Papa Francisco con pobres, marginales y sin techo en el Vaticano

Suegro del Papa.- ¿Te lo han dejado muy sucio?

Papa Francisco.- ¿Quién?

Suegro del Papa.- Los pobres, los sin techo, los que te han venido a ver.

Papa Francisco.- ¡Qué cínico eres! ¿Por qué lo iban a dejar sucio?

Suegro del Papa.- Tienes razón, perdona: ¿cómo te lo iban a dejar sucio si te los han traído lavadísimos? ¿Tú crees que esos son los pobres de la calle?

Papa Francisco.- ¿Porque van limpios no lo son?

Suegro del Papa.- Tienes razón, también lo son. Si no supiera que conoces el tema desde hace ya muchos años y que los has visto bien sucios y destrozados… pero tienes mérito. Los has puesto en el foco de atención.

Papa Francisco.- También ese era un objetivo.

Suegro del Papa.- Eres un genio. Así que son los comunistas los que piensan como vos, no vos como los comunistas…

Papa Francisco.- ¿Y no es verdad? Yo llevo a las espaldas 20 siglos, pensando y predicando lo mismo; ellos apenas siglo y medio.

Suegro del Papa.- Es cierto. Pero tú sabes que han llegado a llamarte comunista…

Papa Francisco.- Afortunadamente, aunque los comunistas piensen como los cristianos, yo no pienso como los comunistas en casi nada. Sólo en que todos somos iguales y las consecuencias de ello. Con la diferencia de que yo pienso que todos somos iguales porque todos somos hijos de Dios, y asumo las consecuencias de ello, cosa en que no coincido con los comunistas.

Suegro del Papa.- Ha venido el padre Ángel, también.

Papa Francisco.- Sí, un buen cura, un buen tipo.

Suegro del Papa.- Va a poner un restaurant. Así ya tienes dos.

Papa Francisco.- ¿Yo?

Suegro del Papa.- Bueno: tú o tus curas. Uno para dar de comer a la gente bien: ha dado de comer a Juan Pablo II, a los Reyes, al Senado español; otro para los sin techo y sin dinero. Uno el cura Lezama y otro el Padre Ángel. Esto se llama cubrir todos los frentes…

Papa Francisco.- Insisto en lo cínico que eres. El cura Lezama, con su dineros, ha solucionado muchos problemas de gente marginal, o eso dicen, y el Padre Ángel  directamente les da de comer y punto. ¿Algo mal en todo ello?

Suegro del Papa.- No sé. Pregúntales a esos cuatro cardenales que quieren que les aclares eso de que los divorciados puedan volver a casarse y comulgar. Y no son cualquier cardenal: los alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner; el italiano Carlo Cafarra y el estadounidense Raymond Burke. Se te alborotan… ¡Cuánto debes estar sufriendo!

Papa Francisco.- Va en el cargo. Ya lo hizo antes el Señor.

 

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Papa Francisco: Via Crucis y Avarizia. Objetivo: hundir al Papa. Las finanzas vaticanas, un torpedo para hundirlo.

Suegro del Papa.- ¿Estás muy quemado?

Papa Francisco.- ¿Quemado? No. ¿Por qué?

Suegro del Papa.- Porque algunos dicen que ya eres un fracaso…

Papa Francisco.- y tú ¿qué piensas?

Suegro del Papa.- Lo que yo piense es una tontería. Pero la que tú tienes encima es gorda. Mañana salen los dos libros con las filtraciones del cura español y la italiana laica. Son un palo…

Papa Francisco.- O una oportunidad…

Suegro del Papa.- Ya estás tú con tu buenismo… ¿No te parece grave?

Papa Francisco.- Sí, pero no. No es una debacle para la Iglesia. Están emergiendo las negatividades y fragilidades. ¿No formaba eso parte de la apertura, de la cercanía, de la verdad…?

Suegro del Papa.- Sí, pero no así… Yo estoy seguro que esto es un siluro contra la línea de flotación contra el proceso de renovación que quieres llevar adelante. Lo intentaron con el Sínodo y el cura gay y ahora con esto…

Papa Francisco.- Debemos seguir adelante con serenidad y determinación. El punto clave es que ahora somos más creíbles que antes, hoy más que ayer y así sucesivamente, a pesar de la enorme herida y dolor que nos causan estas situaciones.

Suegro del Papa.– Creo que hay quien teme a una Iglesia que empieza a ser inatacable en algunos puntos, que comienza a ser más creíble también a los ojos de los no creyentes y esto está haciendo perder la razón a alguno. Algunos ataques son injustificables y no puedes ser blando.

Papa Francisco.- ¿Blando? No. Cordial, sí. Me hago una reflexión que me preocupa más que las filtraciones: Si no podemos custodiar el dinero, que se ve ¿cómo podremos custodiar el alma de los fieles que no se ve?

Suegro del Papa.- Es que los tienes cerca, y a las pruebas me remito, que lo que menos les preocupa son las almas de los fieles, como tú dices: les preocupa su portfolio, sus privilegios, su status y cargarse a un papa que pretende acabar con eso…

Papa Francisco.- Sí. Pero yo no estoy solo. Y no estoy solo en ningún sentido. Y no cejaré en llevar la barca de Pedro a una Iglesia abierta, transparente y testigo fiel del mensaje de Jesús: el amor a todos los seres humanos y la ayuda a los más desfavorecidos, saltando lo que haga falta por encima de los que visten sedas y pisan alfombras, aunque sea en ropajes de Iglesia o en la Curia Vaticana.

Papa Francisco: el aborto, fabricantes de armas, refugiados y la tercera guerra mundial

Suegro del Papa.- ¿Cómo estás?
Papa Francisco.- Bien, ¿por qué?
Suegro del Papa.- No por nada concreto. Te veo muy callado en algunas cosas y muy parlanchín en otras, si me permites hablar así.
Papa Francisco.- ¿Sí? Dime en qué
Suegro del Papa.- Por ejemplo: no te veo muy activo en la crisis migratoria actual. Esos niños caminando por las vías del tren cientos de kilómetros, esos niños muertos en las playas de Turquía… Toda esa gente que intenta llegar a Alemania…
Papa Francisco.- ¿Te parece que he dado y que doy pocos gritos a favor de esa gente? ¿No te parece un grito poderoso el de hoy el casi tachar de asesinos a los fabricantes y traficantes de armas que sostienen esas guerras que generan dolor, muerte, exilio y refugiados?
Suegro del Papa.- Sí, está bien. Pero en Siracusa tu grito fue más fuerte y dio la vuelta al mundo.
Papa Francisco.- Si aquel fue fuerte, estos son continuados. ¡Cuánto daño están haciendo, estamos haciendo, y a cuánta gente!
Suegro del Papa.- Y esta Europa cada día más lejos de valores, de civismo, de solidaridad. No sé si será consecuencia de lo que tú ya has llamado la tercera guerra mundial o de lo que otros definen como el nacimiento de una nueva era, pero a veces este mundo parece que está a punto de explotar…
Papa Francisco.- Es cierto. ¿Y por qué decías que estoy parlanchín en otras cosas?
Suegro del Papa.- Por ejemplo en la posibilidad de que un cura raso perdone el imperdonable crimen del aborto…
Papa Francisco.- Tengo el poder de dar esa potestad. ¿Te parece mal que una pobre mujer que haya pasado por ese trago, si lo siente sinceramente, tenga que peregrinar hasta un obispo para que sea él quien le dé el perdón en nombre de Dios?
Suegro del Papa.- No. Es más. Creo que es un acierto. Pero si no lo explicas, la gente no se entera. Por ejemplo tus paisanos de la Comunidad Homosexual de Argentina dicen que es un cambio de la postura histórica del Vaticano. Muchos han creído que levantabas la mano y que el aborto ya no es tan grave.
Papa Francisco.- Pero todo el mundo tiene claro qué pienso sobre el aborto…
Suegro del Papa.- Supongo que sí. Pero ten presente que se manipulan las cosas. En uno de los periódicos más importantes de España, hoy, a propósito de esta decisión tuya, comparándola con algunas otras, dicen que tú has dicho, referido a los homosexuales que “¿Quién soy yo para perdonarlos?” Me parece que habías dicho que “¿Quién soy yo para condenarlos?”. No es exactamente lo mismo…
Papa Francisco.- Mensaje recibido. Seré prudente y procuraré explicarme mejor. Espero que sea la fuerza del Espíritu quien ilumine mis palabras y no me asustarán los manipuladores. Espero que la gente de buena fe entienda el lenguaje de un hombre que intenta todos los días ser sencillo como ellos a pesar del boato que me rodea…

Papa Francisco en Bolivia, Ecuador y Paraguay. La Pacha Mama y la encíclica “Lodato Si”

