la que él sólo no tiene solución: Grecia.

Papa Francisco: El hombre más peligroso del planeta.

Suegro del Papa.- ¿Ya estás recuperado?
Papa Francisco.- Casi. A mi edad cuesta. Ha sido paliza, y además está el jet lag… Pero estoy bien.
Suegro del Papa.- Y contento, por lo que veo.
Papa Francisco.- Muy contento. Todo han sido detalles, amabilidad, fe… Y además tan relativamente cerca de mi Argentina, con mucho argentino…
Suegro del Papa.- Pues yo no estaría tan eufórico. Eres todo un peligro público.
Papa Francisco.- Che, vos ¿qué decís?
Suegro del Papa.- Eres el hombre más peligroso del mundo.
Papa Francisco.- No digas tonteras…
Suegro del Papa.- No las digo yo. Las dice la norteamericana Fox News. Para su comentarista Gred Gutfel eres “el hombre más peligroso del planeta”. Algo habrá, cuando te has tenido que explicar tanto con la prensa en el viaje de regreso.
Papa Francisco.- Lo hago siempre, nada anormal.
Suegro del Papa.- Ya, nada anormal, salvo que te regalen un Cristo en una hoz y un martillo, que te metan en el lío Bolivia Chile por el mar, que les cortes un traje a los conquistadores españoles, que digas que “Ecuador se ha puesto de pié…”.
Papa Francisco.- Pero creo que todo tiene su lógica y que en el contexto en que dije las cosas todo el mundo las puede compartir.
Suegro del Papa.- Pues no, amigo. No todo el mundo las puede compartir. El viaje que le has metido al sistema económico mundial es de difícil comprensión para muchos, si las alternativas son – y permíteme que lo diga como se dice en la calle – los Morales, los Maduros, los Correas. O sea los Tsipras de América, si no algo peor.
Papa Francisco.- ¿Ahora me has salido peleón?
Suegro del Papa.- No: yo te digo lo que piensa mucha gente, esa gente de clase media que no espera nada de unos ni de otros y de la que nunca se ha preocupado la Iglesia. Estuvo bien que en el avión de vuelta, a instancias de un periodista, lo reconocieras y prometieras ocuparte también de esas ovejas.
Papa Francisco.- Es cierto. La Iglesia, como muchas instituciones humanas, es pendular: con los muy ricos o con los muy pobres. Pero chico: yo lo llevo dentro. Me ocuparé también de esas clases medias, pero los pobres son los pobres. Y son el encargo fundamental de la buena nueva.
Suegro del Papa.- No es cierto. Lo que tú llamas buena nueva, o evangelio, es para el hombre, independientemente de lo que lleve en su cartera. La buena nueva le enseñará a cómo gestionar esa cartera aceptando principios como la solidaridad y el bien común.
Papa Francisco.- También es una buena reflexión. Pero no por solidaridad, sino por aquello de “lo que hacéis a uno de estos pequeños, a mí me lo hacéis”, que dijo Él, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed….
Suegro del Papa.- También es verdad.

Papa Francisco: pagar en negro es pecado mortal. Donde no hay honor para los viejos, no hay futuro para los jóvenes.

Suegro del Papa.- La estás liando cada vez más gorda.
Papa Francisco.- ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Porque estás cambiando hasta la lista de los pecados capitales. Ahora resulta que abandonar a los viejos es pecado mortal.
Papa Francisco.- ¿Y no te lo parece? Qué es más pecado: ¿dejar a tu padre o a tu abuelo tirados o pegarte una comilona hasta devolver? El pecado de la gula… Donde no hay honor para los viejos, no hay futuro para los jóvenes
Suegro del Papa.- No, dicho así… es más pecado abandonar a los mayores.
Papa Francisco.- Pues sí. Qué es más pecado ¿Un repentino ataque de rabia injusta, de ira o robar en el salario a tus empleados o pagarles en negro, robando así sus derechos sociales y los de los demás? ¡Esto es gravísimo! Y luego vamos a la Iglesia y damos limosna con eso que hemos robado a los demás. ¡Santo Dios, qué esquizofrenia, qué hipocresía!
Suegro del Papa.- Con lo de los ancianos eres machacón.
Papa Francisco.- Y con todos los temas de la familia. Si ni siquiera ahí hay estructuras válidas, respeto, solidaridad ¿cómo queremos que la haya en la sociedad o en el mundo? Es fundamental volver a subrayar y preparar para la responsabilidad de ser padres. Para ser un buen padre, lo primero es estar presente en la familia, compartir los gozos y las penas con la mujer, acompañar a los chicos a medida que van creciendo: cuando juegan y cuando trabajan, cuando no tienen preocupaciones y cuando están en dificultades.
Suegro del Papa.- Mira la que está liada ahora en Francia por ejemplo con dar un cachete o no darlo a los hijos.
Papa Francisco.- Los buenos padres son aquellos que saben “perdonar desde el corazón y corregir con firmeza” a sus hijos, y que les castigan cuando tienen que hacerlo, pero nunca les dan “una bofetada en la cara”. Ni en la cara del cuerpo ni en la cara del alma.
Suegro del Papa.- Estás pensando en el hijo pródigo.
Papa Francisco.- Pues sí: “Los hijos necesitan un padre que les acoja al volver a casa con sus fracasos. Harán todo lo posible para no admitirlo ni demostrarlo, pero lo necesitan. Y los padres a veces tendrán que castigarlos, pero nunca se da una bofetada en la cara”.
Suegro del Papa.- Eres un abuelazo…
Papa Francisco.- Pues claro: qué quieres a mi edad…

Papa Francisco, un pardillo con Morales, Maduro y Chávez. La Iglesia, Hospital de Campaña de la tercera guerra mundial.

