Papa Francisco y Giulia: un bendito, un inconsciente o un loco. !Que no están casados!

Papa Francisco.- Feliz año, viejo.
Suegro del Papa.- Igualmente.
Papa Francisco.- Tiempo que no te veía por aquí.
Suegro del Papa.- Es que ya no sé si pinto algo aquí. No sé quién eres.
Papa Francisco.- ¿Cómo que no sabes quién soy? ¡Jorge Mario Bergoglio: el papa Francisco!
Suegro del Papa.- Realmente ¿eres el Papa? O eres algo raro. Yo no sé si eres un sueño (en algunos casos una pesadilla) o eres real. Eres lo más parecido que he visto a San Pedro, mi primer yerno, y a su amigo el nazareno.
Papa Francisco.- ¿Y por qué todas esas dudas?
Suegro del Papa.- Por mil cosas. He estado hoy en el bautizo de Giulia, esa niña hija de un matrimonio civil. ¡Francisco: Que sus padres no están casados por la Iglesia! ¿Tú sabes la cantidad de curas a los que hoy has roto los esquemas? ¿Tú sabes la cantidad de curas que niegan el bautismo a esos niños? ¿Tú sabes lo pesados que se ponen con sus cursillos prematrimoniales? Qué sabrán ellos de eso: y hoy bautizas a esa niña de dos padre empecatados.
Papa Francisco.- ¿Y tengo alguna razón para no hacerlo? ¿Quién soy yo o quiénes son esos curas para decidir quién va a ser hijo de Dios por el bautismo si sus padres lo quieren?
Suegro del Papa.- Y además les dices en la prédica que si los niños tienen hambre que les den de comer: ¡en plena ceremonia! ¡O eres un bendito, o un inconsciente o un loco!
Papa Francisco.- Sólo soy un viejo jesuita a quien el Señor trajo a Roma. Ahora, si lo hago mal, será su responsabilidad. Y si la culpa es mía, tiene poder para arreglarlo.
Suegro del Papa.- ¡Arreglarlo! Espero que no lo arreglen algunos a su manera… Que Dios nos asista y a ti te ayude. Y que… mejor lo dejo.
Papa Francisco.- No, decíme.
Suegro del Papa.- ¡Que sigas así! Estás devolviendo a muchos la sonrisa de ser cristianos. Gracias.
Papa Francisco.- Reza por mi.

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El Papa Francisco al fútbol: audiencia general con azulgranas

Suegro del Papa.- ¿Bien la audiencia general?
El Papa.- Sí, ¿por qué?
Suegro del Papa.- No, por nada. Te veo cómodo predicando. Y tengo la sensación de que la gente te escucha.
El Papa.- Dios te oiga. Que no sea todo el folclore de. “!ala, a ver al Papa!
Suegro del Papa.- Hombre. Un poco de folclore hoy había, con tu San Lorenzo del Almagro…
El Papa.- ¿Pasa algo? ¿No me puede gustar el futbol?
Suegro del Papa.- Claro que sí, hombre. No te enfades. Es más: me ha gustado mucho la carta que has enviado ayer al Presidente de tu equipo. No creí que un Papa pudiera mezclar tan bien fútbol y Jesús. Pero claro: eres argentino…
El Papa.- ¿Y?
Suegro del Papa.- Que “tenés” un don especial. En positivo. Por cierto: hay otros azulgranas que ya te han invitado a ver un partido en su estadio.
El Papa.- ¿Ah, sí? Pues otros azulgranas solo pueden ser los de Messi.
Suegro del Papa.- Justamente esos. A lo mejor pensaban que cuando hablabas de azulgranas hablabas de ellos y no de los tuyos.
El Papa.- No. Messi conoce San Lorenzo.
Suegro del Papa.- Pues no les hagas muchas carantoñas, no se te enfaden los blancos o rojiblancos de Madrid… ¿Qué tal con el jefe de los protestantes alemanes?
El Papa.- Muy bien. Quiero devolverle la visita en Alemania. Cuando te encuentras con gente así, te das cuenta de que todos buscamos al mismo Dios.
Suegro del Papa.- ¿Incluso Ban-ki Moon?
El Papa.- ¿Por qué no? Compartimos ambos un objetivo y una responsabilidad: los excluidos, los desheredados, los perseguidos del mundo. Si unimos esfuerzos, seremos más eficaces. Nos seré yo el que divida y pondré todo mi esfuerzo en ello, en unir y rogarlo a los cuatro vientos. Es el único sentido de tener un Estado y estar en la ONU.
Suegro del Papa.- Así visto, hasta parece bien que existe el Vaticano…

Mosqueo: A la cárcel y con moras. A trabajar toca.