Papa Francisco.- ¿Dónde te metes, que apareces tan poco por aquí?
Suegro del Papa.- Ya ves…
Papa Francisco.- No, no veo. Mejor dicho: no te veo nada por Santa Marta.
Suegro del Papa.- Ando hecho un lío. A mí este mundo ya me pilla muy mayor y no lo entiendo.
Papa Francisco.- ¿Qué no entiendes?
Suegro del Papa.- No entiendo qué pasa con mis hermanos musulmanes, no entiendo qué pasa con el Estado Islámico, no entiendo qué pasa con este Occidente que asiste impertérrito a matanzas, asesinatos, pateras, no entiendo qué pasa con Grecia, no entiendo qué pasa con esta curia tuya, cada día más retorcida e hipócrita…
Papa Francisco.- No. Eso no. Cada día más, no, porque entre otras cosas la estoy reduciendo y cada día son menos. Pero además aquí hay gente que está haciendo gran trabajo por el mundo para aliviar las consecuencias colaterales de todo eso que tú no entiendes. Y cada día hay más gente honesta que entiende su trabajo aquí como un servicio.
Suegro del Papa.- Vale, déjalo. Cambiemos de tema. Te vas a América. Tres veces en lo que queda de año y aún no te has asomado por La Costanera…
Papa Francisco.- Sí: Bolivia, Ecuador y Paraguay. Luego en septiembre, Cuba y a finales de ese mes USA.
Suegro del Papa.- Pues van a ser tres palizas. ¿Cómo vas de salud?
Papa Francisco.- Razonablemente mal. Es decir: lo propio de la edad. No: bien. Pero además esos viajes, aunque cansan, son energía pura. Al que vi muy bien es a Benedicto XVI.
Suegro del Papa.- Es verdad. Has estado con él y le has dejado la residencia de Castelgandolfo para su vacaciones.
Papa Francisco.- No: yo no le dejado nada. Primero porque no es mía y segundo porque ese no es el concepto. El pobre hombre, mejor dicho, el buen pobre hombre no da nada de lata y se va allá sin molestar.
Suegro del Papa.- Ya me he leído la encíclica “Lodato Si”
Papa Francisco.- ¿Y?
Suegro del Papa.- No está mal. Pareces de Green Peace. No, sin bromas. Es un tema muy grave. El destrozo de la casa común, como tú le llamas al planeta… Y el malgasto y generación de residuos de alimentos, energías… Ves: otras cosas que puedes añadir a mi lista de cosas que no entiendo y que me deprimen. Ahora vas a tierras cercanas y muy sensibles a la Pacha Mama…
Papa Francisco.- No te deprimas. Tenemos a Dios y Él nos mostrará nuestro lugar en este mundo naciente y cambiante, como instrumentos de su cariño por todos los seres de esta tierra. Nosotros somos tan limitados que reservamos nuestro amor sólo para unos pocos. Y ese en un poco el nudo de la cuestión….

Papa Francisco no ve la tele: Messi, Cristiano, San Lorenzo de Almagro, los cachetes y el aborto

Suegro del Papa.- Que no puede ser. Que lo que no sale por la tele no existe… Y tú sin ver la tele.
Papa Francisco.- ¿Y me pierdo muchas cosas, aparte anuncios?
Suegro del Papa.- Pues claro que te pierdes cosas: por ejemplo a Messi y a Cristiano Ronaldo. Resulta que presumiendo de futbolero y ni has visto jugar a estos dos.
Papa Francisco.- ¿Qué esperas, si llevo sin ver televisión desde julio de 1990? ¿Cómo los iba a ver? ¿Crees que no me gustaría verlos? Pues no veo televisión por una promesa, como un sacrificio… Además hoy no tendría tiempo. Claro que hay muchas cosas buenas en la tele. Si hasta nosotros tenemos una televisión vaticana.
Suegro del Papa.- Y entonces ¿por qué te han creado esa imagen de seguidor del futbol si no lo ves?
Papa Francisco.- No lo sé. Quizás porque que no lo vea no quiere decir que no me guste y que no siga llevando en el corazón mi pasión juvenil por el San Lorenzo del Almagro.
Suegro del Papa.- Bueno: por lo menos tiene nombre de santo. Pero que te tengas que enterar por uno de la Guardia Suiza de sus resultados…
Papa Francisco.- A ver si te enteras. Soy el Papa, “Siervo de los siervos de Dios”, como también se me conoce. No tengo tiempo más que para dormir unas horas por la noche, levantarme a las cuatro de la mañana y luego echar una siesta cortita. El resto… ¡al andamio! ¿Sabés lo que me esperaba para estas alturas de mi vida? Una vieja sotana negra, o un modesto traje de paisano. Unos cómodos zapatos, un abono del San Lorenzo, desplazamientos en el metro y unos mates con un buen libro… Me cambiaron la sotana negra por una blanca, y ahí se lió todo…
Suegro del Papa.- Lío el que formaste con eso de que dos o tres palmadas en el traste no viene mal…
Papa Francisco.- Ya. Pasamos pendularmente de castigos criminales e insultantes a la coerción positiva que nadie sabe qué es… Tres palmadas en el traste no significa una paliza en el trasero. Pero en fin. Es inútil explicar lo que no se quiera entender. Me parecen perfectos todos los gestos de protección hacia los niños, dueños de sagrados e inalienables derechos. Pero ¡qué sociedad hipócrita y oportunista: tanto para el nacido y nada para el no nacido! No a la palmada, sí al aborto… ¿Te parece bien?

Papa Francisco de ejercicios con la Curia Romana: ¿Mexicanización de Argentina o argentinización del Vaticano?

Suegro del Papa.- ¿Así que mexicanización de Argentina?
Papa Francisco.- Metí la pata. Pero tú sabes mejor que nadie que no he querido faltar a los mexicanos y que la frase no es totalmente mía, aunque también indebidamente la utilicé yo. Metí la pata y debo disculparme. Tengo que encontrar la forma y la Virgen guadalupana me ayudará.
Suegro del Papa.- Así, si me permites la broma,hemos constatado que el Papa no es infalible como habéis mantenido hasta ahora.
Papa Francisco.- No lleves el agua a tu molino, pero sí, se ve que soy falible.
Suegro del Papa.- Tu hablaste de la mexicanización de Argentina y hay quien habla de la argentinización del Vaticano por estas cosas: por tus meteduras de pata, por tus maneras de hacer las cosas, por tu populismo, que no a todos gustan. Hay quien te compara con el General Perón…
Papa Francisco.- Me han dicho de todo: peronista, populista, tupamaro, montonero, kirchnerista…
Suegro del Papa.- Por cierto. Vaya semanita entre estas unas cosas y otras. Por ejemplo Venezuela, donde ya piden algunos a gritos una intervención tuya ante Maduro. Yo que tú hablaba con “San” Hugo Chavez… Y fíjate los cristianos asirios con el Estado Islámico… ¡Qué tragedia!
Papa Francisco.- Estoy encerrado en la semana de los ejercicios espirituales de la cuaresma. He pensado mucho en todas esas cosas. Parece que me he ido del mundo. Estoy pidiendo a Dios por lo que hago y por lo que no hago por ejemplo por los cristianos perseguidos y por todos los que sufren.
Suegro del Papa.- Me hace gracia eso de ejercicios espirituales con la Curia. ¡Nada menos que con la tan traída y llevada Curia Romana! ¿Crees que les vale para algo? ¿Duermes tranquilo con esa jauría tan cerca? ¿O por eso te llevas también de ejercicios a la Guardia Suiza?
Papa Francisco.- ¿Por qué tenemos la manía de generalizar? ¿Por qué estigmatizar a toda la Curia, donde hay gente magnífica, auténticos hombres de Dios que hacen bien y santamente su trabajo? Cierto que también hay gente poseída por el afán de poder, del lujo, que “se pavonean en las plazas y las sinagogas”, pero son los menos y, también para desenmascararlos, me han elegido mis hermanos cardenales. En ello andamos. Hacer ejercicios espirituales y rezarle a Dios, también debe de ayudar en esta cuestión. Y creo que mucho. ¿o no?
Suegro del Papa.- Si tú lo dices… Pregúntale a San Ignacio de Loyola.

Papa Francisco, un pardillo con Morales, Maduro y Chávez. La Iglesia, Hospital de Campaña de la tercera guerra mundial.

Suegro del Papa.- ¿Así que te vas a Sarajevo? ¿Qué se te ha perdido allí?
Suegro del Papa.- Un pequeño país donde hace falta mucha comprensión y perdón. Quedan muchas heridas de una guerra fratricida, en esta Europa tan del siglo XXI. Ni siquiera aquí las guerras son el pasado. Son de ahora: de hoy, de esta tercera guerra mundial larvada que lleva ya varias decenas de años en marcha. !Quiero que los católicos contribuyan a ser elementos de unión y respeto y no de discordia y confrontación! !Quiero que la Iglesia sea Madre y Hospital de Campaña en esta situación!
Suegro del Papa.- Vale, no te irrites. También te vas a dar una vuelta por Italia, ¿verdad?
Papa Francisco.- Sí. En junio iré a Turín a rezar ante la Sábana Santa. ¡Qué misterio aún sin aclarar! Y también aprovecharé ahí para visitar a algunos miembros de mi familia italiana.
Suegro del Papa.- Y antes a comer pizza a Nápoles.
Papa Francisco.- Sí, en marzo. Y a Pompeya, pero no a las ruinas: a la Iglesia de nuestra señora del Rosario, donde están haciendo un gran trabajo con los desheredados de la fortuna y de la humanidad.
Suegro del Papa.- Pero ese es un viaje casi hasta agradable. Los hay más complicados. Por ejemplo Bolivia.
Papa Francisco.- ¿Por qué?
Suegro del Papa.- ¿Cómo que por qué? A veces eres un pardillo. Vas a un país que tiene un Presidente, Evo Morales, que no es precisamente un mea pilas. Un país en conflicto con Chile y que te pueden instrumentalizar el viaje. Un país en el que la Iglesia oficialista sufre el acoso del gobierno… ¿Qué más quieres? Dice Morales ahora que vas “para profundizar la fe religiosa, para eso lo hemos invitado”. A este paso, te llamará Maduro, para que canonices a Hugo Chávez: ¡lo que hay que ver!
Papa Francisco.- No seas cínico una vez más. Tienen el Presidente que ellos quieren tener. Voy a Bolivia porque quiero ir a Bolivia. Porque creo que es bueno ir al altiplano a confirmar en la fe a mis hermanos. Y si de paso puedo hacer algo por ellos para que se respeten sus derechos, para ayudarlos a solventar conflictos o simplemente para hacerles ver mi cercanía personal, pues ya está justificada mi presencia allí. Así que a rezar desde ya por este viaje.
Suegro del Papa.- Por cierto, a ver quiénes te acompañan a la coca boliviana, que ha dicho el fiscal del Vaticano que ha aumentado el tráfico de drogas aquí en tu Estado…
Papa Francisco.- Eso está traído aquí por los pelos. Es un mal chiste. Pero sí, es cierto lo que dice el fiscal. !Somos la leche, que Dios nos perdone!