Suegro del Papa.- ¿Así que te vas a Sarajevo? ¿Qué se te ha perdido allí?
Suegro del Papa.- Un pequeño país donde hace falta mucha comprensión y perdón. Quedan muchas heridas de una guerra fratricida, en esta Europa tan del siglo XXI. Ni siquiera aquí las guerras son el pasado. Son de ahora: de hoy, de esta tercera guerra mundial larvada que lleva ya varias decenas de años en marcha. !Quiero que los católicos contribuyan a ser elementos de unión y respeto y no de discordia y confrontación! !Quiero que la Iglesia sea Madre y Hospital de Campaña en esta situación!
Suegro del Papa.- Vale, no te irrites. También te vas a dar una vuelta por Italia, ¿verdad?
Papa Francisco.- Sí. En junio iré a Turín a rezar ante la Sábana Santa. ¡Qué misterio aún sin aclarar! Y también aprovecharé ahí para visitar a algunos miembros de mi familia italiana.
Suegro del Papa.- Y antes a comer pizza a Nápoles.
Papa Francisco.- Sí, en marzo. Y a Pompeya, pero no a las ruinas: a la Iglesia de nuestra señora del Rosario, donde están haciendo un gran trabajo con los desheredados de la fortuna y de la humanidad.
Suegro del Papa.- Pero ese es un viaje casi hasta agradable. Los hay más complicados. Por ejemplo Bolivia.
Papa Francisco.- ¿Por qué?
Suegro del Papa.- ¿Cómo que por qué? A veces eres un pardillo. Vas a un país que tiene un Presidente, Evo Morales, que no es precisamente un mea pilas. Un país en conflicto con Chile y que te pueden instrumentalizar el viaje. Un país en el que la Iglesia oficialista sufre el acoso del gobierno… ¿Qué más quieres? Dice Morales ahora que vas “para profundizar la fe religiosa, para eso lo hemos invitado”. A este paso, te llamará Maduro, para que canonices a Hugo Chávez: ¡lo que hay que ver!
Papa Francisco.- No seas cínico una vez más. Tienen el Presidente que ellos quieren tener. Voy a Bolivia porque quiero ir a Bolivia. Porque creo que es bueno ir al altiplano a confirmar en la fe a mis hermanos. Y si de paso puedo hacer algo por ellos para que se respeten sus derechos, para ayudarlos a solventar conflictos o simplemente para hacerles ver mi cercanía personal, pues ya está justificada mi presencia allí. Así que a rezar desde ya por este viaje.
Suegro del Papa.- Por cierto, a ver quiénes te acompañan a la coca boliviana, que ha dicho el fiscal del Vaticano que ha aumentado el tráfico de drogas aquí en tu Estado…
Papa Francisco.- Eso está traído aquí por los pelos. Es un mal chiste. Pero sí, es cierto lo que dice el fiscal. !Somos la leche, que Dios nos perdone!

Papa Francisco: transexuales, reasignación de sexo, la ROTA y no voy a España

Suegro del Papa.- Hoy me has conmovido.
Papa Francisco.- ¿Pues qué hice?
Suegro del Papa.- Lo del transexual o como se diga de Plasencia en España. 40 años de sufrimiento por una reasignación de sexo (parece que se dice así) que incluso le cerraba la puerta de algunas iglesias. ¡Y va y lo recibe el Papa! Además los recibe a los dos: a él y a la que va a ser su mujer.
Papa Francisco.- No soy yo sólo quien está a su lado. Ya estaba también el obispo de Plasencia. Empieza a ser general el saber que la Iglesia está al lado de los que más sufren.
Suegro del Papa.- O si me apuras, de aquellos a los que más habéis hecho sufrir…
Papa Francisco.- También lo podríamos decir así. Justo esta semana han estado por aquí los que se encargan de los “divorcios” dentro de la Iglesia, o dicho de mejor forma, de las nulidades matrimoniales, el Tribunal de la ROTA. ¡Cuánto sufrimiento hay ahí también!
Suegro del Papa.- Ya pero ahí la culpa no es toda vuestra: ¡cuántos matrimonios entre personas que no tienen ni la más mínima capacidad ni interés de saber lo que significa casarse! Total: si va mal lo dejamos y punto… Y pasamos de un amor muchas veces de calentón a un odio africano más tórrido aún que el primer calentón.
Papa Francisco.- ¿No te parece que a mí no me debes hablar así? Jajaja. Entiendo perfectamente lo que dices y lo has descrito correctamente. Pero ¿y aquellos que realmente se quieren y se preparan y viven con ilusión y tienen niños y todo va bien y ¡de repente! un día, como en la canción, “ se nos rompió el amor de tanto usarlo…”?
Suegro del Papa.- Para esos estás tú, para ayudarles y arreglarles el alma.
Papa Francisco.- Para esos y para todos. ¿Jesús no entraría en sus casas, como lo hizo en casa de publicanos y pecadores? ¿Cómo no les vamos a dejar entrar a ellos en la casa de Jesús?
Suegro del Papa.- Bueno, por lo menos esto de Diego Neira, el señor de Plasencia, servirá para tapar en España la desilusión de que no vayas a visitar a los españoles.
Papa Francisco.- No voy a España por ahora; pero tampoco voy a Buenos Aires: yo creo que no hace falta decir más.
Suegro del Papa.- Si tú lo dices. Tú sabrás. No seré yo quien corrija a quien las está acertando casi todas…
Papa Francisco.- ¿Casi? Eso está bien.
Suegro del Papa.- Casi. Otro día charlaremos de ello

