Papa Francisco: obispos que se acusan de homosexuales, de criminales, cardenales en entredicho y Pablo VI.

Suegro del Papa.- Vaya lío tienes en Paraguay. Mejor dicho, tenías, porque has cortado por lo sano.
Papa Francisco.- Y no me temblará la mano. Procuraré hacerlo todo con mucha caridad, pero con mucha más justicia, caiga quien caiga.
Suegro del Papa.- ¿Qué podías esperar de un obispo que, cuando le aprietan por encubridor de un posible pederasta acusa de homosexual a quien le aprieta?
Papa Francisco.- Bueno, tampoco ha sido exactamente así, pero me da igual. Llegaré en todos los casos al fondo de la cuestión y tomaré la decisión correcta. Si hay que juzgarlos, se entregan a la justicia y se les juzga, sean quien sean.
Suegro del Papa.- Eso de que no ha sido así: le ha llamado homosexual al arzobispo, ha dicho que estuvisteis a punto de echarlo por ello y dijo que es una mala persona. ¡Vaya tela! Le llama delincuente: “la homosexualidad demostrada en un clérigo es un delito”, ha dicho. Y se permite acusar de lo que le acusan a él, a otros. Te aseguro que esto de Rogelio Livieres no ha hecho más que empezar. Allí tienes lío.
Papa Francisco.- Yo tengo que fiarme del visitador que envié allí. No puedo ir a todos los sitios y juzgar por mí mismo.
Suegro del Papa.- Pues alguno tendrás que cogerlo tú en tus manos, porque parece que el siguiente es un lío con un cardenal. Y además tienes que reaccionar pronto, porque desde que lo sacó ayer l´Expresso, te lo están poniendo guapo a Su Eminencia…
Papa Francisco.- ¡Dios nos valga!
Suegro del Papa.- Por el contrario: hay mucha gente – y yo entre ellos – a los que nos has dado una alegría por beatificar al gran Pablo VI, a quien no se le han reconocido nunca los grandes méritos.
Papa Francisco.- Todo un Papa, un buen hombre, un gran humanista y un santo.

Anuncios

Papa Francisco: un sudaca en el parlamento europeo, el sínodo de los obispos y lo más rancio de la Iglesia

Papa Francisco.- ¡Hombre! Últimamente apareces poco. ¡Te escaqueas! ¿Dónde te metes?
Suegro del Papa.- Pues por ahí. Ya sabes. Además: he pretendido verte hace tres o cuatro días y me encuentro con una cola de más de 30 obispos esperando para charlar contigo. Ante eso ¿qué quieres que haga?
Papa Francisco.- Sí, ese fue un día duro. Pero todos quieren y tienen derecho a contarme sus penas y alegrías.
Suegro del Papa.- Pues no te arriendo la ganancia. ¡Debe de ser un muermo el aguantarlos…! Y además en sabe Dios qué idiomas.
Papa Francisco.- Pues un poco de todo. Latín, italiano… Te sorprendería saber cuánta jerarquía de la Iglesia maneja un poco el italiano.
Suegro del Papa.- ¡Claro! ¡Por si los hacen Papa! Si te han traído a ti del fin del mundo, ¿por qué no los van a traer a ellos de África, por ejemplo?
Papa Francisco.- ¡Qué cínico eres, pero tienes razón! Alguno de esos 30 podría ser el próximo Papa. ¡Por qué no!
Suegro del Papa.- Vas a ir a Turquía y antes al Parlamento Europeo ¿Qué pintas tú ahí, un sudaca en ese nido de…?
Papa Francisco.- ¡Quieto! No digas más. Pues iré con mucho gusto. Europa tiene que ser un valor estable y sólido para la paz, la justicia y los derechos y yo tengo que colaborar. El mundo, sin Europa, es inconcebible.
Suegro del Papa.- Eso les va a gustar a esa banda de políticos. Y ¿del Sínodo, qué me dices del Sínodo?
Papa Francisco.- ¿Qué quieres que te diga?
Suegro del Papa.- Nada. He visto la lista de participantes. He visto los veintitantos que nombras tú directamente: te has hinchado a meter cardenales dentro… Algunos de ellos no se han manifestado hasta ahora muy en tu línea, pero tú sabrás… Menos mal que por lo menos los presidentes de las conferencias episcopales, que son la mayoría, son elegidos por sus colegas.
Papa Francisco.- O sea: que no te gustan los participantes.
Suegro del Papa.- No, no es eso. Lo que no me gusta es el sistema. Aunque hay seglares, son pocos y en el fondo está quizás lo más rancio de la Iglesia. Creí que habrías metido más mano…
Papa Francisco.- Desde este Sínodo y con su experiencia, cambiaremos el sistema. Ya lo verás.
Suegro del Papa.- Si tú lo dices….

