Papa Francisco: tarifa plana, pocos curas y síndrome de Down

Suegro del Papa.- ¿Tendrás tarifa plana, no?
Papa Francisco.- Por qué lo dices.
Suegro del Papa.- Por la frecuencia con que aparece en los medios que llamas a la gente por teléfono. Llevas ya unas cuantas llamadas sorpresa.
Papa Francisco.- ¿Y no te parece bien? ¿No te parece estupendo que pueda consolar directamente a gente que lo necesita? Yo no tengo hijos: ellos son mis hijos. Es lo que hacéis los padre ¿no?
Suegro del Papa.- No; si me parece bien. Pero te quiero preguntar dos cosas. Una, quien te lo organiza y dos, por qué te presentas como Bergoglio, o eso es lo que dijo la señora argentina a la que llamaste, la madre de María Cash.
Papa Francisco.- Te empiezo por lo segundo. Yo siempre fui Bergoglio: en el colegio, en los jesuitas, el cura Bergoglio, el obispo Bergoglio, el cardenal Bergoglio. Y eso no se olvida. Y me parece muy cercano a la gente, porque antes que Papa, soy Jorge Mario Bergoglio, que es menos apabullante que Papa Francisco cuando llamas para dar un pésame. Y ¿quién me lo organiza? Sabes que no puedo llegar a todo. Hay personas sabias que me ponen en consideración las necesidades de la gente que se ha dirigido a nosotros. Y yo atiendo las que puedo.
Suegro del Papa.- Ya sabes que no soy muy sensiblero, pero me ha emocionado la foto de la caricia que te hace el chaval con síndrome de Down en la plaza de San Pedro.
Papa Francisco.- ¡A cuánta más gente podría hacer feliz si el día tuviera 48 horas en lugar de 24! Estamos, estoy, aquí para acercar y hacer presente el Reino de Dios, especialmente a los desesperados y marginados de la Tierra. Y en esa caricia hay mucho de la ternura, la alegría, la paz, la entrega, la amistad y el respeto que constituyen ese Reino que anunciamos.
Suegro del Papa.- Has ordenado a 13 nuevos curas. Muy pocos ¿no? Vas a tener que hacer curas a los marcianos…
Papa Francisco.- ¿Tú también con la coña de los marcianos? Si vienen ¿por qué no? Fuera de bromas: son pocos, sí, pero espero que sean buenos, mejores que nosotros. En este momento ése es el secreto. Pero hay que echarle una pensada seria y en ello estamos.

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Mujeres obispo e infancia de Jesús

Suegro del Papa.- Recordarás siempre este día.
El Papa.- Recordaré tantos… Pero ¿por qué éste, según tú? ¿Por mi libro?
Suegro del Papa.- También por eso, porque hay que tener huevos para escribir sobre lo que ni siquiera los evangelios han casi escrito: la infancia de Jesús. Y tú has escrito casi 200 páginas. Pero me refiero a los anglicanos y sus mujeres-obispo. Se te habrá quitado el susto…
El Papa.- Me ha sorprendido que hayan sido fundamentalmente los laicos del consejo anglicano los que se han opuesto a la consagración de las mujeres como obispos… Pero sí, no te voy a negar que estaba preocupado. Hubiera sido un problema más para entenderse con los anglicanos…
Suegro del Papa.- Ya, pero a lo mejor un problema menos para entenderse con el mundo. ¿Por qué si salís del mismo tronco, tenéis el mismo fundador y compartís los mismos apóstoles iniciales habéis llegado a este extremo de divergencias?
El Papa.- También me lo pregunto yo, pero me hago la pegunta de otra manera: ¿Por qué Él quiere que haya estas divergencias? ¿Qué espera de mí en este tema?
Suegro del Papa.- Eso lo tienes muy claro, que seas honesto. Y eso no te lo puede negar nadie, que lo eres y a carta cabal. Y espero que lo seas en este tercer libro sobre la infancia de Jesús.
El Papa.- Igual que lo he sido en los dos anteriores.
Suegro del Papa.- Así lo espero. Ya te lo diré en cuanto lo lea. Pero hablar de que la estrella de los magos era una supernova… tú que tanto apoyas la congruencia de la razón y la fe…
El Papa.- Digo que ha podido ser, porque hay científicos que así lo indican. Y además lo digo en un contexto. No me juzgues por los titulares de la prensa.
Suegro del Papa.- No te juzgo ni por eso ni por nada. Pero felicita a tu editor: ese libro “La infancia de Jesús” había que sacarlo ahora, cara a Navidad… Para tu editor, el libro sí que va a ser una supernova… Y no me digas que soy un mal pensado, pero es que te las clavan…

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