Papa Francisco, Sri Lanka y Filipinas: budista recalcitrante.

Suegro del Papa.- ¿Cómo va? ¿Bien?
Papa Francisco.- Muy bien. Me gusta estar fuera de palacio, fuera de la Curia.
Suegro del Papa.- Se te nota. Y a ellos que estés fuera.
Papa Francisco.- A qué “ellos”.
Suegro del Papa.-. Lo sabes muy bien. A los que les está pisando el callo de sus derechos adquiridos, de su doble vida, de su rutina de poder establecido…
Papa Francisco.- No son tantos.
Suegro del Papa.- Más de los que parecen y, sobre todo, más de los que deben ser. Son todos esos de la Curia Vaticana y allegados que siguiendo a Messori echan de menos a un Benedicto XVI, Papa al que no respetaron, pero que les daba el clavo ardiendo de la “sólida doctrina”.
Papa Francisco.- Pero ahora estamos aquí, en Sri Lanka y Filipinas.
Suegro del Papa.- Cierto. Pero incluso aquí están con las garras afiladas. Y se permiten criticarte por visitar un templo budista, por lucir la vestidura naranja de los monjes budistas. Hacen correr la voz de que eres un sincretista que no cree en nada y cree en todo.
Papa Francisco.- Creo en Dios Padre. Creo en Jesús, creo en mis antiguos hermanos que impulsados por Ignacio y Javier llevaron la fe hasta las mismas puertas de China. Y nada ni nadie me apartará del amor de Cristo y del de su Iglesia.
Suegro del Papa.- Pues suenan campañas de guerra nuevamente y, si pudieran volverse atrás, bloquearían tu elección como fuera.
Papa Francisco.- Eso es tu visión humana y a ras de tierra de las cosas. No creo que sea así. Y en todo caso, el Señor no tiene en cuenta nuestras ideas y pecados, sino la fe de su Iglesia, que como hemos visto en Sri Lanka y vemos en Filipinas, es inmensa, poderosa y vivificante.

Papa Francisco: el cardenal Blázquez, Arzallus, Michuacán o Madrid. Nos vamos a Filipinas.

Suegro del Papa.- Feliz año, Bergoglio.
Papa Francisco.- Vienes fuerte. ¿Va de apellido? ¿No has tenido buenas fiestas?
Suegro del Papa.- Seguramente mejores que las tuyas.
Papa Francisco.- Las mías han sido sencillas, pero cordiales y alegres. No han sido malas… aunque lleve penas en el alma.
Suegro del Papa.- Ahora te desquitas. Te vas por el mundo. Menudo viajecito a Sri Lanka y Filipinas… Te vas a dar una buena soba.
Papa Francisco.- Voy encantado. Son gente muy afectuosa y merecen todo el apoyo del mundo, con todo lo que les sucede, lo que les castiga la naturaleza… y siguen con esperanza y una sonrisa.
Suegro del Papa.- Pues que vaya bien este primero, porque tienes un año movidito de viajes. ¡Y sigues sin volver a Buenos Aires…!
Papa Francisco.- No me he ido nunca: lo llevo en mi retina, en mi mente y en mi corazón.
Suegro del Papa.- Tonterías. Irías encantado, pero… “va en el sueldo” posponerlo, como diría el castizo. Has sorprendido con la lista de nuevos cardenales, como no podía ser menos.
Papa Francisco.- Pues no la hice para sorprender…
Suegro del Papa.- Ya, pero saltarte a Osorio en España a favor de Blázquez, o al arzobispo de Monterrey en Méjico a favor del de Michuacán… ¿Quieres que siga?
Papa Francisco.- No me he saltado a nadie. Estoy construyendo la Iglesia que tengo que construir y eso supone que cada cual esté en su sitio. Madrid y Monterey tienen dos buenos pastores.
Suegro del Papa.- Pues por ejemplo en España lo politizan: que si Blázquez estaba en el ostracismo con Juan Pablo II y Benedicto XVI, que si Rouco le tenía marginado. Y vas tú y le haces Cardenal, dejando sin capelo cardenalicio a Madrid.
Papa Francisco.- ¡Qué fantasías! Ni Blázquez estaba marginado antes (ha sido dos veces Presidente de la Conferencia episcopal) ni está crecido ahora. Simplemente es el Presidente de los obispos españoles, es un buen pastor en Valladolid y creo que debe tener la máxima responsabilidad eclesial para dirigir a sus hermanos: Cardenal, dispuesto a dar la sangre por Cristo y su Iglesia.
Suegro del Papa.- Pero entenderás que la gente mire las cosas con lupa, sobretodo cara a la profunda renovación de la Curia Romana que quieres hacer en febrero. Al que no le habrá hecho mucha gracia es a tu ex-colega, por jesuita, Xavier Arzallus. El que dijo aquello de “un tal Blázquez” cuando lo nombraron obispo de Bilbao…

