Papa Francisco: Eres único, felicidades. Divorcios, confesiones: qué está pasando.

Suegro del Papa.- Es la leche. Te gritan que eres grande, que eres único, como a los dioses del fútbol.
Papa Francisco.- ¿Y no soy único? ¿No lo eres tú? ¿No lo son los pobres desgraciados que están pidiendo limosna a la entrada de la Plaza de San Pedro? ¿No nos hizo y quiso Dios uno por uno desde toda la eternidad? Yo así lo tengo entendido y creo que Jesús así lo manifestó con su vida.
Suegro del Papa.- Totalmente de acuerdo. Pero de acuerdo también con el tío que te lo gritó en San Pedro: eres único. Y la Iglesia, la buena gente de la Iglesia, se alegra de que seas único. Les hacías tanta falta…
Papa Francisco.- No les hago ninguna falta. Sólo necesitan de quien sencilla y sinceramente les recuerde la nueva buena, el Evangelio, sin adulteraciones ni edulcorantes. Como es: directo, sencillo, cordial, acogedor, cariñoso…
Suegro del Papa.- Las cosas están cambiando, y están cambiando desde que mandas tú. Por algo será.
Papa Francisco.- ¿En qué están cambiando?
Suegro del Papa.- ¿No lo sabes tú? ¿No lo notas? Para empezar, por ejemplo: el mundo hace más caso al Papa, o al menos está más pendiente de lo que él, tú, dice o hace. Para continuar: hay más gente en las Iglesias; más: la gente se acerca más al confesionario. La confesión ha cambiado: lo haces sin tener que pasar por el calvario de contarle a un tipo desconocido al detalle y con calculadora el qué y cuántas veces.
Papa Francisco.- ¿Y no tiene que ser así?
Suegro del Papa.- Pues claro. ¿De verdad llamaste a una divorciada para decirle que podía comulgar?
Papa Francisco.- Llamé a una señora, casada con un divorciado, para decirle que la Iglesia la acogía. Que igual que Cristo a la pecadora, si nadie la había condenado, yo tampoco. Más aun: que por el poder que Cristo me había dado le eran perdonados todos sus pecados. Y que se acercara a la Iglesia y a comulgar serenamente.
Suegro del Papa.- Que la iglesia la acogía… Si tú supieras cuánto cura funcionario hay por el mundo cerrando puertas y pidiendo pasaportes para entrar… A cuántos jóvenes se les lleva a casarse por el juzgado por la falta de sensibilidad y las exigencias de algunos curas para casarse por la Iglesia…
Papa Francisco.- Sé perfectamente cómo está mi tropa, si se me permite hablar así. Pero sé también que el Espíritu, que sopla donde quiere y cuando quiere, está soplando fuertemente en estos tiempos. En la Iglesia y fuera de ella.
Suegro del Papa.- Si tú lo dices… Yo por mi parte, que así sea. Y ya puestos: feliz día de San Jorge: Jorge Mario Bergoglio. De jesuita de extrarradio a Papa. Que San Jorge y San Francisco te protejan.

Anuncios

Papa Francisco: Pascua de resurrección, cambiemos el mundo

Suegro del Papa.- Feliz Pascua de Resurrección.
Papa Francisco.- Muchas gracias. Igualmente.
Suegro del Papa.- Y ¿si no resucitó?
Papa Francisco.- Pues…
Suegro del Papa.- Pues te lo digo yo: todo esto sería una filfa, la vida una lotería, la solidaridad una tontería y la dignidad una patraña. ¿Quién y por qué puede poner orden en todo esto si Él no está?
Papa Francisco.- La pregunta también me la hago yo y nos la hacemos todos en un momento u otro. Pero tengo tan claro que resucitó…
Suegro del Papa.- Por qué lo tienes tan claro.
Papa Francisco.- Porque me tengo que fiar de la gente y me fío profundamente. De los de antes y de los de ahora.
Suegro del Papa.- No te entiendo…
Papa Francisco.- Me fío de los de antes, de los que estuvieron con él, porque lo vieron y nos lo transmitieron. ¿Por qué nos iban a mentir? No tenían ninguna razón para mentirnos. Además: parece que estas generaciones de ahora necesitamos que también se nos aparezca a nosotros el resucitado. ¿Todos los años, en todos los países o basta un año en un sitio y televisarlo? Ni así creerían algunos. Recuerda aquello de “si no veo, no creo”. Y en todo caso, ahí están hoy los que hacen que todo esto no sea una filfa, que la vida sea algo precioso y no una lotería bajo la ley del más fuerte, que la solidaridad sea una realidad y la dignidad una exigencia humana. Esos, creyentes o no, son un testimonio de la resurrección del nazareno.
Suegro del Papa.- Me alegra oírte, hombre. ¡Para que luego digan que los curas no creen en nada!
Papa Francisco.- Creer creemos casi todos: hoy el tema es aquello de “haced lo que os dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen”. No siempre somos un buen ejemplo lamentablemente. Lo triste es que el día del aniversario de la resurrección del Cristo, será también el día en que muchos inocentes morirán de mil maneras en este mundo terrible. ¡Cambiémoslo!