Suegro del Papa.- ¿Qué tal lo llevas?
El Papa.- Bien. Estoy un poco cansado.
Suegro del Papa.- Te lo noté el domingo después del sermón. Cuando te sentaste, respirabas con dificultad. Y el viernes en el Coliseo se te veía muy cansado. Me dio mala espina verte todo el tiempo sentado, cuando todo el mundo, incluidos cardenales, estaban de pié. En un momento llegué a pensar que estabas dormido.
El Papa.- No sería la primera vez que me duermo rezando. Ni será la última. Dormirse delante de Dios, casi como un niño pequeño, también es rezar.
Suegro del Papa.- Sí, si tú lo dices. Pero no cuadra con un líder carismático y mediático como quieren verte aparecer. Para abuelito acabado ya teníamos al que papa Emérito.
El Papa.- La verdad que sí. Aún me pregunto por qué no escogieron a uno más joven.
Suegro del Papa.- Tampoco les interesa bloquear el escalafón muchos años…
El Papa.- Oye: eres un poco cara ¿no?
Suegro del Papa.- Francisco: Simplemente realista.
El Papa.- Bueno, dejemos el tema. Pero sí: estoy un poco cansado.
Suegro del Papa.- Pues vete preparándote porque hasta ahora sólo ha sido la parte buena: el éxito, los medias, las primeras páginas, los halagos… Ahora toca arremangarse y empezar a trabajar. Buena prisa te has dado en nombrar sustituto en Buenos Aires. Como si tuvieras miedo a que pusieran uno distinto al que tú querías. Si ahora eres tú el jefe…
El Papa.- Eso lo tenía muy claro. ¿Para qué esperar?
Suegro del Papa.- ¿Qué pasa, que lo otro no lo tienes claro? ¿Un Secretario de Estado, todos los ministerios o dicasterios, como vosotros lo llamáis? Ahí te está esperando la gente. Está muy bien todo lo que has ido diciendo hasta ahora. Le ha gustado mucho a la gente: ahora hay que confirmarlo con los hechos y con gente que te ayude. Tú solo no puedes.
El Papa.- Lo sé y estoy en ello.
Suegro del Papa.- Hay un video tuyo en you tube “video de Jorge antes de ser Francisco ” que como te creas y hagas lo que dices la vas a liar parda. Algunos, incluso cardenales, ya están mosqueados contigo: eso de la misa de Jueves Santo en una cárcel y lavar los pies a dos tías, y encima moras… Yo me miraría el chisme del mate antes de tomar… Consejo de Juan Pablo I….
El Papa.- Por Dios, hombre. Tranquilo. Todo será Inch´Allah.
Suegro del Papa.- Sí, bromea con algunos de estos que visten de rojo y verás. Que tengas buena noche.

De Cardenal Bergoglio a Papa Francisco I

Suegro del Papa.- Me voy al Vaticano. Ya tengo yerno. Dame un abrazo. Me da pena dejarte aquí en Castel Gandolfo. Pero el cónclave ha concluido.
El Papa Emérito.- Es tu sitio. Te he querido mucho. Te echaré de menos. ¿Vendrás a verme?
Suegro del Papa.- Espero que no sea pronto. En todo caso en dos meses o así te veo allí. Confío en que a Francisco I Dios le dé un pontificado largo o hasta que él,como tú, lo decida.
El Papa Emérito.- Pelota. Eres un pelota.
Suegro del Papa.- Todo lo pelota que quieras. Pero si Bertoglio es un buen Papa, como creo, será, en una enorme parte, por lo que tú has hecho y dicho con tu renuncia. Por cierto: vaya detallazo. ¡Puso a rezar al mundo entero por ti!
El Papa Emérito.- Pero el detalle y el gesto no es eso sólo. Fíjate en el pectoral, el crucifijo, que sacó: lejos del oro. Fíjate en que salió sin la esclavina roja, signo que podía ser percibido como un lujo. Fíjate en cómo pidió que el pueblo le bendijera antes de bendecir él al pueblo: qué gesto, inclinándose ante sus fieles de Roma. Y para qué hablar del nombre: Francisco, la humildad y la naturalidad por antonomasia.
Suegro del Papa.- ¿Estás contento?
El Papa Emérito.- Me he emocionado. Pudo haber sido Papa cuando yo lo fui. El Espíritu Santo es cabezota. Espero no haber sido yo un obstáculo de ocho años para que llegara el Papa que Él quería.
Suegro del Papa.- Puedes estar seguro de que no. Tú has sido el paso necesario para este otro paso. Y él te lo ha agradecido. Ha sido muy elocuente su insistencia en ser obispo de Roma, Roma como Iglesia que preside a todas las demás en la caridad y no como jefa… No sé… Me parece un buen yerno. Ya te contaré. Y déjame que te abrace. Tú has sido un gran Papa. Ahora ayúdale si puedes, pero no le des la lata.
El Papa Emérito.- Francisco I puede estar seguro de que no sólo no le molestaré. Procuraré que no le molesten otros. Que Dios le ayude y todos nosotros también.
Suegro del Papa.- Hasta siempre, Joseph; hasta siempre Benedicto; hasta siempre, Ratzinger.

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