Papa Francisco, Sri Lanka y Filipinas: budista recalcitrante.

Suegro del Papa.- ¿Cómo va? ¿Bien?
Papa Francisco.- Muy bien. Me gusta estar fuera de palacio, fuera de la Curia.
Suegro del Papa.- Se te nota. Y a ellos que estés fuera.
Papa Francisco.- A qué “ellos”.
Suegro del Papa.-. Lo sabes muy bien. A los que les está pisando el callo de sus derechos adquiridos, de su doble vida, de su rutina de poder establecido…
Papa Francisco.- No son tantos.
Suegro del Papa.- Más de los que parecen y, sobre todo, más de los que deben ser. Son todos esos de la Curia Vaticana y allegados que siguiendo a Messori echan de menos a un Benedicto XVI, Papa al que no respetaron, pero que les daba el clavo ardiendo de la “sólida doctrina”.
Papa Francisco.- Pero ahora estamos aquí, en Sri Lanka y Filipinas.
Suegro del Papa.- Cierto. Pero incluso aquí están con las garras afiladas. Y se permiten criticarte por visitar un templo budista, por lucir la vestidura naranja de los monjes budistas. Hacen correr la voz de que eres un sincretista que no cree en nada y cree en todo.
Papa Francisco.- Creo en Dios Padre. Creo en Jesús, creo en mis antiguos hermanos que impulsados por Ignacio y Javier llevaron la fe hasta las mismas puertas de China. Y nada ni nadie me apartará del amor de Cristo y del de su Iglesia.
Suegro del Papa.- Pues suenan campañas de guerra nuevamente y, si pudieran volverse atrás, bloquearían tu elección como fuera.
Papa Francisco.- Eso es tu visión humana y a ras de tierra de las cosas. No creo que sea así. Y en todo caso, el Señor no tiene en cuenta nuestras ideas y pecados, sino la fe de su Iglesia, que como hemos visto en Sri Lanka y vemos en Filipinas, es inmensa, poderosa y vivificante.

Papa Francisco: FIFA, mundialito,milongas, tangos e indigentes con Castro y Obama

Suegro del Papa.- ¿Así que vale la pena ser vagabundo porque el Papa te recibe?
Papa Francisco.- ¿Cómo?
Suegro del Papa.- Es lo que dijo uno de los indigentes que invitaste a desayunar en el Vaticano el día de tu cumpleaños.
Papa Francisco.- Ah, sí. Uno de los tres era checo, con su inseparable perrillo… ¡La ternura y el cariño que le da ese animal!
Suegro del Papa.- ¿Cómo era aquello de cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro…? Vaya semanita que llevas, y sin hablar de Cuba.
Papa Francisco.- ¿No te parece magnífico que dos países que viven de espaldas se miren a la cara?
Suegro del Papa.- Tienes mérito.
Papa Francisco.- Ninguno. Basta conseguir que se miren a la cara. Cuando dos seres humanos aparcan su orgullo y se miran a la cara, siempre salta una chispa de esperanza.
Suegro del Papa.- Ya, es posible, ¡pero esos dos seres humanos son nada menos que un Castro y Obama!
Papa Francisco.- Con sus angustias, sus catarros y sus insomnios como tú y yo.
Suegro del Papa.- Dicen que estás metido en más charcos… Venezuela, Turquía, Estado Islámico…
Papa Francisco.- Mi misión fundamental es estar al lado de los que necesiten un mensaje de esperanza, un gesto de respeto o una voz.
Suegro del Papa.- ¡Eres tremendo! ¡Si hasta te achacan a ti el cambio que la FIFA hizo del árbitro de la final de mundialito para ayudar a tu San Lorenzo!
Papa Francisco.- !Ta bueno!. Al final se darán cuenta de que soy el que plantó en Finisterre las columnas de Hércules que figuran en el escudo de España. ¿Qué vas a hacer en Nochebuena?
Suegro del Papa.- Me voy a mi Palestina. A apoyar a los poquitos seguidores de tu Jesús que quedan en Belén. En la misa de gallo, en Belén, rezaré por ti.Es también una fiesta alegre para mis paisanos de esa ciudad. Por cierto, hablando de fiestas, no me has dicho nada de la super milonga que te organizaron en tu cumpleaños.
Papa Francisco.- Fue muy emotiva. Me gusta mucho el tango.
Suegro del Papa.- Ya, y me tienes sorprendido, porque gran parte de las letras del tango no cuadran mucho con la doctrina oficial de la Iglesia.
Papa Francisco.- En gran parte son la vida misma, y me ayudan a comprenderla.

Papa Francisco: El viaje a Turquía, la tercera guerra mundial y las nuevas formas de esclavitud.

Suegro del Papa.- ¿Realmente estás convencido de estar viviendo la tercera guerra mundial?
Papa Francisco.- No soy yo sólo. Sí. Una tercera guerra mundial en fragmentos, diseminada por todas partes.
Suegro del Papa.- ¿A qué fuiste realmente a Turquía?
Papa Francisco.- A muchas cosas. Parece un viaje tonto, y sin embargo era absolutamente necesario. No puedo perder de vista a los cristianos que están muriendo por la fe.
Suegro del Papa.- O sea, a intentar hacer más fácil para ellos la frontera turco-armenia.
Papa Francisco.- Tú mismo. Es alentador que un estado como Turquía, que aunque es laico es también musulmán, se convierta en un estado de acogida y asilo para cristianos de la zona.
Suegro del Papa.- Al final, uno de los condicionantes de tu agenda es esta “tercera guerra mundial”. Quieres ir a Irak y no es posible por seguridad, quieres ir a Moscú a ver al Patriarca Kyril y no puedes por el follón de Ucrania…
Papa Francisco.- Así es: nos queda rezar y desearlo sinceramente para allanar caminos.
Suegro del Papa.- Como has hecho hoy con los líderes judíos, ortodoxos, hinduistas, budistas, islamistas y anglicanos. Todos presentes o representados en el Vaticano contra las nuevas formas de esclavitud.
Papa Francisco.- Cada vez que todas las religiones nos unimos y trabajamos juntos, estamos adelantando la llegada del Reino de Dios, donde se acabarán las barreras y todos nos comprenderemos.
Suegro del Papa.- Están lejos los tiempos en los que la Iglesia los pasaba por la piedra en cuanto podía…
Papa Francisco.- Somos hijos de los tiempos, y de la revelación de Dios que continúa y se acompasa a esos tiempos. Que Dios nos perdone; que nos proteja y guíe.

Papa Francisco: está en peligro. El arzobispo de Mérida-Badajoz, los divorcios y la Izquierda Plural.

Suegro del Papa.- Estás en peligro.
Papa Francisco.- ¿Por qué?
Suegro del Papa.- ¡Ah! No sé. Lo ha dicho tu Cardenal Coccopalmerio hoy.
Papa Francisco.- ¿Sí? ¡Seguro?
Suegro del Papa.- No es broma: en peligro físico. Dice que hay gente poderosa en el Vaticano a los que no les gustan tus reformas, tus maneras, tus gestos… Lo ha dicho en España. Que debes tener un Ángel de la Guarda poderoso o mucha fe en Dios, porque te ve muy tranquilo.
Papa Francisco.- ¿Y no había de estarlo?
Suegro del Papa.- Hablando de España, dicen que los curas de Extremadura andan alborotados con su arzobispo, que gasta exageradamente en lujos innecesarios. Eso, mientras tú no eras Papa, no se notaba tanto, pero ahora canta.
Papa Francisco.- A algunos les cuesta amoldarse, pero todo se andará. Éste ya tiene nombrado un sucesor.
Suegro del Papa.- ¿Y qué me dices de lo de abaratar los divorcios y agilizarlos?
Papa Francisco,- De momento yo no he hablado de divorcios: he hablado de nulidades matrimoniales. Que siempre ha habido y que habrá. Un matrimonio forzado, por ejemplo, es nulo por sí mismo, porque va contra la libre voluntad de al menos uno de los contrayentes. ¿Por qué ha de costarle tiempo y dinero a esa persona que lo ha sufrido el declarar nulo ese matrimonio? Lo que hay es que agilizarlo y quitarle el aspecto burocrático y la sensación de que quien tiene dinero lo consigue y quien no, lo pringa. Es tan fácil montar un negocio en torno a este dolor de algunos…
Suegro del Papa.- ¿Ya sabes que los de la izquierda plural europea no te quieren ver por el Parlamento Europeo el 25 de noviembre y se irán de la sesión cuando entres?
Papa Francisco.- Están en su derecho. Pero me duele que consideren ofensiva mi presencia allí. No voy a adoctrinar a nadie y tengo todo el respeto para los eurodiputados y para sus electores europeos. Pero nadie puede negar que Europa no se entiende ni se explica sin el catolicismo e incluso sin el Vaticano.
¿Puedo hablar en la ONU y no está bien que lo haga aquí? Querría ver si pasaría lo mismo, por ejemplo, con el Dalai Lama. Pero en fin, repito: están en todo su derecho y, desde su posición, hasta los comprendo.

