Estoy cansado

El Papa.- Estoy cansado.
Suegro del Papa.- Te lo noto. Tienes más ojeras de lo habitual. Incluso menos voz. Y más cascada, si me apuras. Y no es precisamente de Jägermeister o del orujo español de Rouco.
El Papa.- Estoy cansado por fuera y por dentro. Soy viejo. Y no sé ya si alguno se aprovecha de ello, porque pueda no enterarme de las cosas. A veces lo pienso, que a algunos les viene bien tener por aquí un leño que tendría que estar ya en una residencia. Y esto me causa mucha fatiga, me tiene muy tenso.
Suegro del Papa.- Pues ellos no deben sufrir mucho.
El Papa.- Ellos ¿quién?
Suegro del Papa.- Esos en los que tu piensas; no hace falta que te dé los nombres. Además vendrán más fuertes.
El Papa.- Ya lo sé: Están de vacaciones…
Suegro del Papa.- Sí. Paseas por las oficinas vaticanas y hay cuatro pringados. Y tú aquí.
El Papa.- Déjalo. Casi es de agradecer. Me gusta que haya más espacio y menos gente. Además, quedan los considerados menos importantes: y son los que aun tienen el mundo fresco en sus ojos, en su voz y en su conciencia. Nadie como ellos para traer la calle hasta nosotros.
Suegro del Papa.- Buena reflexión: Os pasa a todos los Jefes de Estado que os rodea una corte que os impide sentir a la gente… menos mal que te das cuenta. ¿Has pensado en acabar con todo esto alguna vez?
El Papa.- Por supuesto que he reflexionado y medito sobre ello. Pero no veo la solución. ¿Seguiría teniendo poder, capacidad y medios para predicar la libertad de los hijos de Dios, la injusticia de los oprimidos, el pecado planetario de la destrucción del mundo, la bestialidad de las guerras, el derecho de los no nacidos, la opresión de la mujer, la hambruna de los más pobres, la condena a la pobreza? Medios económicos, desde luego, no tendría. Y no creo que entonces a los mass-media les interesara mucho mi rollo y me dieran facilidades para difundirlo. Basta mirar los periódicos.
Suegro del Papa.- Pero Él debería en ese caso cumplir su promesa y ayudarte.
El Papa.- Y lo hace. Pero partiendo de que primero nos hace libres y luego nos ayuda. ¿Te parece que no tengo motivos para estar cansado? “Venid a mi todos los que estáis cansados que yo os aliviaré”. Parece que lo dijo para todos menos para mí, su hombre en la tierra.
Suegro del Papa.- ¿Tiembla tu fe?
El Papa.- Tiembla mi cuerpo y mi alma, no mi fe. Pero lo daría todo por vestir una sotana negra, en un pueblo diminuto y nevado, y no tener más urgencia para mañana que levantarme tranquilamente para decir mi misa de diez a unos pocos feligreses… Hasta mañana. Me voy a la cama.

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Mujeres obispo e infancia de Jesús

Suegro del Papa.- Recordarás siempre este día.
El Papa.- Recordaré tantos… Pero ¿por qué éste, según tú? ¿Por mi libro?
Suegro del Papa.- También por eso, porque hay que tener huevos para escribir sobre lo que ni siquiera los evangelios han casi escrito: la infancia de Jesús. Y tú has escrito casi 200 páginas. Pero me refiero a los anglicanos y sus mujeres-obispo. Se te habrá quitado el susto…
El Papa.- Me ha sorprendido que hayan sido fundamentalmente los laicos del consejo anglicano los que se han opuesto a la consagración de las mujeres como obispos… Pero sí, no te voy a negar que estaba preocupado. Hubiera sido un problema más para entenderse con los anglicanos…
Suegro del Papa.- Ya, pero a lo mejor un problema menos para entenderse con el mundo. ¿Por qué si salís del mismo tronco, tenéis el mismo fundador y compartís los mismos apóstoles iniciales habéis llegado a este extremo de divergencias?
El Papa.- También me lo pregunto yo, pero me hago la pegunta de otra manera: ¿Por qué Él quiere que haya estas divergencias? ¿Qué espera de mí en este tema?
Suegro del Papa.- Eso lo tienes muy claro, que seas honesto. Y eso no te lo puede negar nadie, que lo eres y a carta cabal. Y espero que lo seas en este tercer libro sobre la infancia de Jesús.
El Papa.- Igual que lo he sido en los dos anteriores.
Suegro del Papa.- Así lo espero. Ya te lo diré en cuanto lo lea. Pero hablar de que la estrella de los magos era una supernova… tú que tanto apoyas la congruencia de la razón y la fe…
El Papa.- Digo que ha podido ser, porque hay científicos que así lo indican. Y además lo digo en un contexto. No me juzgues por los titulares de la prensa.
Suegro del Papa.- No te juzgo ni por eso ni por nada. Pero felicita a tu editor: ese libro “La infancia de Jesús” había que sacarlo ahora, cara a Navidad… Para tu editor, el libro sí que va a ser una supernova… Y no me digas que soy un mal pensado, pero es que te las clavan…

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