Papa Francisco y el Cardenal Bergoglio: Corea, vacaciones, esclavas sexuales y otras emociones

 

descargael-papa-francisco

Cardenal Bergolio                                             Papa Francisco

Papa Francisco.- ¿Qué haces?
Suegro del Papa.- Viendo estas dos fotos ¿”sos” realmente el mismo?
Papa Francisco.- Tú dirás. El de la foto, sí.
Suegro del Papa.- ¿Qué queda de aquel cardenal serio, tímido, austero…? Aquel Cardenal que fueron a buscar sus hermanos cardenales al fin del mundo para hacerlo Papa.
Papa Francisco.- Estoy viendo tanto sufrimiento… y descubriendo el valor que tiene una sonrisa para los que no tienen nada. A lo mejor eso me ha cambiado por fuera, me ha cambiado el gesto. Por dentro creo que soy el mismo, con los hombros más caídos por el peso de la carga.
Suegro del Papa.- Y sin vacaciones ¿Estás cansado, o es por el viaje a Corea?
Papa Francisco.- Todo cuenta y suma. En Corea he cansado sobre todo por los idiomas y el miedo a cualquier gesto que en otra cultura pueda herir a la gente.
Suegro del Papa.- En todo el mundo los buenos corazones son iguales. Por cierto, bonito gesto convertir la esclavina de tu sotana en un escaparate y colocarte esos pin que tanto dolor llevan detrás.
Suegro del Papa.- Me emocionó la anciana esclava sexual, me emocionaron los padres de los chicos del naufragio, me emocionaron tantas cosas…
Suegro del Papa.- Y te has metido hasta las cejas en los asuntos; reconciliación de las dos Corea, relaciones con China, Vietnam… una Iglesia más pobre, más austera y de la calle, otro canto al celibato que han agradecido muchos obispos carcas…
Papa Francisco.- Si el Papa no se mete en los charcos, ¿cómo va a confirmar a los hermanos en la fe? Y tengo que encontrar el camino para que lo que predico de iglesia pobre empiece por notarse en mí más que en los demás. No sé cómo hacerlo. Y respecto al celibato, lo que he subrayado es que es un gran valor, pero cuando se acepta libremente y sirve al servicio de los demás. No cierro ninguna puerta.
Suegro del Papa.- No te olvides de los cristianos perseguidos, por ejemplo los que vagan por los pedregales de Nínive. ¿Estás haciendo todo lo que debes?
Papa Francisco.- No lo sé… incluso algunos dicen que debería plantarme allí…

Papa Francisco, agotado y cansado, con víctimas de abusos sexuales de curas y obispos

Suegro del Papa.- Hoy sí que me has emocionado con las víctimas de los abusos sexuales de tus colegas curas y obispos.
Papa Francisco.- Me costó incluso mirarlos a la cara. ¡Qué daño hemos hecho: algunos por acción y muchos por omisión! ¡Que Dios nos perdone!
Suegro del Papa.- Para ello lo primero es pedir perdón y pedirlo con toda la vergüenza y humildad. Y Benedicto XVI y tú lo habéis hecho. Ahora te queda buscar a esos canallas hasta debajo de las piedras y entregarlos a la justicia.
Papa Francisco.- En ello estamos. Al mirar a los ojos a estas víctimas sientas incluso vergüenza. Las tres horas que pasé charlando en privado con cada uno de los seis que hoy han estado aquí me han dejado más convencido que nunca – si es que no lo estaba ya – para llegar hasta el final. A costa de lo que sea y caiga quien caiga.
Suegro del Papa.- ¿Cómo vas?
Papa Francisco.- Bien…
Suegro del Papa.- ¡Sí! No hay más que verte. Estás agotado. No puedes con el alma, y con esos kilos de más que llevas encima. Necesitarías echar el freno un rato y pasar por talleres. Una revisión te vendría estupendamente. Y unas vacaciones. ¿Las vas a coger?
Papa Francisco.- Difícil. Ya veremos… Un poco cansado sí que estoy. Me iría discretamente a pasear tranquilamente por Buenos Aires, al fresco de este comienzo del invierno austral, pero… ¡Vamos a tomarnos un mate!

