Papa Francisco: FIFA, mundialito,milongas, tangos e indigentes con Castro y Obama

Suegro del Papa.- ¿Así que vale la pena ser vagabundo porque el Papa te recibe?
Papa Francisco.- ¿Cómo?
Suegro del Papa.- Es lo que dijo uno de los indigentes que invitaste a desayunar en el Vaticano el día de tu cumpleaños.
Papa Francisco.- Ah, sí. Uno de los tres era checo, con su inseparable perrillo… ¡La ternura y el cariño que le da ese animal!
Suegro del Papa.- ¿Cómo era aquello de cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro…? Vaya semanita que llevas, y sin hablar de Cuba.
Papa Francisco.- ¿No te parece magnífico que dos países que viven de espaldas se miren a la cara?
Suegro del Papa.- Tienes mérito.
Papa Francisco.- Ninguno. Basta conseguir que se miren a la cara. Cuando dos seres humanos aparcan su orgullo y se miran a la cara, siempre salta una chispa de esperanza.
Suegro del Papa.- Ya, es posible, ¡pero esos dos seres humanos son nada menos que un Castro y Obama!
Papa Francisco.- Con sus angustias, sus catarros y sus insomnios como tú y yo.
Suegro del Papa.- Dicen que estás metido en más charcos… Venezuela, Turquía, Estado Islámico…
Papa Francisco.- Mi misión fundamental es estar al lado de los que necesiten un mensaje de esperanza, un gesto de respeto o una voz.
Suegro del Papa.- ¡Eres tremendo! ¡Si hasta te achacan a ti el cambio que la FIFA hizo del árbitro de la final de mundialito para ayudar a tu San Lorenzo!
Papa Francisco.- !Ta bueno!. Al final se darán cuenta de que soy el que plantó en Finisterre las columnas de Hércules que figuran en el escudo de España. ¿Qué vas a hacer en Nochebuena?
Suegro del Papa.- Me voy a mi Palestina. A apoyar a los poquitos seguidores de tu Jesús que quedan en Belén. En la misa de gallo, en Belén, rezaré por ti.Es también una fiesta alegre para mis paisanos de esa ciudad. Por cierto, hablando de fiestas, no me has dicho nada de la super milonga que te organizaron en tu cumpleaños.
Papa Francisco.- Fue muy emotiva. Me gusta mucho el tango.
Suegro del Papa.- Ya, y me tienes sorprendido, porque gran parte de las letras del tango no cuadran mucho con la doctrina oficial de la Iglesia.
Papa Francisco.- En gran parte son la vida misma, y me ayudan a comprenderla.

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Monseñor Parolin, trabajar como una mula y mujeres cardenales

Suegro del Papa.- ¿Mañana despides a Bertone?
Papa Francisco.- Bertone hace tiempo que se despidió él. Pero además la palabra adecuada no es despedir.
Suegro del Papa.- ¿Cuál es?
Papa Francisco.- Sustituir.
Suegro del Papa.- ¿Así de simple? ¡Qué desilusión!
Papa Francisco.- ¿Qué pasa? ¿Tú también buscando titulares? Pues así de simple. Sustituir a un venerable anciano de 79 años, a quien le tocó pelear en momentos históricos muy difíciles. Y que ha podido equivocarse muchas veces, que no tantas, pero de quien nadie cuestiona su honradez. Se va a su casa como vino, después de trabajar como una mula. Que es lo que le va a tocar a Piero, Piero Parolin.
Suegro del Papa.- Bueno, pero ése es joven, igual demasiado joven.
Papa Francisco.- Jesús los escogió jóvenes.
Suegro del Papa.- Ya, pero no tanto y no tenían que andar por esta cueva de arpías que es el Vaticano. Aquí corro peligro hasta yo. Con Parolin ¿estás ya designando a tu sucesor?
Papa Francisco.- Líbreme Dios de pretender forzar al Espíritu Santo.
Suegro del Papa.- Pero no me negarás que es de los tuyos. Entre otras cosas estudió en la Universidad de los Jesuitas…
Papa Francisco.- Vamos a ver. ¡Qué paciencia tuvo que tener contigo San Pedro! He elegido un colaborador con fuerza, ganas, ideas claras e intachable. Y que además no va a tener tanta cuota de poder como tenía el cardenal Bertone, porque, no sé si te has dado cuenta, estamos trabajando y repartiendo el poder colegialmente, sinodalmente, como fue en los primeros tiempos, aunque la responsabilidad final de velar por los hermanos y confirmarlos en la fe sea mía y sólo mía. Y en esa responsabilidad, que no es poder, participará y me ayudará Parolin.
Suegro del Papa.- Y le harás cardenal de inmediato.
Papa Francisco.- Todo en su momento y ya veremos cuál es, si es, el momento.
Suegro del Papa.- Por cierto: ¿vas a hacer Cardenal a alguna mujer o las vas a seguir dejando sólo fregar las iglesias? Yo te puedo hablar de alguna que lo merecería.
Papa Francisco.- Y yo no de alguna: Te podría dar una lista que sería casi interminable.
Suegro del Papa.- Pues ánimo, y que no decaiga. Armarías una gorda.

