Papa Francisco, Ban Ki-Moon, la ONU y Tierra Santa

Suegro del Papa.- ¿Qué tal la audiencia a Ban Ki-Moon?
Papa Francisco.- Habría que decir mejor con Ban Ki-Moon que a Ban Ki-Moon?
Suegro del Papa.- Y eso ¿por qué?
Papa Francisco.- Porque es muy de agradecer que haya vuelto hasta aquí a verme, con los responsables de muchas de las agencias de la ONU. Tenemos mucho que decir y hacer juntos.
Suegro del Papa.- Son políticos…
Papa Francisco.- Pero dentro del poder político, legítimo, democrático, de los estados que al menos formalmente respeten los derechos básicos de la persona, éste es el que menos obligado está a todas esas cosas oscuras, lamentables, que a veces ligamos a los políticos. El ya ha hecho su carrera. Se podrá disentir de sus métodos o ideas, porque hay quien lo hace, pero no de sus objetivos, que casualmente coinciden con los de la buena nueva del evangelio.
Suegro del Papa.- ¿Qué te ha dicho cuando le soltaste que hay que “restituir con generosidad y abundancia lo que injustamente hayamos negado a los demás”?
Papa Francisco.- Que es una buena filosofía de trabajo y que la acepta y comparte.
Suegro del Papa.- ¿No son sólo palabras?
Papa Francisco.- No, seguro que no. La ONU tiene miles de personas por el mundo procurando hacer el bien y ayudando a los demás. En eso se parecen a nosotros. Cierto que nosotros lo hacemos vocacionalmente y ellos, al menos en una parte, lo hacen como un trabajo. Pero no se trabaja en eso si no se cree en el hombre y en la necesaria fraternidad y justicia.
Suegro del Papa.- ¿Por qué te vino a la cabeza el personaje de Zaqueo del evangelio? ¿Es bajito también el Ban Ki-Moon?
Papa Francisco.- Es menudo, pero no bajito. Me vino a la cabeza por tu propia frase de si la ONU no son sólo palabras. No lo tomes a mal, pero nos permitimos juzgar a los demás muy rápido. “Jesús no pide a Zaqueo que cambie de trabajo ni denuncia su actividad comercial, solo lo mueve a poner todo, libremente, pero inmediatamente y sin discusiones, al servicio de los hombres”. Y eso encaja perfectamente en el ideario fundacional de las Naciones Unidas.
Suegro del Papa.- Es pedir demasiado…
Papa Francisco.- No creo. ¿De qué le vale al mundo todo el progreso raudo y creciente de una parte si ese progreso nos lleva a la cultura de la exclusión económica de la otra, a la cultura del descarte de aquel al que primero marginamos, en definitiva a la cultura de la lucha, de la guerra, cuando no directamente de la muerte?
Suegro del Papa.- Es cierto. Me viene a la cabeza también mi Tierra Santa. A ver lo que puedes hacer en el viaje.
Papa Francisco.- ¿Pero tú vendrás, verdad?
Suegro del Papa.- No lo sé. Tengo miedo de ir y quedarme… Soy un modesto y, a veces, molesto viejo de Cafarnaún. ¡Y esta Roma es tan grande…!

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Papa Francisco y Obama: sólo les faltó el besito…

Suegro del Papa.- Comienza el week end. Has tenido una semanita dura: Obama, los políticos italianos, censurar a la mafia, preparar el viaje a Palestina… Te veo bien, has aguantado con buena cara.
Papa Francisco.- Los ejercicios espirituales me han sentado bien. ¿O no son para eso los ejercicios?
Suegro del Papa.- Sí, pero los que hace Obama con su gimnasio ambulante, no los tuyos de encerrarse en una Iglesia a rezar…
Papa Francisco.- Los míos, como tú los llamas, son vitales, y quizás más necesarios para la estabilidad y el equilibrio personal. Un poco de silencio y reflexión en medio de todo el barullo sienta bien.
Suegro del Papa.- Menos mal que ahora tienes el fin de semana.
Papa Francisco.- Eso tú, que puedes incluso ir al fútbol. La mayoría de los curas no tenemos “fin de semana”. Al contrario: son días de más responsabilidad y trabajo.
Suegro del Papa.- ¿Qué tal con Obama? Sólo os faltó un besito…
Papa Francisco.- Bien ¿tú sabes el poder que tiene ese hombre para trabajar en aquello que más nos debe preocupar: la pobreza, los desclasados, los emigrantes, los esclavos…?
Suegro del Papa.- La esclavitud él la tiene que tener fresca: ahí te habrá entendido…
Papa Francisco.- Déjate de coñas. ¡Lo que podrían hacer los Jefes de Estado, la ONU, para acabar por ejemplo con el tráfico de personas…! Me ha parecido un hombre sincero ante estos problemas. A esa gente, sean americanos, rusos chinos o marcianos yo les abriré siempre las puertas. Pueden hacer mucho más que yo por los parias de la tierra y yo tengo que animarlos y apoyarlos en ello. Eso es mucho más eficaz que pequeños gestos de caridad, aunque éstos tengan más valor personal y sean imprescindibles.
Suegro del Papa.- He visto por encima tu programa para el viaje de mayo a Jordania, Palestina e Israel. Que Dios te ilumine: esos problemas sí que los conozco bien y que los llevo en el corazón. Tienes un programa cargadísimo. Va a ser un viaje duro…
Papa Francisco.- Confiemos en el de Nazaret, para que haga que mi visita sea una ayuda más a la paz y al entendimiento.

