Papa Francisco: temen por su vida. Cuba, Fidel, Obama y Fray Junípero Serra

Suegro del Papa.- ¿Así que en la actualidad tenemos más mártires que en tiempos de los primeros cristianos?
Papa Francisco.- Muchos más. Piensa sólo en las víctimas del IS, que han hecho reducir el número de cristianos en Irak en casi un millón en 8 años. No todos asesinados: la mayoría huidos, refugiados. Pero casi es más martirio esto que la muerte directa.
Suegro del Papa.- ¿Serás tú el próximo mártir?
Papa Francisco.- ¿Qué dices? Eso son locuras.
Suegro del Papa.- Pues no lo son para Evo Morales, que dice que teme por tu vida…
Papa Francisco.- No entra entre mis cien primeras preocupaciones. Como dice el refrán “cuando te toca, ni aunque te quites y cuando no te toca, ni aunque te pongas”.
Suegro del Papa.- Optimismo.
Papa Francisco.- Y realismo y Providencia.
Suegro del Papa.- ¿Qué tal el viaje a Cuba y Estados Unidos?
Papa Francisco.- Al aeropuerto nos vamos ahora mismo. Todo preparado.
Suegro del Papa.- ¿Por qué has querido ver a Fidel? ¿Qué le vas a decir?
Papa Francisco.- Lo sabrás en cuanto se lo haya dicho a él, no antes.
Suegro del Papa.- Tienes un buen lío con la canonización de fray Junípero Serra…
Papa Francisco.- No se pueden ver las cosas de entonces con los ojos de hoy. Con los ojos de entonces, Junípero hizo un gran trabajo de lealtad y solidaridad con los indígenas, enfrentándose en muchos casos a lo que entonces eran los poderes. En definitiva: contracorriente.
Suegro del Papa.- Obama te ha hecho el regalo de levantar el embargo un día antes de tu llegada a Cuba.
Papa Francisco.- No del todo, no del todo. Pero todo son pasos.
Suegro del Papa.- Buen viaje.
Papa Francisco.- Gracias.

Papa Francisco y el mundo de las chorradas: le subastan la Harley. Un Papa superficial

Suegro del Papa.- Claramente soy de otra época.
Papa Francisco.- ¿Por qué?
Suegro del Papa.- A pesar de no entenderle la mitad de lo que decía él y su amigo el de Nazaret, me sentía más cómodo con mi yerno Pedro y los suyos que contigo y los tuyos.
Papa Francisco.- A ver ¿qué te pasa?
Suegro del Papa.- Que vivimos en un mundo de chorradas. Que es más importante que te subasten la moto o que te quiere ver Obama que tu sermón de hoy dando leña a la figura del cristiano corrupto, del laico corrupto, del sacerdote corrupto, del obispo corrupto, que se aprovecha de la situación, de su privilegio de la fe, de ser cristiano… ¡Qué pena, qué mundo, qué porquería de información!
Papa Francisco.- Cálmate, hombre.
Suegro del Papa.- ¿Cómo quieres que me calme? Le das al Google famoso y lo primero que aparece de ti es eso: tu Harley, Obama que te quiere ver… ¿No estarás contribuyendo tú a esa superficialidad? Es una de las críticas que te hacen los que no saben por dónde hincarte el diente y sacarte de la silla de Pedro.
Papa Francisco.- No te creas que no lo pienso yo. Pero ¿qué puedo hacer? ¿Te parece mal que se subaste una moto que no voy a usar, que me la regalan por puro compromiso y afán publicitario? Si queremos sacarle el dinero que Cáritas necesita, hay que hacerlo así. Es como cuando Él convirtió el agua en vino ¿Qué nos quedó? ¿Sabes tú algo que hubiera dicho en ese momento? Apenas unas palabras de María: “haced lo que El os diga”. Pero todo el mundo sabe que se convirtió el agua en vino.
Suegro del Papa.- Puedes tener razón, pero reconocerás conmigo que es superficial.
Papa Francisco.- Quizás. Pero también reconocerás tú conmigo que es humano. Y nada más divino que lo humano desde que Él anduvo por aquí.
Suegro del Papa.- No sé cómo te las arreglas, pero siempre me la lías. A ver si estás tan listo con Obama y se la lías también a él para que arregléis algo este desastroso e injusto mundo nuestro.

¿Ganó Obama?

Suegro.- ¿Ha ganado el tuyo?
El Papa.- ¿Qué mío?
Suegro.- ¿Te estás quedando conmigo? Obama o Romney.
El Papa.- Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Suegro.- No me vengas con frases de tu amiguito. ¿Ha ganado el que querías o no?
El Papa.- Yo no quería uno u otro. Cada día estoy más convencido de que no somos de este mundo y que no debemos estar aliados con el poder porque estaremos contra los pobres.
Suegro.- No piensan así muchos de tus capitanes… Por cierto, dónde anda el crack del Cardenal de New York ¿o también se ha ido de fin semana a Portugal…?
El Papa.- ¡Qué ácido eres! Está en su sitio. Hablé ayer con él. Me ha dicho que ahora querría tener más poder que nunca, para que le escucharan los poderosos.
Suegro.- ¿Por qué ahora?
El Papa.- Porque hoy, que ya han pasado las elecciones, empieza el verdadero drama de muchos newyorkinos que lo han perdido hoy. Pasadas las elecciones, se olvidarán de ellos. Y este inverno morirá mucha gente en la calle de frío y hambre ¡Eso en América! ¡Cómo estarán a Haití! Para eso nos vale el poder, para eso le vale ser cardenal: si fuera un simple cura no le escucharía nadie.
Suegro.- Bueno, pero ¿Obama o Romney?
El Papa.- ¡Pesado eres! ¡Anda, vete a dar una vuelta!

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