Papa Francisco: la estás liando parda.

Suegro del Papa.- Así que “los viejos tienen necesidad de cuidados y de compañía; los jóvenes, de trabajo y de esperanzas, pero no tienen ni lo uno ni lo otro y lo malo es que ya no lo buscan. Están aplastados en el presente.” Menuda frase.
Papa Francisco.- ¿Qué pasa? ¿No te parece verdad?
Suegro del Papa.- Sí, sí, por supuesto. Pero hasta el director de La Repubblica te lo ha dicho, que te metes en fregados que no son tuyos. Que eso corresponde a los políticos.
Papa Francisco.- No es verdad. Mientras yo sea Papa, la Iglesia se ocupará no sólo de las almas, sino de los cuerpos, que son el cobijo de la dignidad y grandeza de las almas.
Suegro del Papa.- Me ha gustado eso de que “cada uno tiene su idea del Bien y del Mal y tiene que escoger seguir el bien y combatir el Mal como él los concibe. Bastaría con esto para mejorar el mundo”. No habla así un Papa. La conciencia son los curas…
Papa Francisco.- Ni hablar. La conciencia es autónoma. Cada uno tiene la suya y a ella nos debemos.
Suegro del Papa.- Así que ¿el que manda es narcisista?
Papa Francisco.- No siempre, pero sí en muchos casos. Y es muy fácil serlo. Hay mucho pelota suelto por el mundo, y se concentran, como mosquitos a la luz, alrededor de los que “tenemos” poder.
Suegro del Papa.- Que Él te ayude, tío, porque la estás liando parda.
Papa Francisco.- ¿Tú crees? ¿Te parece que Jesús la lió poco parda? Dos mil años y aun estamos cambiando el mundo con los criterios que Él nos dio. No hemos podido olvidarlo, y puso precio: la vida, si es preciso.
Suegro del Papa.- Ya, pero Él no eres tú. Él era pobre, paleto si me apuras, un currela carpintero, del último lugar del último rincón del mundo. Y tú eres rico, inmensamente rico, tienes un banco que da beneficios, vistes de lujo, no tienes hambre… ¿Y pretendes volverte como Él? Y sobre todo, ¿qué otros lo hagan también? No te van a dejar.
Papa Francisco.- Ya verás cómo hay muchísima gente buena que lo va a intentar.
Papa Francisco.- A ver la que lías el viernes en Asís. Hay mucha expectación.
Suegro del Papa.- Recemos para que Dios me ayude.

Papa Francisco: creo en Jesús, pero no creo en los curas

Suegro del Papa.- Me ha gustado esto que les has dicho hoy a los nuevos curas de “sed mediadores, no intermediarios”. Si te hicieran caso… La gente se cree capaz y quiere hablar con Dios directamente ¿Sabes que hay mucha gente que se queja de eso, de que queréis acaparar poder y exclusividad y os convertís en intermediarios ante Dios?
Papa Francisco.- Ya: los de cro en Jesús pero no creo en la Iglesia.
Suegro del Papa.- O creo en la Iglesia, pero no creo en los curas, que os tenía que doler casi más. También me ha gustado lo de “sed pastores, no funcionarios”. ¿No te parece un poco hipócrita? Si aquí mismo en la Curia hablan de funcionarios de carrera, por ejemplo los Nuncios o Embajadores tuyos…
Papa Francisco.- Pues también esos tendrán que ser pastores, quieran o no. Y si me permites, yo creo que querrán. Basta conmoverlos un poco, recordarles sus aspiraciones de juventud, por las que se hicieron curas, que no era para ser obispos y hacerles ver un poco más de cerca el rostro de Jesús en los pobres de la tierra…
Suegro del Papa.- Sí, sí. Pues algunos ni aunque les cantes la Guantanamera…
Papa Francisco.- Ya me había advertido Benedicto XVI de lo cínico que eras.
Suegro del Papa.- Eso no es cinismo. Es realismo. Tú no me has visto aún cínico. He ojeado tu libro “El Jesuita Jorge Bergoglio”.
Papa Francisco.- Mi libro, no. El de Sergio Rugín sobre mí.
Suegro del Papa.- Ése. El único que había hasta ahora, parece ser, sobre tu “humilde” persona. Ahora empezarán a ser decenas y pronto cientos, todos “contando lo que nadie ha contado”. Alguno hasta te adjudicará milagros, ya verás…
Papa Francisco.- El de Sergio son unas charlas entre dos amigos: él y yo.
Suegro del Papa.- Hay un trozo muy bueno que tienes que utilizar porque es muy gráfico.
Papa Francisco.- ¿Cuál?
Suegro del Papa.- Cuando dices cómo se le ha dado la vuelta a la imagen del Buen Pastor en la Iglesia. El Buen Pastor del Evangelio tiene 100 ovejas, pierde una, mete las otras 99 en el aprisco y sale a buscar la perdida. El pastor funcionario de hoy, pierde 99 ovejas, tiene una sólo, la mete en el aprisco y se convierte en un peinador de ovejas que se pasa el tiempo haciéndole “rulitos” a la que tiene en lugar de ir a buscar a las otras… ¡Buenísimo! Simplemente genial.
Papa Francisco.- No he venido a Roma para ser genial. He venido para ayudar a que la gente hable con Dios y, entre todos, cambiar el mundo. Y para ello iré a buscarlos donde haga falta, ayudado por millones de curas y monjas desconocidos y que merecen la pena, amigo.

