Papa Francisco: you tube, New Age y las cuatro religiones

Papa Francisco.- Al fin  apareces. Feliz año. ¿Por dónde andas?

Suegro del Papa.- Ni yo mismo lo sé. Ando desmotivado. He estado en mi Palestina y aquello es un horror y una locura por donde lo mires. Por supuesto, sin hablar de Siria, de Irak etc. Te vienes a Europa y tienes Bataclán, y las agresiones de fin de año en Alemania, y los refugiados en esa caminata terrible y sin fin…

Papa Francisco.- Pues sí que vienes fino… Ten esperanza, hombre.

Suegro del Papa.- Soy muy viejo, para creer aun en los reyes. Esto tiene mal arreglo… Pero en fin. Aquí estamos. ¿Cómo va el año?

Papa Francisco.- Pues como era de esperar. ¿Sabes que comencé en you tube?

Suegro del Papa.- Sí, lo vi. Por cierto: no leas en esos mensajes… No te hace falta y pierdes lo mejor que tienes.

Papa Francisco.- Ya me han dicho. Es la limitación de tiempo, para no excederme, lo que lo justifica.

Suegro del Papa.- Que no, que no leas.

Papa Francisco.- ¿Y el contenido?

Suegro del Papa.- Bien, me ha gustado. Estás muy cerca de la New Age: quedé sorprendido.

Papa Francisco.- Pero ¡qué dices!

Suegro del Papa.- No me dirás que no has puesto a la misma altura a las cuatro religiones. Todos iguales. Ahora te falta sólo juntarlas y ya tenemos New Age.

Papa Francisco.- No, por Dios. Lo que puse a la misma altura fue el respeto y el corazón de los hombres y mujeres. Todos buscan a Dios y no sabemos por qué a unos se les manifiesta de una manera y a otros de otra.

Suegro del Papa.- Al menos se te sigue viendo buena voluntad y respeto a todos, que tanta falta hace.

Papa Francisco.- Y la necesidad de trabajar juntos, para sacar este mundo del atolladero actual, junto con todos los demás hombres de buena voluntad y que no creen en ningún Dios. Seríamos mayoría y eso sería imparable, pero….

El Papa Francisco al fútbol: audiencia general con azulgranas

Suegro del Papa.- ¿Bien la audiencia general?
El Papa.- Sí, ¿por qué?
Suegro del Papa.- No, por nada. Te veo cómodo predicando. Y tengo la sensación de que la gente te escucha.
El Papa.- Dios te oiga. Que no sea todo el folclore de. “!ala, a ver al Papa!
Suegro del Papa.- Hombre. Un poco de folclore hoy había, con tu San Lorenzo del Almagro…
El Papa.- ¿Pasa algo? ¿No me puede gustar el futbol?
Suegro del Papa.- Claro que sí, hombre. No te enfades. Es más: me ha gustado mucho la carta que has enviado ayer al Presidente de tu equipo. No creí que un Papa pudiera mezclar tan bien fútbol y Jesús. Pero claro: eres argentino…
El Papa.- ¿Y?
Suegro del Papa.- Que “tenés” un don especial. En positivo. Por cierto: hay otros azulgranas que ya te han invitado a ver un partido en su estadio.
El Papa.- ¿Ah, sí? Pues otros azulgranas solo pueden ser los de Messi.
Suegro del Papa.- Justamente esos. A lo mejor pensaban que cuando hablabas de azulgranas hablabas de ellos y no de los tuyos.
El Papa.- No. Messi conoce San Lorenzo.
Suegro del Papa.- Pues no les hagas muchas carantoñas, no se te enfaden los blancos o rojiblancos de Madrid… ¿Qué tal con el jefe de los protestantes alemanes?
El Papa.- Muy bien. Quiero devolverle la visita en Alemania. Cuando te encuentras con gente así, te das cuenta de que todos buscamos al mismo Dios.
Suegro del Papa.- ¿Incluso Ban-ki Moon?
El Papa.- ¿Por qué no? Compartimos ambos un objetivo y una responsabilidad: los excluidos, los desheredados, los perseguidos del mundo. Si unimos esfuerzos, seremos más eficaces. Nos seré yo el que divida y pondré todo mi esfuerzo en ello, en unir y rogarlo a los cuatro vientos. Es el único sentido de tener un Estado y estar en la ONU.
Suegro del Papa.- Así visto, hasta parece bien que existe el Vaticano…

De Cardenal Bergoglio a Papa Francisco I

Suegro del Papa.- Me voy al Vaticano. Ya tengo yerno. Dame un abrazo. Me da pena dejarte aquí en Castel Gandolfo. Pero el cónclave ha concluido.
El Papa Emérito.- Es tu sitio. Te he querido mucho. Te echaré de menos. ¿Vendrás a verme?
Suegro del Papa.- Espero que no sea pronto. En todo caso en dos meses o así te veo allí. Confío en que a Francisco I Dios le dé un pontificado largo o hasta que él,como tú, lo decida.
El Papa Emérito.- Pelota. Eres un pelota.
Suegro del Papa.- Todo lo pelota que quieras. Pero si Bertoglio es un buen Papa, como creo, será, en una enorme parte, por lo que tú has hecho y dicho con tu renuncia. Por cierto: vaya detallazo. ¡Puso a rezar al mundo entero por ti!
El Papa Emérito.- Pero el detalle y el gesto no es eso sólo. Fíjate en el pectoral, el crucifijo, que sacó: lejos del oro. Fíjate en que salió sin la esclavina roja, signo que podía ser percibido como un lujo. Fíjate en cómo pidió que el pueblo le bendijera antes de bendecir él al pueblo: qué gesto, inclinándose ante sus fieles de Roma. Y para qué hablar del nombre: Francisco, la humildad y la naturalidad por antonomasia.
Suegro del Papa.- ¿Estás contento?
El Papa Emérito.- Me he emocionado. Pudo haber sido Papa cuando yo lo fui. El Espíritu Santo es cabezota. Espero no haber sido yo un obstáculo de ocho años para que llegara el Papa que Él quería.
Suegro del Papa.- Puedes estar seguro de que no. Tú has sido el paso necesario para este otro paso. Y él te lo ha agradecido. Ha sido muy elocuente su insistencia en ser obispo de Roma, Roma como Iglesia que preside a todas las demás en la caridad y no como jefa… No sé… Me parece un buen yerno. Ya te contaré. Y déjame que te abrace. Tú has sido un gran Papa. Ahora ayúdale si puedes, pero no le des la lata.
El Papa Emérito.- Francisco I puede estar seguro de que no sólo no le molestaré. Procuraré que no le molesten otros. Que Dios le ayude y todos nosotros también.
Suegro del Papa.- Hasta siempre, Joseph; hasta siempre Benedicto; hasta siempre, Ratzinger.

