renuncia: lo dejo.

Suegro del Papa.- ¿Cómo estás?
El Papa.- Bien. Mejor que ayer. Ya te dije que me quitaría un peso de encima.
Suegro del Papa.- Tienes a mucha gente de buena fe hecha polvo. No se lo esperaban y les cuesta digerirlo.
El Papa.- Ya lo imaginábamos.
Suegro del Papa.- Y tienes también a muchos encantados de que te vayas. Como si contigo se acabaran los Papas.
El Papa.- También lo sabíamos. A esos quizás no supe anunciarles un mensaje prometedor y liberador. Para esos, creo que no lo hice bien. Dios me perdone.
Suegro del Papa.- Hicieras lo que hicieras, estarían encantados con amargarte incluso la renuncia. Son los de siempre. Los que tu Maestro llamaba “las puertas del infierno”. Así que no sufras.
El Papa.- Un sufrimiento han sido estos siete años. Nadie tan pequeño como yo puede llevar una carga tan grande sin Su amor y el de la Iglesia. Si hoy yo fuera Cardenal, a la mínima posibilidad de ser Papa estaría temblando.
Suegro del Papa.- Pues también los hay aquí en el Vaticano muy cerca de ti encantados de que te vayas: el escalafón es el escalafón…
El Papa.- No seas cínico.
Suegro del Papa.- No lo soy. Alguno vestido de rojo meterá una botella a enfriar para celebrar que comienza la carrera de su vida y por si dentro de mes y medio tiene algo que celebrar.
El Papa.- Pues será un inconsciente. Que Dios le ayude.
Suegro del Papa.- ¿Podrás descansar?
El Papa.- Espero que sí. Mi vida está entre dos llamadas. La que me trajo al sacerdocio hace muchos años, siendo joven y la que a partir de ahora espero de final de mis días, que probablemente no tardará. Ya no me queda nada en la Tierra. Ansío verle cara a cara. Confío en que esta espera sea tranquila, breve y en paz y comience hoy con un sueño relajado.

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Feliz 2013

Suegro del Papa.- Bueno, ¿cómo estás? Ya hemos quemado el primer día del 2013.
El Papa.- Estoy hecho polvo, muy cansado. Me voy a ir ya mismo a la cama.
Suegro del Papa.- Llevas unas días con mucho trajín en tanta fiesta. Y muy televisado.
El Papa.- ¿En qué hemos convertido estas fiestas? Tenía un amigo que decía que lo mejor de las Navidades era sobrevivirlas.
Suegro del Papa.- Bueno, bueno… te veo…
El Papa.- Sólo cansado.
Suegro del Papa.- Qué pasa ¿te has castigado mucho anoche o te acostaste tarde?
El Papa.- No. Pero no he dormido.
Suegro del Papa.- ¿Y no te dieron una pastillita?
El Papa.- No la pedí. Comencé a pensar en tanta pobre gente como podía morirse en esta noche, por frío, por hambre…, gente que no iba a ver el alba del primer día del 2013 y me desvelé.
Suegro del Papa.- !Pues vaya una novedad! Pasa todos los días.
El Papa.- Lo sé. Pero anoche pesaban sobre mí como una losa. No sé si hago lo suficiente para ayudarles. No sé si El me podrá perdonar algún día. Pero yo ya no sé qué hacer.
Suegro del Papa.- Pues como no te los traigas a todos aquí… Y no te van a caber.
El Papa.- Pues por eso. A lo mejor lo que tengo que hacer es llevarles el Vaticano allí. Y cuando pienso que eso es imposible, que vender las riquezas de la Iglesia apenas aliviaría a esa gente 10 ó 15 años, no sé si lo creo realmente así o no lo hago porque no me atrevo o por comodidad…
Suegro del Papa.- Amigo. Tu fuerza son las conciencias, no el dinero ni la riqueza. Pero tienes que conseguir que te escuchen y, sobre todo, que te hagan caso. Que los tuyos lo sean de verdad. No de boquilla. Podríais cambiar el mundo, pero…
El Papa.- Lo sé. En fin: Él proveerá. Me voy a la cama. Que descanses y feliz año.