Papa Francisco: el ébola, Corea, el Padre Toño y Miguel D´Escoto.

Suegro del Papa.- Guten morgen! Manejas bastante bien el alemán.
Papa Francisco.- Ha sido como volver a la universidad y a la juventud, el estar con estos muchachos alemanes.
Suegro del Papa.- Me ha gustado que les firmaras autógrafos. Has abierto un nuevo negocio: la caza al autógrafo del Papa.
Papa Francisco.- ¡Tú siempre sacando punta!
Suegro del Papa.- Sí, pero es verdad. Por cierto: Ya empiezan los problemas con tu viaje a Corea. Los del Norte no quieren que la gente vaya a tu misa.
Papa Francisco.- ¿Te extraña? Es normal.
Suegro del Papa.- Has perdonado al sandinista Miguel D´Escoto.
Papa Francisco.- Yo no he perdonado nada. Únicamente he permitido que vuelva a ejercer sus funciones de sacerdote. ¿Qué mal puede hacer una persona de 81 años? Es un hombre pacífico, y de experiencia, que tiene derecho a vivir libremente su relación con el Señor que le llamó al sacerdocio en su momento. Tenemos que revisar todo esto del sacerdocio a fondo y recolocarlo en el alto valor y misión que tiene.
Suegro del Papa.- Aunque tienes ovejas negras, tienes muy buenos curas por el mundo.
Papa Francisco.- Por supuesto. Mira los misioneros españoles de San Juan de Dios. El P. Miguel Pajares en la trinchera del ébola, y la monjita… Son nuestra fuerza: “no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia”, decimos en la misa. Y esa es la verdadera Iglesia, no la de aquí del Vaticano.
Suegro del Papa.- Hablando de curas españoles, tienes otro en el Salvador con serios problemas: el Padre Toño.
Papa Francisco.- Estoy y rezo con él. No me canso de pedir que seamos curas de frontera, border line, si me apuras, extrarradio. Y este está en toda la linde. Que Dios le bendiga.

Monseñor Parolin, trabajar como una mula y mujeres cardenales

Suegro del Papa.- ¿Mañana despides a Bertone?
Papa Francisco.- Bertone hace tiempo que se despidió él. Pero además la palabra adecuada no es despedir.
Suegro del Papa.- ¿Cuál es?
Papa Francisco.- Sustituir.
Suegro del Papa.- ¿Así de simple? ¡Qué desilusión!
Papa Francisco.- ¿Qué pasa? ¿Tú también buscando titulares? Pues así de simple. Sustituir a un venerable anciano de 79 años, a quien le tocó pelear en momentos históricos muy difíciles. Y que ha podido equivocarse muchas veces, que no tantas, pero de quien nadie cuestiona su honradez. Se va a su casa como vino, después de trabajar como una mula. Que es lo que le va a tocar a Piero, Piero Parolin.
Suegro del Papa.- Bueno, pero ése es joven, igual demasiado joven.
Papa Francisco.- Jesús los escogió jóvenes.
Suegro del Papa.- Ya, pero no tanto y no tenían que andar por esta cueva de arpías que es el Vaticano. Aquí corro peligro hasta yo. Con Parolin ¿estás ya designando a tu sucesor?
Papa Francisco.- Líbreme Dios de pretender forzar al Espíritu Santo.
Suegro del Papa.- Pero no me negarás que es de los tuyos. Entre otras cosas estudió en la Universidad de los Jesuitas…
Papa Francisco.- Vamos a ver. ¡Qué paciencia tuvo que tener contigo San Pedro! He elegido un colaborador con fuerza, ganas, ideas claras e intachable. Y que además no va a tener tanta cuota de poder como tenía el cardenal Bertone, porque, no sé si te has dado cuenta, estamos trabajando y repartiendo el poder colegialmente, sinodalmente, como fue en los primeros tiempos, aunque la responsabilidad final de velar por los hermanos y confirmarlos en la fe sea mía y sólo mía. Y en esa responsabilidad, que no es poder, participará y me ayudará Parolin.
Suegro del Papa.- Y le harás cardenal de inmediato.
Papa Francisco.- Todo en su momento y ya veremos cuál es, si es, el momento.
Suegro del Papa.- Por cierto: ¿vas a hacer Cardenal a alguna mujer o las vas a seguir dejando sólo fregar las iglesias? Yo te puedo hablar de alguna que lo merecería.
Papa Francisco.- Y yo no de alguna: Te podría dar una lista que sería casi interminable.
Suegro del Papa.- Pues ánimo, y que no decaiga. Armarías una gorda.

Teología de liberación

Suegro del Papa.- Tienes el aprisco muy revuelto.
El Papa Francisco.- ¿Para bien o para mal?
Suegro del Papa.- Depende; si consideras que remover las estructuras y el establishment es bueno, entonces has dado en la diana. Pero si crees que el hecho de que haya cuchilladas y patadas por debajo de la mesa es malo, entonces es muy malo.
Suegro del Papa.- ¿Tan mal está?
El Papa Francisco.- Os están cortando unos trajes a ti, al Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, y al dominico Gustavo Gutiérrez, el de la teología de la liberación…
El Papa Francisco.- El grave error de esa teología fue ponerle apellido, que se lo puso precisamente Gutiérrez.
Suegro del Papa.- ¿Y por qué le has recibido en el Vaticano si es un error?
El Papa Francisco.- No me has entendido. Lo que es un error es el apellido de “liberación”, porque ¿es que puede haber alguna teología que no sea de liberación, que no predique que Él ha venido a redimir a los cautivos?
Suegro del Papa.- Visto así… pero explícaselo al Cardenal del Perú, a los movimientos ultraconservadores, a los que despellejan al arzobispo Muller y su trabajo al frente de la Congregación para la doctrina…
El Papa Francisco.- ¿Qué esperas de una estructura eclesial que cuando murió alguien al que hoy consideramos todos, repito, todos, un santo como fue Juan XXIII, dijo “que Dios le perdone todo el daño que ha hecho a la Iglesia con este Concilio Vaticano II”? Dios es Padre, es muy grande y se manifiesta de mil maneras. Y yo estoy aquí para decirlo a todo el mundo y no para quitar el carnet de hijos a nadie o ponerle límites a su manifestación del tipo que sea.
Suegro del Papa.- ¿Qué tal con el fraile Gutiérrez entonces? ¿Cómo cometiste lo que según algunos fue una terrible imprudencia: recibirlo aquí?
El Papa Francisco.- Es un buen hombre, un venerable anciano de 85 años, que ama a Dios y a los hermanos sinceramente. Lo que tenemos que hacer, con él y con todos, y no sólo católicos, es estar más cerca, vernos más, pensar más juntos, incluso y sobretodo rezar. ¿Que tiene y ha cometido errores? Seguramente. Y yo. ¿Y quién no? Y cambiando de tema ¿Cómo te va la vida?
Suegro del Papa.- Pues preocupado, porque a mí no me tranquiliza nada tu tranquilidad. Empiezas a ser molesto para algunos, que tienen mucho poder y quieren mantenerlo. Y apenas llevas seis meses por estos palacios… Cuídate.

Canonizar a Papa Francisco y Benedicto XVI

Suegro del Papa.- No ha estado mal el numerito de los dos juntos en los jardines vaticanos. Supongo que os veis alguna vez, pero parecía como si no, como si hiciera meses que no os veíais.
El Papa.- Pues claro que nos hemos visto alguna vez, porque he tenido que hablar cosas serias con él. Pero no tanto como tú puedes creer. Ni ha sido un numerito. Hacía tiempo que sólo hablábamos por teléfono. Eso sí: videoconferencia.
Suegro del Papa.- Qué moderno estás.
El Papa.- Es quizás la única persona del mundo que puede entender realmente mis dudas, mis temores, mis recelos y también mis alegrías y mis satisfacciones, aunque no sean muchas.
Suegro del Papa.- Pero alguna te llevas: por lo menos que te escuche mucha gente con esperanza y más ilusión. Luego ya veremos si te hacen caso.
El Papa.- Cierto, pero también hay que cargar con franciscanos degollados, monseñores encarcelados, unos por cristianos y otros por ladrones, políticos que se dicen católicos y son corruptos… Y todo ello, además de mis miserias, que también las tengo.
Suegro del Papa.- ¿Y crees tú que los que vas a canonizar no tenían miserias también? Tanto Juan XXIII como Juan Pablo II, con ser grandes, eran conscientes de sus limitaciones, sobretodo el primero, y por eso fueron grandes y dejaron huella. ¿Me permites la coña?
El Papa.- Adelante.
Suegro del Papa.- ¿Te imaginas el día en que un sucesor tuyo tome la decisión de canonizaros a tí y a Benedicto XVI? La foto juntos ya la tiene, cosa que no es frecuente…
El Papa.- No se producirá el hecho. Quizás por Benedicto, que probablemente lo merece, pero no por mi, que soy un pobre hombre venido del fin del mundo.
Suegro del Papa.- ¿Os ha quedado bien la encíclica Lumen Fidei escrita casi al alimón?
El Papa.- No sé; tú sabrás, que estás a todas y hablas con la gente.
Suegro del Papa.- Un día te hablaré de ella. Pero tranquilo, que va bien la cosa.Y tómate un buen mate, que se te va a hacer largo y duro el verano tórrido de Roma con su ferragosto aquí en el Vaticano. No te me deshidrates.