Entramos al cónclave: cardenales electores

Suegro del Papa.- ¿Nos vamos a Roma mañana y nos colamos en la Capilla Sixtina?
El Papa emérito.- Yo no.
Suegro del Papa.- ¿No me digas que no te encantaría ver el cónclave, verlos discutir y razonar?
El Papa emérito.- La verdad es que no. Que Dios me perdone, pero es que a alguno a lo mejor lo tenía que poner en su sitio al escucharlo…
Suegro del Papa.- ¿A quién?
El Papa emérito.- Eso queda para mí.
Suegro del Papa.- ¿Te das cuenta de que a lo mejor tienes que convivir con alguno de los que no te gustan?
El Papa emérito.- Estoy seguro de que el próximo Papa será un gran Papa. Primero porque creo en el Espíritu Santo. Después porque aunque uno por uno los cardenales sean lo que son, como todos los colectivos, juntos se transforman en algo serio e importante. Y tercero, si me lo permites, porque para algo valdrá mi renuncia. Mi dimisión les ha metido en la cabeza y en el alma que el tiempo apremia, que los tiempos son difíciles, que llegó la hora del estropajo y la lejía y que hace falta el mejor, que sea impoluto, gran creyente y muy fuerte.
Suegro del Papa.- Qué claro lo tienes. Ahora dame el nombre.
El Papa emérito.- Sabes que no te lo daré. Me ha gustado lo que dijo el cardenal de Nigeria: “Dios ya tiene decidido quién será el nuevo: ahora nos toca a nosotros adivinarlo”. Y El hará su trabajo. Hoy tengo cosas en la cabeza y en el corazón que me martirizan más.
Suegro del Papa.- ¿Como qué?
El Papa emérito.- Pues como los mártires cristianos de Lahore y Karachi de ayer y los cientos, si no miles, de cristianos a los que les han quemado las casas por el simple hecho de ser cristianos. A esa gente, cristianos de base y de verdad hasta las últimas consecuencias, tienen que mirar los señores cardenales.
Suegro del Papa.- Ya. Menuda tragedia… ¿Cómo va el piano? ¿Bién? Yo quizás sí que intente colarme al cónclave. Te doy tres nombres: Ravasi, Bagnasco y Schönborn… Vaya cara de poker que me has puesto… No hay manera de cazarte.

Los cardenales del Vatileaks

Suegro del Papa.- Vaya fotito guapa que te han hecho.
El Papa Emérito.- Parece mentira que aun le siga interesando a alguien un viejo retirado.
Suegro del Papa.- Pero un viejo que no es cualquier viejo. Por cierto: con la gorrilla blanca y el bastón pareces todo un bisabuelo.
El Papa Emérito.- Bisabuelo, ¿por lo de más acabado que un abuelo?
Suegro del Papa.- Daría dinero por verte vestido con la misma gorrilla, unos pantalones, un jersey y un buen tabardo encima. Esa es la Iglesia que querrían muchos católicos, lejos de los lujos que implica el Vaticano, la Santa Sede y todo eso.
El Papa Emérito.- Y son admirables, esos católicos, y yo me siento bien cercano a ellos. El nuevo Papa tendrá que enfrentar ese tema: que las aparentes riquezas de la Iglesia, que no nos pertenecen, que son de toda la humanidad, que están ahí para que nos sirvan de altavoz ante el mundo, no sean un obstáculo para la fe de los pobres y desheredados, que es a quienes nos mandó Cristo predicar la buena noticia del Evangelio.
Suegro del Papa.- ¿Mucho tardan, no, en encerrarse? ¿A qué esperan? Me parece que no te agradecen mucho la decisión de que podían adelantar el cónclave.
El Papa Emérito.- Cuantos más tarden en entrar al cónclave puede ser que la elección sea más corta, porque la lleven preparada. Quizás quieran eso: No dejar muchos días a la iglesia incomunicada con su cabeza visible, que ahora son ellos colegialmente.
Suegro del Papa.- No es eso lo que me decían ayer en una vuelta que me día por Roma.
El Papa Emérito.- ¿Qué te decían? ¿Ya te han dicho quién será Papa?
Suegro del Papa.- Justamente ese es el problema. Que no se ponen de acuerdo. Que están muy divididos. Que incluso hay broncas. Quieren uno que sea impecable, pero no están de acuerdo en qué quiere decir impecable. Traen locos a los cardenales del informe Vatileaks. Me recuerda aquello de Judas en los evangelios cuando Jesús hablaba del que le iba a entregar a los romanos “¿Soy acaso yo, Señor?”, pregunta que aquí cambian por “¿Estoy acaso yo en los papeles del Vatileaks?”, pero que nadie se atreve a formular en público.
El Papa Emérito.- Yo creo que se lo están tomando mucho más en serio de lo que la gente cree y mucho más religiosamente de lo que pretenden algunos hablando de esos conflictos y lucha de cuchillos entre ellos. Creo que mi renuncia puede servir al menos para eso: hacerles ver que ser Papa puede ser humanamente apetecible, pero que es una carga inaguantable, que precisa de fuerza, coraje, entrega absoluta, un pasado irreprochable e impoluto y una enorme fe en Dios. Además de un amor a esta institución pecadora que es la Iglesia. ¿De quién se habla?
Suegro del Papa.- Ayer mucho de Schönborn y Erdö. Y hay gente haciendo campaña por los hispanoamericanos. ¿Paseíto?
El Papa Emérito.- Vamos y rezamos un rosario por todos ellos.