Papa Francisco: Primer aniversario, España, el paro, los pobres, la emigración ilegal y un bla, bla bla…

Suegro del Papa.- ¿Es verdad que vas a España el año próximo?
Papa Francisco.- Es el 500 aniversario de ese regalo de Dios que fue Teresa de Jesús, una mujer excepcional.
Suegro del Papa.- ¡Qué bonito te ha quedado! Ya eres igual que Santa Teresa.
Papa Francisco.- ¡Qué decís, loco!
Suegro del Papa.- No lo digo yo, lo dice Monseñor Blázquez, el nuevo capo de los obispos españoles: que eres un regalo de Dios. Pero bueno: ¿vas a ir o no?
Papa Francisco.- Está en mis planes y previsiones. Confiemos que se pueda realizar. Tengo ganas de volver a España. Están trabajando en ello con el gobierno.
Suegro del Papa.- Buen lío tiene el gobierno allí. ¡Tanto paro, la emigración ilegal! Tenían que haberte oído el otro día con los de la acerería de Turín. Y ahora lo de Cataluña…
Papa Francisco.- Ya. Que Dios les ayude, porque son una buena nación.
Suegro del Papa.- Por cierto: estás llenando las Iglesias de gente nuevamente. Lo dice Eric Frattini. Y parece que en España también se nota.
Papa Francisco.- Eso es una buena noticia, si es que es verdad.
Suegro del Papa.- Parece que sí que es verdad. Y eso que hasta ahora no has hecho más que bla, bla, bla. Unos bla,bla,bla muy bonitos y sentidos, pero no has tomado todavía ninguna decisión de esas que percibe la gente modesta, no las grandes curias y esferas. Llevas un año y todo sigue igual más o menos. Y perdona que te lo diga, pero es lo que señala bastante gente…
Papa Francisco.- Y te lo agradezco. Tampoco se puede poner todo patas arriba en un plis plas. Y algo habremos hecho y avanzado.
Suegro del Papa.- Pues depende de cómo lo mires. Cuando dices textualmente lo de “Cómo querría una Iglesia pobre…!” lo dices convencido seguramente, pero la gente se pregunta cuándo vas a hacer algo para que sea así. Aunque bueno: no es poca cosa empezar a desearlo, pensarlo y decirlo en público… Y eso la gente también lo agradece. Ciao

Papa Francisco: Evangelii Gaudium

Suegro del Papa.- ¿La has escrito tú toda?
Papa Francisco.- ¿El qué?
Suegro del Papa.- La “exhortación apostólica”, que vaya nombrecito también. Les dices a los curas que hablen cercanos, con lenguaje de hoy y te largas tú una “exhortación”. ¿La has escrito tú?
Papa Francisco.- Literalmente sí. Luego vienen repasos de estilo, añadido de citas etc. en las que me han ayudado. Pero la he escrito yo. Es toda mía, en lo bueno y en lo malo.
Suegro del Papa.- ¡Qué huevos tienes!, si se me permite hablar como se habla en la calle. Me ha gustado. Aunque yo hubiera ido más allá.
Papa Francisco.- Por ejemplo en qué.
Suegro del Papa.- Por ejemplo en lo de la mujer. Si les niegas el sacerdocio, ¿cómo las vas a hacer participar en el gobierno de la Iglesia? Por ejemplo en lo de que el confesionario no sea una sala de torturas: ¿tú te das cuenta lo que le puede costar a una mujer ir a comentar sus intimidades a un tío soltero en ese garito y a media voz? ¿te parece poca tortura?
Papa Francisco.- Pero hemos puesto la base para que todos reflexionemos, empezando por los obispos.
Suegro del Papa.- Están tan mal avezados muchos de ellos, y lo dices tú en el escrito, que no se les pueden poner bases: hay que darles órdenes concretas. ¿Crees que te van a entender en eso de descentralizar y en que las verdades monolíticas de la fe son muchas menos de las que creemos?
Papa Francisco.- Ten confianza, porque el Espíritu Santo hará su trabajo. Yo soy sólo el palo y la zanahoria que va a manejar.
Suegro del Papa.- No puedo tener tanta confianza. Si entendieran y aceptaran sólo la mitad de lo que dices ¡menudo cambio! Esos curas de parroquia, que parece que están por encima del bien y del mal, en posesión de la verdad absoluta, pesadísimos. ¿Tú crees que pueden dar las palizas que dan desde el púlpito los domingos espantando a la gente, repitiendo siete millones de veces lo que ya nos han dicho y nos acaban de leer en el evangelio, como si fuéramos cortitos que no entendemos? También lo has señalado tú en el escrito. A ver qué caso te hacen. ¿Cómo se pueden desaprovechar bodas y funerales, únicos momentos en que algunos entran a la Iglesia, y dar las palizas que dan en lugar de transmitir un poco de esperanza y alegría cristiana a gente que casi no cree o no cree directamente?
Papa Francisco.- Pero no todos los curas son así.
Suegro del Papa.- Cierto, pero en lo de dar la paliza, la mayoría. Y además con un tonillo que parece que ni ellos se creen lo que dicen. Y perdona, que me estoy poniendo de mal café.
Papa Francisco.- ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Porque parece mentira que a ellos, que son los de la trinchera real, los que están más cerca de la realidad, tenga que venir a ponerlos con los pies en el suelo el hombre que casi es Dios en la tierra y que está rodeado de cortesanos y pelotilleros. Y perdóname que lo diga así.
Papa Francisco.- Perdonado, pero lo de Dios en la tierra no lo vuelvas a repetir. Me quita el sueño ser simplemente uno de sus representantes y la duda de hacerlo exactamente como Él quiere. Reza para que así sea.