Primer twitter del Papa

Suegro del Papa.- ¿Qué tal la experiencia?
El Papa.- Supongo que bien. Los que saben dicen que muy bien.
Suegro del Papa.- ¿No has tenido la curiosidad de ver qué dice la gente?
El Papa.- He visto las preguntas y he sabido cómo iban a ser las respuestas, pero no me verás con el smartphone, que además no tengo, escribiendo twits. No tengo mucho tiempo, aunque sabes que mis días son muy largos.
Suegro del Papa.- Hombre, todo el mundo imagina que te lo escribirán otros, pero yo creo que te vendría bien entrar en lo que la gente te dice y se dice entre sí por tus twits.
El Papa.- ¿Lo has hecho tú por mí?
Suegro del Papa.- Sí.
El Papa.- Estaba seguro. ¿Y?
Suegro del Papa. Primero, creo que has hecho muy bien metiéndote en este fregado.
El Papa.- ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Veo que hay mucha gente que te sigue, y que te sigue honestamente. Y trabajan intentando multiplicar tu mensaje para que llegue a todos.
El Papa.- Eso es bueno.
Suegro del Papa.- Sí, pero no es lo más importante. Lo importante es que he visto que para muchos será una fuente de esperanza condensada en los 140 caracteres, como deben ser en la actualidad, por desgracia, la mayoría de los mensajes. Vale para toda esa gente, entre los que empiezo a contarme, que no aguanta los sermones paliza que a veces les dais.
El Papa.- Pues si sirve al Reino de Dios, en cualquier forma que sea, ha sido un acierto.
Suegro del Papa.- Sin duda. Y si te ves unos cuantos twits al azar, podrás ver que hay de todo. Que hay muchos en el mundo que te han perdido el respeto, aunque sea injustamente. Y aunque tú no tengas la culpa, porque si fueras más bueno serías tonto, tienes que buscarlos también y traerlos al redil. Lo que no sé es cómo y con qué ayuda cuentas entre los tuyos.
El Papa.- Cuento con la de Él.

Twitter del Papa

Suegro del Papa.- No sabes en la que te has metido.
El Papa.- Pero hay que estar ahí ¿o piensas que no?
Suegro del Papa.- Claro que hay que estar. Pero estar bien no es fácil.
El Papa.- A qué te refieres.
Suegro del Papa.- Pues por ejemplo a que en la red todo el mundo tiene derecho a opinar. !Hay que aguantar cada cosa! ¿Estás preparado?
El Papa.- ¿Por qué no? Todos son hijos de Dios, y por tanto todos son libres.
Suegro del Papa.- Hoy en día todo el mundo se siente capacitado para opinar, y opina, por la red, lo mismo de física cuántica que de estructura molecular. !Cuánto más de religión, y sobretodo de la tuya!Ya verás a dónde lleva a veces la libertad!
El Papa.- ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que no lo veo? la libertad es uno de los pilares de mi idea del Reino de Dios. Ya sé que no coincide con lo que muchos llaman libertad. Mi obligación es estar donde haga falta explicarlo.
Suegro del Papa.- Vas a tener muchos seguidores. Hasta serás record mundial, probablemente.
El Papa.- Es mi responsabilidad y no creas que no me asusta. Pero es un arma poderosa, me dicen. Y yo necesito eso para llevar un poco de cordura, de justicia y de paz a tantos hombres y mujeres que sufren lo que está pasando, sin causarlo, y no lo entienden.
Suegro del Papa.- Pues ánimo: a ver cómo metes uno de tus profundos y a veces largos discursos en 140 caracteres. En esto la chavalería son auténticos genios.
El Papa.- En eso y en muchas cosas. Ellos se merecen otro mundo, y yo tengo la obligación de ayudarlos. Y lo hago y lo haré, aunque a veces ellos no lo crean, no lo vean y no lo entiendas.

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