El Papa se va: esto se acaba

Suegro del Papa.- Esto se acaba.
El Papa.- Ya lo sé. Quedan muy pocos días.
Suegro del Papa.- No, no me refiero a eso. Me refiero a los ejercicios espirituales, que acaban mañana y te han venido de cine para escaquearte.
El Papa. ¿Pero qué dices?
Suegro del Papa.- Lo que oyes. !Anda que no lo sabes! Pues no andan por ahí como lobos algunos a ver si pueden echar una parrafadita contigo y ver por dónde van los tiros.
El Papa.- Saben que no me voy a prestar.
Suegro del Papa.- Ese es el problema. ¿sabes lo que se podría pagar por saber realmente por qué te vas o en quién piensas como sucesor? Y luego toda la porquería que está saliendo: que si el Cardenal tal es esto, que si el otro es lo otro. Que si algunos no deberían participar en el conclave…
El Papa.- Pues ahí tienes una clave principal. La Iglesia está en un momento clave para volver a ser una referencia moral y creíble del mundo. Y hace falta mucha fuerza para el trabajo que hay que hacer. Yo he hecho el trabajo base: he sacado a la luz los problemas, he marcado los caminos para resolverlos y he pedido perdón al mundo entero por las burradas que hemos hecho y hacemos. Ahora hace falta alguien con gran empuje, que me ponga en la picota a mí mismo si hiciera falta.
Suegro del Papa.- Caray !Te han sentado bien los ejercicios!
El Papa.- Sí. Me han dado la certeza de que estamos en el buen camino, que la renuncia ha sido acertada. Y de que Él estará con el nuevo. Y a ti ¿qué tal te han sentado estos días sin verme?
Suegro del Papa.- Pues como todos, haciendo quinielas. Y a mi me va algo en ello.
El Papa.- Ah, ¿sí?
Suegro del Papa.- Pues claro: tú te vas, pero yo seguiré de suegro del Papa. de otro más. Y tengo mis preferencias.
El Papa.- Dime cuáles son.
Suegro del Papa.- Si me prometes decirme sí o no.
El Papa.- Vale.
Suegro del Papa.- No me fío. Tiene truco. No me puedes aceptar el reto así. Me lo voy a pensar. Mañana te digo. ¿Puedo ir contigo a Castel Gandolfo hasta que vuelva con el nuevo al Vaticano?
El Papa.- Por supuesto

Dimisión del Papa: no hay marcha atrás

Suegro del Papa.- Hacía tiempo que no te veía esa carita relajada como hoy en la audiencia general.
El Papa.- ¿No me digas? La verdad es que me he emocionado.
Suegro del Papa.- Sabes que siempre estabas muy tenso, y que tu rostro no es precisamente muy fotogénico y acogedor.
El Papa.- Es el que Dios me ha dado. No nací para el espectáculo y los mass-media.
Suegro del Papa.- Ya, pero hoy tenías esa cara bonachona de abuelo que no has tenido nunca durante estos ocho años. Dabas hasta ternura.
El Papa.- Siento la oración y el cariño de la gente después de anunciar la decisión.
Suegro del Papa.- Chico, casi es para volverse atrás. Tu rostro, más fuerza, te sientes querido…
El Papa.- ¡No, por Dios! Que pase de mí este cáliz.
Suegro del Papa.- Sí, mejor. Porque alguno se mosquearía mucho si volvieras a empezar.
El Papa.- ¿Por qué eres tan ácido?
Suegro del Papa.- Porque lo es la realidad. Tú sabes que algunos ya han empezado a mover – perdóname – el rabo para intrigar y hacer política.
El Papa.- No eres justo. La mayoría son inmensamente respetuosos con su responsabilidad para el futuro. Y para muchos cardenales el tener que elegir Papa ha caído sobre ellos como una pesada losa.
Suegro del Papa.- Pues ya sabes que hay hasta casas de apuestas con el tema, como no podía ser menos. Pasa como en el fútbol ¿cómo no va a haber intereses?
El Papa.- Yo sigo creyendo en el Espíritu, aunque, si me permites la broma, conmigo se haya equivocado. No se va a equivocar dos veces seguidas.
Suegro del Papa.- ¿Cenamos juntos?
El Papa.- No voy a cenar. Sólo voy a tomar leche y un poco de apfelstrudel. Si quieres…
Suegro del Papa.- No. Entonces me iré a cenar por ahí, a ver qué dice la gente de ti.

renuncia: lo dejo.

Suegro del Papa.- ¿Cómo estás?
El Papa.- Bien. Mejor que ayer. Ya te dije que me quitaría un peso de encima.
Suegro del Papa.- Tienes a mucha gente de buena fe hecha polvo. No se lo esperaban y les cuesta digerirlo.
El Papa.- Ya lo imaginábamos.
Suegro del Papa.- Y tienes también a muchos encantados de que te vayas. Como si contigo se acabaran los Papas.
El Papa.- También lo sabíamos. A esos quizás no supe anunciarles un mensaje prometedor y liberador. Para esos, creo que no lo hice bien. Dios me perdone.
Suegro del Papa.- Hicieras lo que hicieras, estarían encantados con amargarte incluso la renuncia. Son los de siempre. Los que tu Maestro llamaba “las puertas del infierno”. Así que no sufras.
El Papa.- Un sufrimiento han sido estos siete años. Nadie tan pequeño como yo puede llevar una carga tan grande sin Su amor y el de la Iglesia. Si hoy yo fuera Cardenal, a la mínima posibilidad de ser Papa estaría temblando.
Suegro del Papa.- Pues también los hay aquí en el Vaticano muy cerca de ti encantados de que te vayas: el escalafón es el escalafón…
El Papa.- No seas cínico.
Suegro del Papa.- No lo soy. Alguno vestido de rojo meterá una botella a enfriar para celebrar que comienza la carrera de su vida y por si dentro de mes y medio tiene algo que celebrar.
El Papa.- Pues será un inconsciente. Que Dios le ayude.
Suegro del Papa.- ¿Podrás descansar?
El Papa.- Espero que sí. Mi vida está entre dos llamadas. La que me trajo al sacerdocio hace muchos años, siendo joven y la que a partir de ahora espero de final de mis días, que probablemente no tardará. Ya no me queda nada en la Tierra. Ansío verle cara a cara. Confío en que esta espera sea tranquila, breve y en paz y comience hoy con un sueño relajado.