Papa Francisco: los perros van al cielo, el Dalai Lama y la Iglesia en China

Suegro del Papa.- Bueno, qué ¿los perros van al cielo o no?
Papa Francisco.- Pregúntale a San Pablo, cuando dice que “la creación entera será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios”. O aquello de “un nuevo cielo y una nueva tierra”.
Suegro del Papa.- Déjate de historias, no me salgas por la tangente.
Papa Francisco.- ¿Por qué estás tan interesado?
Suegro del Papa.- Primero porque se ha armado bastante alboroto y te has metido en el charco de definir o explicarnos qué es el cielo. Es muy fácil eso de que “no es un sitio, sino un estado”. Y segundo: porque sólo los que hemos tenido un perro podemos saber hasta qué punto son personas.
Papa Francisco.- Juan Pablo II ya dijo que también los animales tienen un aliento vital recibido de Dios. Y no sabemos qué sucederá con ese aliento vital. Pero no sería descabellado pensar que Dios no permitirá que desaparezca. ¿Por qué no van a estar nuestros perros en la tierra nueva?
Suegro del Papa.- ¿Lo dices para consolarme?
Papa Francisco.- No. No lo digo: me lo pregunto. ¿Por qué? Hermano perro, que diría San Francisco…
Suegro del Papa.- Cambiando de tercio. ¿Y el Dalai Lama? Te has rajado ante China por no recibirlo.
Papa Francisco.- No es cierto: no he debido recibir – a mi criterio – al Dalai Lama que viene a una reunión de premios Nobel, puesto que a él se le concedió por hacer política en China y contra intereses chinos. Cosa que no critico. Pero yo no puedo apretar más el dogal de los cristianos perseguidos en China por ser fieles a la Sede de Pedro. Y ésa sería una consecuencia inmediata.
Suegro del Papa.- Pues Benedicto XVI lo recibió…
Papa Francisco.- En otro contexto y circunstancia, en 2006. ¿Cómo puede ser que haya una Iglesia en China apoyada por el partido comunista y dirigida por él y otra Iglesia, fiel a San Pedro, viviendo en la clandestinidad? ¿Cómo puede ser que el Vaticano no mantenga relaciones diplomáticas con China? Yo quiero arreglar eso, y, de paso, echar la mano que pueda a la gente que sufra en el Tibet.

Papa Francisco: un sudaca en el parlamento europeo, el sínodo de los obispos y lo más rancio de la Iglesia

Papa Francisco.- ¡Hombre! Últimamente apareces poco. ¡Te escaqueas! ¿Dónde te metes?
Suegro del Papa.- Pues por ahí. Ya sabes. Además: he pretendido verte hace tres o cuatro días y me encuentro con una cola de más de 30 obispos esperando para charlar contigo. Ante eso ¿qué quieres que haga?
Papa Francisco.- Sí, ese fue un día duro. Pero todos quieren y tienen derecho a contarme sus penas y alegrías.
Suegro del Papa.- Pues no te arriendo la ganancia. ¡Debe de ser un muermo el aguantarlos…! Y además en sabe Dios qué idiomas.
Papa Francisco.- Pues un poco de todo. Latín, italiano… Te sorprendería saber cuánta jerarquía de la Iglesia maneja un poco el italiano.
Suegro del Papa.- ¡Claro! ¡Por si los hacen Papa! Si te han traído a ti del fin del mundo, ¿por qué no los van a traer a ellos de África, por ejemplo?
Papa Francisco.- ¡Qué cínico eres, pero tienes razón! Alguno de esos 30 podría ser el próximo Papa. ¡Por qué no!
Suegro del Papa.- Vas a ir a Turquía y antes al Parlamento Europeo ¿Qué pintas tú ahí, un sudaca en ese nido de…?
Papa Francisco.- ¡Quieto! No digas más. Pues iré con mucho gusto. Europa tiene que ser un valor estable y sólido para la paz, la justicia y los derechos y yo tengo que colaborar. El mundo, sin Europa, es inconcebible.
Suegro del Papa.- Eso les va a gustar a esa banda de políticos. Y ¿del Sínodo, qué me dices del Sínodo?
Papa Francisco.- ¿Qué quieres que te diga?
Suegro del Papa.- Nada. He visto la lista de participantes. He visto los veintitantos que nombras tú directamente: te has hinchado a meter cardenales dentro… Algunos de ellos no se han manifestado hasta ahora muy en tu línea, pero tú sabrás… Menos mal que por lo menos los presidentes de las conferencias episcopales, que son la mayoría, son elegidos por sus colegas.
Papa Francisco.- O sea: que no te gustan los participantes.
Suegro del Papa.- No, no es eso. Lo que no me gusta es el sistema. Aunque hay seglares, son pocos y en el fondo está quizás lo más rancio de la Iglesia. Creí que habrías metido más mano…
Papa Francisco.- Desde este Sínodo y con su experiencia, cambiaremos el sistema. Ya lo verás.
Suegro del Papa.- Si tú lo dices….