El Papa Francisco, su tango y la milonga: morir de adulación.

Suegro del Papa.- Has tenido una semana cargada…
Papa Francisco.- Pero muy útil, espero…
Suegro del Papa.- ¿Qué tal con Correa?
Papa Francisco.- Muy bien. Es un gran comunicador.
Suegro del Papa.- Lo dices por el idioma o por populista.
Papa Francisco.- Ni por una cosa ni por la otra. Aunque el idioma ayuda mucho.
Suegro del Papa.- Ya veo que las pasas moradas con el inglés…
Papa Francisco.- Incluso con el francés. La falta de uso y la edad te oxidan. Menos mal que nos queda la mirada a los ojos…
Suegro del Papa.- Ya me salió el porteño. Pareces un letrista de tangos…
Papa Francisco.- ¿Y qué es un sermón, más que un tango explicado? ¿Tienes algo contra Gardel, Discepolo o Piazzola?
Suegro del Papa.- No ¡por Dios! Si ya veo que han incluido a Piazzola junto a Beethoven, Brahms y Mendelssohn en los conciertos que se van a dar en los Museos del Vaticano este año… ¡Cómo te hacen la pelota! ¡Qué peligro de adulación corres!
Papa Francisco.- Dios nos libre. Y para eso estás tú ¿no?
Suegro del Papa.- Estáis de moda los jesuitas. Lombardi premio mejor comunicador del año… ¡Qué raro que no se hayan atrevido a dártelo a ti! Menos mal que te quedan las Abuelas de la Plaza de Mayo para bajar a la realidad.
Papa Francisco.- ¿A qué te refieres?
Suegro del Papa.- A que la Bonafini, si la pillas (iba a decir “coges”) cruzada, te puede dar un buen palo.
Papa Francisco.- No te la tomes a chanza a la señora Hebe. Son una representación física del gran dolor de una etapa terrible de mi patria. Sólo las que han pasado por ello pueden comprender lo que ha sido eso. Ni tú ni yo. A mí me recuerdan mucho a María ante la gran injusticia de la cruz… De momento ha sido bien amable con su carta.
Suegro del Papa.- !Con su carta…! Ni ella escribió la que te llegó ni tú escribiste la respuesta.
Papa Francisco.- Hay cosas que sin tu mano, son más tuyas que firmadas.
Suegro del Papa.- Ahora milonguista también… Discúlpame. Quizás tengas razón. ¿Hace un mate y me perdonas?

Rajoy y el Papa: Jesucristo IIº no es argentino.

Suegro del Papa.- Has recibido a España entera hoy.
El Papa Francisco.- ¿Lo dices por el Presidente Rajoy o por la camiseta de la selección?
Suegro del Papa.- Más bien por la camiseta, porque la selección es de las pocas cosas en la que están de acuerdo el mayor número de hispanos.
El Papa Francisco.- Me alegro de haberle recibido. Me decía Rajoy que en España estaban faltos de alegrías y que esta era una. Realmente las están pasando moradas.
Suegro del Papa.- Pero los que han venido a verte no son precisamente esos “santos de todos los días”, esa “clase media de la santidad” de la que hablabas el domingo en San Pablo Extramuros. Estos de hoy son el poder, o el que les deja la Sra. Merkel. No sé si la visita será un buen mensaje para los que están sufriendo en ese país…
El Papa Francisco.- ¿Qué te crees que hemos hecho en esos 20 minutos? ¿Que hemos hablado del Concordato? Hemos hablado de desahucios, paro, Cáritas… ¿O crees que le he felicitado por lo bien que van las cosas?
Suegro del Papa.- Ya me imagino que no. Pero para qué lo recibes.
El Papa Francisco.- Porque él me necesita y así yo puedo aprovechar que también lo necesito.
Suegro del Papa.- ¿Qué tú también necesitas a Rajoy?
El Papa Francisco.- Sí. A él y a todos los que tengan poder. Le he pedido, le he suplicado que tenga presentes la justicia y la solidaridad. Le he pedido lo que quizás no pueden pedirle los pobres de su país. Y así haré con todos los que vayan pasando por aquí. Yo sé que tengo que hacer estas audiencias y estas cosas. Pero me siento como enjaulado…
Suegro del Papa.- A ver si te ayuda el consejo que has nombrado. Han caído bien los cardenales componentes que has designado. También los has ido a buscar a todos los rincones del mundo, como tú. Aunque ayer en una trattoria del Trastevere me han dicho que es mentira, que no eres argentino.
El Papa Francisco.- ¿Y eso? ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Que si realmente fueras argentino te habrías llamado Jesús IIº y no esa poca cosa de Francisco.

El Papa Francisco al fútbol: audiencia general con azulgranas

Suegro del Papa.- ¿Bien la audiencia general?
El Papa.- Sí, ¿por qué?
Suegro del Papa.- No, por nada. Te veo cómodo predicando. Y tengo la sensación de que la gente te escucha.
El Papa.- Dios te oiga. Que no sea todo el folclore de. “!ala, a ver al Papa!
Suegro del Papa.- Hombre. Un poco de folclore hoy había, con tu San Lorenzo del Almagro…
El Papa.- ¿Pasa algo? ¿No me puede gustar el futbol?
Suegro del Papa.- Claro que sí, hombre. No te enfades. Es más: me ha gustado mucho la carta que has enviado ayer al Presidente de tu equipo. No creí que un Papa pudiera mezclar tan bien fútbol y Jesús. Pero claro: eres argentino…
El Papa.- ¿Y?
Suegro del Papa.- Que “tenés” un don especial. En positivo. Por cierto: hay otros azulgranas que ya te han invitado a ver un partido en su estadio.
El Papa.- ¿Ah, sí? Pues otros azulgranas solo pueden ser los de Messi.
Suegro del Papa.- Justamente esos. A lo mejor pensaban que cuando hablabas de azulgranas hablabas de ellos y no de los tuyos.
El Papa.- No. Messi conoce San Lorenzo.
Suegro del Papa.- Pues no les hagas muchas carantoñas, no se te enfaden los blancos o rojiblancos de Madrid… ¿Qué tal con el jefe de los protestantes alemanes?
El Papa.- Muy bien. Quiero devolverle la visita en Alemania. Cuando te encuentras con gente así, te das cuenta de que todos buscamos al mismo Dios.
Suegro del Papa.- ¿Incluso Ban-ki Moon?
El Papa.- ¿Por qué no? Compartimos ambos un objetivo y una responsabilidad: los excluidos, los desheredados, los perseguidos del mundo. Si unimos esfuerzos, seremos más eficaces. Nos seré yo el que divida y pondré todo mi esfuerzo en ello, en unir y rogarlo a los cuatro vientos. Es el único sentido de tener un Estado y estar en la ONU.
Suegro del Papa.- Así visto, hasta parece bien que existe el Vaticano…

La coronación: Cristina, Buenos Aires y los zapatos del Papa

Suegro del Papa.- ¿Estás preparado para mañana? Ni tiara, ni silla gestatoria, ni mantelina de armiño… Vas a parecer un cura de pueblo. El Padre Francisco, en lugar del Papa Francisco !Vaya entronización! !Vaya Vaticano! ¿Ya te merece la pena meterte en la que te has metido? Esto ya no es lo que era.
El Papa.- Se acabó el carnaval, amigo. Estamos ya casi en la Pascua.
Suegro del Papa.- Si te oyen algunos que yo me sé, les da un infarto.
El Papa.- Lo irán comprendiendo, estoy seguro. Tengo ganas de que acabe toda esta primera parte y empezar a trabajar. ¡Hay tanto trabajo…! Como dijo alguno, ¡es hora de subirse ya a la barca! Basta de chácharas y taberna. Hay que salir a pescar.
Suegro del Papa.- Hablando de taberna: creo que te han regalado algo para tu mate…
El Papa.- ¿Qué querés? ¿Hablar de la señora Cristina?… Pues dilo. No hay problema.
Suegro del Papa.- ¿Y? ¿Cómo ha ido?
El Papa.- Bien.
Suegro del Papa.- La desarmaste con el beso.
El Papa.- He besado a toda la Argentina. Pensar que tenía billete de regreso para mañana… Voy a empezar a cantar el tango por las esquinas. “Mi Buenos Aires querido: cuando yo te vuelva a ver…”
Suegro del Papa.- ¿Vas a seguir dejando que te asomen los pantalones por debajo de la sotana? En eso también eres el primer Papa. Y los zapatos…
El Papa.- Mis viejos zapatos… no están hechos para la moqueta y los mármoles. Pero se habituarán. Y puede ser que hasta me quite la sotana. Si hay que remar y mojarse, mejor ir ligero.
Suegro del Papa.- ¡Ole, ole y ole! Ahí has estado bien, sí señor. Que descanses. Y que te sea leve el protocolo mañana.