Matrimonio gay para el Vaticano

Suegro del Papa.- La que se ha liado con las declaraciones del arzobispo Paglia sobre el matrimonio homosexual.
El Papa.- No sé si son las prisas, la ignorancia, o peor aun, la falta de ética profesional, pero hay mucha manipulación de la información. Y este es un caso evidente.
Suegro del Papa.- Bueno: pero dijo o no dijo sí a las uniones homosexuales…
El Papa.- Las uniones homosexuales son una realidad, por tanto de nada vale que él diga sí o no. A lo que él dice no, como lo dicen millones de personas en oriente y occidente es que la familia básica, avalada civil o religiosamente por la palabra matrimonio, debe ser sólo la de una mujer y un hombre. Y que esa familia hoy ha de ser protegida por las leyes como lugar de respeto, de creación, de protección para los niños y de acompañamiento para enfermos y ancianos. Y con leyes justas, que cada uno decida según su conciencia.
Suegro del Papa.- Pero me parece que tu arzobispo fue un poco más allá y que ahora quiere dar marcha atrás.
El Papa.- No señor: ha ido hasta donde tiene que ir. ¿Cuántos años hace que el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 2358 dice respecto a las personas homosexuales: que «deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta»? ¿Lo has visto publicado con todo su valor y su fuerza? Respeto y evitar todo signo de discriminación injusta. Eso es lo que ha recordado el arzobispo.
Suegro del Papa.- Realmente tenéis difícil pasar el mensaje, porque os manipulan. Pasa en todos los órdenes de la vida: sólo interesa lo que sorprende, aunque sea falso.
El Papa.- Tengo por los homosexuales el mismo respeto y me debo a ellos con la misma energía que a los demás hijos de Dios. Y lo que ha recordado Paglia es que hay al menos dos docenas de países en el mundo en los que ser homosexual es un delito y se les puede condenar a muerte. Y nuestra obligación es gritar al mundo que eso además de un error, es una injusticia. Lamentablemente sólo salimos en los papeles si a alguien cercano se le ocurre sumarse de alguna manera a esas barbaridades.
Suegro del Papa.- ¿Estáis como el PP en España? ¿Os falta explicación, didáctica?
El Papa.- Quizás también. Pero lo que falta, sobre todo, es buena voluntad para transmitir lo que predicamos, y no esa furibunda crítica torticera de todo lo que decimos.

Cura pederasta. El cardenal Mahony

Suegro del Papa.- ¡Puf! Te compadezco! ¿Te ha costado mucho decidirte?
El Papa.- ¿El qué?
Suegro del Papa.- La degradación, por decirlo de alguna manera, del cardenal de Los Angeles.
El Papa.- Pues sí. Me ha costado. Mahony es un cardenal. Pero no sólo es de Los Angeles. Para todo el mundo es un cardenal de la Iglesia universal.
Suegro del Papa.- ¿Lo decidiste tú solo?
El Papa.- No, lo hice con su arzobispo. Pero estaba cantado desde que tuve constancia de que había tratado de encubrir a los curas pederastas.
Suegro del Papa.- No te va a creer nadie. Lo has hecho porque no tenías más remedio. Si hubieras podido, lo habrías tapado, como hizo él.
El Papa.- Te juro que nunca. Siendo cardenal ya intenté aclarar todas estas cosas. Y la Iglesia americana fue de las que reaccionó con contundencia. Incluso Mahony. Pero no entiendo, y no se lo perdono, cómo pudo pensar que bastaba con pagar por lo ya conocido y evitar que se supiera más.
Suegro del Papa.- Se asustó: era mucho lo que podía salir.
El Papa.- Tenía que haberse asustado menos para no pasar la vergüenza y, sobretodo, el dolor de ahora. Como dice el arzobispo, lo que había detrás era algo triste y malvado, brutal y doloroso. No te puedes imaginar el sufrimiento que me causa pensar en lo que han tenido que sufrir esos pobres niños y quizás sus familias por culpa de unos ministros del Señor impresentables.
Suegro del Papa.- Tu colega el arzobispo ha dicho que “la lectura de estos archivos es brutal y dolorosa. El comportamiento descrito en ellos es terriblemente triste y diabólico”.
El Papa.- Pues me atrevo a decir que se ha quedado corto. Jesús dijo que quien hiciera sufrir a uno de esos pequeños, más le valía que le ataran una piedra de molino al cuello y lo echaran al mar. Y yo voy a acabar con ello, como sea. Ojalá que la sociedad pueda y quiera hacer lo mismo con los que no son curas.
Suegro del Papa.- ¿Qué te pasa? ¿A qué viene eso?
El Papa.- ¿Qué a qué viene eso? Hay un informe de la ONU que dice que al año hay más de doscientos millones de menores de edad, chicos y chicas, que tienen relaciones sexuales forzosas o sufren otras formas de violencia sexual. Y esos niños me duelen tanto como los abusados por mis curas. La única diferencia es que lo de mis curas es más grave que lo de los otros violadores. !Porque mis curas tenían que estar justo para protegerlos! Que Dios nos perdone.
Suegro del Papa.- Pue sí.
El Papa.- En fin: otra noche sin dormir. Pero como dirías tú, va en el sueldo. ¡Qué cruz! Hay momentos que la muerte se ve como una liberación. Que descanses.