Papa Francisco: el ébola, Corea, el Padre Toño y Miguel D´Escoto.

Suegro del Papa.- Guten morgen! Manejas bastante bien el alemán.
Papa Francisco.- Ha sido como volver a la universidad y a la juventud, el estar con estos muchachos alemanes.
Suegro del Papa.- Me ha gustado que les firmaras autógrafos. Has abierto un nuevo negocio: la caza al autógrafo del Papa.
Papa Francisco.- ¡Tú siempre sacando punta!
Suegro del Papa.- Sí, pero es verdad. Por cierto: Ya empiezan los problemas con tu viaje a Corea. Los del Norte no quieren que la gente vaya a tu misa.
Papa Francisco.- ¿Te extraña? Es normal.
Suegro del Papa.- Has perdonado al sandinista Miguel D´Escoto.
Papa Francisco.- Yo no he perdonado nada. Únicamente he permitido que vuelva a ejercer sus funciones de sacerdote. ¿Qué mal puede hacer una persona de 81 años? Es un hombre pacífico, y de experiencia, que tiene derecho a vivir libremente su relación con el Señor que le llamó al sacerdocio en su momento. Tenemos que revisar todo esto del sacerdocio a fondo y recolocarlo en el alto valor y misión que tiene.
Suegro del Papa.- Aunque tienes ovejas negras, tienes muy buenos curas por el mundo.
Papa Francisco.- Por supuesto. Mira los misioneros españoles de San Juan de Dios. El P. Miguel Pajares en la trinchera del ébola, y la monjita… Son nuestra fuerza: “no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia”, decimos en la misa. Y esa es la verdadera Iglesia, no la de aquí del Vaticano.
Suegro del Papa.- Hablando de curas españoles, tienes otro en el Salvador con serios problemas: el Padre Toño.
Papa Francisco.- Estoy y rezo con él. No me canso de pedir que seamos curas de frontera, border line, si me apuras, extrarradio. Y este está en toda la linde. Que Dios le bendiga.

Papa Francisco: pulseras, trepas y la trata de blancas.

Suegro del Papa.- Sigues siendo una estrella. Ahora ya con pulserita de silicona y todo…
Papa Francisco.- ¿Por qué te parece mal?
Suegro del Papa.- No, si no me parece mal; pero luego no te enfades si te digo que pareces ya alguien del star system, una estrella.
Papa Francisco.- Si una imagen vale más que mil palabras, un mensaje en una pulsera de silicona puede ser bien contundente y un magnífico escaparate para dar testimonio de que Cristo resucitó.
Suegro del Papa.- Hablando del resucitado: terribles las crucifixiones de Siria. Sé que te han dolido.
Papa Francisco.- ¿Cómo no me van a doler? ¡Hasta el llanto! Es un golpe en la conciencia: nosotros aquí, con nuestras procesiones, nuestra liturgia, nuestros ropajes y, tan cerca, en Siria, crucificados por creer en lo mismo que nosotros predicamos abiertamente. Será la penitencia por lo que hicimos nosotros siglos atrás, cuando les hacíamos otras barbaridades a los que no pensaban como nosotros.
Suegro del Papa.- ¡Cómo tiene que cambiar este mundo! Y tú tienes que hacer porque cambie. Y ya eres mayor: dedícate con toda tu alma, que el tiempo apremia. A ti ahora te escucha mucha gente. Esa es tu responsabilidad. Utiliza a todos los que tienes a tu alrededor, que a veces no piensan más que en medrar.
Papa Francisco.- La mayoría están poniendo de su lado. Otros, como en todo, sólo piensan en medrar y en el escalafón: cuando un Papa muere, sube el escalafón…
Suegro del Papa.- Me ha gustado mucho eso que has dicho de los trepas mejor que en la Iglesia que se fueran al alpinismo, que es más sano. Ha sido simpático.
Papa Francisco.- Pero no es un chiste: es que tenía que decirlo.
Suegro del Papa.- También me ha gustado que te pongas al frente de la lucha contra la trata de blancas.
Papa Francisco.- Voy a ser tremendamente duro en ese tema. No sólo trata de blancas, sino la trata de personas en general. ¿Sabes que hay más de 400 millones de niños y adolescentes que viven en esclavitud en el mundo? Vemos la película “Doce años de esclavitud” y se nos hiela la sangre a las personas de bien. Y no hacemos nada creyendo que eso fue en los siglos pasados: eso es hoy también en muchos sitios. Reza para que Dios nos perdone.
Suegro del Papa.- Y para que te ayude. ¡Mucho ánimo!

