Papa Francisco: el cura Vallejo, zapatos nuevos, tercera guerra mundial y Navidad

Suegro del Papa.- ¿Así que has soltado al cura del Vateleaks 2?

Papa Francisco.- No: eso lo hacen los jueces. Yo sólo pedí que fueran clementes y le concedieran la condicional.

Suegro del Papa.- Llámalo como quieras. Yo sólo te recuerdo aquello que dicen en su tierra, en España: “el que hace un cesto, hace ciento”. Y encima se lo devuelves a su obispo, para crearle un problema.

Papa Francisco.- ¿Por qué ves siempre las aristas de las cosas, los puntos negros y cortantes y nunca lo positivo? Darle una nueva oportunidad a la gente…  Siempre vas a buscar la trampa, el fraude…

Suegro del Papa.- Porque yo tengo los pies en la tierra. Hablando de pies, pequeñito el gesto de estrella que has tenido esta semana: salir del Vaticano a comprarte unos zapatitos…

Papa Francisco.- ¿Ves? Siempre vas al lado oscuro de la fuerza: ¡el gesto de estrella..! Ni gesto de estrella ni puñetas. Unos zapatos que necesitaba y de ortopedia, que está ya uno con los pies hechos polvo por ochenta años de caminos…

Suegro del Papa.- ¿Qué vas a hacer estos días?

Papa Francisco.- Pues lo de siempre: ver dónde puedo dar un poco de esperanza a alguien. ¿Se puede hacer algo mejor?

Suegro del Papa.- Me ha gustado esto que has explicado para que la gente se anime a poner el Belén en casa, que “en su simplicidad, el pesebre transmite la esperanza”.

Papa Francisco.- Y así lo creo. ¡Y mira que hace falta esperanza!: Alepo, el camión de Berlín, el embajador ruso en Turquia… todo cosas que ponen en entredicho el futuro del mundo, en medio de esta tercera guerra mundial encubierta…

Suegro del Papa.- ¿Estás pesimista?

Papa Francisco.- Un cristiano, que espera en estos días le llegada del Señor no puede estar pesimista. Está cargado de esperanza, de ilusión y aprieta los puños confiando en que El “hará nuevas todas las cosas”. Y yo soy el responsable de contárselo al mundo, gastando mi vida y mis viejos zapatos caminando entre y con la gente.

Suegro del Papa.- Feliz Navidad, Francisco. Que al menos durante algunos ratitos puedas sentirte nuevamente el Padre Jorge y descansar un poquito.

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Papa Francisco: hereje que pone en duda los 10 mandamientos.

Suegro del Papa.- Hay ya hasta quien te llama hereje.

Papa Francisco.- Sí, lo sé que hay gente que no está contenta conmigo.

Suegro del Papa.- ¿Gente? ¡Mucha gente! Hay foros teológicos donde se te critica abiertamente.

Papa Francisco.- En todas las religiones, incluida la nuestra, hay grupos fundamentalistas.

Suegro del Papa.- Y tú para arreglarlo les llamas fundamentalistas.

Papa Francisco.- ¿Y no lo son?

Suegro del Papa.- Tú sabrás, pero aparte de llamarte hereje, progre, peronista, incluso comunista, se ha llegado a decir de ti, literalmente que “Bergoglio incluso pone en duda los 10 mandamientos. No podemos admitirlo porque si la moral tolera excepciones, se derrumba…”. Menos mal que tienes un amigo importante que rema en la dirección contraria.

Papa Francisco.- ¿Quién?

Suegro del Papa.- Un viejito, que también viste de blanco, ciego de un ojo y que apenas puede caminar ya…

Papa Francisco.- ¡Ah! El Papa Ratzinger! Gran persona, gran hombre. ¿Qué ha dicho?

Suegro del Papa.- Que cuando te eligieron, se mosqueó. Que le pareció un poco… inesperado, por decirlo suavemente. Pero que luego, cuando vio cómo hablabas con Dios y con la gente, se sintió feliz. Que eres un hombre de Dios…

Papa Francisco.- ¡Qué más quisiera yo! ¡Lo intento, pero…!

Suegro del Papa.- Hoy me has sorprendido: ¿así que Judas era obispo?