Pagar impuestos

Suegro del Papa.- En España os lo están poniendo difícil.
El Papa.- Sí. Y lo malo es que son tiempos difíciles. Parece que no les llega el dinero para todo lo que tienen que hacer.
Suegro del Papa.- Pues ya sabes lo que dicen: que la Iglesia es inmensamente rica.
El Papa.- Sí señor: somos incalculablemente ricos.
Suegro del Papa.- !Qué dices! te van a colgar. No te había oído eso nunca.
El Papa.- Somos tan incalculablemente ricos como incalculable es el valor de la catedral de Santiago, por ejemplo. ¿A quién se la vendemos? ¿Qué nos harían los fieles si la vendiéramos a una empresa americana para montar un parque temático, aunque fuera religioso? Y no me digas que podemos vender pequeñas joyas, como coronas, cálices o cosas así. Porque aunque seamos sus dueños teóricos, no nos pertenecen. Pertenecen a los fieles y a la historia.
Suegro del Papa.- Pues vete preparándote, porque a Rouco y compañía los van a aburrir, por ejemplo con el IBI.
El Papa.- Ya lo sé. Pero creí que ese tema se había serenado un poco. ¿Hay novedades?
Suegro del Papa.- Pues mira si las hay: Un juez de Orense acaba de obligar al obispado a pagar el IBI de cuatro recintos de la Iglesia. Y lo que no te va a gustar nada es la razón básica que alega…
El Papa.- ¿Cuál? Dímelo, si ya me lo espero todo.
Suegro del Papa.- Falla que tenéis que pagar porque no habéis probado ser una entidad sin ánimo de lucro.
El Papa.- Eso duele. Podrán decir de nosotros muchas cosas, pero catalogarnos como negociantes con ánimo de lucro… Todo es el calumnia, que algo queda y va dejando un poso terrible. Pero en fin. Dios proveerá y la verdad al final se abrirá camino. Hay sacerdotes y monjas en España, y en el mundo, que pasan hambre para que coman otros en estos tiempos.
Suegro del Papa.- Ya, pero eso hoy no luce ni cuenta: lo que luce y cuenta son los palacios episcopales, tus ropas de lujo, la suntuosidad de la Curia…
El Papa.- En nuestro pecado tenemos la penitencia. Siendo la gran mayoría pobres de espíritu y muy solidarios, parecemos ricos avaros. Ayudamos puntualmente y caso por caso a salvar las crisis y sin embargo parece que estamos entra los que las creamos por no pagar impuestos. Qué fácil es juzgar sin capacidad crítica y sin aportar soluciones.
Suegro del Papa.- Pero es lo que tú dices: quizás tenéis lo que os merecéis.
El Papa.- Pues yo te digo que no. la Iglesia no soy yo: son los millones de buena gente que en España y donde sean están echando una mano en estos momentos durísimos. Y esa gente, diga lo que diga un juez o su cochero, no necesitan demostrar que lo hacen sin ningún ánimo de lucro.

Aborto y pederastia

Suegro del Papa.- Buenos días. Te veo tenso. Ayer en las audiencias te vi muy… normalucho, nada brillante.
El Papa.- Ando preocupado.
Suegro del Papa.- Se te nota. Te veo rezar mucho. ¿Qué te pasa?
El Papa.- El lío de mis colegas obispos alemanes.
Suegro del Papa.- ¿Cómo han cesado al criminólogo de la investigación de la pederastia en la Iglesia?
El Papa.- Eso mismo me pregunto yo. Hagan lo que hagan, a ver a quién convencemos ahora de que estamos haciendo este esfuerzo por descubrir a los criminales y ponerlos a disposición de los jueces.
Suegro del Papa.- Pero ¿por qué lo han hecho?
El Papa.- El error quizás fue nombrarlo de entrada, sin haber conocido sus métodos y personalidad. Tenían que haber buscado una persona más eficaz y más ecuánime, que es lo que buscan ahora. El objetivo parece ser que es asegurar la celeridad, la ecuanimidad, la prudencia y la eficacia. Quieren que esto no dure eternamente. Pero ahora será difícil que les crea nadie.
Suegro del Papa.- Y a tí qué más te da. Tú diste instrucciones de adelante caiga quien caiga.
El Papa.- Ya, pero “la mujer del César no sólo tiene que ser casta, sino parecerlo”.
Suegro del Papa.- Te da igual. Está de moda darte palos a tí y a tu Iglesia: eso vende y viste. Así que no sufras.
El Papa.- Hablando de sufrimiento tengo dos cosas que no se me quitan de la cabeza y del corazón en estos días: la situación de la mujer en la India y los abortos en Europa
Suegro del Papa.- Bueno: en la India lo quieren arreglar separando a las mujeres y a los hombres en los medios de transporte.
El Papa.- ¿Y te parece normal en pleno siglo XXI? ¿Sabes lo que eso significa? Pisar sus derechos, peores medios de transporte, seguir manteniendo impunidad para el concepto de que la mujer es violable, !qué se yo!
Suegro del Papa.- Y ¿qué hay de nuevo en los abortos?
El Papa.- Hay estudios que señalan que en los abortos a partir del tercer mes uno de cada seis niños nace vivo y lo dejan morir dcespués, quizás incluso sufriendo. Como esto es delito hasta en los países que permiten el aborto, se está proponiendo una “solución”: inyección de potasio al corazón antes de abortarlos.
Suegro del Papa.- !Qué fuerte!
El Papa.- Sí. Otra solución es la de unos padres que llevan ya dos abortos de este tipo y que dicen que no pasa nada. Que el niño muere muy a gusto y tranquilo en sus brazos, según ellos en unos brazos que lo quieren… !Cómo me recuerda la historia de las burradas de mi país cuando yo era un joven medio inconsciente!
Suegro del Papa.- Venga va, no decaigas !Que Dios te bendiga y te ayude! !Que tengas buen día!