De Cardenal Bergoglio a Papa Francisco I

Suegro del Papa.- Me voy al Vaticano. Ya tengo yerno. Dame un abrazo. Me da pena dejarte aquí en Castel Gandolfo. Pero el cónclave ha concluido.
El Papa Emérito.- Es tu sitio. Te he querido mucho. Te echaré de menos. ¿Vendrás a verme?
Suegro del Papa.- Espero que no sea pronto. En todo caso en dos meses o así te veo allí. Confío en que a Francisco I Dios le dé un pontificado largo o hasta que él,como tú, lo decida.
El Papa Emérito.- Pelota. Eres un pelota.
Suegro del Papa.- Todo lo pelota que quieras. Pero si Bertoglio es un buen Papa, como creo, será, en una enorme parte, por lo que tú has hecho y dicho con tu renuncia. Por cierto: vaya detallazo. ¡Puso a rezar al mundo entero por ti!
El Papa Emérito.- Pero el detalle y el gesto no es eso sólo. Fíjate en el pectoral, el crucifijo, que sacó: lejos del oro. Fíjate en que salió sin la esclavina roja, signo que podía ser percibido como un lujo. Fíjate en cómo pidió que el pueblo le bendijera antes de bendecir él al pueblo: qué gesto, inclinándose ante sus fieles de Roma. Y para qué hablar del nombre: Francisco, la humildad y la naturalidad por antonomasia.
Suegro del Papa.- ¿Estás contento?
El Papa Emérito.- Me he emocionado. Pudo haber sido Papa cuando yo lo fui. El Espíritu Santo es cabezota. Espero no haber sido yo un obstáculo de ocho años para que llegara el Papa que Él quería.
Suegro del Papa.- Puedes estar seguro de que no. Tú has sido el paso necesario para este otro paso. Y él te lo ha agradecido. Ha sido muy elocuente su insistencia en ser obispo de Roma, Roma como Iglesia que preside a todas las demás en la caridad y no como jefa… No sé… Me parece un buen yerno. Ya te contaré. Y déjame que te abrace. Tú has sido un gran Papa. Ahora ayúdale si puedes, pero no le des la lata.
El Papa Emérito.- Francisco I puede estar seguro de que no sólo no le molestaré. Procuraré que no le molesten otros. Que Dios le ayude y todos nosotros también.
Suegro del Papa.- Hasta siempre, Joseph; hasta siempre Benedicto; hasta siempre, Ratzinger.

Entramos al cónclave: cardenales electores

Suegro del Papa.- ¿Nos vamos a Roma mañana y nos colamos en la Capilla Sixtina?
El Papa emérito.- Yo no.
Suegro del Papa.- ¿No me digas que no te encantaría ver el cónclave, verlos discutir y razonar?
El Papa emérito.- La verdad es que no. Que Dios me perdone, pero es que a alguno a lo mejor lo tenía que poner en su sitio al escucharlo…
Suegro del Papa.- ¿A quién?
El Papa emérito.- Eso queda para mí.
Suegro del Papa.- ¿Te das cuenta de que a lo mejor tienes que convivir con alguno de los que no te gustan?
El Papa emérito.- Estoy seguro de que el próximo Papa será un gran Papa. Primero porque creo en el Espíritu Santo. Después porque aunque uno por uno los cardenales sean lo que son, como todos los colectivos, juntos se transforman en algo serio e importante. Y tercero, si me lo permites, porque para algo valdrá mi renuncia. Mi dimisión les ha metido en la cabeza y en el alma que el tiempo apremia, que los tiempos son difíciles, que llegó la hora del estropajo y la lejía y que hace falta el mejor, que sea impoluto, gran creyente y muy fuerte.
Suegro del Papa.- Qué claro lo tienes. Ahora dame el nombre.
El Papa emérito.- Sabes que no te lo daré. Me ha gustado lo que dijo el cardenal de Nigeria: “Dios ya tiene decidido quién será el nuevo: ahora nos toca a nosotros adivinarlo”. Y El hará su trabajo. Hoy tengo cosas en la cabeza y en el corazón que me martirizan más.
Suegro del Papa.- ¿Como qué?
El Papa emérito.- Pues como los mártires cristianos de Lahore y Karachi de ayer y los cientos, si no miles, de cristianos a los que les han quemado las casas por el simple hecho de ser cristianos. A esa gente, cristianos de base y de verdad hasta las últimas consecuencias, tienen que mirar los señores cardenales.
Suegro del Papa.- Ya. Menuda tragedia… ¿Cómo va el piano? ¿Bién? Yo quizás sí que intente colarme al cónclave. Te doy tres nombres: Ravasi, Bagnasco y Schönborn… Vaya cara de poker que me has puesto… No hay manera de cazarte.

Los cardenales del Vatileaks

Suegro del Papa.- Vaya fotito guapa que te han hecho.
El Papa Emérito.- Parece mentira que aun le siga interesando a alguien un viejo retirado.
Suegro del Papa.- Pero un viejo que no es cualquier viejo. Por cierto: con la gorrilla blanca y el bastón pareces todo un bisabuelo.
El Papa Emérito.- Bisabuelo, ¿por lo de más acabado que un abuelo?
Suegro del Papa.- Daría dinero por verte vestido con la misma gorrilla, unos pantalones, un jersey y un buen tabardo encima. Esa es la Iglesia que querrían muchos católicos, lejos de los lujos que implica el Vaticano, la Santa Sede y todo eso.
El Papa Emérito.- Y son admirables, esos católicos, y yo me siento bien cercano a ellos. El nuevo Papa tendrá que enfrentar ese tema: que las aparentes riquezas de la Iglesia, que no nos pertenecen, que son de toda la humanidad, que están ahí para que nos sirvan de altavoz ante el mundo, no sean un obstáculo para la fe de los pobres y desheredados, que es a quienes nos mandó Cristo predicar la buena noticia del Evangelio.
Suegro del Papa.- ¿Mucho tardan, no, en encerrarse? ¿A qué esperan? Me parece que no te agradecen mucho la decisión de que podían adelantar el cónclave.
El Papa Emérito.- Cuantos más tarden en entrar al cónclave puede ser que la elección sea más corta, porque la lleven preparada. Quizás quieran eso: No dejar muchos días a la iglesia incomunicada con su cabeza visible, que ahora son ellos colegialmente.
Suegro del Papa.- No es eso lo que me decían ayer en una vuelta que me día por Roma.
El Papa Emérito.- ¿Qué te decían? ¿Ya te han dicho quién será Papa?
Suegro del Papa.- Justamente ese es el problema. Que no se ponen de acuerdo. Que están muy divididos. Que incluso hay broncas. Quieren uno que sea impecable, pero no están de acuerdo en qué quiere decir impecable. Traen locos a los cardenales del informe Vatileaks. Me recuerda aquello de Judas en los evangelios cuando Jesús hablaba del que le iba a entregar a los romanos “¿Soy acaso yo, Señor?”, pregunta que aquí cambian por “¿Estoy acaso yo en los papeles del Vatileaks?”, pero que nadie se atreve a formular en público.
El Papa Emérito.- Yo creo que se lo están tomando mucho más en serio de lo que la gente cree y mucho más religiosamente de lo que pretenden algunos hablando de esos conflictos y lucha de cuchillos entre ellos. Creo que mi renuncia puede servir al menos para eso: hacerles ver que ser Papa puede ser humanamente apetecible, pero que es una carga inaguantable, que precisa de fuerza, coraje, entrega absoluta, un pasado irreprochable e impoluto y una enorme fe en Dios. Además de un amor a esta institución pecadora que es la Iglesia. ¿De quién se habla?
Suegro del Papa.- Ayer mucho de Schönborn y Erdö. Y hay gente haciendo campaña por los hispanoamericanos. ¿Paseíto?
El Papa Emérito.- Vamos y rezamos un rosario por todos ellos.

