Abolir el celibato

Suegro del Papa.- ¿Así que te visitará pasado mañana el arzobispo de Canterbury?
Papa Francisco.- Es un detalle por parte de Justin Welby venir a verme al Vaticano.
Suegro del Papa.- ¿Viene a verte o a venderte petróleo?
Papa Francisco.- ¡Qué descarado eres! Trabajó en las petroleras y fue un pez gordo, pero hasta que Dios le llamó por este camino eclesial y lo dejó todo.
Suegro del Papa.- ¿Y viene solo?
Papa Francisco.- No. Viene con el obispo católico de Canterbury, con el que se entiende bastante bien.
Suegro del Papa.- No me refiero a eso. Si viene con su familia, vas a tener que recibirlo en la sala de audiencias generales: Tiene esposa y cinco hijos vivos. Una murió. Ese sabe de qué va la vida, no tú. No sabes lo que cambia la vida teniendo mujer, hijos, suegros, yernos etc.
Papa Francisco.- No lo sé pero creo que puedo intuirlo.
Suegro del Papa.- Pues póngaste como te pongas, el celibato es un tema que tienes encima de la mesa y que tienes que enfrentar. Welby te podría ayudar.
Papa Francisco.- En mi caso el celibato es una opción personal, pero sé que hay sacerdotes que optando por el sacerdocio tienen que aceptar el celibato como una carga añadida, y para muchos de ellos innecesaria.
Suegro del Papa.- Pues ya sabes…
Papa Francisco.- Sigo con interés los casos de curas casados anglicanos que se vienen al catolicismo. ¿Te cuento un chiste?
Suegro del Papa.- Dime.
Papa Francisco.- Son dos viejos curas, charlando después de mi elección. Le dice uno al otro: “¿crees que habrá un concilio pronto?” Y le responde el otro: “Casi seguro que sí”. Y le pregunta el primero: “¿Y abolirán el celibato?”. Y le dice el segundo: “Casi seguro que sí, pero eso no lo veremos tú yo. Ya lo verán nuestros hijos…”
Suegro del Papa.- Lo conocía porque lo contaste en un libro en Buenos Aires. Volviendo a Canterbury, al final el arzobispo es el segundo. Manda la reina de Inglaterra en esa Iglesia.
Papa Francisco.- Es un cisma que no tenía que haberse producido nunca. Problemas de bragueta de un rey y poca mano izquierda y comprensión de todos tienen la culpa. Voy a apoyar a Welby en su lucha por la regeneración moral y ética de este mundo canalla y criminal de las finanzas, que él conoce muy bien. Que Dios nos ayude a los dos.

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Canterbury

Suegro del Papa.- No hemos comentado nada del nuevo arzobispo de Canterbury.
El Papa.- ¿Y qué había que comentar?
Suegro del Papa.- Ya sé que no te gusta mucho el tema.
El Papa.- ¿Quién lo dijo? Tengo esperanza en este hombre. Tiene juventud para ver los signos de los tiempos. Otra cosa es que los interpretemos de la misma manera.
Suegro del Papa.- Se fue muy pronto el anterior arzobispo ¿no te parece?
El Papa.- ¿Me estás insinuando que yo también debería irme? Llegará un día en que eso sea normal en nuestra Iglesia, pero por ahora una abdicación podría producir un cataclismo. Mira el pobre Juan Pablo II lo que tuvo que aguantar….
Suegro del Papa.- Piensa un poco. Cataclismo ¿por qué? Si no hubiera tanta ambición en los que te tienen que sustituir…
El Papa.- No hay tanta como decís los críticos como tú, aunque sí que la hay. Además estoy convencido de que al final el Espíritu nos guía y se sobrepone a tanta miseria humana como arrastramos.
Suegro del Papa.- El Espíritu, El Espíritu. !Cuánta lata le dais en vano, cómo se os llena la boca y qué poco lo escucháis! ¿Sabes lo que sí que se sobrepone y que es muy clarificador? Haber trabajado en el mundo, en el petróleo nada menos, ser hijo de padres divorciados en su infancia, tener hijos, aguantar una suegra como le pasa al nuevo de Canterbury.
El Papa.- Que todo ello le valga para enfrentar los problemas que tiene encima de la mesa, que no son pocos, con el matrimonio homosexual, el sacerdocio de las mujeres, etc. Y que Dios quiera que él y yo dejemos unas Iglesias un poco más unidas que ahora y con un mensaje moral para los más ricos en beneficio de los más pobres que logre transformar este mundo terrible.
Suegro del Papa.- ¿Ya le has llamado?
El Papa.- Le han llamado de mi parte.

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