Papa Francisco.- ¿Y no lo era? Tan cerca del Señor y no supo verlo… Tenía un corazón amargado, siempre tenía algo que criticar, y eso le hacía imposible sentir la mano amiga de su amigo sobre su hombro. Todos llevamos algo de esa maligna amargura de Judas. Tenemos que sacarla del corazón para ver la vida como un regalo y una oportunidad continua de amar, por dura que esté siendo para muchos esta vida.

Suegro del Papa.- Los que están inmersos en lo que tú hace ya tiempo que llamas la Tercera Guerra Mundial, no creo que tengan el corazón para muchos amores…

Papa Francisco.- Tienen una durísima experiencia física. Y lo peor de ella no es perder la vida, con lo terrible que eso nos parece y es, sino el corazón carcomido por el odio y la amargura que esa situación les crea cuando no ven ni un rayo de esperanza en el resto de la humanidad. ¿Qué podemos esperar de niños que llevan tres o cuatro años bajo los bombardeos diarios y sin ir a la escuela?

Suegro del Papa.- Efectivamente, muy poco o nada.

Papa Francisco: el aborto, fabricantes de armas, refugiados y la tercera guerra mundial

Suegro del Papa.- ¿Cómo estás?
Papa Francisco.- Bien, ¿por qué?
Suegro del Papa.- No por nada concreto. Te veo muy callado en algunas cosas y muy parlanchín en otras, si me permites hablar así.
Papa Francisco.- ¿Sí? Dime en qué
Suegro del Papa.- Por ejemplo: no te veo muy activo en la crisis migratoria actual. Esos niños caminando por las vías del tren cientos de kilómetros, esos niños muertos en las playas de Turquía… Toda esa gente que intenta llegar a Alemania…
Papa Francisco.- ¿Te parece que he dado y que doy pocos gritos a favor de esa gente? ¿No te parece un grito poderoso el de hoy el casi tachar de asesinos a los fabricantes y traficantes de armas que sostienen esas guerras que generan dolor, muerte, exilio y refugiados?
Suegro del Papa.- Sí, está bien. Pero en Siracusa tu grito fue más fuerte y dio la vuelta al mundo.
Papa Francisco.- Si aquel fue fuerte, estos son continuados. ¡Cuánto daño están haciendo, estamos haciendo, y a cuánta gente!
Suegro del Papa.- Y esta Europa cada día más lejos de valores, de civismo, de solidaridad. No sé si será consecuencia de lo que tú ya has llamado la tercera guerra mundial o de lo que otros definen como el nacimiento de una nueva era, pero a veces este mundo parece que está a punto de explotar…
Papa Francisco.- Es cierto. ¿Y por qué decías que estoy parlanchín en otras cosas?
Suegro del Papa.- Por ejemplo en la posibilidad de que un cura raso perdone el imperdonable crimen del aborto…
Papa Francisco.- Tengo el poder de dar esa potestad. ¿Te parece mal que una pobre mujer que haya pasado por ese trago, si lo siente sinceramente, tenga que peregrinar hasta un obispo para que sea él quien le dé el perdón en nombre de Dios?
Suegro del Papa.- No. Es más. Creo que es un acierto. Pero si no lo explicas, la gente no se entera. Por ejemplo tus paisanos de la Comunidad Homosexual de Argentina dicen que es un cambio de la postura histórica del Vaticano. Muchos han creído que levantabas la mano y que el aborto ya no es tan grave.
Papa Francisco.- Pero todo el mundo tiene claro qué pienso sobre el aborto…
Suegro del Papa.- Supongo que sí. Pero ten presente que se manipulan las cosas. En uno de los periódicos más importantes de España, hoy, a propósito de esta decisión tuya, comparándola con algunas otras, dicen que tú has dicho, referido a los homosexuales que “¿Quién soy yo para perdonarlos?” Me parece que habías dicho que “¿Quién soy yo para condenarlos?”. No es exactamente lo mismo…
Papa Francisco.- Mensaje recibido. Seré prudente y procuraré explicarme mejor. Espero que sea la fuerza del Espíritu quien ilumine mis palabras y no me asustarán los manipuladores. Espero que la gente de buena fe entienda el lenguaje de un hombre que intenta todos los días ser sencillo como ellos a pesar del boato que me rodea…

Papa Francisco: El viaje a Turquía, la tercera guerra mundial y las nuevas formas de esclavitud.

