Papa Francisco: !días de muerte! Via Crucis, musulmanes, Los Cruzados y el silencio cómplice

Suegro del Papa.- Felices Pascuas.
Papa Francisco.- Igualmente.
Suegro del Papa.- ¿Cansado de estos días?
Papa Francisco.- No especialmente. O me lo tapa todo la certeza de la resurrección de Cristo.
Suegro del Papa.- Falta hace. ¡Qué días de muerte! Kenia, Siria, Túnez, Yemen, Los Alpes…
Papa Francisco.- Es terrible. Me duele la incapacidad para hacer nada. No hay por dónde meterle mano a las cosas. Y la persecución de los cristianos… y nosotros aquí, tan cómodamente…
Suegro del Papa.- Me recuerda, si no te ofendes, la persecución de musulmanes por parte de Los Cruzados…
Papa Francisco.- No me ofendo. Lo paradójico es que ocho largos siglos de historia no hayan servido en ese sentido para nada, y se cometan las mismas atrocidades aunque sean otros los que las cometen.
Suegro del Papa.- Es muy buena la reflexión oración que hiciste al final del Via Crucis en el Coloseo: “Nuestros hermanos son perseguidos, decapitados y crucificados por su fe en ti, a menudo con nuestro silencio cómplice.”
Papa Francisco.- No la hice para que fuera “buena”. Fue un volcado del corazón y del sentimiento más profundo.
Suegro del Papa.- Lo que me gusta es que lo de “el silencio cómplice” no lo aplicas sólo al asesinato de cristianos, sino a todos los asesinatos de todas las guerras.
Papa Francisco.- Es que así lo siento. Lo dicho: Feliz Pascua de Resurrección y de Esperanza.

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Papa Francisco en Tierra Santa: judíos y palestinos. Los curas se casan.

Suegro del Papa.- ¿Así que los curas van a poder tener suegra y suegro? Me llevo una alegría. Ya no seré yo solo el que tenga un yerno cura.
Papa Francisco.- Fíjate tú mismo en lo que has dicho: suegra y suegro. Más hijos, cuñados, asistenta… Muchas preocupaciones para mantener la intensidad que yo creo que requiere el servicio de ser cura.
Suegro del Papa.- Hombre: visto así… Míralo por el otro lado: ¿no dicen que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer?
Papa Francisco.- Esos son patochadas machistas. Y yo no he dicho que se vayan a casar. He dicho que se puede reflexionar sobre ello. Y tomar en cuenta la experiencia de los sacerdotes casados de la Iglesia ortodoxa.
Suegro del Papa.- Pero eso es ya un buen paso. Para caminar mil kilómetros siempre hace falta el primer paso. Te vi emocionado en Tierra Santa.
Papa Francisco.- Y lo estuve.
Suegro del Papa.- Y dormido. El rabino sefardita casi acaba contigo. Estuviste a punto de la gran cabezada escuchándole.
Papa Francisco.- Ha sido un viaje agotador, pero creo que merece la pena. Ves a hombres como Simón Peres y Mamudh Abás y te resulta increíble que sus pueblos, su gente se lleven tan mal. La gente de allí, de ambos lados, es muy buena gente. Se les ve y se les nota ¿Quién está interesado en seguir encendiendo chispas y lo logra?
Suegro del Papa.- Son generaciones de odio, de expolio mutuo, de agresiones, de no poder entenderse… Por cierto: te vi incómodo por razón de los idiomas. Eso te quitó frescura.
Papa Francisco.- Es cierto. Al final decidí concentrarme más en los gestos, que además me salían muy de adentro. Es una tierra de emociones intensas esa tierra tuya. Haré todo lo que esté en mi mano por ayudarlos a respetarse, que es el primer gran paso para la paz. Son distintos unos de otros, sin duda, pero creo que pueden convivir y complementarse.
Suegro del Papa.- No me negarás que los míos, los judíos, lo tenían todo más medido, más organizado.
Papa Francisco.- Pero no me negarás también que la improvisación de los palestinos no ponía en evidencia su cordialísima disposición a acoger y honrar al huésped. Si se hubiera dado un hogar a Israel partiendo de esta filosofía y no por la decisión de gente que no tenía nada en común con ellos, esa tierra podía haber sido hoy una tierra en paz y próspera.
Suegro del Papa.- Bueno. Pero en definitiva, ha sido un viaje útil…
Papa Francisco.- Mucho. Estoy seguro, también, de que estamos en el buen camino para la unión de los cristianos. Podemos ser un ejemplo de cómo se entienden gentes que en otros tiempos hasta nos matábamos.

Moros

Suegro del Papa.- Te metes en cada charco… El caso es estar en todo ¿no?
El Papa.- ¿Por qué lo dices?
Suegro del Papa.- Por lo del Rey Abdullah de Arabia Saudita. ¿Qué se te ha perdido con ése? Luego te quejas de que digan que Dios los cría y ellos se juntan.
(http://visnews-es.blogspot.com.es/2012/11/santa-sede-adhiere-como-observador.html)
El Papa.- En un diálogo interreligioso con musulmanes ¿no te parece un personaje importante? Además: él es sólo uno de los tres fundadores de este organismo al que hoy he adherido a la Santa Sede.
Suegro del Papa.- Ya. Están también Austria y España. Esto ¿es también “Alianza de civilizaciones”?
El Papa.- Esto es un esfuerzo más. Y yo me sumaré a todos los que se hagan por preservar la paz, por arreglar las cosas con diálogo y, sobre todo, los que me permitan contactos y actitudes para evitar que siga habiendo creyentes en el mundo que hoy mismo hayan podido ser martirizados sólo por el hecho de ser cristianos.
Suegro del Papa.- Bueno, no me negarás que los tres fundadores son curiosos y que faltabas tú. No te mosquees, que luego mañana no sales bien en las fotos con los seis nuevos cardenales. ¿Estás contento con los que has nombrado? Hay alguno por ahí que aun no se le ha pasado el cabreo de que lo dejaras fuera.
El Papa.- Ya lo sé. Pero ya te lo dije el otro día: tengo que pensar en la Iglesia de mañana, no de pasado mañana, que ya soy muy viejo y hay que meter en el cónclave a gente que pueda aportar algo en estos tiempos de prueba y crisis.

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