Papa Francisco y Giulia: un bendito, un inconsciente o un loco. !Que no están casados!

Papa Francisco.- Feliz año, viejo.
Suegro del Papa.- Igualmente.
Papa Francisco.- Tiempo que no te veía por aquí.
Suegro del Papa.- Es que ya no sé si pinto algo aquí. No sé quién eres.
Papa Francisco.- ¿Cómo que no sabes quién soy? ¡Jorge Mario Bergoglio: el papa Francisco!
Suegro del Papa.- Realmente ¿eres el Papa? O eres algo raro. Yo no sé si eres un sueño (en algunos casos una pesadilla) o eres real. Eres lo más parecido que he visto a San Pedro, mi primer yerno, y a su amigo el nazareno.
Papa Francisco.- ¿Y por qué todas esas dudas?
Suegro del Papa.- Por mil cosas. He estado hoy en el bautizo de Giulia, esa niña hija de un matrimonio civil. ¡Francisco: Que sus padres no están casados por la Iglesia! ¿Tú sabes la cantidad de curas a los que hoy has roto los esquemas? ¿Tú sabes la cantidad de curas que niegan el bautismo a esos niños? ¿Tú sabes lo pesados que se ponen con sus cursillos prematrimoniales? Qué sabrán ellos de eso: y hoy bautizas a esa niña de dos padre empecatados.
Papa Francisco.- ¿Y tengo alguna razón para no hacerlo? ¿Quién soy yo o quiénes son esos curas para decidir quién va a ser hijo de Dios por el bautismo si sus padres lo quieren?
Suegro del Papa.- Y además les dices en la prédica que si los niños tienen hambre que les den de comer: ¡en plena ceremonia! ¡O eres un bendito, o un inconsciente o un loco!
Papa Francisco.- Sólo soy un viejo jesuita a quien el Señor trajo a Roma. Ahora, si lo hago mal, será su responsabilidad. Y si la culpa es mía, tiene poder para arreglarlo.
Suegro del Papa.- ¡Arreglarlo! Espero que no lo arreglen algunos a su manera… Que Dios nos asista y a ti te ayude. Y que… mejor lo dejo.
Papa Francisco.- No, decíme.
Suegro del Papa.- ¡Que sigas así! Estás devolviendo a muchos la sonrisa de ser cristianos. Gracias.
Papa Francisco.- Reza por mi.

Papa Francisco: el mundo es y será una porquería

Suegro del Papa.- !Hola!
Papa Francisco.- ¡Hombre! Gusto en verte. ¡Cuánto tiempo! Con Benedicto XVI estabas más cercano…
Suegro del Papa.- Vengo de verle ahora. Tú es que me tienes desconcertado. Aun no sé por dónde entrarte.
Papa Francisco.- Pues soy más transparente que el cristal. ¿Qué te preocupa?
Suegro del Papa.- Pues supongo que lo mismo que a ti y que a muchísima gente de bien, sean cristianos o no.
Papa Francisco.- Concretando…
Suegro del Papa.- Pues Siria y los niños bombardeados; Filipinas y los niños sin agua y enfermos; Egipto y los coptos asesinados; India y las mujeres violadas; los derechos humanos y el hambre en medio mundo; Europa y los parados; la política y los corruptos… ¿Sigo?
Papa Francisco.- …
Suegro del Papa.- El mundo es y será una porquería. ¿Te suena? Ya lo dijo Discépolo en el tango.
Papa Francisco.- Que tiene una letra como para leerla los domingos en los púlpitos y que la gente medite, en lugar de dar nosotros la brasa que damos con sermones inútiles y pesados.
Suegro del Papa.- Por cierto: ya tienes tu propio tango
Papa Francisco.- Ya, pero volviendo a Discépolo. Estoy de acuerdo en que el mundo es una porquería. Pero no en que lo será. Hay mucha gente trabajando para que no sea así y El no los va a dejar tirados. Yo por mi lado haré todo lo que pueda, con toda esa gente, venga de donde venga y sea quien sea.
Suegro del Papa.- Me ha gustado eso de que “Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción, da de comer a sus hijos pan sucio” Te ha faltado añadir que, además, les está robando el pan a otros. No ha habido quizás tanto carisma como tienes tú desde Juan XXIII. Dios te pedirá cuentas si no lo utilizas duramente justo para cambiar el mundo… y tu Iglesia, que no se te olvide
Papa Francisco.- Lo sé