Rajoy y el Papa: Jesucristo IIº no es argentino.

Suegro del Papa.- Has recibido a España entera hoy.
El Papa Francisco.- ¿Lo dices por el Presidente Rajoy o por la camiseta de la selección?
Suegro del Papa.- Más bien por la camiseta, porque la selección es de las pocas cosas en la que están de acuerdo el mayor número de hispanos.
El Papa Francisco.- Me alegro de haberle recibido. Me decía Rajoy que en España estaban faltos de alegrías y que esta era una. Realmente las están pasando moradas.
Suegro del Papa.- Pero los que han venido a verte no son precisamente esos “santos de todos los días”, esa “clase media de la santidad” de la que hablabas el domingo en San Pablo Extramuros. Estos de hoy son el poder, o el que les deja la Sra. Merkel. No sé si la visita será un buen mensaje para los que están sufriendo en ese país…
El Papa Francisco.- ¿Qué te crees que hemos hecho en esos 20 minutos? ¿Que hemos hablado del Concordato? Hemos hablado de desahucios, paro, Cáritas… ¿O crees que le he felicitado por lo bien que van las cosas?
Suegro del Papa.- Ya me imagino que no. Pero para qué lo recibes.
El Papa Francisco.- Porque él me necesita y así yo puedo aprovechar que también lo necesito.
Suegro del Papa.- ¿Qué tú también necesitas a Rajoy?
El Papa Francisco.- Sí. A él y a todos los que tengan poder. Le he pedido, le he suplicado que tenga presentes la justicia y la solidaridad. Le he pedido lo que quizás no pueden pedirle los pobres de su país. Y así haré con todos los que vayan pasando por aquí. Yo sé que tengo que hacer estas audiencias y estas cosas. Pero me siento como enjaulado…
Suegro del Papa.- A ver si te ayuda el consejo que has nombrado. Han caído bien los cardenales componentes que has designado. También los has ido a buscar a todos los rincones del mundo, como tú. Aunque ayer en una trattoria del Trastevere me han dicho que es mentira, que no eres argentino.
El Papa Francisco.- ¿Y eso? ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Que si realmente fueras argentino te habrías llamado Jesús IIº y no esa poca cosa de Francisco.

El Papa Francisco al fútbol: audiencia general con azulgranas

Suegro del Papa.- ¿Bien la audiencia general?
El Papa.- Sí, ¿por qué?
Suegro del Papa.- No, por nada. Te veo cómodo predicando. Y tengo la sensación de que la gente te escucha.
El Papa.- Dios te oiga. Que no sea todo el folclore de. “!ala, a ver al Papa!
Suegro del Papa.- Hombre. Un poco de folclore hoy había, con tu San Lorenzo del Almagro…
El Papa.- ¿Pasa algo? ¿No me puede gustar el futbol?
Suegro del Papa.- Claro que sí, hombre. No te enfades. Es más: me ha gustado mucho la carta que has enviado ayer al Presidente de tu equipo. No creí que un Papa pudiera mezclar tan bien fútbol y Jesús. Pero claro: eres argentino…
El Papa.- ¿Y?
Suegro del Papa.- Que “tenés” un don especial. En positivo. Por cierto: hay otros azulgranas que ya te han invitado a ver un partido en su estadio.
El Papa.- ¿Ah, sí? Pues otros azulgranas solo pueden ser los de Messi.
Suegro del Papa.- Justamente esos. A lo mejor pensaban que cuando hablabas de azulgranas hablabas de ellos y no de los tuyos.
El Papa.- No. Messi conoce San Lorenzo.
Suegro del Papa.- Pues no les hagas muchas carantoñas, no se te enfaden los blancos o rojiblancos de Madrid… ¿Qué tal con el jefe de los protestantes alemanes?
El Papa.- Muy bien. Quiero devolverle la visita en Alemania. Cuando te encuentras con gente así, te das cuenta de que todos buscamos al mismo Dios.
Suegro del Papa.- ¿Incluso Ban-ki Moon?
El Papa.- ¿Por qué no? Compartimos ambos un objetivo y una responsabilidad: los excluidos, los desheredados, los perseguidos del mundo. Si unimos esfuerzos, seremos más eficaces. Nos seré yo el que divida y pondré todo mi esfuerzo en ello, en unir y rogarlo a los cuatro vientos. Es el único sentido de tener un Estado y estar en la ONU.
Suegro del Papa.- Así visto, hasta parece bien que existe el Vaticano…

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