Papa emérito

Suegro del Papa.- Buenos días. ¿Cómo has amanecido?
El Papa emérito.- Muy bien. ¿Y tú?
Suegro del Papa.- Muy bien también. Ya sabes que me gusta este lago de Castel Gandolfo. Me he abrigado y he dado un paseo junto al agua.
El Papa emérito.- Yo tengo un poco de frío: parece mentira lo que abriga la esclavina blanca que me he quitado. Me habituaré, con este jersey debajo.
Suegro del Papa.- Me emocionó ver cómo te besaba la mano tu chófer en el helipuerto. ¿Es cierto o me lo pareció a mí que cuanto más bajos en la escala vaticana más se emocionaban al despedirte?
El Papa emérito.- Ya estás tú con tus suspicacias y tu acidez. A mí me emocionó despedirlos a todos y a Roma desde el aire, mi Roma. ¡Cuántos misterios, grandezas y miserias guarda entre sus piedras y su historia! Estos días tiene la vida y el futuro de la Iglesia entre sus manos.
Suegro del Papa.- ¿Me decía tu secretario que ya hay quien ha pedido audiencia?
El Papa emérito.- Vamos a ver ¿qué quieres? ¿hablar del cónclave?
Suegro del Papa.- Me han dicho que te han visto despedirte muy cariñoso con el cardenal de filipinas, con Tagle.
El Papa emérito.- Porque es un hombre muy cordial. No creo haber dado la menor pista ni la menor sugerencia para la elección. Aunque no lo creas, la mayoría de los cardenales hoy no habrán dormido mucho. Y no por viejos, que también: por una sensación que te hiela la espalda. El miedo a ser elegido, el humano deseo de serlo en alguno de ellos, y la responsabilidad de no equivocarse a sabiendas en todos.
Suegro del Papa.- Dirás lo que quieras, pero todo el mundo cree que esto es una terrible carrera para ocupar el trono más autoritario, servido y poderoso del mundo. Que incluso los que no entran al cónclave por tener más de 80 años confían en tener alguna posibilidad y que los llamen.
El Papa emérito.- ¿Es que no pueden dar a los cardenales ni un mínimo de confianza en que son hombres de fe? Hipótesis: son hombres de fe, creen en lo que hacen y para lo que son llamados. ¿No les aterrará tener que responder ante Dios de esta terrible responsabilidad? Te aseguro que sí, y cuanto más inteligentes, más.
Suegro del Papa.- Tengo una idea. ¿No te apetecería que después de que todo se haya calmado, de que yo tenga nuevo yerno y haya vuelto al Vaticano, que venga un día y nos demos un paseo camuflados entre la gente de Castel Gandolfo y los turistas para oír lo que comentan?
El Papa emérito.- Buena idea. Ese día tendré que vestir de negro y con una boina en la cabeza.

Al cónclave: audiencia general

Suegro del Papa.- ¿Tenso?
El Papa.- Cansado. Las emociones me hacen polvo.
Suegro del Papa.- Buena audiencia general. ¡Vaya gentío!
El Papa.- ¡Y qué día de sol luminoso!
Suegro del Papa.- Algún Cardenal lloraba… Eso de que la barca de la iglesia no es tuya, ni de ellos, sino de Cristo, ha sido contundente.
El Papa.- Así lo pienso y así lo he vivido.
Suegro del Papa.- ¿Lo tienes todo preparado?
El Papa.- Tengo ganas de verme ya en Castel Gandolfo. Mejor dicho. Tengo ganas ya de que haya un nuevo Papa. Esto es como si Dios me hubiera permitido vivir mi propia muerte. Dando la vuelta por la plaza en papamóvil pensé que podía estar dándola en un ataúd. El resultado sería el mismo.
Suegro del Papa.- ¡Qué yuyu! No, hombre. Estás vivo. La gente te quiere.
El Papa.- Siendo Papa es muy fácil que te quieran. Lo que no sé es si te entienden y te siguen. Aplauden lo que dices, pero no siempre lo hacen.
Suegro del Papa.- En algunos cardenales habrá un punto de amargura y mala conciencia…
El Papa.- Déjalos. Tienen un peso encima importante. Ahora es el momento, si quieren, de rectificar rumbo. Lo importante es que su conciencia se despierte y quiera Dios que mi renuncia también sirva para ello. Que acierten en la elección.
Suegro del Papa.- ¿Tienes alguna pista?
El Papa.- Sabes que no. Que sea un hombre santo e irreprochable. Sobre todo irreprochable, porque santo lo podemos hacer entre todos.
Suegro del Papa.- ¿Quieres mi opinión?
El Papa.- Estás loquito por dármela y ver mi reacción.
Suegro del Papa.- Te cuento lo que oí ayer en un reservado en el Trastevere. Si es italiano, Filoni, Ravasi o Bagnasco. Si no es italiano y es europeo Schönborn, Erdö o Vingt-Trois. Si no es europeo, Collins, Sarah, Scherer o Tagle.
El Papa.- Eso es lo que oíste. Y tú ¿qué opinas?
Suegro del Papa.- Uno de los tres italianos o Schönborn. ¿No crees?
El Papa.- No comment, al menos hoy…

El Papa se va: esto se acaba

Suegro del Papa.- Esto se acaba.
El Papa.- Ya lo sé. Quedan muy pocos días.
Suegro del Papa.- No, no me refiero a eso. Me refiero a los ejercicios espirituales, que acaban mañana y te han venido de cine para escaquearte.
El Papa. ¿Pero qué dices?
Suegro del Papa.- Lo que oyes. !Anda que no lo sabes! Pues no andan por ahí como lobos algunos a ver si pueden echar una parrafadita contigo y ver por dónde van los tiros.
El Papa.- Saben que no me voy a prestar.
Suegro del Papa.- Ese es el problema. ¿sabes lo que se podría pagar por saber realmente por qué te vas o en quién piensas como sucesor? Y luego toda la porquería que está saliendo: que si el Cardenal tal es esto, que si el otro es lo otro. Que si algunos no deberían participar en el conclave…
El Papa.- Pues ahí tienes una clave principal. La Iglesia está en un momento clave para volver a ser una referencia moral y creíble del mundo. Y hace falta mucha fuerza para el trabajo que hay que hacer. Yo he hecho el trabajo base: he sacado a la luz los problemas, he marcado los caminos para resolverlos y he pedido perdón al mundo entero por las burradas que hemos hecho y hacemos. Ahora hace falta alguien con gran empuje, que me ponga en la picota a mí mismo si hiciera falta.
Suegro del Papa.- Caray !Te han sentado bien los ejercicios!
El Papa.- Sí. Me han dado la certeza de que estamos en el buen camino, que la renuncia ha sido acertada. Y de que Él estará con el nuevo. Y a ti ¿qué tal te han sentado estos días sin verme?
Suegro del Papa.- Pues como todos, haciendo quinielas. Y a mi me va algo en ello.
El Papa.- Ah, ¿sí?
Suegro del Papa.- Pues claro: tú te vas, pero yo seguiré de suegro del Papa. de otro más. Y tengo mis preferencias.
El Papa.- Dime cuáles son.
Suegro del Papa.- Si me prometes decirme sí o no.
El Papa.- Vale.
Suegro del Papa.- No me fío. Tiene truco. No me puedes aceptar el reto así. Me lo voy a pensar. Mañana te digo. ¿Puedo ir contigo a Castel Gandolfo hasta que vuelva con el nuevo al Vaticano?
El Papa.- Por supuesto

renuncia: lo dejo.

Suegro del Papa.- ¿Cómo estás?
El Papa.- Bien. Mejor que ayer. Ya te dije que me quitaría un peso de encima.
Suegro del Papa.- Tienes a mucha gente de buena fe hecha polvo. No se lo esperaban y les cuesta digerirlo.
El Papa.- Ya lo imaginábamos.
Suegro del Papa.- Y tienes también a muchos encantados de que te vayas. Como si contigo se acabaran los Papas.
El Papa.- También lo sabíamos. A esos quizás no supe anunciarles un mensaje prometedor y liberador. Para esos, creo que no lo hice bien. Dios me perdone.
Suegro del Papa.- Hicieras lo que hicieras, estarían encantados con amargarte incluso la renuncia. Son los de siempre. Los que tu Maestro llamaba “las puertas del infierno”. Así que no sufras.
El Papa.- Un sufrimiento han sido estos siete años. Nadie tan pequeño como yo puede llevar una carga tan grande sin Su amor y el de la Iglesia. Si hoy yo fuera Cardenal, a la mínima posibilidad de ser Papa estaría temblando.
Suegro del Papa.- Pues también los hay aquí en el Vaticano muy cerca de ti encantados de que te vayas: el escalafón es el escalafón…
El Papa.- No seas cínico.
Suegro del Papa.- No lo soy. Alguno vestido de rojo meterá una botella a enfriar para celebrar que comienza la carrera de su vida y por si dentro de mes y medio tiene algo que celebrar.
El Papa.- Pues será un inconsciente. Que Dios le ayude.
Suegro del Papa.- ¿Podrás descansar?
El Papa.- Espero que sí. Mi vida está entre dos llamadas. La que me trajo al sacerdocio hace muchos años, siendo joven y la que a partir de ahora espero de final de mis días, que probablemente no tardará. Ya no me queda nada en la Tierra. Ansío verle cara a cara. Confío en que esta espera sea tranquila, breve y en paz y comience hoy con un sueño relajado.

Matrimonio gay para el Vaticano

Suegro del Papa.- La que se ha liado con las declaraciones del arzobispo Paglia sobre el matrimonio homosexual.
El Papa.- No sé si son las prisas, la ignorancia, o peor aun, la falta de ética profesional, pero hay mucha manipulación de la información. Y este es un caso evidente.
Suegro del Papa.- Bueno: pero dijo o no dijo sí a las uniones homosexuales…
El Papa.- Las uniones homosexuales son una realidad, por tanto de nada vale que él diga sí o no. A lo que él dice no, como lo dicen millones de personas en oriente y occidente es que la familia básica, avalada civil o religiosamente por la palabra matrimonio, debe ser sólo la de una mujer y un hombre. Y que esa familia hoy ha de ser protegida por las leyes como lugar de respeto, de creación, de protección para los niños y de acompañamiento para enfermos y ancianos. Y con leyes justas, que cada uno decida según su conciencia.
Suegro del Papa.- Pero me parece que tu arzobispo fue un poco más allá y que ahora quiere dar marcha atrás.
El Papa.- No señor: ha ido hasta donde tiene que ir. ¿Cuántos años hace que el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 2358 dice respecto a las personas homosexuales: que «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta»? ¿Lo has visto publicado con todo su valor y su fuerza? Respeto y evitar todo signo de discriminación injusta. Eso es lo que ha recordado el arzobispo.
Suegro del Papa.- Realmente tenéis difícil pasar el mensaje, porque os manipulan. Pasa en todos los órdenes de la vida: sólo interesa lo que sorprende, aunque sea falso.
El Papa.- Tengo por los homosexuales el mismo respeto y me debo a ellos con la misma energía que a los demás hijos de Dios. Y lo que ha recordado Paglia es que hay al menos dos docenas de países en el mundo en los que ser homosexual es un delito y se les puede condenar a muerte. Y nuestra obligación es gritar al mundo que eso además de un error, es una injusticia. Lamentablemente sólo salimos en los papeles si a alguien cercano se le ocurre sumarse de alguna manera a esas barbaridades.
Suegro del Papa.- ¿Estáis como el PP en España? ¿Os falta explicación, didáctica?
El Papa.- Quizás también. Pero lo que falta, sobre todo, es buena voluntad para transmitir lo que predicamos, y no esa furibunda crítica torticera de todo lo que decimos.

Cura pederasta. El cardenal Mahony

Suegro del Papa.- ¡Puf! Te compadezco! ¿Te ha costado mucho decidirte?
El Papa.- ¿El qué?
Suegro del Papa.- La degradación, por decirlo de alguna manera, del cardenal de Los Angeles.
El Papa.- Pues sí. Me ha costado. Mahony es un cardenal. Pero no sólo es de Los Angeles. Para todo el mundo es un cardenal de la Iglesia universal.
Suegro del Papa.- ¿Lo decidiste tú solo?
El Papa.- No, lo hice con su arzobispo. Pero estaba cantado desde que tuve constancia de que había tratado de encubrir a los curas pederastas.
Suegro del Papa.- No te va a creer nadie. Lo has hecho porque no tenías más remedio. Si hubieras podido, lo habrías tapado, como hizo él.
El Papa.- Te juro que nunca. Siendo cardenal ya intenté aclarar todas estas cosas. Y la Iglesia americana fue de las que reaccionó con contundencia. Incluso Mahony. Pero no entiendo, y no se lo perdono, cómo pudo pensar que bastaba con pagar por lo ya conocido y evitar que se supiera más.
Suegro del Papa.- Se asustó: era mucho lo que podía salir.
El Papa.- Tenía que haberse asustado menos para no pasar la vergüenza y, sobretodo, el dolor de ahora. Como dice el arzobispo, lo que había detrás era algo triste y malvado, brutal y doloroso. No te puedes imaginar el sufrimiento que me causa pensar en lo que han tenido que sufrir esos pobres niños y quizás sus familias por culpa de unos ministros del Señor impresentables.
Suegro del Papa.- Tu colega el arzobispo ha dicho que “la lectura de estos archivos es brutal y dolorosa. El comportamiento descrito en ellos es terriblemente triste y diabólico”.
El Papa.- Pues me atrevo a decir que se ha quedado corto. Jesús dijo que quien hiciera sufrir a uno de esos pequeños, más le valía que le ataran una piedra de molino al cuello y lo echaran al mar. Y yo voy a acabar con ello, como sea. Ojalá que la sociedad pueda y quiera hacer lo mismo con los que no son curas.
Suegro del Papa.- ¿Qué te pasa? ¿A qué viene eso?
El Papa.- ¿Qué a qué viene eso? Hay un informe de la ONU que dice que al año hay más de doscientos millones de menores de edad, chicos y chicas, que tienen relaciones sexuales forzosas o sufren otras formas de violencia sexual. Y esos niños me duelen tanto como los abusados por mis curas. La única diferencia es que lo de mis curas es más grave que lo de los otros violadores. !Porque mis curas tenían que estar justo para protegerlos! Que Dios nos perdone.
Suegro del Papa.- Pue sí.
El Papa.- En fin: otra noche sin dormir. Pero como dirías tú, va en el sueldo. ¡Qué cruz! Hay momentos que la muerte se ve como una liberación. Que descanses.

Aborto y pederastia

Suegro del Papa.- Buenos días. Te veo tenso. Ayer en las audiencias te vi muy… normalucho, nada brillante.
El Papa.- Ando preocupado.
Suegro del Papa.- Se te nota. Te veo rezar mucho. ¿Qué te pasa?
El Papa.- El lío de mis colegas obispos alemanes.
Suegro del Papa.- ¿Cómo han cesado al criminólogo de la investigación de la pederastia en la Iglesia?
El Papa.- Eso mismo me pregunto yo. Hagan lo que hagan, a ver a quién convencemos ahora de que estamos haciendo este esfuerzo por descubrir a los criminales y ponerlos a disposición de los jueces.
Suegro del Papa.- Pero ¿por qué lo han hecho?
El Papa.- El error quizás fue nombrarlo de entrada, sin haber conocido sus métodos y personalidad. Tenían que haber buscado una persona más eficaz y más ecuánime, que es lo que buscan ahora. El objetivo parece ser que es asegurar la celeridad, la ecuanimidad, la prudencia y la eficacia. Quieren que esto no dure eternamente. Pero ahora será difícil que les crea nadie.
Suegro del Papa.- Y a tí qué más te da. Tú diste instrucciones de adelante caiga quien caiga.
El Papa.- Ya, pero “la mujer del César no sólo tiene que ser casta, sino parecerlo”.
Suegro del Papa.- Te da igual. Está de moda darte palos a tí y a tu Iglesia: eso vende y viste. Así que no sufras.
El Papa.- Hablando de sufrimiento tengo dos cosas que no se me quitan de la cabeza y del corazón en estos días: la situación de la mujer en la India y los abortos en Europa
Suegro del Papa.- Bueno: en la India lo quieren arreglar separando a las mujeres y a los hombres en los medios de transporte.
El Papa.- ¿Y te parece normal en pleno siglo XXI? ¿Sabes lo que eso significa? Pisar sus derechos, peores medios de transporte, seguir manteniendo impunidad para el concepto de que la mujer es violable, !qué se yo!
Suegro del Papa.- Y ¿qué hay de nuevo en los abortos?
El Papa.- Hay estudios que señalan que en los abortos a partir del tercer mes uno de cada seis niños nace vivo y lo dejan morir dcespués, quizás incluso sufriendo. Como esto es delito hasta en los países que permiten el aborto, se está proponiendo una “solución”: inyección de potasio al corazón antes de abortarlos.
Suegro del Papa.- !Qué fuerte!
El Papa.- Sí. Otra solución es la de unos padres que llevan ya dos abortos de este tipo y que dicen que no pasa nada. Que el niño muere muy a gusto y tranquilo en sus brazos, según ellos en unos brazos que lo quieren… !Cómo me recuerda la historia de las burradas de mi país cuando yo era un joven medio inconsciente!
Suegro del Papa.- Venga va, no decaigas !Que Dios te bendiga y te ayude! !Que tengas buen día!

Feliz 2013

Suegro del Papa.- Bueno, ¿cómo estás? Ya hemos quemado el primer día del 2013.
El Papa.- Estoy hecho polvo, muy cansado. Me voy a ir ya mismo a la cama.
Suegro del Papa.- Llevas unas días con mucho trajín en tanta fiesta. Y muy televisado.
El Papa.- ¿En qué hemos convertido estas fiestas? Tenía un amigo que decía que lo mejor de las Navidades era sobrevivirlas.
Suegro del Papa.- Bueno, bueno… te veo…
El Papa.- Sólo cansado.
Suegro del Papa.- Qué pasa ¿te has castigado mucho anoche o te acostaste tarde?
El Papa.- No. Pero no he dormido.
Suegro del Papa.- ¿Y no te dieron una pastillita?
El Papa.- No la pedí. Comencé a pensar en tanta pobre gente como podía morirse en esta noche, por frío, por hambre…, gente que no iba a ver el alba del primer día del 2013 y me desvelé.
Suegro del Papa.- !Pues vaya una novedad! Pasa todos los días.
El Papa.- Lo sé. Pero anoche pesaban sobre mí como una losa. No sé si hago lo suficiente para ayudarles. No sé si El me podrá perdonar algún día. Pero yo ya no sé qué hacer.
Suegro del Papa.- Pues como no te los traigas a todos aquí… Y no te van a caber.
El Papa.- Pues por eso. A lo mejor lo que tengo que hacer es llevarles el Vaticano allí. Y cuando pienso que eso es imposible, que vender las riquezas de la Iglesia apenas aliviaría a esa gente 10 ó 15 años, no sé si lo creo realmente así o no lo hago porque no me atrevo o por comodidad…
Suegro del Papa.- Amigo. Tu fuerza son las conciencias, no el dinero ni la riqueza. Pero tienes que conseguir que te escuchen y, sobre todo, que te hagan caso. Que los tuyos lo sean de verdad. No de boquilla. Podríais cambiar el mundo, pero…
El Papa.- Lo sé. En fin: Él proveerá. Me voy a la cama. Que descanses y feliz año.

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