Papa Francisco: quien la haga que la pague. La ONU, los curas pederastas y el arzobispo Tomasi.

Suegro del Papa.- Eres un pardillo. ¡Mira que fiarte de la ONU!
Papa Francisco.- No es que me fíe: es que no hay alternativa.
Suegro del Papa.- Eso lo dices tú. Tú y tu representante, el arzobispo Tomasi, habéis picado como pajarillos. Ya tenían el informe preparado para daros una buena bofetada, dijerais lo que dijerais en la comisión.
Papa Francisco.- No lo creo. ¿Que ha podido haber un poco de mala fe y que han querido hacernos pagar errores pasados? Es posible, pero de ahí a que sean unos cínicos, por no llamarles otra cosa…
Suegro del Papa.- Pues lo son, Francisco, lo son. ¿Cómo te pueden pedir que revises tu posición sobre el aborto los miembros de una Convención sobre la protección de los niños que en su preámbulo habla de la protección del niño antes y después de nacer? ¿No es cinismo?
Papa Francisco.- Yo pienso que es más ideología, torticera, pero ideología. No cinismo.
Suegro del Papa.- Sigue así, pensando que todo el mundo es bueno; te las van a dar a dos carrillos. Son gentuza. Estoy seguro de que en la ONU se sientan pederastas…
Papa Francisco.- Calma, amigo. Que haya pederastas en otros sitios no me conforta nada. Me angustia. Un niño abusado es un dolor al que la Iglesia se tiene que sumar siempre, sea culpa de un cura o de un civil.
Suegro del Papa.- ¿Vas a contestar al documento de la ONU?
Papa Francisco.- Pues claro. Nosotros hemos firmado y ratificado esa Convención. Tomasi tiene instrucciones concretas.
Suegro del Papa.- ¿Qué instrucciones?
Papa Francisco.- Responder a los interrogantes y afirmaciones del documento y fijar clara y rotunda la posición: transparencia total en todos los casos y justicia terrenal implacable con los delitos, vengan de quien vengan. Con los de pederastia y con todos.
Suegro del Papa.- No suena mal. Pero verás que te lo retuercen. Al final te calzarán otro morrón.
Papa Francisco.- Puede ser. Pero la Iglesia santa, la que no delinque, podrá dormir tranquila y verse libre de los impresentables, que también los hay entre nosotros.

Obispos y curas pederastas, la ONU y el Papa Francisco

Suegro del Papa.- Has defraudado a mucha gente.
Papa Francisco.- ¿Y eso? ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Porque tu hombre en la ONU no ha sido valiente, y a criterio de muchos ha ido con medias palabras y medias verdades sobre los curas pederastas.
Papa Francisco.- No es así. Las cosas hay que decirlas con prudencia, que mira luego lo que pasa y mira luego lo que dicen. Fíjate en lo que yo digo y cómo lo retuercen luego algunos.
Suegro del Papa.- Todo lo que tú quieras, pero cuando dices y preguntas que si nos avergonzamos sinceramente de esas derrotas – por llamarlo de alguna forma – de obispos y sacerdotes, se te entiende perfectamente. Cuando tú dices que con esos hechos les dais a comer pan envenenado al pueblo de Dios, se te entiende muy clarito.
Papa Francisco.- ¿Y no fue claro el arzobispo Tomasi cuando dijo que para 2012 habíamos documentado 612 casos, 418 de ellos de abusos a menores? ¿Quieres más claridad?
Suegro del Papa.- Sí.
Papa Francisco.- Supongo que como la prensa barata: lo que quieres son nombres, nombres de obispos, de curas. ¿Pero tú crees que eso se puede hacer así, que eso es legal? Y perdona, que me estás sacando de quicio.
Suegro del Papa.- Pues no te salgas del quicio y mira a ver cómo, con tu capacidad para explicar las cosas, lo explicas. Porque esto es un grave problema.
Papa Francisco.- Ya lo sé. Lamentablemente varios de los abusadores son gente con poder en la Iglesia, algunos con mucho poder, con una vida cómoda y que son unos sinvergüenzas. Pues claro que los pondremos a disposición de la justicia, y así se dijo en el comité de la ONU. Pero en la medida de lo posible y cumpliendo las leyes, que nosotros no somos policías. Y hay instrucciones claras y precisas, que además no tenemos que inventarnos, porque ya las había dado el bueno de Benedicto XVI. No toleraré el más mínimo desliz ni duda en este campo. Ya dijo el Señor: “al que escandalice a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran una rueda de molino al cuello y lo tiraran al mar.” Y si tengo que ser yo el que les ate la rueda, pues seré.
Suegro del Papa.- Que así sea. Y ojalá que la gente te crea, porque necesitan creerte. No les falles.

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