Feliz 2013

Suegro del Papa.- Bueno, ¿cómo estás? Ya hemos quemado el primer día del 2013.
El Papa.- Estoy hecho polvo, muy cansado. Me voy a ir ya mismo a la cama.
Suegro del Papa.- Llevas unas días con mucho trajín en tanta fiesta. Y muy televisado.
El Papa.- ¿En qué hemos convertido estas fiestas? Tenía un amigo que decía que lo mejor de las Navidades era sobrevivirlas.
Suegro del Papa.- Bueno, bueno… te veo…
El Papa.- Sólo cansado.
Suegro del Papa.- Qué pasa ¿te has castigado mucho anoche o te acostaste tarde?
El Papa.- No. Pero no he dormido.
Suegro del Papa.- ¿Y no te dieron una pastillita?
El Papa.- No la pedí. Comencé a pensar en tanta pobre gente como podía morirse en esta noche, por frío, por hambre…, gente que no iba a ver el alba del primer día del 2013 y me desvelé.
Suegro del Papa.- !Pues vaya una novedad! Pasa todos los días.
El Papa.- Lo sé. Pero anoche pesaban sobre mí como una losa. No sé si hago lo suficiente para ayudarles. No sé si El me podrá perdonar algún día. Pero yo ya no sé qué hacer.
Suegro del Papa.- Pues como no te los traigas a todos aquí… Y no te van a caber.
El Papa.- Pues por eso. A lo mejor lo que tengo que hacer es llevarles el Vaticano allí. Y cuando pienso que eso es imposible, que vender las riquezas de la Iglesia apenas aliviaría a esa gente 10 ó 15 años, no sé si lo creo realmente así o no lo hago porque no me atrevo o por comodidad…
Suegro del Papa.- Amigo. Tu fuerza son las conciencias, no el dinero ni la riqueza. Pero tienes que conseguir que te escuchen y, sobre todo, que te hagan caso. Que los tuyos lo sean de verdad. No de boquilla. Podríais cambiar el mundo, pero…
El Papa.- Lo sé. En fin: Él proveerá. Me voy a la cama. Que descanses y feliz año.

Primer twitter del Papa

Suegro del Papa.- ¿Qué tal la experiencia?
El Papa.- Supongo que bien. Los que saben dicen que muy bien.
Suegro del Papa.- ¿No has tenido la curiosidad de ver qué dice la gente?
El Papa.- He visto las preguntas y he sabido cómo iban a ser las respuestas, pero no me verás con el smartphone, que además no tengo, escribiendo twits. No tengo mucho tiempo, aunque sabes que mis días son muy largos.
Suegro del Papa.- Hombre, todo el mundo imagina que te lo escribirán otros, pero yo creo que te vendría bien entrar en lo que la gente te dice y se dice entre sí por tus twits.
El Papa.- ¿Lo has hecho tú por mí?
Suegro del Papa.- Sí.
El Papa.- Estaba seguro. ¿Y?
Suegro del Papa. Primero, creo que has hecho muy bien metiéndote en este fregado.
El Papa.- ¿Por qué?
Suegro del Papa.- Veo que hay mucha gente que te sigue, y que te sigue honestamente. Y trabajan intentando multiplicar tu mensaje para que llegue a todos.
El Papa.- Eso es bueno.
Suegro del Papa.- Sí, pero no es lo más importante. Lo importante es que he visto que para muchos será una fuente de esperanza condensada en los 140 caracteres, como deben ser en la actualidad, por desgracia, la mayoría de los mensajes. Vale para toda esa gente, entre los que empiezo a contarme, que no aguanta los sermones paliza que a veces les dais.
El Papa.- Pues si sirve al Reino de Dios, en cualquier forma que sea, ha sido un acierto.
Suegro del Papa.- Sin duda. Y si te ves unos cuantos twits al azar, podrás ver que hay de todo. Que hay muchos en el mundo que te han perdido el respeto, aunque sea injustamente. Y aunque tú no tengas la culpa, porque si fueras más bueno serías tonto, tienes que buscarlos también y traerlos al redil. Lo que no sé es cómo y con qué ayuda cuentas entre los tuyos.
El Papa.- Cuento con la de Él.

Twitter del Papa

Suegro del Papa.- No sabes en la que te has metido.
El Papa.- Pero hay que estar ahí ¿o piensas que no?
Suegro del Papa.- Claro que hay que estar. Pero estar bien no es fácil.
El Papa.- A qué te refieres.
Suegro del Papa.- Pues por ejemplo a que en la red todo el mundo tiene derecho a opinar. !Hay que aguantar cada cosa! ¿Estás preparado?
El Papa.- ¿Por qué no? Todos son hijos de Dios, y por tanto todos son libres.
Suegro del Papa.- Hoy en día todo el mundo se siente capacitado para opinar, y opina, por la red, lo mismo de física cuántica que de estructura molecular. !Cuánto más de religión, y sobretodo de la tuya!Ya verás a dónde lleva a veces la libertad!
El Papa.- ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que no lo veo? la libertad es uno de los pilares de mi idea del Reino de Dios. Ya sé que no coincide con lo que muchos llaman libertad. Mi obligación es estar donde haga falta explicarlo.
Suegro del Papa.- Vas a tener muchos seguidores. Hasta serás record mundial, probablemente.
El Papa.- Es mi responsabilidad y no creas que no me asusta. Pero es un arma poderosa, me dicen. Y yo necesito eso para llevar un poco de cordura, de justicia y de paz a tantos hombres y mujeres que sufren lo que está pasando, sin causarlo, y no lo entienden.
Suegro del Papa.- Pues ánimo: a ver cómo metes uno de tus profundos y a veces largos discursos en 140 caracteres. En esto la chavalería son auténticos genios.
El Papa.- En eso y en muchas cosas. Ellos se merecen otro mundo, y yo tengo la obligación de ayudarlos. Y lo hago y lo haré, aunque a veces ellos no lo crean, no lo vean y no lo entiendas.

!A denunciar los acuerdos con la Santa Sede!

Suegro del Papa.- ¿Has leído la carta de los cristianos ¡y cristianas! (que no se me olvide) de base a Rajoy?
El Papa.- ¿La que pide denunciar los acuerdos con la Santa Sede?
Suegro del Papa.- Esa.
El Papa.- Sí. ¡Qué vientos recorren el mundo! Y no lo digo por la eventual denuncia de los acuerdos, que hasta puedo aceptar que es materia opinable. Lo digo porque los firmantes, teóricamente cristianos, nos equiparan, nos ponen a la misma altura de “cualquier filosofía” o “cualquier cosmovisión”. Y son palabras de ellos. Que Dios me perdone, pero sin faltarles a la caridad, creo que eso es convertir el cristianismo en una ideología pasajera, humana, sin ninguna transcendencia. Y se llaman cristianos… Tanto error es dar valor sólo a la parte humana del Cristo como a la parte divina. Es Dios y Hombre …
Suegro del Papa.- Ya, pero hay mucha gente que os ve así…
El Papa.- Pues a eso me refiero, y supongo que una parte de la culpa es nuestra. Pero otra más grande es la de estos grupos, miembros teóricos de la Iglesia, que se dejan embaucar y que, sin darse cuenta, son utilizados por los que a toda costa querrían vernos desaparecer.
Suegro del Papa.- Tú lo dices: es duro, pero son gente de buena fe.
El Papa.- A veces llego a dudarlo, y que Dios me perdone. No sé si muchas veces no son más bien gente con afán de ir contracorriente, de protagonismo, de justificar sus debilidades. ¿Qué pasa que Cáritas no somos también la Iglesia? ¿La cerramos para denunciar más tranquilamente los acuerdos con la Santa Sede?
Suegro del Papa.- Ellos también reconocen que Cáritas está bien, pero que todo lo demás son privilegios injustificados de una religión como otra cualquiera.
El Papa.- Mira: te voy a responder con un twitter que he leído comentando en la red esta noticia: “lo que necesitamos es una Iglesia Católica democrática, laica, progresista y atea”. Piensa un momento en la frasecita. No al pié de la letra, pero de alguna forma estos grupos me recuerdan a la Iglesia Nacional china, tan querida y próxima a la nomenclatura comunista. En ese país, nuestros obispos están confinados o directamente en la cárcel. ¿Es eso lo que quieren?
Suegro del Papa.- No hombre, tampoco es eso.
El Papa.- Si tú lo dices….

Moros

Suegro del Papa.- Te metes en cada charco… El caso es estar en todo ¿no?
El Papa.- ¿Por qué lo dices?
Suegro del Papa.- Por lo del Rey Abdullah de Arabia Saudita. ¿Qué se te ha perdido con ése? Luego te quejas de que digan que Dios los cría y ellos se juntan.
(http://visnews-es.blogspot.com.es/2012/11/santa-sede-adhiere-como-observador.html)
El Papa.- En un diálogo interreligioso con musulmanes ¿no te parece un personaje importante? Además: él es sólo uno de los tres fundadores de este organismo al que hoy he adherido a la Santa Sede.
Suegro del Papa.- Ya. Están también Austria y España. Esto ¿es también “Alianza de civilizaciones”?
El Papa.- Esto es un esfuerzo más. Y yo me sumaré a todos los que se hagan por preservar la paz, por arreglar las cosas con diálogo y, sobre todo, los que me permitan contactos y actitudes para evitar que siga habiendo creyentes en el mundo que hoy mismo hayan podido ser martirizados sólo por el hecho de ser cristianos.
Suegro del Papa.- Bueno, no me negarás que los tres fundadores son curiosos y que faltabas tú. No te mosquees, que luego mañana no sales bien en las fotos con los seis nuevos cardenales. ¿Estás contento con los que has nombrado? Hay alguno por ahí que aun no se le ha pasado el cabreo de que lo dejaras fuera.
El Papa.- Ya lo sé. Pero ya te lo dije el otro día: tengo que pensar en la Iglesia de mañana, no de pasado mañana, que ya soy muy viejo y hay que meter en el cónclave a gente que pueda aportar algo en estos tiempos de prueba y crisis.

Cardenales

Suegro del Papa.- Te veo bajo.
El Papa.- ¿Por?
Suegro del Papa.- No sé, te noto rato. ¿Qué haces?
El Papa.- Preparo el discurso para el nombramiento de los seis nuevos cardenales.
Suegro del Papa.- Pocos has nombrado, sólo seis, para lo que es habitual. Tampoco es habitual hacer dos nombramientos en un año.
El Papa.- Cada vez que nombro, pienso que pueden ser los últimos, los que van a elegir a mi sucesor.
Suegro del Papa.- Poco a poco van bajando el número de cardenales italianos. También por eso te critican los de la curia.
El Papa.- Bueno. Eso tampoco es importante. Muchos italianos eran y eligieron un alemán.
Suegro del Papa.- Has metido un indio muy joven. Bueno, joven para lo que son los cardenales, porque tiene ya 53 años.
El Papa.- Es un hombre muy valioso. No sólo pienso que pueden ser los últimos y los que elijan a mi sucesor, sino que pienso también que puedo estar condicionando ya la elección del futuro Papa. Y eso me aterra.
Suegro del Papa.- Por qué.
El Papa.- Porque nunca imaginé lo pesada que es esta carga y con qué soledad se lleva. No hay un teléfono rojo para preguntarle a Él cómo quiere hacer las cosas y nunca estás seguro de hacerlas como Él quiere. Eso me quita el sueño