Papa Francisco: creo en Jesús, pero no creo en los curas

Suegro del Papa.- Me ha gustado esto que les has dicho hoy a los nuevos curas de “sed mediadores, no intermediarios”. Si te hicieran caso… La gente se cree capaz y quiere hablar con Dios directamente ¿Sabes que hay mucha gente que se queja de eso, de que queréis acaparar poder y exclusividad y os convertís en intermediarios ante Dios?
Papa Francisco.- Ya: los de cro en Jesús pero no creo en la Iglesia.
Suegro del Papa.- O creo en la Iglesia, pero no creo en los curas, que os tenía que doler casi más. También me ha gustado lo de “sed pastores, no funcionarios”. ¿No te parece un poco hipócrita? Si aquí mismo en la Curia hablan de funcionarios de carrera, por ejemplo los Nuncios o Embajadores tuyos…
Papa Francisco.- Pues también esos tendrán que ser pastores, quieran o no. Y si me permites, yo creo que querrán. Basta conmoverlos un poco, recordarles sus aspiraciones de juventud, por las que se hicieron curas, que no era para ser obispos y hacerles ver un poco más de cerca el rostro de Jesús en los pobres de la tierra…
Suegro del Papa.- Sí, sí. Pues algunos ni aunque les cantes la Guantanamera…
Papa Francisco.- Ya me había advertido Benedicto XVI de lo cínico que eras.
Suegro del Papa.- Eso no es cinismo. Es realismo. Tú no me has visto aún cínico. He ojeado tu libro “El Jesuita Jorge Bergoglio”.
Papa Francisco.- Mi libro, no. El de Sergio Rugín sobre mí.
Suegro del Papa.- Ése. El único que había hasta ahora, parece ser, sobre tu “humilde” persona. Ahora empezarán a ser decenas y pronto cientos, todos “contando lo que nadie ha contado”. Alguno hasta te adjudicará milagros, ya verás…
Papa Francisco.- El de Sergio son unas charlas entre dos amigos: él y yo.
Suegro del Papa.- Hay un trozo muy bueno que tienes que utilizar porque es muy gráfico.
Papa Francisco.- ¿Cuál?
Suegro del Papa.- Cuando dices cómo se le ha dado la vuelta a la imagen del Buen Pastor en la Iglesia. El Buen Pastor del Evangelio tiene 100 ovejas, pierde una, mete las otras 99 en el aprisco y sale a buscar la perdida. El pastor funcionario de hoy, pierde 99 ovejas, tiene una sólo, la mete en el aprisco y se convierte en un peinador de ovejas que se pasa el tiempo haciéndole “rulitos” a la que tiene en lugar de ir a buscar a las otras… ¡Buenísimo! Simplemente genial.
Papa Francisco.- No he venido a Roma para ser genial. He venido para ayudar a que la gente hable con Dios y, entre todos, cambiar el mundo. Y para ello iré a buscarlos donde haga falta, ayudado por millones de curas y monjas desconocidos y que merecen la pena, amigo.

A %d blogueros les gusta esto: