Papa Francisco: Via Crucis y Avarizia. Objetivo: hundir al Papa. Las finanzas vaticanas, un torpedo para hundirlo.

Suegro del Papa.- ¿Estás muy quemado?

Papa Francisco.- ¿Quemado? No. ¿Por qué?

Suegro del Papa.- Porque algunos dicen que ya eres un fracaso…

Papa Francisco.- y tú ¿qué piensas?

Suegro del Papa.- Lo que yo piense es una tontería. Pero la que tú tienes encima es gorda. Mañana salen los dos libros con las filtraciones del cura español y la italiana laica. Son un palo…

Papa Francisco.- O una oportunidad…

Suegro del Papa.- Ya estás tú con tu buenismo… ¿No te parece grave?

Papa Francisco.- Sí, pero no. No es una debacle para la Iglesia. Están emergiendo las negatividades y fragilidades. ¿No formaba eso parte de la apertura, de la cercanía, de la verdad…?

Suegro del Papa.- Sí, pero no así… Yo estoy seguro que esto es un siluro contra la línea de flotación contra el proceso de renovación que quieres llevar adelante. Lo intentaron con el Sínodo y el cura gay y ahora con esto…

Papa Francisco.- Debemos seguir adelante con serenidad y determinación. El punto clave es que ahora somos más creíbles que antes, hoy más que ayer y así sucesivamente, a pesar de la enorme herida y dolor que nos causan estas situaciones.

Suegro del Papa.– Creo que hay quien teme a una Iglesia que empieza a ser inatacable en algunos puntos, que comienza a ser más creíble también a los ojos de los no creyentes y esto está haciendo perder la razón a alguno. Algunos ataques son injustificables y no puedes ser blando.

Papa Francisco.- ¿Blando? No. Cordial, sí. Me hago una reflexión que me preocupa más que las filtraciones: Si no podemos custodiar el dinero, que se ve ¿cómo podremos custodiar el alma de los fieles que no se ve?

Suegro del Papa.- Es que los tienes cerca, y a las pruebas me remito, que lo que menos les preocupa son las almas de los fieles, como tú dices: les preocupa su portfolio, sus privilegios, su status y cargarse a un papa que pretende acabar con eso…

Papa Francisco.- Sí. Pero yo no estoy solo. Y no estoy solo en ningún sentido. Y no cejaré en llevar la barca de Pedro a una Iglesia abierta, transparente y testigo fiel del mensaje de Jesús: el amor a todos los seres humanos y la ayuda a los más desfavorecidos, saltando lo que haga falta por encima de los que visten sedas y pisan alfombras, aunque sea en ropajes de Iglesia o en la Curia Vaticana.

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