Monseñor Parolin, trabajar como una mula y mujeres cardenales

Suegro del Papa.- ¿Mañana despides a Bertone?
Papa Francisco.- Bertone hace tiempo que se despidió él. Pero además la palabra adecuada no es despedir.
Suegro del Papa.- ¿Cuál es?
Papa Francisco.- Sustituir.
Suegro del Papa.- ¿Así de simple? ¡Qué desilusión!
Papa Francisco.- ¿Qué pasa? ¿Tú también buscando titulares? Pues así de simple. Sustituir a un venerable anciano de 79 años, a quien le tocó pelear en momentos históricos muy difíciles. Y que ha podido equivocarse muchas veces, que no tantas, pero de quien nadie cuestiona su honradez. Se va a su casa como vino, después de trabajar como una mula. Que es lo que le va a tocar a Piero, Piero Parolin.
Suegro del Papa.- Bueno, pero ése es joven, igual demasiado joven.
Papa Francisco.- Jesús los escogió jóvenes.
Suegro del Papa.- Ya, pero no tanto y no tenían que andar por esta cueva de arpías que es el Vaticano. Aquí corro peligro hasta yo. Con Parolin ¿estás ya designando a tu sucesor?
Papa Francisco.- Líbreme Dios de pretender forzar al Espíritu Santo.
Suegro del Papa.- Pero no me negarás que es de los tuyos. Entre otras cosas estudió en la Universidad de los Jesuitas…
Papa Francisco.- Vamos a ver. ¡Qué paciencia tuvo que tener contigo San Pedro! He elegido un colaborador con fuerza, ganas, ideas claras e intachable. Y que además no va a tener tanta cuota de poder como tenía el cardenal Bertone, porque, no sé si te has dado cuenta, estamos trabajando y repartiendo el poder colegialmente, sinodalmente, como fue en los primeros tiempos, aunque la responsabilidad final de velar por los hermanos y confirmarlos en la fe sea mía y sólo mía. Y en esa responsabilidad, que no es poder, participará y me ayudará Parolin.
Suegro del Papa.- Y le harás cardenal de inmediato.
Papa Francisco.- Todo en su momento y ya veremos cuál es, si es, el momento.
Suegro del Papa.- Por cierto: ¿vas a hacer Cardenal a alguna mujer o las vas a seguir dejando sólo fregar las iglesias? Yo te puedo hablar de alguna que lo merecería.
Papa Francisco.- Y yo no de alguna: Te podría dar una lista que sería casi interminable.
Suegro del Papa.- Pues ánimo, y que no decaiga. Armarías una gorda.

Feliz 2013

Suegro del Papa.- Bueno, ¿cómo estás? Ya hemos quemado el primer día del 2013.
El Papa.- Estoy hecho polvo, muy cansado. Me voy a ir ya mismo a la cama.
Suegro del Papa.- Llevas unas días con mucho trajín en tanta fiesta. Y muy televisado.
El Papa.- ¿En qué hemos convertido estas fiestas? Tenía un amigo que decía que lo mejor de las Navidades era sobrevivirlas.
Suegro del Papa.- Bueno, bueno… te veo…
El Papa.- Sólo cansado.
Suegro del Papa.- Qué pasa ¿te has castigado mucho anoche o te acostaste tarde?
El Papa.- No. Pero no he dormido.
Suegro del Papa.- ¿Y no te dieron una pastillita?
El Papa.- No la pedí. Comencé a pensar en tanta pobre gente como podía morirse en esta noche, por frío, por hambre…, gente que no iba a ver el alba del primer día del 2013 y me desvelé.
Suegro del Papa.- !Pues vaya una novedad! Pasa todos los días.
El Papa.- Lo sé. Pero anoche pesaban sobre mí como una losa. No sé si hago lo suficiente para ayudarles. No sé si El me podrá perdonar algún día. Pero yo ya no sé qué hacer.
Suegro del Papa.- Pues como no te los traigas a todos aquí… Y no te van a caber.
El Papa.- Pues por eso. A lo mejor lo que tengo que hacer es llevarles el Vaticano allí. Y cuando pienso que eso es imposible, que vender las riquezas de la Iglesia apenas aliviaría a esa gente 10 ó 15 años, no sé si lo creo realmente así o no lo hago porque no me atrevo o por comodidad…
Suegro del Papa.- Amigo. Tu fuerza son las conciencias, no el dinero ni la riqueza. Pero tienes que conseguir que te escuchen y, sobre todo, que te hagan caso. Que los tuyos lo sean de verdad. No de boquilla. Podríais cambiar el mundo, pero…
El Papa.- Lo sé. En fin: Él proveerá. Me voy a la cama. Que descanses y feliz año.

Día de todos los Santos

Suegro.- No te he visto por el cementerio.
El Papa.- ¿Te parece poco cementerio lo que tengo yo aquí? He estado con estos.
Suegro.- Sí, pero estos no son los tuyos. No son tu padre y tu madre.
El Papa.- Ya: pero son los que saben lo que yo estoy pasando, porque lo han pasado ellos.
Suegro.- ¿Has bajado a la tumba de los Papas?
El Papa.- Ni eso he podido hacer. Lo haré mañana.
Suegro.- !Qué pena me das! eres el ser menos libre del planeta.
El Papa.- Y el que más tiene que trabajar para que lo sean los demás. Y con no mucho éxito.
Suegro.- !Que descanses!

A %d blogueros les gusta esto: