Papa Francisco: quien la haga que la pague. La ONU, los curas pederastas y el arzobispo Tomasi.

Suegro del Papa.- Eres un pardillo. ¡Mira que fiarte de la ONU!
Papa Francisco.- No es que me fíe: es que no hay alternativa.
Suegro del Papa.- Eso lo dices tú. Tú y tu representante, el arzobispo Tomasi, habéis picado como pajarillos. Ya tenían el informe preparado para daros una buena bofetada, dijerais lo que dijerais en la comisión.
Papa Francisco.- No lo creo. ¿Que ha podido haber un poco de mala fe y que han querido hacernos pagar errores pasados? Es posible, pero de ahí a que sean unos cínicos, por no llamarles otra cosa…
Suegro del Papa.- Pues lo son, Francisco, lo son. ¿Cómo te pueden pedir que revises tu posición sobre el aborto los miembros de una Convención sobre la protección de los niños que en su preámbulo habla de la protección del niño antes y después de nacer? ¿No es cinismo?
Papa Francisco.- Yo pienso que es más ideología, torticera, pero ideología. No cinismo.
Suegro del Papa.- Sigue así, pensando que todo el mundo es bueno; te las van a dar a dos carrillos. Son gentuza. Estoy seguro de que en la ONU se sientan pederastas…
Papa Francisco.- Calma, amigo. Que haya pederastas en otros sitios no me conforta nada. Me angustia. Un niño abusado es un dolor al que la Iglesia se tiene que sumar siempre, sea culpa de un cura o de un civil.
Suegro del Papa.- ¿Vas a contestar al documento de la ONU?
Papa Francisco.- Pues claro. Nosotros hemos firmado y ratificado esa Convención. Tomasi tiene instrucciones concretas.
Suegro del Papa.- ¿Qué instrucciones?
Papa Francisco.- Responder a los interrogantes y afirmaciones del documento y fijar clara y rotunda la posición: transparencia total en todos los casos y justicia terrenal implacable con los delitos, vengan de quien vengan. Con los de pederastia y con todos.
Suegro del Papa.- No suena mal. Pero verás que te lo retuercen. Al final te calzarán otro morrón.
Papa Francisco.- Puede ser. Pero la Iglesia santa, la que no delinque, podrá dormir tranquila y verse libre de los impresentables, que también los hay entre nosotros.

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Obispos y curas pederastas, la ONU y el Papa Francisco

Suegro del Papa.- Has defraudado a mucha gente.
Papa Francisco.- ¿Y eso? ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Porque tu hombre en la ONU no ha sido valiente, y a criterio de muchos ha ido con medias palabras y medias verdades sobre los curas pederastas.
Papa Francisco.- No es así. Las cosas hay que decirlas con prudencia, que mira luego lo que pasa y mira luego lo que dicen. Fíjate en lo que yo digo y cómo lo retuercen luego algunos.
Suegro del Papa.- Todo lo que tú quieras, pero cuando dices y preguntas que si nos avergonzamos sinceramente de esas derrotas – por llamarlo de alguna forma – de obispos y sacerdotes, se te entiende perfectamente. Cuando tú dices que con esos hechos les dais a comer pan envenenado al pueblo de Dios, se te entiende muy clarito.
Papa Francisco.- ¿Y no fue claro el arzobispo Tomasi cuando dijo que para 2012 habíamos documentado 612 casos, 418 de ellos de abusos a menores? ¿Quieres más claridad?
Suegro del Papa.- Sí.
Papa Francisco.- Supongo que como la prensa barata: lo que quieres son nombres, nombres de obispos, de curas. ¿Pero tú crees que eso se puede hacer así, que eso es legal? Y perdona, que me estás sacando de quicio.
Suegro del Papa.- Pues no te salgas del quicio y mira a ver cómo, con tu capacidad para explicar las cosas, lo explicas. Porque esto es un grave problema.
Papa Francisco.- Ya lo sé. Lamentablemente varios de los abusadores son gente con poder en la Iglesia, algunos con mucho poder, con una vida cómoda y que son unos sinvergüenzas. Pues claro que los pondremos a disposición de la justicia, y así se dijo en el comité de la ONU. Pero en la medida de lo posible y cumpliendo las leyes, que nosotros no somos policías. Y hay instrucciones claras y precisas, que además no tenemos que inventarnos, porque ya las había dado el bueno de Benedicto XVI. No toleraré el más mínimo desliz ni duda en este campo. Ya dijo el Señor: “al que escandalice a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran una rueda de molino al cuello y lo tiraran al mar.” Y si tengo que ser yo el que les ate la rueda, pues seré.
Suegro del Papa.- Que así sea. Y ojalá que la gente te crea, porque necesitan creerte. No les falles.

Matrimonio gay para el Vaticano

Suegro del Papa.- La que se ha liado con las declaraciones del arzobispo Paglia sobre el matrimonio homosexual.
El Papa.- No sé si son las prisas, la ignorancia, o peor aun, la falta de ética profesional, pero hay mucha manipulación de la información. Y este es un caso evidente.
Suegro del Papa.- Bueno: pero dijo o no dijo sí a las uniones homosexuales…
El Papa.- Las uniones homosexuales son una realidad, por tanto de nada vale que él diga sí o no. A lo que él dice no, como lo dicen millones de personas en oriente y occidente es que la familia básica, avalada civil o religiosamente por la palabra matrimonio, debe ser sólo la de una mujer y un hombre. Y que esa familia hoy ha de ser protegida por las leyes como lugar de respeto, de creación, de protección para los niños y de acompañamiento para enfermos y ancianos. Y con leyes justas, que cada uno decida según su conciencia.
Suegro del Papa.- Pero me parece que tu arzobispo fue un poco más allá y que ahora quiere dar marcha atrás.
El Papa.- No señor: ha ido hasta donde tiene que ir. ¿Cuántos años hace que el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 2358 dice respecto a las personas homosexuales: que «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta»? ¿Lo has visto publicado con todo su valor y su fuerza? Respeto y evitar todo signo de discriminación injusta. Eso es lo que ha recordado el arzobispo.
Suegro del Papa.- Realmente tenéis difícil pasar el mensaje, porque os manipulan. Pasa en todos los órdenes de la vida: sólo interesa lo que sorprende, aunque sea falso.
El Papa.- Tengo por los homosexuales el mismo respeto y me debo a ellos con la misma energía que a los demás hijos de Dios. Y lo que ha recordado Paglia es que hay al menos dos docenas de países en el mundo en los que ser homosexual es un delito y se les puede condenar a muerte. Y nuestra obligación es gritar al mundo que eso además de un error, es una injusticia. Lamentablemente sólo salimos en los papeles si a alguien cercano se le ocurre sumarse de alguna manera a esas barbaridades.
Suegro del Papa.- ¿Estáis como el PP en España? ¿Os falta explicación, didáctica?
El Papa.- Quizás también. Pero lo que falta, sobre todo, es buena voluntad para transmitir lo que predicamos, y no esa furibunda crítica torticera de todo lo que decimos.

Cura pederasta. El cardenal Mahony

Suegro del Papa.- ¡Puf! Te compadezco! ¿Te ha costado mucho decidirte?
El Papa.- ¿El qué?
Suegro del Papa.- La degradación, por decirlo de alguna manera, del cardenal de Los Angeles.
El Papa.- Pues sí. Me ha costado. Mahony es un cardenal. Pero no sólo es de Los Angeles. Para todo el mundo es un cardenal de la Iglesia universal.
Suegro del Papa.- ¿Lo decidiste tú solo?
El Papa.- No, lo hice con su arzobispo. Pero estaba cantado desde que tuve constancia de que había tratado de encubrir a los curas pederastas.
Suegro del Papa.- No te va a creer nadie. Lo has hecho porque no tenías más remedio. Si hubieras podido, lo habrías tapado, como hizo él.
El Papa.- Te juro que nunca. Siendo cardenal ya intenté aclarar todas estas cosas. Y la Iglesia americana fue de las que reaccionó con contundencia. Incluso Mahony. Pero no entiendo, y no se lo perdono, cómo pudo pensar que bastaba con pagar por lo ya conocido y evitar que se supiera más.
Suegro del Papa.- Se asustó: era mucho lo que podía salir.
El Papa.- Tenía que haberse asustado menos para no pasar la vergüenza y, sobretodo, el dolor de ahora. Como dice el arzobispo, lo que había detrás era algo triste y malvado, brutal y doloroso. No te puedes imaginar el sufrimiento que me causa pensar en lo que han tenido que sufrir esos pobres niños y quizás sus familias por culpa de unos ministros del Señor impresentables.
Suegro del Papa.- Tu colega el arzobispo ha dicho que “la lectura de estos archivos es brutal y dolorosa. El comportamiento descrito en ellos es terriblemente triste y diabólico”.
El Papa.- Pues me atrevo a decir que se ha quedado corto. Jesús dijo que quien hiciera sufrir a uno de esos pequeños, más le valía que le ataran una piedra de molino al cuello y lo echaran al mar. Y yo voy a acabar con ello, como sea. Ojalá que la sociedad pueda y quiera hacer lo mismo con los que no son curas.
Suegro del Papa.- ¿Qué te pasa? ¿A qué viene eso?
El Papa.- ¿Qué a qué viene eso? Hay un informe de la ONU que dice que al año hay más de doscientos millones de menores de edad, chicos y chicas, que tienen relaciones sexuales forzosas o sufren otras formas de violencia sexual. Y esos niños me duelen tanto como los abusados por mis curas. La única diferencia es que lo de mis curas es más grave que lo de los otros violadores. !Porque mis curas tenían que estar justo para protegerlos! Que Dios nos perdone.
Suegro del Papa.- Pue sí.
El Papa.- En fin: otra noche sin dormir. Pero como dirías tú, va en el sueldo. ¡Qué cruz! Hay momentos que la muerte se ve como una liberación. Que descanses.

Aborto y pederastia

Suegro del Papa.- Buenos días. Te veo tenso. Ayer en las audiencias te vi muy… normalucho, nada brillante.
El Papa.- Ando preocupado.
Suegro del Papa.- Se te nota. Te veo rezar mucho. ¿Qué te pasa?
El Papa.- El lío de mis colegas obispos alemanes.
Suegro del Papa.- ¿Cómo han cesado al criminólogo de la investigación de la pederastia en la Iglesia?
El Papa.- Eso mismo me pregunto yo. Hagan lo que hagan, a ver a quién convencemos ahora de que estamos haciendo este esfuerzo por descubrir a los criminales y ponerlos a disposición de los jueces.
Suegro del Papa.- Pero ¿por qué lo han hecho?
El Papa.- El error quizás fue nombrarlo de entrada, sin haber conocido sus métodos y personalidad. Tenían que haber buscado una persona más eficaz y más ecuánime, que es lo que buscan ahora. El objetivo parece ser que es asegurar la celeridad, la ecuanimidad, la prudencia y la eficacia. Quieren que esto no dure eternamente. Pero ahora será difícil que les crea nadie.
Suegro del Papa.- Y a tí qué más te da. Tú diste instrucciones de adelante caiga quien caiga.
El Papa.- Ya, pero “la mujer del César no sólo tiene que ser casta, sino parecerlo”.
Suegro del Papa.- Te da igual. Está de moda darte palos a tí y a tu Iglesia: eso vende y viste. Así que no sufras.
El Papa.- Hablando de sufrimiento tengo dos cosas que no se me quitan de la cabeza y del corazón en estos días: la situación de la mujer en la India y los abortos en Europa
Suegro del Papa.- Bueno: en la India lo quieren arreglar separando a las mujeres y a los hombres en los medios de transporte.
El Papa.- ¿Y te parece normal en pleno siglo XXI? ¿Sabes lo que eso significa? Pisar sus derechos, peores medios de transporte, seguir manteniendo impunidad para el concepto de que la mujer es violable, !qué se yo!
Suegro del Papa.- Y ¿qué hay de nuevo en los abortos?
El Papa.- Hay estudios que señalan que en los abortos a partir del tercer mes uno de cada seis niños nace vivo y lo dejan morir dcespués, quizás incluso sufriendo. Como esto es delito hasta en los países que permiten el aborto, se está proponiendo una “solución”: inyección de potasio al corazón antes de abortarlos.
Suegro del Papa.- !Qué fuerte!
El Papa.- Sí. Otra solución es la de unos padres que llevan ya dos abortos de este tipo y que dicen que no pasa nada. Que el niño muere muy a gusto y tranquilo en sus brazos, según ellos en unos brazos que lo quieren… !Cómo me recuerda la historia de las burradas de mi país cuando yo era un joven medio inconsciente!
Suegro del Papa.- Venga va, no decaigas !Que Dios te bendiga y te ayude! !Que tengas buen día!

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