Suegro del Papa.- ¿Realmente estás convencido de estar viviendo la tercera guerra mundial?
Papa Francisco.- No soy yo sólo. Sí. Una tercera guerra mundial en fragmentos, diseminada por todas partes.
Suegro del Papa.- ¿A qué fuiste realmente a Turquía?
Papa Francisco.- A muchas cosas. Parece un viaje tonto, y sin embargo era absolutamente necesario. No puedo perder de vista a los cristianos que están muriendo por la fe.
Suegro del Papa.- O sea, a intentar hacer más fácil para ellos la frontera turco-armenia.
Papa Francisco.- Tú mismo. Es alentador que un estado como Turquía, que aunque es laico es también musulmán, se convierta en un estado de acogida y asilo para cristianos de la zona.
Suegro del Papa.- Al final, uno de los condicionantes de tu agenda es esta “tercera guerra mundial”. Quieres ir a Irak y no es posible por seguridad, quieres ir a Moscú a ver al Patriarca Kyril y no puedes por el follón de Ucrania…
Papa Francisco.- Así es: nos queda rezar y desearlo sinceramente para allanar caminos.
Suegro del Papa.- Como has hecho hoy con los líderes judíos, ortodoxos, hinduistas, budistas, islamistas y anglicanos. Todos presentes o representados en el Vaticano contra las nuevas formas de esclavitud.
Papa Francisco.- Cada vez que todas las religiones nos unimos y trabajamos juntos, estamos adelantando la llegada del Reino de Dios, donde se acabarán las barreras y todos nos comprenderemos.
Suegro del Papa.- Están lejos los tiempos en los que la Iglesia los pasaba por la piedra en cuanto podía…
Papa Francisco.- Somos hijos de los tiempos, y de la revelación de Dios que continúa y se acompasa a esos tiempos. Que Dios nos perdone; que nos proteja y guíe.

Papa Francisco: la tercera guerra mundial, madres solteras y parejas que viven en pecado

Suegro del Papa.- Para ti ¿estamos en la tercera guerra mundial como dicen algunos?
Papa Francisco.- No lo sé. Pero talmente pareciera que hay una mano maligna que señala en el mapa unos lugares malditos donde oriente y occidente, religiones, culturas, etnias etc. diriman sus conflictos. Y esto a escala planetaria.
Suegro del Papa.- Pero casi siempre son los mismos lugares… ¿Por qué?
Papa Francisco.- No lo sé… El sábado en el cementerio austro-húngaro pensaba en estas cosas. ¡Ocho millones de jóvenes soldados y siete millones de civiles en la primera guerra mundial! ¡Seis millones, hablando sólo de judíos, en la segunda! ¡Cuántos más, Señor! Y no aprendemos, y los líderes – y me incluyo entre ellos – bla,bla,bla, a ver quién dice la palabra más bonita y más mediática, pero nada más.
Suegro del Papa.- ¿Estás cabreado?
Papa Francisco.- Todo lo cabreado que puede estar un viejo como yo, que todos los días ve producirse y crecer el pecado de la muerte violenta y buscada con inquina en el mundo entero y que apenas puedo hacer algo más que gritarlo al mundo.
Suegro del Papa.- Pero al menos el domingo disfrutaste: de boda, o mejor dicho de bodas.
Papa Francisco.- Espero que los hijos de esos matrimonios encuentren un mundo más sincero, más solidario y en paz que el que viven sus padres. Cada vez que digo que el evangelio nos anima a querernos como hermanos, recuerdo que Caín y Abel lo eran, y pasó lo que pasó….
Suegro del Papa.- No te me vayas del tema. Vuelve a las bodas. Has casado a madres solteras y a parejas que ya convivían.
Papa Francisco.- Se han casado ellos, porque yo sólo soy testigo del sacramento. Ellos son los sujetos. Pero ¿por qué no los iba a casar?
Suegro del Papa.- No lo sé: ¿por qué no se lo preguntas a tanto cura como hay aun por el mundo poniendo miles de trabas y haciendo que casarse por la Iglesia sea más complicado que no hacerlo o que ir al juzgado?
Papa Francisco.- Ya lo sé… Que Dios nos ayude y nos perdone.

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