Papa Francisco: creo en Jesús, pero no creo en los curas

Suegro del Papa.- Me ha gustado esto que les has dicho hoy a los nuevos curas de “sed mediadores, no intermediarios”. Si te hicieran caso… La gente se cree capaz y quiere hablar con Dios directamente ¿Sabes que hay mucha gente que se queja de eso, de que queréis acaparar poder y exclusividad y os convertís en intermediarios ante Dios?
Papa Francisco.- Ya: los de cro en Jesús pero no creo en la Iglesia.
Suegro del Papa.- O creo en la Iglesia, pero no creo en los curas, que os tenía que doler casi más. También me ha gustado lo de “sed pastores, no funcionarios”. ¿No te parece un poco hipócrita? Si aquí mismo en la Curia hablan de funcionarios de carrera, por ejemplo los Nuncios o Embajadores tuyos…
Papa Francisco.- Pues también esos tendrán que ser pastores, quieran o no. Y si me permites, yo creo que querrán. Basta conmoverlos un poco, recordarles sus aspiraciones de juventud, por las que se hicieron curas, que no era para ser obispos y hacerles ver un poco más de cerca el rostro de Jesús en los pobres de la tierra…
Suegro del Papa.- Sí, sí. Pues algunos ni aunque les cantes la Guantanamera…
Papa Francisco.- Ya me había advertido Benedicto XVI de lo cínico que eras.
Suegro del Papa.- Eso no es cinismo. Es realismo. Tú no me has visto aún cínico. He ojeado tu libro “El Jesuita Jorge Bergoglio”.
Papa Francisco.- Mi libro, no. El de Sergio Rugín sobre mí.
Suegro del Papa.- Ése. El único que había hasta ahora, parece ser, sobre tu “humilde” persona. Ahora empezarán a ser decenas y pronto cientos, todos “contando lo que nadie ha contado”. Alguno hasta te adjudicará milagros, ya verás…
Papa Francisco.- El de Sergio son unas charlas entre dos amigos: él y yo.
Suegro del Papa.- Hay un trozo muy bueno que tienes que utilizar porque es muy gráfico.
Papa Francisco.- ¿Cuál?
Suegro del Papa.- Cuando dices cómo se le ha dado la vuelta a la imagen del Buen Pastor en la Iglesia. El Buen Pastor del Evangelio tiene 100 ovejas, pierde una, mete las otras 99 en el aprisco y sale a buscar la perdida. El pastor funcionario de hoy, pierde 99 ovejas, tiene una sólo, la mete en el aprisco y se convierte en un peinador de ovejas que se pasa el tiempo haciéndole “rulitos” a la que tiene en lugar de ir a buscar a las otras… ¡Buenísimo! Simplemente genial.
Papa Francisco.- No he venido a Roma para ser genial. He venido para ayudar a que la gente hable con Dios y, entre todos, cambiar el mundo. Y para ello iré a buscarlos donde haga falta, ayudado por millones de curas y monjas desconocidos y que merecen la pena, amigo.

De Cardenal Bergoglio a Papa Francisco I

Suegro del Papa.- Me voy al Vaticano. Ya tengo yerno. Dame un abrazo. Me da pena dejarte aquí en Castel Gandolfo. Pero el cónclave ha concluido.
El Papa Emérito.- Es tu sitio. Te he querido mucho. Te echaré de menos. ¿Vendrás a verme?
Suegro del Papa.- Espero que no sea pronto. En todo caso en dos meses o así te veo allí. Confío en que a Francisco I Dios le dé un pontificado largo o hasta que él,como tú, lo decida.
El Papa Emérito.- Pelota. Eres un pelota.
Suegro del Papa.- Todo lo pelota que quieras. Pero si Bertoglio es un buen Papa, como creo, será, en una enorme parte, por lo que tú has hecho y dicho con tu renuncia. Por cierto: vaya detallazo. ¡Puso a rezar al mundo entero por ti!
El Papa Emérito.- Pero el detalle y el gesto no es eso sólo. Fíjate en el pectoral, el crucifijo, que sacó: lejos del oro. Fíjate en que salió sin la esclavina roja, signo que podía ser percibido como un lujo. Fíjate en cómo pidió que el pueblo le bendijera antes de bendecir él al pueblo: qué gesto, inclinándose ante sus fieles de Roma. Y para qué hablar del nombre: Francisco, la humildad y la naturalidad por antonomasia.
Suegro del Papa.- ¿Estás contento?
El Papa Emérito.- Me he emocionado. Pudo haber sido Papa cuando yo lo fui. El Espíritu Santo es cabezota. Espero no haber sido yo un obstáculo de ocho años para que llegara el Papa que Él quería.
Suegro del Papa.- Puedes estar seguro de que no. Tú has sido el paso necesario para este otro paso. Y él te lo ha agradecido. Ha sido muy elocuente su insistencia en ser obispo de Roma, Roma como Iglesia que preside a todas las demás en la caridad y no como jefa… No sé… Me parece un buen yerno. Ya te contaré. Y déjame que te abrace. Tú has sido un gran Papa. Ahora ayúdale si puedes, pero no le des la lata.
El Papa Emérito.- Francisco I puede estar seguro de que no sólo no le molestaré. Procuraré que no le molesten otros. Que Dios le ayude y todos nosotros también.
Suegro del Papa.- Hasta siempre, Joseph; hasta siempre Benedicto; hasta siempre, Ratzinger.

