Papa Francisco, Shimon Peres y Mahmud Abbas: invocación por la paz y enjaular al Espíritu Santo

Suegro del Papa.- ¿Lo tienes todo preparado para la “invocación por la paz” del domingo?
Papa Francisco.- Creo que sí.
Suegro del Papa.- Un poco flu el acto, ¿no?
Papa Francisco.- A qué te refieres.
Suegro del Papa.- Me ha parecido que mucha palabrería y mucha… cómo lo has llamado… “pieza musical”. Vas a tener aquí juntos a Shimon Peres y Mahmud Abbas y te vas a dedicar a que escuchen música…
Papa Francisco.- A veces eres impresentable: ¡A que escuchen música! Y aunque así fuera sólo, que no lo es: ¿no te parece ya bastante que se vean, que se miren, que escuchen algo juntos y que en su corazón, durante esas… “piezas musicales” que tú dices, le den una oportunidad a la paz?
Suegro del Papa.- Vale: tampoco te me alborotes, hombre. Que en todo caso, todo merece la pena. Que Dios te ayude.
Papa Francisco.- Y el Espíritu Santo, que será el día de Pentecostés.
Suegro del Papa.- Has estado genial en Santa Marta con eso de no enjaular al Espíritu Santo. Algunos se toman lo de paloma al pié de la letra y se la guardan como su canario particular.
Papa Francisco.- Los hay, los hay.
Suegro del Papa.- Sí. Son esos que como tú explicaste, aunque se dicen cristianos, toman la Iglesia no como suya, como su casa, sino como casa de alquiler y no les importa hacerle destrozos, cuando no incluso dedicarla a negocios ilícitos. ¿Vas a hacer cardenal al custodio de Tierra Santa, a Pizzaballa?
Papa Francisco.- ¡Qué tonterías dices a veces! ¿A qué viene eso?
Suegro del Papa.- A parte de a sacarte de tus casillas, ¿no me negarás que está haciendo un buen trabajo en Palestina? Y además desde tu viaje está en todos los medios. No: es broma. La próxima vez que te vea me tienes que explicar por qué no puede haber cardenales que sean mujeres. Ciao
Papa Francisco.- ¡Como te enganche…!

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Papa Francisco en Tierra Santa: judíos y palestinos. Los curas se casan.

Suegro del Papa.- ¿Así que los curas van a poder tener suegra y suegro? Me llevo una alegría. Ya no seré yo solo el que tenga un yerno cura.
Papa Francisco.- Fíjate tú mismo en lo que has dicho: suegra y suegro. Más hijos, cuñados, asistenta… Muchas preocupaciones para mantener la intensidad que yo creo que requiere el servicio de ser cura.
Suegro del Papa.- Hombre: visto así… Míralo por el otro lado: ¿no dicen que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer?
Papa Francisco.- Esos son patochadas machistas. Y yo no he dicho que se vayan a casar. He dicho que se puede reflexionar sobre ello. Y tomar en cuenta la experiencia de los sacerdotes casados de la Iglesia ortodoxa.
Suegro del Papa.- Pero eso es ya un buen paso. Para caminar mil kilómetros siempre hace falta el primer paso. Te vi emocionado en Tierra Santa.
Papa Francisco.- Y lo estuve.
Suegro del Papa.- Y dormido. El rabino sefardita casi acaba contigo. Estuviste a punto de la gran cabezada escuchándole.
Papa Francisco.- Ha sido un viaje agotador, pero creo que merece la pena. Ves a hombres como Simón Peres y Mamudh Abás y te resulta increíble que sus pueblos, su gente se lleven tan mal. La gente de allí, de ambos lados, es muy buena gente. Se les ve y se les nota ¿Quién está interesado en seguir encendiendo chispas y lo logra?
Suegro del Papa.- Son generaciones de odio, de expolio mutuo, de agresiones, de no poder entenderse… Por cierto: te vi incómodo por razón de los idiomas. Eso te quitó frescura.
Papa Francisco.- Es cierto. Al final decidí concentrarme más en los gestos, que además me salían muy de adentro. Es una tierra de emociones intensas esa tierra tuya. Haré todo lo que esté en mi mano por ayudarlos a respetarse, que es el primer gran paso para la paz. Son distintos unos de otros, sin duda, pero creo que pueden convivir y complementarse.
Suegro del Papa.- No me negarás que los míos, los judíos, lo tenían todo más medido, más organizado.
Papa Francisco.- Pero no me negarás también que la improvisación de los palestinos no ponía en evidencia su cordialísima disposición a acoger y honrar al huésped. Si se hubiera dado un hogar a Israel partiendo de esta filosofía y no por la decisión de gente que no tenía nada en común con ellos, esa tierra podía haber sido hoy una tierra en paz y próspera.
Suegro del Papa.- Bueno. Pero en definitiva, ha sido un viaje útil…
Papa Francisco.- Mucho. Estoy seguro, también, de que estamos en el buen camino para la unión de los cristianos. Podemos ser un ejemplo de cómo se entienden gentes que en otros tiempos hasta nos matábamos.

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