Desahucios

Suegro del Papa.- ¿Has visto la que está cayendo en España con los desahucios? Ahí tus obispos, aunque tarde como casi siempre, han estado bien.
El Papa.- Le estoy dando muchas vueltas al tema, porque me viene a la cabeza la cuestión del matrimonio de los curas. Imagínate si el desahuciado fuera un cura o su viuda, o sus hijos pequeños…
Suegro del Papa.- ¿Por qué iban a desahuciarlos si las casas parroquiales no son de los bancos?
El Papa.- Pues porque si todos los curas se casaran, no habría suficientes casas parroquiales para todos. ¿Echas luego a la viuda, o a los hijos pequeños para meter al sustituto? Independientemente de que el hacerse cura y no casarse es una opción libre y personal a la que no se obliga a nadie, es indudable que los signos de los tiempos nos obligan a reflexionar sobre la posibilidad de que el celibato no sea condición sine qua non. Pero hay que tener previsto la resolución de problemas como el de la vivienda, herencias etc de los curas casados. Tomar una decisión sin tener esto previsto y estudiado sería una locura y generaría multitud de dramas.
Suegro del Papa.- Y de los desahucios de ahora, de los que no son curas ¿qué opinas?
El Papa.- Que están muy lejos de la justicia y la ética que predico y predicamos. Pero ya ves el caso que le han hecho al obispo de San Sebastián en España. Me parece una buena idea una propuesta que han hecho un grupo de cristianos de Andalucía.
Suegro del Papa.- ¿Cuál?
El Papa.- Que abramos los seminarios vacíos y las casas parroquiales que ahora no tienen cura a los desahucios más criminales o más injustos.
Suegro del Papa.- !Coño, magnífica idea!
El Papa.- Sí. Pero ¿te has parado a pensar si a medio plazo no será pasar la actual patata caliente de los bancos a las diócesis? Y ya será la leche, cuando seamos nosotros los desahuciadores porque se nos metan en los edificios todos aquellos que la sociedad civil tenga identificados como morosos profesionales y no los quieran. Nos lloverán palos por todas la esquinas.
Suegro del Papa.- Eso tiene una solución. No lo hagas como una política general ni a bombo y platillo. Hazlo caso por caso, para aquellos padres y madres que se han matado a trabajar, que están dispuestos a seguir haciéndolo y que no lo pueden hacer porque no hay trabajo y lo han perdido todo. Esos no te van a crear problemas, y en todo caso Tu Amigo el galileo te echará una mano. ¿O está de simple espectador?

¿Qué hacen aquí los polis?

Suegro.- Tienes la casa llena de polis.
El Papa.- Hemos tenido una audiencia.
Suegro.- Con toda la Interpol. !Hasta estos están más al día que tu gloriosa curia!
El Papa.- ¿Qué dices?
Suegro.- ¿No te has dado cuenta o te haces el tonto? Han puesto a una mujer francesa al frente de esta policía internacional.
El Papa.- Ya ¿Y?
Suegro.-¿Por qué no le echas huevos y pones tú alguna al frente de algún departamento importante de la Curia? Para eso no hace falta ser cura.
El Papa.- Quieran o no, eso llegará a producirse, porque la fuerza del Espíritu y los signos de estos tiempos nos llevan a ello. Pero no sé si lo veré yo… Y en relación a por qué no lo hago ¿te parece que tengo pocos problemas para echar yo más leña al fuego en estos momentos?
Suegro.- Demasiado timorato para mi gusto, pero tú sabrás….

El vatileaks

Suegro.- ¿En qué piensas?
El Papa.- En el juicio por las filtraciones.
Suegro.- El juicio es una tontería. Tenía que preocuparte lo que hay detrás.
El Papa.- ¿Y crees que no me preocupa? Hay más corrupción y trampas aquí que en muchos gobiernos del mundo. ¡Qué canalla es el dinero! Puse al salesiano al frente de esto y muchos no nos los perdonan ni a él ni a mí.
Suegro.- ¿Y has pensado el porqué?
El Papa.- Pues tengo duda: no sé si porque querían ellos el puesto o porque tienen miedo que éste hurgue en todo lo que hay detrás. O por las dos cosas.
Suegro.- ¿Y qué piensas hacer?
El Papa.- Pues tendría que estar en mi casa, fuera de todo, con mis dolores y mis achaques, mis libros y mi música. Pero estoy aquí, en medio de todo el fregado, poniendo cara de risa a gente a la que no me apetece ni mirarles a la cara.
Suegro.- ¿Y por qué los miras?
El Papa.- Para evitar males mayores y porque soy el pastor de todos.
Suegro.- !Sí, de buenos lobos que quieren pasar por corderitos!
El Papa.- Me asomo a esa ventana, veo a la gente y se me hiela la sangre al pensar que a muchos les estamos robando hasta la posibilidad de tener fe por culpa de lo que hacemos. No sé si Él podrá perdonarnos algún día.
Suegro.- Él no sé, pero tú tienes pendiente el tema del indulto de tu mayordomo.
El Papa.- Esta es la desgracia, que al final, haga lo que haga, pase lo que pase, hagamos las cosas bien o mal, todo va a quedar reducido a si he indultado a Paoletto o no. Y ¡por todos los santos! que ya le tengo indultado en mi corazón y a día de hoy no sé si podré hacerlo…

Día de todos los Santos

Suegro.- No te he visto por el cementerio.
El Papa.- ¿Te parece poco cementerio lo que tengo yo aquí? He estado con estos.
Suegro.- Sí, pero estos no son los tuyos. No son tu padre y tu madre.
El Papa.- Ya: pero son los que saben lo que yo estoy pasando, porque lo han pasado ellos.
Suegro.- ¿Has bajado a la tumba de los Papas?
El Papa.- Ni eso he podido hacer. Lo haré mañana.
Suegro.- !Qué pena me das! eres el ser menos libre del planeta.
El Papa.- Y el que más tiene que trabajar para que lo sean los demás. Y con no mucho éxito.
Suegro.- !Que descanses!

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