Entramos al cónclave: cardenales electores

Suegro del Papa.- ¿Nos vamos a Roma mañana y nos colamos en la Capilla Sixtina?
El Papa emérito.- Yo no.
Suegro del Papa.- ¿No me digas que no te encantaría ver el cónclave, verlos discutir y razonar?
El Papa emérito.- La verdad es que no. Que Dios me perdone, pero es que a alguno a lo mejor lo tenía que poner en su sitio al escucharlo…
Suegro del Papa.- ¿A quién?
El Papa emérito.- Eso queda para mí.
Suegro del Papa.- ¿Te das cuenta de que a lo mejor tienes que convivir con alguno de los que no te gustan?
El Papa emérito.- Estoy seguro de que el próximo Papa será un gran Papa. Primero porque creo en el Espíritu Santo. Después porque aunque uno por uno los cardenales sean lo que son, como todos los colectivos, juntos se transforman en algo serio e importante. Y tercero, si me lo permites, porque para algo valdrá mi renuncia. Mi dimisión les ha metido en la cabeza y en el alma que el tiempo apremia, que los tiempos son difíciles, que llegó la hora del estropajo y la lejía y que hace falta el mejor, que sea impoluto, gran creyente y muy fuerte.
Suegro del Papa.- Qué claro lo tienes. Ahora dame el nombre.
El Papa emérito.- Sabes que no te lo daré. Me ha gustado lo que dijo el cardenal de Nigeria: “Dios ya tiene decidido quién será el nuevo: ahora nos toca a nosotros adivinarlo”. Y El hará su trabajo. Hoy tengo cosas en la cabeza y en el corazón que me martirizan más.
Suegro del Papa.- ¿Como qué?
El Papa emérito.- Pues como los mártires cristianos de Lahore y Karachi de ayer y los cientos, si no miles, de cristianos a los que les han quemado las casas por el simple hecho de ser cristianos. A esa gente, cristianos de base y de verdad hasta las últimas consecuencias, tienen que mirar los señores cardenales.
Suegro del Papa.- Ya. Menuda tragedia… ¿Cómo va el piano? ¿Bién? Yo quizás sí que intente colarme al cónclave. Te doy tres nombres: Ravasi, Bagnasco y Schönborn… Vaya cara de poker que me has puesto… No hay manera de cazarte.

Los cardenales del Vatileaks

Suegro del Papa.- Vaya fotito guapa que te han hecho.
El Papa Emérito.- Parece mentira que aun le siga interesando a alguien un viejo retirado.
Suegro del Papa.- Pero un viejo que no es cualquier viejo. Por cierto: con la gorrilla blanca y el bastón pareces todo un bisabuelo.
El Papa Emérito.- Bisabuelo, ¿por lo de más acabado que un abuelo?
Suegro del Papa.- Daría dinero por verte vestido con la misma gorrilla, unos pantalones, un jersey y un buen tabardo encima. Esa es la Iglesia que querrían muchos católicos, lejos de los lujos que implica el Vaticano, la Santa Sede y todo eso.
El Papa Emérito.- Y son admirables, esos católicos, y yo me siento bien cercano a ellos. El nuevo Papa tendrá que enfrentar ese tema: que las aparentes riquezas de la Iglesia, que no nos pertenecen, que son de toda la humanidad, que están ahí para que nos sirvan de altavoz ante el mundo, no sean un obstáculo para la fe de los pobres y desheredados, que es a quienes nos mandó Cristo predicar la buena noticia del Evangelio.
Suegro del Papa.- ¿Mucho tardan, no, en encerrarse? ¿A qué esperan? Me parece que no te agradecen mucho la decisión de que podían adelantar el cónclave.
El Papa Emérito.- Cuantos más tarden en entrar al cónclave puede ser que la elección sea más corta, porque la lleven preparada. Quizás quieran eso: No dejar muchos días a la iglesia incomunicada con su cabeza visible, que ahora son ellos colegialmente.
Suegro del Papa.- No es eso lo que me decían ayer en una vuelta que me día por Roma.
El Papa Emérito.- ¿Qué te decían? ¿Ya te han dicho quién será Papa?
Suegro del Papa.- Justamente ese es el problema. Que no se ponen de acuerdo. Que están muy divididos. Que incluso hay broncas. Quieren uno que sea impecable, pero no están de acuerdo en qué quiere decir impecable. Traen locos a los cardenales del informe Vatileaks. Me recuerda aquello de Judas en los evangelios cuando Jesús hablaba del que le iba a entregar a los romanos “¿Soy acaso yo, Señor?”, pregunta que aquí cambian por “¿Estoy acaso yo en los papeles del Vatileaks?”, pero que nadie se atreve a formular en público.
El Papa Emérito.- Yo creo que se lo están tomando mucho más en serio de lo que la gente cree y mucho más religiosamente de lo que pretenden algunos hablando de esos conflictos y lucha de cuchillos entre ellos. Creo que mi renuncia puede servir al menos para eso: hacerles ver que ser Papa puede ser humanamente apetecible, pero que es una carga inaguantable, que precisa de fuerza, coraje, entrega absoluta, un pasado irreprochable e impoluto y una enorme fe en Dios. Además de un amor a esta institución pecadora que es la Iglesia. ¿De quién se habla?
Suegro del Papa.- Ayer mucho de Schönborn y Erdö. Y hay gente haciendo campaña por los hispanoamericanos. ¿Paseíto?
El Papa Emérito.- Vamos y rezamos un rosario por todos ellos.

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